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martes, octubre 27, 2009

Los matuteros


La andanzas de los llamados matuteros ocuparon numerosas páginas en la prensa de la segunda mitad del siglo XIX, que relataba un día sí y casi otro también, hechos y delitos que implicaban a tan numeroso gremio de delincuentes y cuya actividad salpicaba a autoridades, funcionarios, políticos y  gentes de toda condición.
Pero, ¿quienes eran los matuteros?
Se llama matutero al que practica el matute y el matute lo define la RAE como ,"Introducción de géneros en una población sin pagar el impuesto de consumos",  una especie de contrabandista urbano y en sentido más amplio aplicado al defraudador. Ni qué decir tiene que hoy en día siguen habiendo matuteros y gentes que viven del matute, aunque el matute actual sea el dinero negro y el fraude de los matuteros, la evasión de impuestos.

Viñeta publicada en 1869
(El Museo Universal)

Un poco de historia
El Impuesto de Consumos fue implantado en España en 1845 dentro de la amplia reforma tributaria llevada a efecto por el ministro de Hacienda, Alejandro Mon y Menéndez. Este impuesto gravaba el consumo de determinados productos, especialmente bebidas alcóholicas, combustibles, alimentos cárnicos, aceites, sal y otros, o sea una especie de IVA que se recaudaba en el acto, al introducir los productos en las poblaciones, para lo cual se establecian en las vías de entrada unos puestos de control llamados fielatos. El impuesto que era competencia de la Hacienda estatal se arrendaba a los municipios quienes a cambio del pago de un cupo gestionaban su recaudación, siendo la fuente de financiación más importante de los ayuntamientos. El impuesto fué suprimido en 1911, pero se mantuvo en muchos municipios con distintas bases legales de ámbito local.

Para eludir el pago del impuesto, los matuteros de oficio y los que no lo eran, planeaban y urdían todo tipo de tretas, estratagemas y corruptelas, algunas muy ingeniosas, que siendo motivo de chanzas y burlas, también dieron lugar a sucesos dramáticos entre los dependientes encargados de recaudar el impuesto  y los matuteros.

El oficio del matute no era nada apreciado y así lo demuestra el diario La Correspondencia del 31/07/1866 donde publicaba la siguiente reseña:
"En el ensanche de Barcelona tiraron un trabucazo a un individuo con tan buena puntería, que le llevó las dos piernas. El agresor no pudo ser habido, y el herido, que era un jefe de matuteros, fue conducido al hospital."
El control de los matuteros se hace cada vez más difícil y costoso por los medios humanos necesarios que hacen que gran parte de lo que se recauda sea para pagar al personal encargado de la recaudación, por lo que las administraciones intentan métodos y sistemas que hagan más eficaz y rentable el servicio.
En un breve de 17/03/1866 del periódico La Correspondencia, se da cuenta de un aparato inventado por el carabinero Sr. Navarro y probado con éxito en la Fuente Castellana de Madrid. No he podido averiguar (de momento), de qué aparato se trataba. El periodista termina la noticia con lo siguiente:
"...Nosotros creemos, por lo que del invento conocemos, que el ayuntamiento debería fijarse en este asunto y aplicar el procedimiento en el perímetro de Madrid, al menos mientras se termina el foso de circunvalación. De este modo, a muy poca costa se evitaría el paso de matuteros y contrabandistas, rebajando mucho el personal de carabineros. El asunto vale bien la pena de fijar en él la atención."
Los defraudadores idean mil y una trampas, trucos, engaños y estratagemas para sortear a los guardias de consumo y de vez en cuando son descubiertos, como refleja la noticia publicada por el periódico La España de 16/04/1867:
"Dice un colega de Barcelona:
Ha sido preso y se encuentra detenido en las casas consistoriales cierto sujeto acusado de ser uno de los jefes o capataces de los matuteros.
También se ha conducido a las casas consistoriales un carretón construido de manera que, mediante un doble fondo podía introducirse fraudulentamente en esta capital hasta un  quintal de jabón, sin que a primera vista se conociera la trampa"
Los incidentes entre matuteros y guardias aumentan por todo el país y en la prensa diaria se suceden noticias sobre los encontronazos, así:
La España, 08/07/868
"Reyerta. Hace pocas noches hubo una bastante decente en las inmediaciones de la estación de Zaragoza, entre unos matuteros y varios carabineros, que consiguieron capturar a cuatro de los agresores, saliendo uno de ellos herido, así como un guarda de obras con quien empezaron la cuestión"
 Uno de los episodios más dramáticos tiene lugar en Madrid, el 9 de octubre de 1868. El periódico La Esperanza en su número del día 10, publica:
"Anoche, entre doce y una, fue herido mortalmente por unos matuteros el dependiente de consumos Ramón Calderón, de servicio en la Venta de la Alegría, cajón núm. 5, situado en la afueras de la puerta de Alcalá. El suceso ocurrió por haber querido pasar contrabando los matuteros y oponerse Calderón, por lo que unos y otros apelaron a la fuerza, y de la refriega resultó mortalmente herido en la cabeza el carabinero. Los matuteros huyeron, y otros carabineros que llegaron momentos después, trasladaron a su compañero a la casa de socorro de la calle Fuencarral, donde falleció esta mañana. El juzgado del Hospital que estaba de guardia, dio principio a instruir las oportunas diligencias, remitiéndolas hoy al de Hacienda, por donde seguirá el procedimiento."
Es tal, la mala fama que arrastran los matuteros, que se les imputa todo tipo de fechorías aunque no esté demostrado que sean ellos, como revela noticias como la que publica La Esperanza el  29/12/1870:
"El día 23 del actual han sido encontrados en las cercanías del monte Boadilla los cadáveres de dos guardas de dicho monte, situado a dos leguas aproximadamente de Madrid: uno tenía un balazo en la cabeza y varias puñaladas; otro con el cráneo completamente deshecho: a ambos les robaron los matuteros todo cuanto llevaban, dejándolos completamente desnudos."
También empieza la prensa a hacerse eco de posibles corruptelas,  chanchullos y connivencias entre contrabandistas y  terceros. El periódico La Discusión de 28/10/1871 comenta:
"Se habla estos días de un punto negro mayúsculo, que se relaciona muy estrechamente con el expediente formado sobre la aprehensión de un gran contrabando en las aguas de Santa Pola.
Como esta situación es de contrabando, dice un colega, no es extraño que haya fraudes, alijos, matuteros et reliqua*."
*et reliqua: y demás, (lo restante).

Las rivalidades y la competencia entre matuteros, dan lugar a peleas y enfrentamientos que en ocasiones acaban trágicamente, tal como difunde La Correspondencia el 01/09/1872.
"Hoy ha sido muerto en las Peñuelas, Agapito Díaz Franco, de un navajazo que le ha cortado la cara y el cuello, partiéndole la arteria carótida. El agresor, que parece se halla convicto y confeso, Francisco Pastor, ha sido preso en el acto y conducido ante el juez de guardia, Sr. Franco, que probablemente dejará terminado esta misma noche el sumario. El reo y el muerto dícese que eran de oficio matuteros y riñeron por una cuestión de poca monta. El agresor aparenta tener unos 22 años."
 Las mujeres también son parte activa en los trapicheos del matute, La Iberia en su número de 29/10/1872 recoge lo siguiente:
"A las tres y media de la madrugada de anteayer tuvo lugar un choque entre los dependientes de arbitrios y unos matuteros, resultando gravemente herido un cabo de los primeros, que fue auxilaido en al Casa de Socorro del segundo distrito. Han sido detenidas cuatro mujeres que venían con dichos matuteros, encontrándose dos rewolvers en el sitio de la ocurrencia"
El negocio del matute llega a convertirse en una de las actividades más lucrativas de su tiempo y que proporciona un medio de vida a gentes sin otros medios de subsistencia, al tiempo que  sirve de enriquecimiento a una élite reducida, que organiza y administra una extensa red de contactos, proveedores, matuteros y receptores.
En su número de 28/06/1890, el diario La Epoca  publica un largo artículo en el que  se da un repaso a diversos aspectos del matute y establece una clasificación de matuteros por categorías y gremios, dice así:
"LOS MATUTEROS DE MADRID
La prensa y la opinión se preocupan del matute y de los matuteros.
Todos hablan de esa benemérita clase y pocos conocen su organización gremial.
Procuraremos describir sus costumbres y sus ganancias, sus procedimientos y sus resultados.
Los matuteros de Madrid se dividen en matuteros agremiados y matuteros sueltos. Los  primeros obedecen a una organización iniciada y desarrollada en 1850; los segundos obran por su cuenta y no reconocen jefaturas.
Para clasificar a los matuteros agremiados no valdremos de una clasificación en la siguiente forma:
 

