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domingo, agosto 25, 2013

Excursion en barco por los islotes de Ponent y es Vedrá

En esta nueva excusión organizada por Balears Natura, organismo dependiente del Govern Balear, pudimos hacer una visita guiada y navegar alrededor de los llamados illots de Ponent y ver de cerca las islas de es Vedrá y es Vedranell, islas e islotes que emergen próximos a la costa Oeste y Suroeste de la isla de Ibiza, permitiéndonos observarlos de cerca ya que no está permitido desembarcar, salvo excepciones y solicitando los correspondientes permisos, al formar parte de una Reserva Natural.

Convocados a las 10 de la mañana del sábado 27 de julio de 2013 en el embarcadero de playas de Comte, (hay un error en la fecha del cartel), los excursionistas en número de alrededor de unos 90 nos embarcamos en el Capitán Nemo II, un catamarán de los que se utilizan para hacer excursiones y recorridos costeros y que también sirve para organizar las tan de moda y objeto de controversias, "party boat".

El Capitán Nemo II, llega con puntualidad y nos acomodamos en la sobrecubierta provistos de gorras, sombreros y bronceadores para protegernos del Sol y de la brisa del mar.

En el barco nos acompaña Marta, perteneciente al organismo que organiza la visita y que nos servirá de guía, comentándonos a través de la megafonía las particularidades de cada uno de los islotes, así como de su fauna y flora.

El catamarán Capitán Nemo II,
  (de la web http://www.nautilusibiza.com)




El recorrido con una duración cercana  a las 4 horas, comienza y termina en las concurridas Platges de Comte y seguirá el siguiente itinerario:
  • Illa des Bosc
  • Illa de sa Conillera 
  • Illes Bledes
  • Illa de s'Espartar
  • Illa des Vedrá
  • Illot des Vedranell
En el transcurso del viaje, el barco hará varias paradas junto a pequeños fondeaderos o zonas junto a las islas, permitiéndonos observarlas de cerca.
  
En el viaje de regreso bordearemos la costa, aproximándonos a la caleta existente bajo la torre vigía del Savinar y acercándonos a la embocadura de la cueva o gruta que se abre en el acantilado, cerca de cala Codolar.


ITINERARIO DE LA EXCURSION (cliquear para ampliar)


 La primera isla a la que nos acercamos es la des Bosc, que se encuentra enfrente de las caletas y playas de Comte y a escasamente 200 metros de la costa. Como el resto de los islotes de Poniente, es de propiedad privada. Tiene una superficie aproximada de 0,17 km2 (16,5 Ha) y aunque no lo parezca a simple vista, el vértice geodésico situado en su punto más alto está a 70 m sobre el nivel del mar.

Vista de la isla des Bosc tomada desde cala Comte (Foto Gom)
La isla hubo de ser desratizada hace unos años, por la cantidad de roedores que la habían invadido, se cree que dada la cercanía de la isla a la costa, las ratas habían llegado a nado, y actualmente el organismo que gestiona las reservas naturales mantiene un seguimiento con trampas de control.

Acantilados en la isla des Bosc (Foto Gom)
 
El catamarán maniobrado con gran pericia por el capitán, llega hasta su extremo Norte recalando en una pequeña rada, donde hay unas formaciones rocosas de formas curiosas ocasionadas por la erosión y que reciben el nombre de Es Picatxos.


Es Picatxos, curiosas formas rocosas erosionadas en el extremo norte des Bosc
 (Foto Salmer)

Mapa de la illa des Bosc






































(Fuente:Cartografía©Instituto Geográfico Nacional de España)


 Tras "la paraeta" el catamarán navega a toda velocidad en dirección a la isla de mayor extensión, sa Conillera. Algunas de las características de esta isla ya las comenté en la entrada de la excursión que hicimos en mayo y que nos permitió visitar el faro. Ver http://www.repasosayer.com/2013/05/excursion-la-isla-de-conillera.html

Rumbo a sa Conillera. En primer término las primeras rocas de la isla. a lo lejos, en el centro la isla de s'Espartar y a la izquierda la isla des Bosc (Foto Gom)
Sa Conillera no es la única isla balear con este nombre, en el archipiélago de Cabrera también existe otro islote con el mismo topónimo y el mismo término en su variante castellana de Conejera, lo ostenta otra isla en las costas de Cantabria.

La Conillera ibicenca, tiene una superficie de  1,08 km2, es propiedad particular de la empresa "Cultivos Marinos Pitiusos, S.A." y hasta la declaración de la Reserva Natural de los islotes de Poniente, era destino de excursiones de familias ibicencas, que aprovechaban el día para bañarse y comer en ella. La única construcción que permanece es la del faro, si bien llegó a disponer de algunas construcciones precarias, hoy desaparecidas.

La caleta s'Olleta, un buen refugio para fondear las barcas de los excursionistas de otros tiempos


 (Foto Salmer)








El barco vira a la izquierda y toma rumbo a una pequeña cala de nombre s'Olleta que se abre en la costa Este, donde nos detenemos unos minutos.