....
La remuneración de los servidores del matute varía según la importancia y el riesgo del servicio.
Los caballistas y los carreros tienen un duro diario y haber pasivo si se inutilizan en función de guerra o ingresan en la Cárcel Modelo.
Los andarines y los embaucadores perciben 3 pesetas los días que trabajan, y si tienen la desgracia de ser multados en juicio de faltas, se les abona la pena pecuniaria.
Las amtuteras empetadas, si conducen aguardiente o alcohol, reciben 3 pesetas por arroba, y si transportan vino o aceite 6 reales por arroba.
Las amas secas, que se dedican principalmente al comercio de carnes sacrificadas en mataderos clandestinos, tienen un jornal de 10 reales diarios.
Las barbianas, que pican más alto, como que se consagran a los jamones de York, Asturias y Galicia, y a los vinos generosos y espumosos, ganan 20 reales diarios, visten de seda y usan y abusan del carruaje de lujo.
Las corredoras, que hablan y escriben con toda libertad, disfrutan 2 pesetas.
Todo el matute de los agremiados está centralizado en la población, en varios depósitos, y de esos establecimientos pasa la mercancía a la circulación. 
.....
 El matutero de profesión mira con profundo desdén a los embaucadores y a los que hacen el amor a los aforos, porque prefiere correr el peligro, y hasta busca con afán la ocasión de hacerle un chirle a los dependientes de consumos, o el pretexto de manejar el retaco o la faca con gran destreza.
...
La mayor parte de los matuteros sólo hacen uso de las armas cuando se ven sorprendidos in fraganti, porque consideran lesionado su honor si pierden la mercancía.
Se calcula en 1000 las personas consagradas al noble arte del matute; pero la mayoría trabaja para contados amos, quienes sin riesgo y sin peligro, van acrecentando su fortuna.
Cuando los matuteros sufren rigor de la justicia, por lesiones causadas a los dependientes del resguardo o por malas artes descubiertas, son defendidos y asistidos a costa de sus amos o jefes."
El periodista de La Epoca termina el artículo con referencias al escándalo sobre el matute sacado a la luz por un personaje, que dará mucho de qué hablar en años sucesivos, apodado Pepe el Huevero  y que curiosamente, guarda un gran paralelismo con otro protagonista de nuestros días, por lo que espero recoger el caso en un próximo post.
Los sucesos y peripecias de matuteros, dependientes de consumo, carabineros, comerciantes y demás individuos, seguirán en años sucesivos hasta la práctica desaparición del sistema de recaudación de este tipo de impuestos que se produce en 1911.



viernes, octubre 16, 2009

La niña Juliana


A mediados del mes de Junio de 1891, ocurre en Madrid un hecho un tanto intrascendente en principio y en el que por los perfiles de sus protagonistas, una niña de la inclusa y una dama aristocrática, adquiere una enorme dimensión mediática, comparable al alguno de los exagerados "follones" que se montan hoy en día.
Se trata del caso de la llamada "Niña Mártir" o "Niña Juliana".
El asunto comienza cuando la pareja de guardias de seguridad de servicio en la calle Tudescos, encuentra a una niña de unos 10 años semi desnuda y con varias heridas.
Trasladada a la Casa de Socorro del distrito Centro, el personal que la atiende observa que además de tener la cabeza llena de cicatrices, la niña presenta una herida sin curar en el brazo izquierdo, otras dos en la zona sacro ilíaca, así como varias más en distintas partes del cuerpo.
A las preguntas que le hacen a la niña sobre las heridas, ésta contesta que les habían sido causadas por la duquesa Isabel, (luego sabremos más de esta dama) de cuya casa y aprovechando un descuido de los porteros se había escapado momentos antes.
Al reconocer más detenidamente a la criatura, los médicos observaron que tenía las orejas desgarradas con los agujeros de los pendientes rotos, resultado de tirones.
 Juliana, que así se llama la niña, manifiesta con lágrimas en los ojos y presa de verdadero espanto, que iría donde quisieran aquéllos señores, pero que de ninguna manera volvería a la calle de Arenal, donde vivía su señora.
Puesto el hecho en conocimiento del Gobernador Civil, marqués de Viana, éste da órdenes para que se la vista adecuadamente, cosa que costea de su bolsillo, y que sea conducida al Juzgado de Instrucción, para que instruya causa en averiguación de estos hechos, constitutivos del delito de sevicia.
En su número de 14 de junio de 1891, el periódico de Barcelona, La Dinastía, termina la anterior noticia con esta reflexión:
"Preciso es que en este punto se haga mucha luz, si se ha de dar una satisfacción a la vindicta pública, alarmada por los detalles que circulan relacionados con este monstruoso suceso, que con gusto rectificaríamos, si nuestra relación, que tenemos motivos para creer ajustada en todo a  la verdad, fuera sin embargo, inexacta en algún detalle."
Las protagonistas:
La niña

La niña Juliana Reodolas de San Sebastián, nace el 6 de febrero de 1881 en la casa de maternidad de San Sebastián. Su madre de profesión costurera y de nombre Ignacia tiene a la criatura fruto de sus relaciones con un tal Juan Bautista. que reconocerá a la niña más tarde. La niña es bautizada al día siguiente de su nacimiento y entregada al Hospicio. La junta provincial de Beneficiencia acuerda entregarla, para su lactancia a la nodriza Salvadora Otaño, residente en Zizurquil, y el 13 de diciembre de 1882 se hace cargo de la niña una vecina de Aduna y de nombre Felipa Otaño, donde Juliana vive hasta el mes de marzo de 1889, en que se reintegra a la Casa de Misericordia.
Un cura, hermano de su madre intenta que la  niña vuelva con el supuesto padre (quién quedó viudo al poco de su casamiento con la madre de Juliana en junio de 1884), pero éste dice que tiene dudas sobre su paternidad, que la reconoció como legítima a raíz de su enlace matrimonial y que se ha vuelto a casar, por lo que no tienen interés ni él ni su nueva esposa en acoger a Juliana, tras lo cual la junta provincial de Beneficiencia decide mantenerla en la Casa de Misericordia.

La duquesa
Doña María Isabel Alvarez y Montes, duquesa de Castro-Enríquez, nacida en Madrid en 1848, es hija de Angel Juan Alvarez y Alonso, marqués de Valderas y de Susana de Montes y Bayón. Se casa con el conde de Plasencia y marqués de Cerdanyola, Juan de Arróspide y Marimón, con el que tiene seis hijos y del que se encuentra separada desde hace dos años en el momento de producirse los hechos, ya que el marido vive en Barcelona con los tres hijos mayores, "al serle imposible vivir con su esposa, a causa del carácter excéntrico y especialísimo de ésta". La duquesa habita con los tres hijos menores en el Palacio de Gaviria, en Madrid.