El 17 de enero de 2009, en una de las visitas guiadas a la isla, un niño encontró unos huesos sobre los que la guía de Medio Ambiente concluyó que se trataba de una mandíbula humana. La Consellería responsable del área acordó realizar una excavación arqueológica y los arqueólogos descubrieron dos tumbas y los restos de tres esqueletos, uno de ellos sin cabeza.

Tumba con el esqueleto sin cabeza (Diario de Ibiza 20/02/2011)
Del examen de los restos realizado por los arqueólogos María José Escandell y Ricard Marlasca, de Posidònia S.L., junto con la datación de los restos mediante carbono 14 y los resultados de un estudio antropológico de la Universitat Autònoma de Barcelona, se concluyó que los huesos correspondian a tres hombres con edades comprendidas entre los 20 y 24 años, que su muerte tuvo lugar en circunstancias trágicas y que habían sufrido torturas. Los hechos habrían tenido lugar en siglo XVI, seguramente en una de las múltiples incursiones piratas. La morfología de los cráneos se correspondían con los de los habitantes de la península de Anatolia, por lo que lo más probable es que se tratasen de piratas turcos.

Mapa de la illa de sa Conillera


















































































(Fuente:Cartografía©Instituto Geográfico Nacional de España)
 La siguiente parada la hacemos en el embarcadero existente en el Racó de sa Coveta de donde arranca el camino pavimentado que llega hasta el faro. El barco se queda en la bocana ya que por su envergadura no puede acceder al pequeño muelle existente.


Muelle del embarcadero de sa Conillera (Foto Gom)


En la pequeña bahía donde se ubica el embarcadero están varados varios barcos de recreo, con sus tripulantes disfrutando del lugar y del  agua,  produciéndome una nada saludable envidia.

Salimos de la Estància de Dins y bordeando la parte Norte de la isla encaramos en dirección al pequeño archipiélago conocido como ses Bledes.

Punta des Cavall en la parte Norte de la isla (Foto Gom)

A nuestra izquierda aparecen los acantilados de la parte más elevada de la isla de Cunillera donde se encuentra el faro y las dos viviendas anejas al mismo, construidas para las torreros y sus familias.

De nuevo el catamarán avanza a toda máquina. Por encima de nuestras cabeza nos sobrevuelan un par de gaviotas despistadas, que deben pensar que somos un barco de pesca.


El pequeño archipiélago de las islas Bledas lo componen cuatro islotes y varios escollos, algunos de los cuales apenas emergen del agua, habiendo sido la causa de numerosos naufragios y hundimientos de embarcaciones desde la antigüedad. En la mayor isla del grupo, denominada na Plana, está instalado un pequeño faro cuyo origen data de 1927, (ver http://www.farsdebalears.org/faros-lighthouses-balears/faros-lighthouses-balears-faros-ibiza/faros-lighthouses-balears-bleda-plana/). En la mayoría de los islotes subsisten pequeñas poblaciones de lagartijas, pequeños insectos y flora endémica. Me pregunto cómo se las arreglaron para sobrevivir, cuando esta islas eran blanco de proyectiles en las maniobras militares que periódicamente tenían lugar hasta los años setenta del pasado siglo.

De izquierda a derecha, na Plana, escull Vermell y escull de Tramuntana
(Foto Gom)


             Mapa del archipiélago de ses Bledes

















































































(Fuente:Cartografía©Instituto Geográfico Nacional de España)
Isla de sa Gorra, semioculta por el pequeño islote de es Vaixell y la isla na Bosc
(Foto Gom)
Isla de na Bosc vista desde el Sur (Foto Gom)
Islas de sa Gorra y es Vaixell (Foto Salmer)

Los fondos marinos que rodean estas islas, con profundidades de hasta unos 10 m, son muy ricos en vida marina y muy atractivos para practicar buceo.

Abandonamos las solitarias ses Bledes y navegamos en dirección a la isla de s'Espartar en la que como indica su nombre y a pesar de lo escarpado de su relieve, crecen de forma natural plantas de esparto.

Vista Norte de la isla de s'Espartar (Foto Gom)
 En la isla existe una pequeña zona de amarre conocida como es Portixol, donde tradicionalmente las gentes de Ibiza desembarcaban para la recolección del esparto, y con el que se elaboraban artesanalmente cestos (el popular sanalló o sanaió de Ibiza, tan de moda hoy en día), alpargatas (espardenyes), sogas y otros productos utilizados por los payeses.

Mapa de s'Espartar
(Fuente:Cartografía©Instituto Geográfico Nacional de España)

En la actualidad todavía existen cinco grupos de personas de la isla de Ibiza autorizadas a cosechar el esparto, y en las demostraciones de artesanía que periódicamente se celebran a lo largo del año por toda la isla, en festividades y eventos, podemos apreciar la elaboración de algunos de los productos confeccionados con la planta.   