Antecedentes
En noviembre de 1890, la duquesa de Castro-Enríquez se persona en la Casa de Beneficiencia de San Sebastián y transmite a la superiora del centro, su pretensión de acoger en su casa a una niña para educarla y tenerla como compañera de sus hijas.
Se le enseñan tres niñas, de las que elige a Juliana.
Dadas las garantías que persona de tal condición ofrecía se le entrega a la niña.
El corresponsal en San sebastián de El Imparcial, envía el 13 de junio de 1891 el siguiente telegrama:
«Antes de haber llevado a Juliana San sebastián, la duquesa había llevado consigo a un niño, hijo de uno marineros de este puerto, el cual - el niño- tuvo que volver a ésta porque no podía resistir los malos tratamientos que se le daban en casa de la duquesa.
Los datos que transmito están tomados de los libros oficiales que he visto.-Castell.»
Conocidas las protagonistas principales, (la niña huérfana, pobre, indefensa y sin familia, como víctima de una dama aristócrata, soberbia y arrogante), el menú está servido y llena páginas y páginas en la prensa de la época,  alimentando el morbo de gente de toda condición y llevando el asunto a las propias Cortes Generales.
En días sucesivos, la prensa seguirá alimentando el caso con detalles truculentos que provocan rabia, irritación y  antipatía hacia la duquesa.
 El periódico católico, El Siglo Futuro en un amplio artículo publicado el día 13 de junio de 1891, dice:
"...
A las tres y media de la tarde (del día anterior) la desdichada criatura fue llevada por el Sr. Sánchez Macheco, delegado de vigilancia, al juzgado de instrucción.
...
Las ropas, o mejor dicho, los andrajos que cubrían a la niña, han quedado a disposición del juez.
Según la niña ha manifestado, no se había mudado de ninguna clase de prendas desde el mes de Enero, en cuya fecha entró al servicio de la señora duquesa, y para que no pudiera ni aún desnudarse -pues sabido es que la hacían dormir en una silla- los botones y corchetes habían sido sustituidos por fuertes puntadas."  
 Sigue el periódico relatando pormenores del caso y que resumo:
Cuando la duquesa tuvo noticia de lo ocurrido por medio de un dependiente de la casa, se lo tomó a risa y se dirigió por carta al gobernador civil, manifestándole que de su casa había desaparecido una joven, a la que apreciaba mucho, y le rogaba que de haber sido encontrada la mandara a su domicilio.
El gobernador no contesta a la carta.
El juez de instrucción cita a declarar a la cocinera, a la portera y al cochero de la duquesa y sobre las ocho y media de la tarde-noche se presentan en la casa-palacio, el juez instructor acompañado de un oficial del juzgado.
Tras una antesala de media hora son recibidos por la aristócrata quién manifiesta que a la niña la había sacado del asilo de San Sebastián con el ánimo de proteger a una desgraciada, y que la consideraba y quería muchísimo, a pesar del carácter irascible de ésta, negando que ella fuera la autora de las heridas que tenía la niña, a la que por otra parte veía muy de tarde en tarde, no habiendo observado en ella, lesión alguna.
El Imparcial en su número del 14 de octubre de  1891 publica un furibundo artículo en el que entre otras cosas dice:
"Dos días hace que la prensa dió la voz de alarma; pues bien, todo ese tiempo ha tenido la duquesa para preparar sus declaraciones y para prevenir a sus criados.
Mas, ahora dejando a un lado que se pudo hacer mejor, nos limitamos a pedir que se proceda con entera justicia, sin atender para nada a los prestigios de un título, según parece que piensa obrar el juez.
La ley y la opinión  se lo agradecerán."
El día 13 de junio, el juez Sr. Muñoz toma declaración a la costurera de la duquesa, sin que de sus declaraciones se transmita ningún comentario  negativo para la aristócrata.
No ocurre lo mismo con las ex sirvientas que han servido anteriormente para la dama y que cuentan detalles más que siniestros sobre su experiencia laboral en el palacio.
Transcribo algunos párrafos publicados en el mismo número de El Imparcial:
"La señora les escatimaba el salario y los alimentos, tratándolas con dureza y haciéndolas trabajar como bestias de carga.
Las criadas manifestaban deseos de marcharse a los cuatro días,.., pero la señora impedíalo encerrándolas en una habitación y teniéndolas en ayunas un par de días. Después cuando las muchachas insistían en abandonar la casa, la señora las amenazaba con su mucha influencia para meterlas en la cárcel.
-¿Por qué -le replicó en cierta ocasión una más arriesgada.
-Pues por ladrona, pues te acusaré de que me has robado y con eso logro mi propósito." 
El resultado del reconocimiento médico practicado a Juliana el día 13, pone las cosa todavía más difíciles para la duquesa, ya que la niña presenta más de 90 cicatrices de heridas en cabeza, pecho, vientre y nalgas, hechas con instrumentos punzantes tales como tijeras y otras con elementos ardientes como pueden ser unas tenazas de chimenea.
El juez instructor, tras la declaración practicada por la duquesa, da orden de custodiar la casa con el fin de impedir su fuga y en la tarde noche del día 13, entrega al gobernador la orden de prisión de la duquesa.
Con la orden de prisión emitida por el Gobernador, se dirigen a la calle Arenal, el delegado de vigilancia de la zona Centro, Sr. Machero, el comisario de policía Sr. Monroy y dos agentes. Suben al salón y tras una espera de unos 20 minutos, aparecen dos conocidos de la duquesa, el doctor Sanz y  un abogado, que se dirigen a los agentes de la autoridad preguntándoles el objeto de la visita. Lo que sigue es un diálogo (supongo que fabulado por el periodista) un tanto peculiar y entretenido:
"-Con Vds. nada podemos hablar- contestó el Sr. Machero -Yo sólo deseo ver a la señora duquesa.
 -¿Para qué?
-Para un asunto que no puedo revelar.
-¿Qué asunto?
-Uno que sólo a ella interesa."
Los dos amigos de la casa insisten en sonsacar al delegado, sin que éste les aclare nada, tras lo cual y cuando ya se iban a retirar, aparece la duquesa.
"-¿Que me quiere Vd.?- dijo ésta con altivez.
-Hablarla- replicó el Sr. Machero.
-Puede Vd. hacerlo.
-No, delante de los señores.
-No importa; son amigos míos para quienes no guardo ningún secreto.
-Sí importa... Yo deseo hablar a solas con usted."
La duquesa frunce el ceño y con una sonrisa de desdén  replica:
"-Bueno, pues pase Vd. a mi gabinete."
El Sr. Machero informa a la duquesa que trae orden del juez y del gobernador para conducirla  a  la cárcel de mujeres:
"Al oir ésto la duquesa se puso en pie revelando en su demudado semblante la ira que le dominaba, y fuera de sí, con gran violencia, como si la hubiese picado una víbora, se revolvió colérica contra el Sr. Machero, al cual abrumó a insultos.
...
No se detuvo en los insultos al Sr. Machero, sino que llenó de impromperios al gobernador, al juez, a todo el mundo durante un largo espacio de tiempo.
-¡Yo en la cárcel!- gritaba ...-¡Eso es una infamia!..¡Una vileza!...¡Ladrones, asesinos, pillos!...¡Yo en la cárcle confundida con criminales!"
La duquesa corre hacia su alcoba. El delegado, tras un intervalo de indecisión y temiendo algo trágico, se dirige también hacia la sala. Al verlo, la duquesa se arroja a sus plantas y le ruega que no la condujese a la cárcel, que no la separase de sus hijos.
El Sr. Machero le informa de que lo que pide es imposible, que debe cumplir con lo ordenado.
La duquesa más tranquila e informada de que mientras esté en comunicación puede llevarse a sus hijos con ella, decide acatar la orden de encarcelamiento y manda a sus hijos, dos niños y una niña, que se vistan para salir.

La comitiva sale por una salida lateral y se dirige a la calle Mayor, donde espera un coche de alquiler, dejando a una multitud de gente que esperaba en la calle Arenal sin espectáculo.
 A la llegada a la Casa Galera (nombre de la cárcel de mujeres) es recibida por el director de la prisión que la acompaña hasta el cuarto de filiación.
"-¿Su nombre?- preguntó el empleado encargado de filiar.
-María Isabel Luisa Francisca de Asís Antonia Alvarez Montes Alonso y Balinó..
-Un momento- interrumpió el director, deteniendo el flujo de nombres, -¿cómo ha dicho Vd.?
-María Isabel Luisa...
-Bueno, basta con eso- dijo el director.-Ponga Vd. Ahí: Isabel Alvarez.
-Duquesa de Castro Enríquez- añadió la interesada.
-No sirve- replicó el director.-Isabel Alvarez nada más, aquí no hay títulos; eso se queda en la puerta.
-Bueno- contestó la presa encogiéndose de hombros.
-¿Edad?
-Treinta y nueve años..."
A partir de la filiación, el director prohibe el acceso de los periodistas al resto de dependencias de la prisión por lo que la relación de los hechos se basa en confidencias de terceras personas.
La duquesa es conducida a la sala de distinguidas quien al verla le dice al director:
"-Señor director. supongo que yo no estaré aquí.
-Supone Vd. mal, señora
-¿Pero aquí no se puede estar de otro modo pagando?
-Sí, señora, y suponiéndolo la he traído a usted a esta sala de distinguidas. Aquí es donde se paga.
-¿Y aquí cuánto se paga?-preguntó.
-Una peseta diaria, poco dinero.
-Y tan poco- añadió  la presa.-Pagaré."
La duquesa pregunta si puede llevar cama propia y comida de su casa, a lo que contesta el director que el reglamento no se opone.
En relación al encarcelamiento provisional de la duquesa, el diario conservador, El Siglo Futuro de 15 de junio de 1891, al tiempo que desmiente algunos aspectos folletinescos publicados  por la prensa liberal, expresa sus reparos a una medida que considera exagerada y escribe:
"Los hechos de dominio público, constitutivos de los delitos objeto del sumario, no son de los que hacen necesaria la prisión provisional de los procesados, siquiera pueda exigirseles fianza para continuar en libertad.
Motivos muy poderosos han debido aconsejar la medidad adoptada por el mismo juez, que poco antes procedió con tan extremada cortesía.
No podemos creer que se ceda a las imposiciones de la opinión alarmada, pues tanto se peca por carta de más como por carta de menos."
Al dia siguiente de su ingreso en prisión, se constituye el juzgado en la cárcel de mujeres a las 11 de la mañana, para tomar la indagatoria a la duquesa procesada, quien se limita a manifestar al juez el deseo de que el proceso termine a la mayor brevedad posible.
El día 16 de junio es ratificado el auto de prisión de la duquesa, fundado en que  los hechos que resultan del proceso pudieran ser constitutivos de homicidio o asesinato frustrado.
La duquesa recibe numerosas visitas y el apoyo de la aristocracia que se moviliza en su defensa. Así en la sesión de ese día en el Senado, el conde de Canga Argüelles dirige ataques contra la prensa por la publicidad y los comentarios hechos sobre el asunto. La política se mete por enmedio y en los próximos días se sucederán las intervenciones y enfrentamientos verbales de los políticos, relacionados con el asunto.

¿Y qué es de la niña Juliana?
La niña vive acogida en la casa del secretario del Gobierno civil, se le  ha vestido decentemente y ha recibido numerosos presentes y regalos, así como el interés de varias familias para acogerla. También ha sido examinada en varias ocasiones por los médicos forenses. A título de curiosidad, el diario El País de 19 de junio hace una relación de la Ropa y efectos regalados a Juliana:
"Cuatro vestidos y uno más en corte, siete camisas, cinco enaguas, cinco pantalones, una chambra, un corsé, una toquilla, nueve pares de medias, ocho pañuelos para la mano, un par de zapatos, un devocionario, una cadena con medalla y cruz de oro, un par de botas de tafilete negro, dos muñecas, un rosario de nácar engarzado en plata, dos pares de pendientes de oro con perlas y con esmalte azul, un rosario de Lourdes y un escapulario, una cesta de cristal con dulces, dos pañuelos de seda para el cuello, un sombrero de paja, un reloj de oro, una caja con dulces y siete pesetas en metálico, y un reloj de oro con las iniciales de la niña.

Volviendo a la cárcel de mujeres, al saber la duquesa de la negativa a su puesta en libertad bajo fianza y quedando muy afectada por ello, el día 19 permanece en cama y no recibe visitas. En días sucesivos, seguirá enferma con neuralgia, según su médico el doctor de la Rosa.

En Libertad
En la noche del día 2 de julio de 1891 y tras pasar en prisión 21 días, la duquesa de Castro-Enríquez es puesta en libertad.

El 1 de julio de 1891, la niña Juliana es llevada a la Sociedad Protectora de los Niños.

A mediados de agosto de 1891, la causa instruida a la duquesa es devuelta por la Audiencia al juzgado instructor para que informen nuevamente los médicos acerca de las heridas recibidas por Juliana.

Desde octubre se hace cargo de la defensa de la duquesa el ilustre orador y político conservador, D. Eduardo Dato Iradier, que consigue dar un vuelco al proceso en favor de su defendida.

El 20 de octubre de 1891, El País publica en el apartado de Tribunales y con el título de La causa de la niña martirizada, una noticia de cuatro líneas a una columna que dice:
"La Sala tercera de la Audiencia, de acuerdo con la calificación fiscal, ha dictado auto de sobreseimiento provisional en el proceso seguido a la señora duquesa de Castro-Enríquez."
El 23 de noviembre, tiene lugar el juicio de faltas, a que ha quedado reducido todo el proceso, al considerarse las lesiones inferidas a Juliana de leves. Éste tiene lugar en el Juzgado municipal del distrito Centro. La duquesa se encuentra ausente en su casa de San Sebastián. La representa Dato Iradier. El juicio comienza a las cuatro y media de la tarde, terminando a las 9 de la noche. El fiscal resalta ques está probado que la duquesa de Castro-Enríquez había causado a Juliana Reodolas de San Sebastián las lesiones leves que había sufrido, únicas en que podía entender el juzgado, por lo que en consecuencia pide que que se imponga a la acusada la pena de arresto mayor en el grado que el juzgado estimara procedente. En su turno de intervención, el abogado defensor Sr. Dato Iradier, hace uso de su habilidad oratoria, repasa todas las manifestaciones hechas por los testigos y siguiendo la información que sobre el asunto da La Correspondencia en su número del 25 de noviembre de 1891 termina su intervención elogiando las cualidades morales de la duquesa y condenando la campaña de difamación de que se la hizo víctima. Concluyendo pidiendo el sobreseimeinto del caso o en otro caso, la absolución con toda clase de pronunciamientos favorables a la duquesa. El juez se reserva el derecho de dictar sentencia dentro de las veinticuatro horas que marca la ley.
En la misma tarde, el juez dicta sentencia en la que fundándose en que no hay méritos suficientes para considerar responsable a la duquesa de las lesiones leves padecidas por Juliana, absuelve a doña Isabel Alvarez y Montes, duquesa de Castro-Enríquez, declarando de oficio las costas causadas.

¿Y que fue de la niña Juliana?, ¿Qué pasó con las familias que querían acogerla?.
La prensa de Madrid, del 17 de noviembre de 1891, publica un breve que dice:
"El Juzgado del Centro ha comunicado hoy al Gobierno civil un auto disponiendo el reingreso de la niña Juliana San Sebastián en el Asilo de la capital de Guipúzcoa.
Se ha oficiado al gobernador de San sebastián para que por aquélla Comisión provincial se disponga el ingreso de la niña en el Asilo."
No encuentro ninguna noticia relacionada con Juliana, hasta que en el número de La Correspondencia de España de 17 de enero de 1896, leo la siguiente trágica noticia:
"En el hospital civil de San Sebastián ha fallecido, uno de estos días (ni siquiera averiguan la fecha) atacada de tis (tuberculosis) la niña Juliana San José (tampoco recuerdan el nombre), que hace cuatro años alcanzó tanta notoriedad por los supuestos malos tratos de la duquesa de Castro-Enríquez."

domingo, octubre 04, 2009

El crimen de Cuenca


El‭ ‬8‭ ‬de marzo de‭ ‬1893,‭  ‬tuvo lugar‭ ‬en‭ ‬Albalate de las Nogueras,‭ ‬un pueblo de La Alcarria conquense,‭ ‬un sangriento crimen que conmocionó al país‭  ‬y que dio origen a un dicho o frase que ha perseguido a los naturales de Cuenca durante mucho tiempo‭ ‬al referirse a ella como‭ “‬La provincia del crimen‭”,‬ y que el tiempo y la sucesión de otros hechos tan graves y trágicos como los que allí ocurrieron‭ ‬han desvanecido.‭
La fama del suceso,‭ ‬que aún siendo truculento no era sino uno más de los casos que periódicamente se producían en España,‭ ‬se acrecentó por las circunstancias y‭ "‬anécdotas‭"‬ macabras que adornaron el drama y que‭ ‬le dieron el morbo‭ ‬suficiente para‭ ‬formar parte del repertorio‭ ‬de las‭ ‬exageradas y poco fidedignas, “Coplas de ciego‭”‬ de la época.
Iglesia de Albalate de las Nogueras (Cuenca)
(foto Gom)
El‭ ‬periódico de Cuenca,‭ ‬El Progreso Conquense‭ ‬ publicaba en su número del‭ ‬domingo,‭ ‬12‭ ‬de marzo de‭ ‬1893‭ ‬lo siguiente:
‬“A las once de la mañana del jueves‭ ‬ se recibió en este Gobierno‭ ‬Civil un‭ ‬telegrama‭ ‬de Priego,‭ ‬firmado por el jefe de‭ ‬la Guardia Civil de dicha villa,‭ ‬que decía lo siguiente:‭ ‬Asesinadas cinco personas la‭ ‬noche anterior en la casa de Hipólito Mayordomo,‭ ‬del pueblo de Albalate.‭ ‬Salgo con el juzgado.‭”
Resumo‭ ‬ la noticia del periódico:
La familia objeto del‭ ‬brutal‭ ‬crimen estaba formada por el matrimonio Hipólito Mayordomo y Manuela Bollo y sus cinco hijos,‭ ‬José (aquí hay una cierta confusión con el nombre de pila del hijo superviviente, ya que  junto con el nombre de José, el corrresponsal de La Correspondencia  lo llama Manuel en las primeras crónicas y  Mariano en el seguimiento del juicio comenzado en el mes de septiembre de 1893, debiendo ser éste último su verdadero nombre),‭ ‬Manuela,‭ ‬Pedro,‭ ‬Cándido y Toribio.
Cuando tuvieron lugar los hechos,‭ ‬el padre‭ ‬se encontraba‭ ‬ausente‭ ‬en Cuenca y el‭ ‬hijo mayor‭ ‬ estaba de ronda con otros mozos.
Cuando en la madrugada del Jueves‭ ‬9,‭ ‬el hijo mayor‭ ‬José (Mariano)  Mayordomo‭ ‬regresó a su casa y empujó la puerta,‭ ‬se encontró con una escena‭ ‬dantesca.‭ ‬La madre,‭ ‬tendida delante de‭ ‬la puerta de la cocina,‭ ‬presentaba profundas heridas en‭ ‬el cuello y la cabeza.‭ ‬Aterrado,‭ ‬salió dando gritos por lo que autoridades y algunos vecinos acudieron a la casa del crimen y entraron en ella.
Cerca del cadáver de‭ ‬la‭ ‬madre,‭ ‬yacía el cuerpo de‭ ‬Pedro,‭ ‬uno de‭ ‬los hijos,‭ ‬con una mano casi seccionada y con heridas en el cuello.‭ ‬Otro hijo,‭ ‬Cándido de‭ ‬12‭ ‬años,‭ ‬fue‭ ‬hallado muerto en la cama,‭ ‬presentando‭ ‬también terribles heridas en el cuello.‭ ‬En el piso primero,‭ ‬se encontraron degollados los otros dos hijos,‭ ‬Toribio,‭ ‬un varón de‭ ‬10‭ ‬años y Manuela,‭ ‬de‭ ‬20‭ ‬años,‭ ‬ésta última con la cabeza casi separada del cuello.
En un cuarto contiguo a la cocina,‭ ‬los asesinos fracturaron un baúl,‭ ‬por lo que parece que el móvil del‭ ‬espantoso crimen‭ ‬fue‭ ‬el robo.