 Laderas con plantas de esparto en la isla de s'Espartar. (Foto Gom)
Además de las plantas de esparto, en la isla existe una gran variedad de especies vegetales, lo que ha propiciado la proliferación de conejos y puesto en peligro la supervivencia de especies vegetales endémicas. La colocación de trampas no fue suficiente para erradicarlos por lo que ha llegado a permitirse su caza controlada.

Isla de es Frare (Foto Gom)
 Tras hacer una breve parada en el fondeadero existente entre s'Espartar y el islote conocido como es Frare, abandonamos las islas e islotes de Poniente y ponemos rumbo a es Vedrà, cuya silueta se perfila a lo lejos.

Vista de lejos de las islas de es Vedrà y es Vedranell (Foto Salmer)

Aunque la silueta de es Vedrà resulta suficientemente llamativa desde el aire y desde la costa, impresiona mucho más conforme nos acercamos por mar. La isla, con una altura en su coronación de 382 m sobre el nivel del agua, emerge verticalmente desde el fondo del mar, desde profundidades de hasta 50 m.

Ladera Norte de es Vedrà. A la derecha el islote conocido como sa Galera

(Foto Salmer)

Mapa de es Vedrà y de es Vedranell
(Fuente:Cartografía©Instituto Geográfico Nacional de España)


La isla pertenece a varias familias del municipio de Sant Josep, que son a su vez propietarios de las cabras que existen en la isla. Esta circunstancia ha dado lugar a una polémica entre los partidarios de que los animales salgan de la isla, por lo perjuicios que causan a la flora existente, y los que consideran que las cabras forman parte de la idiosincrasia propia de es Vedrà.

Cabras en es Vedrà. (Autor Joan Rita)



















































 En el año 2010 un grupo de botánicos de la Universitat de les Illes Balears visitó la isla, dentro de la campaña organizada para comprobar el estado de la flora en los islotes de Poniente y en las islas de es Vedrà y es Vedranell. El resultado y conclusiones del programa se publicaron en un trabajo titulado "Estudio de la flora amenazada de las Reserves Naturals des Vedrà, es Vedranell i els illots de Ponent d'Eivissa", en el que exponían que la presencia de las cabras ponían en grave peligro la permanencia de plantas endémicas, además de ocasionar otros perjuicios como la erosión del suelo.

La polémica cabras sí o cabras no, se plantea periódicamente, con la conclusión de que si bien los propietarios de la isla son partidarios de mantener un reducido número de cabras, no están dispuestos a sacar todos los bóvidos de la isla, que son objeto de una tradicional cacería el domingo de Pascua (A principios de febrero de 2016. El Govern Balear liquida a los animales, acribillando a tiros a la cincuentena que habitaba el islote. R.I.P. por las cabras de Es Vedrà).

Desde el barco llegamos a divisar alguno de los ejemplares existentes, produciendo un cierto revuelo entre los pasajeros, no exento de una cierta simpatía hacia los ágiles animales.

Un par de ejemplares de cabras en la ladera Norte de es Vedrà. (Foto Salmer)



En es Vedrá la vegetación más abundante se da en la ladera Norte, algo menos abrupta y pronunciada que la ladera Sur, cuya verticalidad y exposición solar dificulta el depósito de sustrato vegetal donde puedan arraigar las plantas.


Vista de la mole situada en el vértice Oeste conocida como sa Bestorre (Foto Salmer)
 El catamarán avanza bordeando la ladera Norte hasta llegar a la impresionante forma rocosa situada en el vértice Oeste de la isla, con 198 metros de altura. Esta mole se encuentra llena de grietas, oquedades y cubierta de manchas negruzcas consecuencia de las escorrentías y filtraciones de agua, que le confieren un aspecto un tanto siniestro.

Base de sa Bestorre, obsérvese el contraste con el tamaño de la embarcación (Foto Salmer)

La habilidad del patrón permite que el barco se aproxime hasta la misma pared rocosa, por lo que algunos de los excusionistas que están en la cubierta inferior llegan a tocar la roca con sus manos, lo que según una leyenda urbana, les permitirá recargarse con la energía que transmite la isla.

También podemos ver un halcón de Eleonor, una pequeña rapaz migratoria y cuya presencia en es Vedrà se había visto reducida en los últimos años.

Formas fantasmagóricas en es Vedrà (Foto Salmer)
Sobre es Vedrà existe una amplia reseña de historias y leyendas sobre fenómenos paranormales, con supuestos avistamientos de ovnis, luces misteriosas en las profundidades de su aguas y extraños sonidos. Sean ciertas o no las historias que se cuentan, el caso es que la isla ejerce un magnetismo especial en las personas que la ven por primera vez y que es difícil olvidar su imagen.