Terminaba‭ ‬El Progreso Conquense,‭ ‬diciendo:‭
‬“Actualmente‭ ‬se encuentran en‭ ‬Albalate las autoridades judiciales de Priego,‭ ‬el abogado fiscal de la Audiencia de Cuenca y el comandante de la Guardia Civil.
Han sido presos‭ ‬10‭ ‬vecinos de Albalate y uno de Priego,‭ ‬por creérseles complicados en el crimen.‭ ‬
El juzgado trabaja sin descanso.‭ ‬La opinión pide el inmediato descubrimiento de los autores y un castigo ejemplarísimo,‭ ‬por sus brutales asesinatos.‭”

Dada la magnitud del suceso y el interés provocado en la opinión pública,‭ ‬la prensa de Madrid envía corresponsales al lugar de‭ ‬los hechos.
La Correspondencia de España‭ ‬encarga la tarea informativa al periodista‭ Ramiro‭ ‬Mestre Martínez‭ (‬Madrid,‭ ‬1847-1922‭)‬,‭ ‬quien desde la central de telégrafos de Priego envía‭ ‬un primer‭ ‬telegrama,‭ ‬en el que‭ ‬lamentándose de los‭ ‬ medios de transporte,‭ ‬dice:
‭“‬Priego‭ (‬Cuenca‭) ‬14,‭ ‬2,12‭ ‬t.-‭ ‬Después de un penoso‭ ‬ viaje,‭ ‬aprovechando los pésimos medios de‭ ‬comunicación que hay,‭ ‬llegué a este pueblo,‭ ‬Albalate de Nogueras,‭ ‬teatro del horroroso crimen,‭ ‬del cual‭ ‬LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA‭ ‬ha dado la primer noticia.
Enviaré por peatones más‭ ‬telegramas‭ ‬a la estación telegráfica de Priego.
Espantan los detalles que llevo recogidos..-‭ ‬Mestre Martínez.‭”
Siguen sucesivos despachos del corresponsal,‭ ‬dando cuenta de‭ ‬la‭ ‬evolución del caso.

‭“‬Cómo se cometió el crimen.-He aquí cómo se‭ ‬ supone que la cuadrilla de criminales debió cometer los asesinatos.
La esposa de Hipólito,‭ ‬acompañada de uno de sus hijos,‭ ‬salió a pasar las primeras horas de la noche del crimen en una de las casas vecinas.
Cuando la madre y el hijo regresaron,‭ ‬a las nueve de la noche,‭ ‬los asesinos habían ya dado muerte a los tres hijos,‭ ‬que sorprendieron dormidos en sus camas.
Los criminales acecharon dentro de la casa a los recién llegados y les dieron muerte.
En la cocina se han encontrado cazuelas de agua y sangre.
Se han observado en el suelo numerosas huellas de pies ensangrentados.
El sumario avanza mucho.
Hay fundadas esperanzas de descubrir pronto a los autores de este crimen inaudito e inconcebible.‭”

“‬Un superviviente.-Hipólito Mayordomo,‭ ‬jefe de la familia asesinada,‭ ‬es zapatero,‭ ‬pero además se ocupaba en comprar y vender grano y distribuir‭ ‬pequeñas cantidades a réditos.
Ha estado en la cárcel por haber recaído en él la denuncia de un penado que le acusó de ser autor de un robo cometido en la iglesia de Torralba.
En la actualidad,‭ ‬Hipólito Mayordomo,‭ ‬está en una situación de ánimo parecida a la locura,‭ ‬a consecuencia de la emoción que le ha producido tan espantosa desgracia.‭”

‭“‬Los detenidos.-Entre los detenidos hasta ahora,‭ ‬figuran tres individuos de la familia de Basilio Viejo Bueno,‭ ‬criminal ahorcado en Priego el‭ ‬22‭ ‬de febrero de‭ ‬1892,‭ ‬por varios delitos graves.
‭…‬
La guardia‭ ‬civil custodia las entradas del pueblo.‭ ‬En los primeros momentos de descubrirse el crimen y constituirse el juzgado en el pueblo de Albalate,‭ ‬el juez prohibió la salida de ningún vecino fuera del pueblo.
El estado de la población,‭ ‬con motivo de lo ocurrido y de‭ ‬las numerosas detenciones practicadas,‭ ‬es verdaderamente fúnebre.
Los vecinos que quedan libres se hallan muy inquietos y han abandonado sus quehaceres.
El pueblo consta de unos‭ ‬200‭ ‬vecinos,‭ ‬aproximadamente.‭”

Otro superviviente.-La esposa de Hipólito Mayordomo se hallaba encinta.
Un hijo de‭ ‬la víctima se libró milagrosamente de la fiereza de los criminales,‭ ‬por encontrarse de ronda.
Cuando volvió,‭ ‬encontróse con aquélla hecatombe,‭ ‬y pidió socorro a los vecinos.‭”

El móvil del crimen.-La casa donde se ha cometido tan feroz matanza,‭ ‬se halla situada frente a una cuesta muy pendiente,‭ ‬situada cerca del río y que da a la iglesia.
Seguramente el origen del‭ ‬asesinato‭ ‬ha sido el robo.
Días antes Hipólito Mayordomo,‭ ‬jefe de la familia,‭ ‬había vendido varias fanegas de trigo.
La familia tenía en su poder unas‭ ‬500‭ ‬pesetas,‭ ‬la mayor parte en calderilla.
Los‭ ‬criminales es indudable que‭ ‬se pusieron a‭ ‬cenar tranquilamente después de cometidos los asesinatos.
Algunos de los detenidos serán trasladados inmediatamente a la cárcel de Priego.‭”

En un nuevo telegrama‭ ‬fechado el día‭ ‬14‭ ‬a las‭ ‬7,50‭ ‬de la tarde,‭ ‬Mestre Martínez informa de que‭ ‬el‭ ‬crimen está‭ ‬completamente descubierto,‭ ‬con cuatro reos confesos y otros,‭ ‬sobre los que aparecen cargos.‭ ‬Los autores ya conocidos,‭ ‬son el sobrino y el cuñado del ahorcado Basilio Viejo Bueno.

El‭ ‬15‭ ‬de marzo el periodista envía‭ ‬a la redacción de su periódico,‭ ‬las siguientes‭ ‬informaciones:

‭“‬Priego‭ ‬15,‭ ‬11,10‭ ‬m.-El procesado Agripino,‭ ‬sobrino del ahorcado‭ ‬Viejo Bueno,‭ ‬acaba de declarar ante el juez.
Este desalmado refiere con brutal y aterradora franqueza,‭ ‬que él‭ ‬fue‭ ‬quien‭ ‬dio‭ ‬muerte a la esposa de Hipólito,‭ ‬descargando sobre ella varios golpes con un hacha de leñador y acribillándola después a puñaladas.
No quiso declarar quiénes fueron los que le acompañaron‭; ‬pero no hace falta,‭ ‬por‭ ‬haberlo ya hecho los otros procesados.
La guardia civil custodia la casa del crimen.‭”

Priego‭ ‬15,‭ ‬11,55‭ ‬m.-Está probado que algunas noches antes de cometerse el espantoso crimen,‭ ‬uno de los procesados llamado Castrillo y su esposa‭ ‬se‭ ‬disfrazaron alternativamente de fantasmas,‭ ‬pasando repetidas veces por las inmediaciones de la casa de las víctimas,‭ ‬para que los vecinos huyeran por la noche de aquélla zona.‭”‬  
‭“‬Priego‭ ‬15,‭ ‬2,10‭ ‬t.-Las armas de las que se ha incautado el juzgado son dos enormes‭ ‬cuchillos,‭ ‬que fueron utilizados por los criminales para degollar a las víctimas.
Estas armas las mandaron hacer dos de‭ ‬los criminales a un herrero pidiéndoselas días antes del crimen,‭ ‬diciéndole que eran para matar cerdos.
El herrero,‭ ‬que es un vecino honrado,‭ ‬declara que,‭ ‬en efecto,‭ ‬él había hecho los cuchillos.‭”

Confesión de los criminales.‭ ‬Priego‭ ‬15,‭ ‬3,15‭ ‬t.-Después de verificado un careo entre los procesados,‭ ‬todos confesaron de plano su participación en tan horrible crimen.
Resulta que realizaron el asesinato:‭ ‬Juan Antonio Racionero,‭ ‬cuñado del‭ ‬Ahorcado‭; ‬tres hijos de aquél llamados Agripino,‭ ‬Casto‭ ‬y Justo,‭ ‬y un tal Mariano Castro‭ (‬a‭) ‬Castrillo,‭ ‬amigo de los tres anteriores.‭”‬
De todas las declaraciones a los imputados,‭ ‬la realizada por Mariano Castro resulta la más coherente y la que aporta‭  ‬más datos al Sr.‭ ‬Juez y al teniente fiscal de la Audiencia de Cuenca.‭  ‬Según el‭  ‬detenido,‭ ‬todo el plan del crimen fué dirigido por Juan‭ ‬Antonio Racionero,‭ ‬de común‭  ‬acuerdo con sus tres hijos,‭ ‬para lo cual se reunieron en casa de Justo donde convinieron robar la casa de Hipólito,‭ ‬porque allí debía haber bastante dinero.‭
En su declaración dice, que en la noche del crimen:
‭"‬Agripino y yo estábamos de espías,‭  ‬y no entramos en la casa hasta el momento de cometerse los asesinatos.
Cuando estaban ya bien muertos,‭ ‬les registramos,‭ ‬cogiendo lo que nos acomodó.‭ ‬Mis compañeros,‭ ‬entonces,‭ ‬buscaron qué comer y cenaron lo que encontraron...‭ ‬Yo apenas si probé nada,‭ ‬porque tanta sangre y tanto muerto me habían impresionado algo...‭ ‬Después Juan Antonio se llevó un talego blanco,‭ ‬donde había dinero,‭ ‬diciéndome que al día siguiente se haría el reparto.‭"
El periodista de‭ ‬La Correspondencia sigue informando‭ ‬puntualmente del desarrollo de las actuaciones judiciales,‭ (‬y aquí me pregunto,‭ ‬cómo conseguía la información,‭ ‬siendo secreto el sumario‭) ‬y en un telegrama enviado a la redacción‭  ‬del periódico el‭ ‬16‭ ‬de marzo,‭ ‬escribe:
‭"‬A las tres y media de esta madrugada,‭ ‬después de las importantes revelaciones de‭  ‬Castrillo,‭ ‬verificóse un terrible careo entre Juan Antonio,‭ ‬sus tres hijos y Castrillo.
La escena fue verdaderamente repugnante.
El padre furibundo,‭ ‬pareciendo más bien una hiena que una persona humana,‭ ‬apostrofó a sus hijos de la siguiente forma:
-Vosotros fuisteis los que más hachazos descargasteis‭  ‬sobre Manuela y su hija.
-Sí,‭ ‬pero usted en cambio‭ ‬-contestaron los hijos-,‭ ‬usted se cebó a pegar golpes sobre los chicos Cándido,‭ ‬Toribio y Pedro.
-‭¡‬Mentís‭! ‬Fuisteis vosotros.
-Señor juez‭ ‬-objetó uno de los hijos,-‭ ‬no haga usted caso a mi padre,‭ ‬que él fué quien nos reunió y el que nos impulsó a cometer el robo y a matarlos después en unión de‭ ‬Castrillo.
-Eso no es verdad‭ ‬-repuso éste-‭ ‬Yo estuve solo de espía.
El juez les preguntó por el saco y todos dijeron que Juan Antonio se lo llevó y que nada les entregó,‭ ‬porque al día siguiente de asesinato,‭ ‬que iban a repartirse el dinero,‭ ‬fueron presos.
Juan Antonio contestó que nada sabía del talego.
La escena fue horripilante‭; ‬merece el calificativo de monstruosa.- Mestre Martínez.‭"
 ‭En informaciones telegrafiadas el día 17, aparece por vez primera uno de los personajes clave de la tragedia. Se trata de Petra Viejo Bueno, esposa de Juan  Antonio y hermana del ajusticiado un año antes en Priego, Basilio Viejo Bueno.
‭Comenta el periodista, que se supone que Petra, que también se encuentra presa, está enterada de todo y que tiene una mala reputación entre su vecinas, a las que en varias ocasiones intentó agredir, navaja en mano.

‭El día 17 de marzo, se produce el traslado de los imputados a la cárcel de Priego, partido judicial. Sobre las 7,30 de la mañana, en la plaza de Albalate, un enorme gentío se congrega para ver salir a los criminales. Para el traslado de los reos, que van amarrados por medios de lazos, se utilizan seis asnos sobre los que son subidos con dificultad y sujetas las piernas a la cincha de las caballerías.
‭La comitiva sigue el siguiente orden:
‭Juan Antonio, el padre, llevaba un pañuelo en la cabeza en forma de cucurucho y una manta blanca sobre los hombros, mostrándose muy sereno; le siguen sus hijos Casto y Justo, vestidos ambos con blusa a rayas y calzón negro y llevando la cabeza descubierta; el hijo menor Agripino,  viste blusa oscura y se cubre con boina; sigue Castrillo  que cubre su cabeza con un pañuelo de hierbas. La comitiva la cierra Petra Viejo Bueno, vestida de luto. Cada reo es custodiado por una pareja de la guardia civil.
‭Desde Albalate a Villaconejos, los reos bebieron aguardiente en poca cantidad. Al llegar a Villaconejos, el vecindario esperaba a la comitiva, repitiéndose las protestas contra los asesinos, llegando finalmente a Priego, sobre las once de la mañana.
‭Una vez en la cárcel, casi todos piden agua, se les conduce a los calabozos, quitándoles las esposas y sustituyéndolas por grillos de gran peso, únicamente Petra quedó libre de toda sujeción.
Descripción de los acusados:
‭Juan Antonio Racionero, de 59 años, de frente deprimida; ojos grises, pequeños y hundidos; rostro enjuto; nariz aguileña y labios enjutos. Mide 1,74 m. Sagaz y astuto. Jamás dejó de asistir un domingo a misa.
‭Justo Racionero, el hijo mayor, de 28 años, delgado, de ojos grandes azules y de similar estatura que su padre.  Se muestra locuaz y hace alarde de gran cinismo.
‭Casto Racionero, de 24 años y 1,45 m de estatura, de nariz pequeña, labios gruesos, pelo castaño y ojos pequeños.
‭Agripino Racionero, el hijo menor, de 19 años, soltero; ojos negros, pequeños; frente estrecha, nariz aguileña y labios delgados.
‭Mariano Castro (a) Castrillo,  amigo de Agripino,  de 22 años, de 1,64 m de estatura. Frente ancha, nariz aguileña, ojos azules y pequeños.
‭Petra Viejo Bueno, la madre, de 55 años y según algunos vecinos, la instigadora de los hechos.

‭En la misma tarde del 17 de marzo de 1893, se produce el fallecimiento, dentro del calabozo, del cabeza de familia Juan Antonio Racionero.
Cuenta Ramiro Mestre, que fue a visitarlo en compañía del jefe de la cárcel, sobre las 6,30 de la tarde y que lo encontró sentado en el suelo con las piernas cruzadas y arropado con una manta, mostrando un semblante lívido y la voz apagada. Al sentirse indispuesto pidió una taza de café para reponerse. que le fue servida. Cuando el jefe Sr. Sánchez, acudió una hora más tarde para ver cómo se encontraba, lo encontró muerto.   El médico, Sr. Cornago certifica la muerte de Juan Antonio como debida a una apoplejía sanguínea cerebral fulminante. Cara y cuello se encontraban amoratados. El entierro tiene lugar el día 18, siendo sepultado sin caja en un rincón del cementerio.
‭La familia del difunto, no parece haberse impresionado con la noticia,  debido a que no la creen y piensan que es un ardid para asustarles.
‭Al día siguiente de su entierro es exhumado el cadáver de Juan Antonio con el fin de practicarle la autopsia, que es realizada por los médicos señores Cornago y Page, que se ratifican en dictamen inicial formulado por el primero.

‭En el mes de septiembre de 1893 tiene lugar el juicio, que se desarrolla con gran expectación, en la Audiencia Provincial de Cuenca. La vista comienza el día 25 con una duración de 12 horas y termina con el veredicto del jurado popular,  el día 28.