El aura de es Vedrà (Foto Salmer)
En mi búsqueda por conocer más datos sobre el enorme peñasco, he localizado en el Diario de Ibiza de principios de 1935, un relato por entregas del pintor ibicenco Narcís Puget, en el que narra las andanzas de un grupo de excursionistas en su desembarco y posterior escalada a es Vedrá. En la exposición que de la escalada hace Puget, adquiere especial protagonismo una escritora inglesa participante en la excursión, gracias a la cual y con la ayuda de un pescador de la cercana cala de Hort, que les hace de guía, consiguen alcanzar la cima. Transcribo algunos párrafos de la narración.
"Ella iba siempre delante con el guía. A cada momento se paraba y, loca de entusiasmo, celebraba los hermosos panoramas que por momento iban descubriéndose.
Al poco rato de subir peñas y más peñas, nuestra rubia compañera se nos presentaba hermosísima.
...
Los compañeros subían por el peñasco con la vista fija en aquélla mujer, sin advertir el peligro que corrían sus vidas, ante el desprendimiento de una piedra, o la colocación de un pie en falso.
La rubia se dio cuenta enseguida, ¿y como no?, de que todos se fijaban más en ella que en el sitio donde tenían que poner los pies; se paró de pronto, y dirigiéndose a los compañeros les dijo: Ahí tienen Vdes. un ejemplo elocuentísimo para los que miran a donde no tendrían que mirar. Cerca de ella se veía una hermosa cabra aplastada contra una piedra muy grande. aquél animal hacía muy pocas horas que se había despeñado, puesto que la sangre aún estaba roja en el suelo,
 -Vean el ejemplo y tengan en cuenta que la cabra es la reina de las alturas, el animal más ágil. De modo que...pies de plomo; la vista fija en el suelo, y no hacer fuerza donde se colocan los pies, sin estar seguros de que el terreno está fuerte.
¡¡Hurra!!, gritamos todos.¡¡Viva la heroína de la excursión!!
 -Gracias, señores, arriba sin miedo.
Es Vedrà fotografiada a vista de satélite
Ella llegó la primera y se sentó en tanto que llegaban los demás.
Habíamos alcanzado, como quien dice, el primer piso.
De allí partía un caminito que por lo estrecho, seguramente estaba hecho por las cabras, llegando hasta un murallón de piedra caliza.
A este sitio, dice el guía, le llamamos "Es Pujadó des Trencs". Este "camino" es espantoso. Una roca que presenta una grieta de unos ochenta centímetros de abertura por cientos de metros de profundidad.
 -Por esta grieta hay que subir, dijo el guía, pues gracias a unos agujeros que el Padre Palau abrió a los lados de la roca, será posible que lleguemos a lo más alto del Vedrà.
Pasado este Pujadó des Trencs y hacia la izquierda, atravesamos unas rocas en forma de sierra con los dientes afilados, que hace muy peligroso un tropiezo.
Al final de este "camino de espinas", se encuentra una cueva, la de "Sa Pala Marina". Del techo cuelgan miles de estalactitas de todos los tamaños.
Hay unas charcas, a donde van a beber las cabras.
La cueva es pequeña, pero muy bonita. Las gotas, al caer en el agua producen distintos sonidos cada una,  y todas un conjunto maravilloso de armonía.
El agua de dichos charcos va a un pozo que se halla en el fondo de la cueva. Este pozo es imponente. No se le ve el fin. El guía cogió una piedra grande y la echó por aquél negro agujero. La piedra fue rebotando en las paredes del pozo y el ruido disminuyendo poco a poco.
...
Más arriba hallamos la célebre cueva del Padre Palau. Es interesantísima por haber servido de
Cap de sa Bestorre (Foto Salmer)
rústica morada a aquel santo misionero que pasó allí muchos días de penitencia, muchos días de hambre y de frío. Primero se encuentra una abertura que tendrá unos dos metros por uno y medio. Parece una puerta abierta por los hombres. Entrando y a la izquierda, una piedra en forma de lecho. Como se ven sobre la misma hierbas secas y aplastadas, que forman perfectamente la huella de un cuerpo humano, deducimos que allí dormía aquel santo varón. Se ve otra piedra pequeña que le servía de almohada.... A la cabecera de la cama se ve un agujero que le serviría de armario. La puerta de este "mueble" de roca era una piedra que se ajustaba perfectamente. Teas de pino alumbraron aquella habitación, puesto que dentro de aquel resistente mueble encontramos algunas a medio consumir....
Vimos varios palos clavados y también inscripciones en las paredes. La humedad las había borrado lo bastante para no poder adivinar lo que decía. Solamente podía leerse perfectamente una de ellas que decía así: "¡Oh, soledad, que hermosas eres!".
Sa Bestorre visto desde el mediodía (Foto Salmer)
 ...
Después se encuentra otra cueva llamada "D'es Rastre".
Más al S.O. se ve la peña más interesante del Vedrà. Del extremo de ésta sale inverosímil, la "Bastorra", que como animal extraño, se encorva hacia el mar para beber.
Vemos, en este sitio una fuentecita, con muy poca agua. El guía nos dice que nadie puede explicarse como teniendo tan poco depósito de agua, no se ha dado el caso de que la sequen por mucha que saquen. Muchos creen, y con algún fundamento, que el agua de esta pequeña fuente viene del continente.
¿Y qué razón tendrán para suponer esto?
 -Lo creen, por que se ve salir, con el agua, en algunas épocas del año, hojas de castaño. Este árbol en Ibiza no existe.
 -Es curiosísimo. Sería una especie de sifón monstruo.
 -Yo no creo que sea posible
 -Pues, ¿Cómo se explica Vd. la aparición de esta clase de hojas?
 -Es muy extraño.
Faro al pie de sa Bestorre (Foto Salmer)
...
  -Señores, dijo el guía, nos acercamos al puesto más peligroso, el "Pujadó des Mort". No se preocupen, es más peligroso que el otro, porque es más alto; pero poco más o menos es lo mismo.
 -Arriba, pues.
Libres de aquel nuevo peligro descansamos un rato.
 -En este sitio donde está sentado este señor se encontró el esqueleto de aquel desgraciado. (El guía se refiere a un esqueleto humano encontrado en ese lugar que se supone pertenecía a un hombre que no se atrevió a bajar).
Figúrense la impresión, el horror que le causaría al ir a bajar, ver a sus pies este espantoso abismo de cuatrocientos metros.
...
Nos hemos metido en un sitio del cual no se como saldremos. Pero, en fin, es tarde para corregirlo y el peligro mayor es volver atrás.
 -Ahora ya no nos queda más remedio que "bailar" todos, a la fuerza; el desdichado que no sepa, pena de muerte.
 -Continuemos y Dios dirá.
 -Arriba, pues.
Por fin llegamos a lo más alto del peñasco.
El panorama es de lo más interesante y hermoso.
El Vedrá domina en toda la línea.
Cara Este de es Vedrà (Foto Salmer)
...
Nos sentamos en hermoso mirador, para disfrutar de panorama jamás visto, y para descansar de la fatiga del alma, más que de la del cuerpo.
Vemos pasar unas cabras con velocidad tan vertiginosa que no sabemos si son animales de tierra o exhalaciones del firmamento.
Pasamos una hora en sitio tan delicioso sin darnos cuenta de que el mundo existe. No dejamos punto accesible sin visitar y vimos muchos que solamente conocen los cornudos habitantes del peñasco.
Cuando todos estábamos disfrutando de tanta belleza, cuando nadie se acordaba del peligro que nos amenazaba al intentar bajar, la inglesa, no sabemos sin con buena o mala intención, nos recordó que ya era hora de retirarnos de aquéllas alturas.
Las facciones de todos cambiaron en un segundo.
En marcha, pues, y que Dios nos tenga compasión.
...."
Ni que decir tiene que tras leer el relato de Narcís Puget, de buena gana y a pesar de lo escabrosa y peligrosa que parece ser la escalada, me gustaría poder hacerla.

Tras rodear es Vedrà, el barco se dirige al pequeño islote cercano conocido como "es Vedranell". Marta, la guía de Balears Natura, nos dice que posiblemente es Vedranell sea el islote más inaccesible de todos los que rodean a la isla de Ibiza, con una altura máxima de 123 metros sobre el nivel del mar y con unos acantilados y cortes rocosos que dificultan el desembarco. 


Es Vedranell y su abrupta costa (Foto Salmer)

  La embarcación hace escala en una pequeña ensenada de la isla y que, cómo no, también se la denomina "sa Olleta".


Vista de es Vedranell en primer término con es Vedrá de fondo (Foto Salmer)

Tras esta nueva parada, se da por terminada la excursión por las islas e islotes y no dirigimos de vuelta a nuestro punto de partida, si bien haremos un recorrido por la costa, en el que el patrón del catamarán nos comentará los lugares que vayamos viendo durante la travesía.

La primera visita en la costa la hacemos a otra pequeña ensenada, cuyo  nombre es Racó des Llenyan. En lo alto, a la izquierda de la ensenada se encuentra la torre del Savinar, también conocida por la torre del Pirata, nombre con el que la denominó el escritor valenciano Vicente Blasco Ibañez en su novela "Los muertos mandan". 


Racó des Llenyan en la costa ibicenca (Foto Salmer)
Seguimos bordeando la costa, y por nuestros ojos van pasando sucesivamente: Cap Blanc, la recoleta Cala d'Hort, la casi inaccesible Cala Truja, la pequeña Cala Carbó, la resguardada Cala Vedella,la pedregosa Cala Molí, la familiar Cala Tarida, la urbanizada Cala Corral, la impracticable Cala Llentia y la popular Cala Codolar.
Cala Vedella (Foto Salmer)
Una vez sobrepasada Cala Codolar, el barco se aproxima a la costa donde se abre una caverna en los acantilados. Nos cuentan que la cueva ha sido utilizada por los contrabandistas de la isla para refugiarse en ella. Una vez dentro y siempre que no hubiera peligro de ser descubiertos, descargaban los alijos de contrabando que eran sacados a través de una escalera, que excavada en el interior de la cueva la comunicaba con el exterior, en la superficie de la costa.