‭El desarrollo del juicio da juego para mucho, pero este post, ya es suficientemente extenso , así que de momento, omitiré los detalles.

‭Todos los encausados se declaran inocentes, pero el veredicto del jurado es de culpabilidad y el tribunal condena a los hermanos Racionero y a Mariano Castro, a la pena de muerte. La madre, Petra Viejo Bueno es condenada como cómplice a 20 años de prisión.

‭El hermano menor, Agripino Racionero será indultado por ser menor de edad cuando se cometieron los crímenes. Casto Racionero morirá en la cárcel de Cuenca en circunstancias un tanto difusas.

‭Por último, El Progreso Conquense da cuenta desde Priego, el 27 de marzo de 1895, de la ejecución en la horca de Justo Racionero y de Mariano Castro.


sábado, octubre 03, 2009

Los cautivos del Icod


A finales de Agosto de‭ ‬1892‭ ‬la prensa española se hacía eco del apresamiento por‭ "‬moros del desierto‭" ‬y a seis millas de Cabo Bojador,‭ ‬de una embarcación tipo‭ ‬pailebote a la que saquearon,‭ ‬haciendo prisioneros a sus tripulantes.
El barco,‭ ‬de nombre Icod‭ ‬y matriculado en Lanzarote,‭ ‬se dedicaba al tráfico de mercancías con la cercana costa africana del ex Sahara Español,‭ ‬conocido en esa época como Río de Oro.
El periódico‭ ‬La Época‭ ‬en su número de‭ ‬1/09/1892‭ ‬recogía la siguiente información procedente de Las Palmas de Gran Canaria:‭
"La noticia de un grave atentado cometido por los moros contra un buque español circula aquí desde anoche.
El patrón del pailebot‭ ‬Icod,‭ ‬que llegó aquí ayer tarde,‭ ‬ha comunicado a las autoridades,‭ ‬en cuanto bajó a tierra,‭ ‬que el barco ha sido objeto de un asalto por parte de moros,‭ ‬que llegaron a apoderarse del pailebot,‭ ‬el cual estuvo en su poder varios días.
El ataque al‭ ‬Icod se verificó a corta distancia del cabo de Bojador,‭ ‬algo al Sur de éste.
Los moros saquearon la embarcación,‭ ‬llevándose todo el cargamento de ésta,‭ ‬muebles,‭ ‬ropas,‭ ‬armas y provisiones.
Luego se llevaron a tierra,‭ ‬en calidad de prisioneros,‭ ‬al patrón señor Santana,‭ ‬a los tres hijos de éste,‭ ‬a los seis marineros que formaban la tripulación,‭ ‬a un pasajero con su señora y sus tres hijos.
Después de grandes peligros pudieron escapar el señor Santana y cinco de sus marineros,‭ ‬quienes tuvieron la fortuna de encontrar en aquélla costa otro barco español,‭ ‬el‭ ‬Venganza,‭ ‬cuyo capitán los amparó.
El Icod había sido abandonado en la playa por los moros y pudo ser puesto a flote,‭ ‬y en él han llegado su patrón y los cinco marineros que lograron escapar.
De los otros nueve prisioneros nada se sabe,‭ ‬si bien el señor Santana cree que los moros que los tienen deben andar por la costa,‭ ‬entre el cabo Bojador y el cabo Jubi.
El desgraciado patrón está inconsolable por la suerte que habrá cabido a sus hijos,‭ ‬y hace grandes gestiones para que se mande un buque a aquéllos parajes para ver de rescatar a los prisioneros.
El pailebot‭ ‬Icod pertenece a la matrícula de Lanzarote,‭ ‬y se dedicaba al tráfico con los moros de la costa africana.‭"
Terminaba su información‭ ‬La Época con la nota de que el ministro de Marina había dispuesto que el crucero‭ ‬Isla de Cuba zarpase a Río de Oro para rescatar a los cautivos.


Pailebote‭
(Imagen del pailebote‭ ‬Pascual Flores con base en Torrevieja,‭ ‬de similares características al‭ ‬Icod‭)






En el periódico El Imparcial de‭ ‬30/09/1892,‭ ‬se informa desde Las Palmas de Gran Canaria,‭ ‬de que había llegado a puerto procedente de Cabo Juby,‭ ‬el crucero‭ ‬Isla de‭ ‬Luzón,‭ ‬donde había tratado de indagar el paradero de los tripulantes y pasajeros del pailebot‭ ‬Icod.
‭Seguía informando el corresponsal de la agencia Fabra‭ ‬,‭ ‬y ahora llega lo chocante,‭ ‬de que,‭:
“‬En la factoría de Cabo Juby había esperanzas de conseguir el rescate de aquéllos infelices mediante la suma de‭ ‬250‭ ‬pesetas por persona,‭ ‬que es el precio aproximado en que aquéllos moros estiman a un blanco,‭ ‬pues por un esclavo negro pagan hasta‭ ‬400‭ ‬pesetas.‭”
Tras lo anterior,‭ ‬el periodista lo tiene fácil y con el título de‭ ‬Un mal precedente,‭ ‬comenta:
‭“‬Lo que ocurre no puede ser más natural.‭ ¿‬Cómo van a entregar los moros un cautivo español,‭ ‬súbdito de una nación interesada en mantener su prestigio por‭ ‬250‭ ‬pesetas,‭ ‬cuando un negro vale‭ ‬400,‭ ‬precio de que habla el telegrama,‭ ‬pero que todavía nos parece demasiado bajo‭? ‬En cuanto los moros se hayan enterado de que ése era el ofrecimiento que les reservaban,‭ ‬se habrán guardado muy bien de acercarse a la factoría.‭”

Después de varias semanas de rifirrafes y reproches entre la clase política sobre las medidas a adoptar para proceder a la liberación de los llamados‭ "‬Cautivos del Icod‭"‬,‭ ‬el‭ ‬16‭ ‬de noviembre de‭ ‬1892‭ ‬se publica que el oficial de infantería de marina D.‭ ‬Juan González López,‭ ‬se ha ofrecido voluntario al ministro de Marina y éste le ha encargado,‭ ‬liberar mediante rescate a los tripulantes del Icod.
Poco sabemos de las gestiones llevadas a efecto por el voluntarioso teniente de Marina,‭ ‬pero por lo publicado en El Liberal el‭ ‬20‭ ‬de enero de‭ ‬1893‭ ‬poco o nada se había avanzado y el asunto aumentaba su matiz político,‭ ‬tal como reseñaba el articulista:‭:
“‬A pesar de que el suceso ocurrió hace seis meses,‭ ‬todo el mundo lo recuerda,‭ ‬excepto el Gobierno,‭ ‬que parece haberlo olvidado por completo.‭”… “‬Aquí,‭ ‬en tanto,‭ ‬el Gobierno conservador primero,‭ ‬preocupado con la disidencia del Sr.‭ ‬Silvela,‭ ‬y el Gobierno liberal después,‭ ‬no menos preocupado con los nombramientos de‭  ‬gobernadores,‭ ‬de diplomáticos,‭ ‬de alcaldes,‭ ‬y sobre todo con el encasillado de sus candidatos,‭ ‬dejaron transcurrir el tiempo,‭ ‬como si el‭ ‬Icod y sus tripulantes no hubieran‭ ‬existido nunca,‭ ”… “¿‬No le parece al Gobierno que ya es hora de pensar en esos once desdichados,‭ ‬y que urge averiguar si viven y dónde están,‭ ‬para lograr su rescate‭? ¿‬Qué garantía tendrá la vida de los españoles y qué garantía nuestro comercio en las costas de África,‭ ‬si el Gobierno,‭ ‬prescindiendo de los elementos de que dispone,‭ ‬considera como a náufragos a los que allí son secuestrados o asesinados‭? ‬No eso no puede ser‭; ‬el Gobierno tiene en estos casos el deber ineludible de defender la vida y los intereses de los ciudadanos españoles donde quiera que hayan sido hollados,‭ ‬sin que sea excusa para que el atropello quede impune,‭ ‬la falta de un gobierno regular en el país donde se haya cometido el atropello.‭”  
Tras este repaso a los políticos de entonces y con el título de‭ ‬“Esclavos españoles‭”‬,‭ ‬el mismo periódico El Liberal en su número de‭ ‬23/02/1893‭ ‬publica un artículo de su enviado a Londres,‭ ‬A.‭ ‬Regidor,‭ ‬en el que junto con el asunto de los cautivos del‭ ‬Icod,‭ ‬se exponen aspectos sobre el conflicto de intereses que existían entre Inglaterra por un lado y Francia y España por otro,‭ ‬para el control de Marruecos y el área costera del Sahara Occidental.