Cueva de contrabandistas (Foto Salmer)
Sobre las 14 h regresamos al embarcadero de Cala Comte. En sus proximidades está el restaurante illa d'es Bosc, que en mi opinión es uno de los mejores sitios donde poder comer, disfrutando de las vistas y de una comida bien preparada, bien presentada, apetitosa y generosa en cantidad. El precio está acorde con los de la isla de Ibiza, pero con una peculiaridad y es que las raciones son muy abundantes, por lo que por el precio de uno, pueden comer perfectamente dos comensales.

Y por último, un pequeño guiño a las denostadas cabras de la isla, (sobre todo las de es Vedrá) que en tiempos de hambrunas y antes del turismo fueron fundamentales en la subsistencia ibicenca.


 

sábado, mayo 04, 2013

Excursión a la isla de Conejera

Folleto de presentación de la visita guiada
Uno de los lugares que tenía interés en visitar cuando llegué a Ibiza, hace de esto ya tres años, era la isla de Conejera o Conillera, situada en la costa occidental de la Pitiusa mayor,  frente a la bahía de Sant Antoni.

A través de la prensa local me enteré de que la Conselleria d'Agricultura, Medi Ambient i Territori tenia programada una visita guiada para el día 4 de mayo y aunque cuando telefoneé me dijeron que ya estaba el cupo al completo, nos pusieron en lista de espera con la suerte de que finalmente pudimos ir.

 El punto de partida fue el peculiar embarcadero existente en una de las calas de las playas del Comte, frente al restaurante de ses Roques en lugar del puerto de Sant Antoni, tal como estaba inicialmente previsto.

Este cambio de última hora se convirtió en una ventaja, ya que al ser más corta la travesía en barco, permitiría disponer de más tiempo y posibilitaría visitar el faro existente en Conillera.

A las 10,15 h. embarcamos el grupo compuesto por unas 30 personas, acompañados por Marta, la diligente guía del Servei d'Espais Naturals.

El singular embarcadero de playas del Comte
El día acompañaba y el mar estaba en calma, por lo que la pequeña embarcación a motor que nos transportó empleó  unos escasos 20 minutos en hacer la travesía, que resultó ser muy agradable.

Vista de la costa oriental de Conillera

Si el embarcadero de cala Comte es singular, el de Conillera lo es todavía más, ya que está situado dentro de una especie de caleta o piscina natural de reducidas dimensiones y que se abre al mar por una bocana de unos 7 metros de ancho. La elección de este embarcadero, situado en una ensenada en la costa oriental de la isla y a resguardo del oleaje del mar abierto no podía ser más aceptado.

Embarcadero de la isla Conillera
Desde el mismo muelle del embarcadero, arranca un vial que llega hasta el punto más elevado de la isla donde se asienta el faro.

En la excursión nos acompaña Joaquín, empleado de la Autoridad Portuaria, gracias al cual podremos visitar el interior del faro. Al poco de desembarcar abre las puertas de un reducido cobertizo, situado cerca del muelle y en cuyo interior descansa un viejo motocarro, que servía y sirve todavía, para subir hasta el promontorio del faro los componentes y piezas necesarios para su funcionamiento.

Joaquín, comentando las funciones del sufrido vehículo 
La isla de Conillera tiene una superficie de unos 1,08 km2, la única construcción significativa es la del faro, y sobre ella existen historias y leyendas no siempre muy creíbles. A pesar de su tamaño el relieve es muy escarpado y salvo la zona de la ensenada, donde confluye una torrentera, su costa es muy accidentada, especialmente la parte occidental. De punta a punta mide 2.100 metros y su máxima anchura tiene unos 985 metros en la zona sur.

Captura de la isla Conillera, con el camino de subida hasta el faro desde el muelle
El camino hasta el faro es una plataforma de unos 3,00 metros de anchura, construida sobre el terreno natural aprovechando las rocas y piedras existentes en el lugar, y con la capa de rodadura o pisable a base de asfalto que ha desaparecido en algunos tramos. La longitud del trazado desde el muelle hasta la entrada del recinto al faro, es de unos 1.230 metros y no ofrece ninguna dificultad. Los excursionistas hicimos la subida, siempre cuesta arriba, en unos 35-40 minutos, incluyendo una parada intermedia de unos 10 minutos bajo la sombra de unas sabinas, en la que Marta, la guía, nos explicó los aspectos más característicos del hábitat de Conillera y del conjunto de islas e islotes de la Reserva Natural de la que forma parte.