Factoría-cuartel de Río de Oro

Revista de Navegación y Comercio
(1893)




El cronista aprovecha una conferencia en la capital británica del escocés Donald Mackenzie,‭ ‬que hacia‭ ‬1880‭ ‬había establecido una factoría comercial en cabo Juby,‭ ‬para preguntarle sobre los tripulantes del‭ ‬Icod,‭ ‬transcribiendo lo siguiente:

“‬Un comerciante de Lanzarote,‭ ‬en las islas Canarias,‭ ‬entró en sociedad con un árabe natural de Siria,‭ ‬para comerciar con los moros de Cabo Bojador.‭ ‬El de Siria está casado con una mujer natural de las tribus del Sahara.‭ ‬Mr.‭ ‬Mackenzie y sus agentes llamaron la atención de las autoridades y comerciantes de Lanzarote sobre los peligros que corrían los dedicados a aquél tráfico.
Los viajes por cuenta de aquélla Sociedad siguieron,‭ ‬sin embargo,‭ ‬hasta que el comerciante de Lanzarote creyó que le engañaba su socio‭; ‬y en uno de los viajes de éste al puerto canario,‭ ‬se presentó a bordo del buque con el capitán del puerto y varios individuos de policía,‭ ‬quienes prendieron al árabe y le embargaron todo lo que tenía a bordo.‭ ‬Reconocida luego la injusticia del acto,‭ ‬se convino en libertarle y en permitirle una última excursión a la costa africana en la goleta‭ ‬Icod.‭ ‬A poco de su arribo,‭ ‬a unas‭ ‬150‭ ‬millas Sur de Cabo Juby,‭ ‬el árabe y su mujer abandonaron la nave,‭ ‬y gran número de moros,‭ ‬no se sabe si en conexión o no con el ex preso de Canarias,‭ ‬asaltaron y se apoderaron del buque,‭ ‬saqueando todo lo que había en él.‭ ‬Una sección de los tripulantes consiguió escaparse en un bote,‭ ‬abordando en alta mar a otra nave española,‭ ‬que consintió en volver con ellos para llevarse a remolque la goleta apresada.
Los otros tripulantes,‭ ‬seis en número,‭ ‬fueron llevados a un sitio llamado Sakiel-el-Hamra,‭ ‬en donde gobierna el jefe llamado Malainin,‭ ‬especie de santón mahometano.
Los desgraciados prisioneros fueron declarados esclavos y están tratados por su señor como tales.‭”
De acuerdo con lo expuesto por el escocés,‭ ‬un barco de guerra español recorrió la costa en busca de los cautivos y encargó a los ingleses de Cabo Juby el rescate de los súbditos españoles,‭ ‬que confirmó el capitán general del departamento de Cádiz.‭ ‬Una vez que las negociaciones con Malainin parecían llegar a término y estar dispuesto a entregar a los retenidos por‭ ‬600‭ ‬pesos,‭ ‬el Gobierno de Madrid comisionó al oficial de marina D.‭ ‬Juan González,‭ ‬para que fuese a Río de Oro y abriese nuevas negociaciones con el Schef citado,‭ ‬reclamando ahora‭ ‬22.000‭ ‬pesos por el rescate.‭ ‬Conocida la nueva situación,‭ ‬el Sr.‭ ‬Mackenzie y sus agentes,‭ ‬se excusaron de continuar sus gestiones.
Tras esta versión de los ingleses,‭ ‬en la que parecía que el rescate de los cautivos podría demorarse,‭ ‬el periódico El País en su número de‭ ‬1/03/1893‭ ‬daba cuenta de una comunicación del teniente D.‭ ‬Juan González,‭ ‬en la que daba su parecer de que pronto se obtendría el deseado rescate.
Por fin,‭ ‬el‭ ‬16‭ ‬de marzo de‭ ‬1893,‭ ‬llegaba la noticia de la arribada a Lanzarote de los cautivos del‭ ‬Icod,‭ ‬acompañados por el teniente de marina,‭ ‬quien había negociado con el Schy Mohamed-el-Asin la liberación de los retenidos sin satisfacer rescate alguno.
En la prensa diaria del‭ ‬25/03/1893‭ ‬y por medio del corresponsal de la agencia Fabra,‭ ‬se‭  ‬hace una pormenorizada exposición sobre lo acontecido:
“‬Los cautivos del‭ ‬Icod.‭ ‬Cádiz‭ ‬25.-‭ ‬Curiosos e interesantes detalles hemos adquirido respecto al largo cautiverio de los tripulantes del‭ ‬Icod,‭ ‬rescatados por el bravo teniente de infantería de Marina D.‭ ‬Juan González.
Parece que todos los infelices cautivos han olvidado las penalidades sufridas al pisar de nuevo el suelo de su patria y verse entre sus parientes y amigos.‭ ‬Muéstranse muy agradecidos a los favores de Schy Mohamed-el-Asin y de sus vasallos.
El Schy,‭ ‬al hacer entrega de los cautivos al Sr.‭ ‬González,‭ ‬le dijo a éste:‭ “‬Te ruego cristiano,‭ ‬que España no haga al Sultán de Marruecos cargos por la prisión de tus compatriotas.‭ ‬Yo te los entrego sin exigirte rescate.‭”
El Sr.‭ ‬González ofreció entonces al Schy,‭ ‬en concepto de regalo‭ ‬500‭ ‬duros,‭ ‬cantidad que el santón aceptó sólo a vivas y reiteradas instancias de nuestro valiente compatriota.
Al despedirse Mohamed-el-Asin de los cautivos,‭ ‬le preguntó si tenían motivo alguno de queja de él o de los suyos,‭ ‬y como los españoles les contestaran que,‭ ‬por el contrario,‭ ‬se iban agradecidos de sus atenciones,‭ ‬el Schy regaló a cada uno de los hasta entonces cautivos doce duros para que al llegar a tierra de cristianos se comprasen ropa.
El apresamiento de los tripulantes del‭ ‬Icod se verificó de esta manera:
Hallabánse éstos en el cabo Bojador cargando las lanas adquiridas a los moros de aquél territorio.
El sobrecargo del‭ ‬Icod,‭ ‬D.‭ ‬Manuel Villalba,‭ ‬conocía‭  ‬mucho a aquélla gente y tenía maistad con el Schy Me-Leisun,‭ ‬padre de‭ ‬100‭ ‬hijos y señor de todo el territorio que baña el río Guad-Lagin-el-Hamra,‭ ‬en el que está comprendido el cabo Bojador.
Los hijos de Me Leisun dominan en sus aduares como santones.
El padre sostenía relaciones con una casa de comercio establecida en Lanzarote y desde hace tres años se encontraba en descubierto con aquélla por unos negocios de lanas.
El sobrecargo del‭ ‬Icod,‭ ‬en uno de sus viajes,‭ ‬enseñó a leer en español a uno de los hijos de Me-Leisun,‭ ‬y éste se encontraba muy agradecido por ello al Sr.‭ ‬Villalba.
No tenían,‭ ‬pues motivo alguno de recelo de los tripulantes del‭ ‬Icod y el sobrecargo ningún inconveniente de acceder a internarse en tierra con los moros.
Mientras unos hacían prisionero al Sr.‭ ‬Villalba,‭ ‬otros cayeron sobre los del barco,‭ ‬llevando a todos a presencia de Me-Leisun.
Éste ofreció al Sr.‭ ‬Villalba la propiedad de tierras,‭ ‬el casamiento con una de sus hijas y la libertad‭; ‬pero aquél negóse a todo,‭ ‬diciendo que,‭ ‬sin la de sus compañeros,‭ ‬no aceptaría su propia libertad.
En la travesía que han tenido que hacer para ser entregados han tardado veinticuatro días,‭ ‬teniendo para ellos una tienda especial y siendo alimentados con leche,‭ ‬harina y alcuzcuz.
Las cuentas que tenían pendientes los moros con el comerciante de Lanzarote quedaron arregladas,‭ ‬y se cree que en lo sucesivo serán más fáciles las transacciones comerciales entre aquéllos y los españoles‭ – ‬Fabra.‭”
El‭ ‬5‭ ‬de abril de‭ ‬1893,‭ ‬el diario La Iberia daba la noticia de la llegada a Madrid del teniente González,‭ ‬que había conferenciado con los ministros de Marina y de Estado,‭ ‬entregando a éste último, el tratado hecho con los moros de Río de Oro.‭ ‬El oficial sería recompensado con la cruz de María Cristina,‭ ‬pensionada,‭ ‬con la diferencia de sueldo entre su actual empleo y el inmediato.‭ ‬Terminaba el periódico informando que el Sr.‭ ‬González dará una conferencia en el Ateneo y que sus compañeros le obsequiarán hoy mismo,‭ ‬con un banquete en el hotel Rusia.‭