Subiendo al faro
La superficie de Conillera es muy accidentada y su vegetación escasa y rala, predominando varias especies del género de las "sempervivum", plantas adaptadas a terrenos áridos y capaces de almacenar agua en sus gruesas hojas. También abundan los enebros y las sabinas adultas deformadas por el viento. En la vaguada o torrentera que discurre a la derecha del camino en sentido ascendente, crecen algunos pinos de cierta envergadura.

Grupo de sabinas adultas
La fauna característica de la isla la componen gaviotas, la común y la de pico amarillo, lagartijas (sargantanas), e insectos de todo tipo. Algunas aves, como la pardela balear o "virot" constituyen especies endémicas.

Aunque el nombre de la isla induce a pensar que está llena de conejos, no pude apreciar demasiada presencia de estos animales, si bien en la visita guiada no está permitido desviarse del camino y sólo podíamos examinar el terreno cercano al mismo. Por otra parte, no está claro que el nombre de la isla provenga de la abundancia de tan prolíficos animales, ya que existe la teoría de que el nombre de Conillera proviene del latín "cuniculum" que significa túnel, por la cantidad de cuevas existentes en la abrupta costa de la isla.

En esta época del año las gaviotas estaban nidificando, por lo que conforme íbamos subiendo y nos acercábamos al área de nidificación, fueron aumentando de tono los graznidos de las aves, que protestaban o se avisaban entre ellas de la presencia de intrusos, al tiempo que nos sobrevolaban.


                                     

La subida hasta la atalaya donde se encuentra el faro no resultó nada fatigosa y para ello contribuyó la climatología del día con temperaturas de 20-21ºC a la sombra y la suave brisa que nos acompañaba. No obstante conforme íbamos ascendiendo, el grupo de excursionistas se fue separando y la llegada de los componentes hasta el faro fue escalonada, lo que nos permitió echar un primer vistazo antes de la llegada de todo el grupo.

Llegando hasta la atalaya del faro

El faro de Conillera está ubicado en la parte más elevada de la isla y más al Norte, conocida como Cap Blanc o Punta d'es Cavall. Empezó a construirse en 1855 y puesto en funcionamiento en 1857.

Cartel en la entrada al recinto del faro
Es obra del ingeniero palmesano Emili Pou i Bonet, proyectista de varios faros en las Baleares y de la primera reforma integral del puerto de Ibiza.



















Anuncio publicado en el periódico ibicenco "El Isleño" en diciembre de 1857, comunicando con retraso el encendido del faro de Conejera.




Con posterioridad al levantamiento del faro fueron construidas dos viviendas a ambos lados del mismo, destinadas a los torreros y sus familias. En 1971 se automatizó el funcionamiento y actualmente la lámpara es alimentada mediante la energía generada por unos paneles solares que es almacenada en acumuladores.

La forma circular de la base es inusual en este
tipo de construcciones
Todo el conjunto edificado se encuentra dentro de un recinto circunvalado por una valla de piedra, que en alguno tramos está derruida.

Antes de poder subir a la torreta del faro, Joaquín nos da cuenta de algunos detalles sobre las características del mismo, sobre los distintos tipos de energía utilizada para el encendido de la lámpara, desde el aceite de oliva y parafina de sus inicios hasta la energía solar actual..

En el grupo viene una mujer, familiar de un torrero que trae recortes y notas sobre la vida en el faro, y es leído un apunte del diario que los encargados del faro debían de cumplimentar.

Surgen comentarios sobre las penalidades, carencias y dificultades que soportaban las familias de los fareros en sitios deshabitados como el de Conillera y alguien cuenta como anécdota, que hace años se organizó una visita a la isla y se invitó a la esposa de un antiguo torrero que se negó tajantemente a acudir, argumentando que no quería recordar malos tiempos.

Escalera de caracol de subida a los
distintos niveles y a la linterna
(Foto Marimar)
Pasillo que rodea al núcleo con el
acceso a una de las viviendas
(Foto Marimar)





















Tras la charla, Joaquín abre la puerta de acero inoxidable que da acceso al faro y accedemos a su interior en grupos reducidos.

El interior del edificio base, es una especie de corona circular en la que el núcleo lo constituye la torre del faro con una escalera de caracol construida en piedra para poder acceder a los distintos niveles. A este núcleo lo envuelve un pasillo-vestíbulo a través de cual se comunican las dos viviendas, una a cada lado del edificio principal.

Vista del techo y de la cubierta con huecos
de goteras
Chimenea con el cubeto para la leña o carbón


Pozo en el interior de las viviendas
El largo periodo de tiempo transcurrido, (42 años), sin estar habitadas de forma regular, ha originado que el estado de conservación de las dos viviendas sea muy precario. Las goteras existentes, una de las principales causas por las que las construcciones se arruinan, han provocado la caída de los falsos techos de cañizo, y son causa de la humedad existente y ahuecamiento de los pavimentos.
Cocina desmantelada

Ducha
Aún se aprecian restos de los usos de las antiguas dependencias, que disponían de agua corriente, supongo que bombeada desde los pozos que recogían el agua de lluvia, cocinas de fundición, chimeneas con un curioso hogar para la leña, aseos con ducha y aparatos sanitarios de porcelana vitrificada, restos de mobiliario, etc.


Restos de sanitarios
El recorrido por las viviendas, que estaban a oscuras por el tapiado de puertas y ventanas, no interesó demasiado y sólo una parte de los visitantes las curioseamos, especialmente las mujeres del grupo. De hecho, todas las fotos del interior de las mismas las hizo mi mujer con su móvil, que salió asustada cuando notó crujir bajo sus pies el pavimento que no eran sino losetas sueltas que se rompían al pisarlas.

La subida hasta los distintos niveles del faro se hace a través de una angosta escalera de caracol. Hay un primer nivel que comunica con la cubierta del edificio base y al que se accede por una especie de portillo bajo y estrecho. En este primer nivel se encuentran los paneles solares que alimentan el funcionamiento del grupo óptico del faro.

Paneles solares en la terraza de la cubierta del edificio base

Seguimos subiendo hasta un segundo nivel, ya en la corona de la linterna y al que también se accede a través de un pequeño portillo. Desde aquí las vistas son magníficas, y se ven todas las islas e islotes que componen la Reserva Natural, la mágica silueta de es Vedrà, el islote de es Vedranell, la isla de es Bosc (que a pesar de su nombre no tiene ni un sólo árbol), la de s'Espartar, y el grupo de ses Bledes, que constituyen el punto de tierra de las Baleares más próximo a la Península, y cuyos fondos marinos son diferentes a otros del entorno ya que no hay praderas de posidonia, el alga a la que se deben la transparencia de las aguas de Ibiza y Formentera.
Foto tomada desde la corona del faro, con las islas Bledas al fondo.
Desde la corona del faro se puede subir a un tercer nivel por medio de una escalerilla exterior. Aunque había una ligera neblina que restaba nitidez, se podía apreciar el perfil de la costa alicantina.



Vista de Conillera desde lo alto del faro, al fondo a la derecha el peñasco de es Vedrà
También pudimos entrar al recinto donde se encontraba la linterna, al que se podía acceder levantando unas trampillas de madera a ras del suelo,existentes al final del recorrido de la escalera.
Linterna del faro
El mecanismo de la linterna gira continuamente y la lámpara se enciende de manera automática cuando oscurece o la visibilidad es escasa.. Una de las características que aprendimos de los faros, es que cada uno tiene una secuencias de eclipses y destellos propias, de tal manera que las tripulaciones de los barcos que conocen esos códigos, pueden identificar por donde navegan interpretando las secuencias de luz y sombra o eclipse, como se denomina la fase en que queda oculta la lámpara.

En lo alto del faro disfrutando del paisaje
 Tras la visita al interior del faro queda una hora hasta iniciar la bajada hasta el muelle donde nos espera la embarcación. Nos dispersamos por el recinto vallado para dar cuenta de las provisiones, buscando algo de sombra al abrigo de los muros del edificio o sentados en alguna de las piedras. Hay en el ambiente un fuerte olor a pescado que no es sino el guano de las aves que está por todas partes.Algunas de las gaviotas que graznaban sin parar, se quedan a cierta distancia esperando su oportunidad para ver si les cae algo de los  bocadillos. También las simpáticas y oportunistas "sargantanas" hacen acto de presencia para hacerse con alguna de las migajas o pequeños restos de comida o de fruta.
Sargantana dando cuenta de una migaja

Gaviotas comunes al acecho de comida

De vuelta al barco (son las 13,20 h), el regreso lo hacemos por la parte occidental a mar abierto, pudiendo apreciar lo abrupto de la costa de la isla, así como de las cuevas que hay en sus acantilados, son curiosas  las formaciones de rocas lisas junto al mar. Esta travesía también nos permite ver más de cerca, las islas ses Bledes, s'Espartar y la de es Bosc.

Formas rocosas en la costa occidental de Conillera

Las islas Bledas, de izquierda a derecha: na Gorra, es Vaixell, na Bosc, na Plana, escull des Cap Vermell y escull de Tramuntana
El grupo de las islas Bledas o ses Bledes está formado por 3 islas principales y tres islotes o escollos, además de otros escollos más pequeños como los esculls d'en Ramon, en su aguas se han producido numerosos naufragios. Poseen especies de plantas endémicas de las islas e incluso alguna subesespecie que crece en la costa de Denia y no se da en el resto de las Pitiusas. 

Acantilado en la punta Sur de Conillera.
Isla de s'Espartar. Al fondo a la izquierda la isla de es Vedrà.
La isla de es Bosc
Son las 14,10 h cuando la pequeña embarcación atraca en el embarcadero de playas del Comte, damos las gracias a Marta y a Joaquín. Ahora toca comer en alguno de los restaurantes que hay en la zona y disfrutar de la comida y las vistas.