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sábado, marzo 04, 2023

Cronología de la Historia: 1808-12. Napoleón en España (cap. 14)

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1808-12

Llega Napoleón, y España a su aire
Tras las resistencias de Zaragoza, Gerona, Valencia, el Bruch, y sobre todo, tras la batalla de Bailén, las tropas invasoras iniciaron la retirada o se replegaron a posiciones más seguras, próximas Francia.

A lo largo del mes de agosto se propagaron por toda la geografía peninsular, infinidad de manifiestos y proclamas de reconocimiento de Fernando VII, planteándose distintos criterios de organización, y representación de las distintas provincias. También en tierras americanas, se producirán proclamaciones en favor del nuevo rey.
Situación estratégica de Europa en 1808 (clicar para agrandar)
Traducción al español del mapa original 
Fuente: The Department of History. United States Military Academy
Los cuerpos de ejército españoles, tratarán de reorganizarse y avituallarse, sin lograr un único mando militar. Empezarán a formarse grupos armados, poco disciplinados, al frente de los cuales se pondrán los personajes más atrevidos, y con más personalidad, cuyas acciones futuras serán decisivas para ayudar en la derrota de los invasores. Las Juntas provinciales y locales, que fueron determinantes, en los levantamientos e insurrecciones contra los franceses, entrarán en una fase de discordias, disputándose la supremacía entre provincias, retrasando una política y acción coordinadas. 

Mientras que, en España, sin un estamento director, se desaprovechaban tiempos y recursos, Napoleón enviaba refuerzos para socorrer a su hermano José,  ponía a punto sus tropas, y planeaba recuperar el terreno perdido, para culminar la ocupación total de la Península. En noviembre se pondrá al frente de un numeroso ejército, con unos 250.000 hombres, logrando en un mes, vencer las resistencias, y entrar triunfante en Madrid el 2 de diciembre*.
Alegoría del segundo sitio de Gerona
Enrique Estevan y Vicente (1849-1927)
Portada de La Ilustración Artística
Fuente: Biblioteca Nacional de España

* Frente a un ejército numeroso, disciplinado en combate, bien aprovisionado, unos generales capacitados y experimentados, bajo el mando indiscutible de un Napoleón en plenitud, poco podían hacer las fuerzas regulares españolas, escasas en número, mal adiestradas, mal abastecidas y no siempre bien dirigidas, con unos altos mandos incapacitados en ocasiones, para capitanear tropas, por la tradicional endogamia de recaer los generalatos, casi exclusivamente, en miembros de la nobleza, sin atender a méritos contrastados, y también por el irreflexivo ambiente popular de la insurrección. La falta de un mando único militar creíble y respetado, agravará el resultado de la campaña militar, donde los sucesivos enfrentamientos contra los franceses, serán casi siempre, otros tantos fracasos. 

Tras las derrotas de los cuerpos de ejército españoles y la capitulación de Madrid, en el mes de diciembre se producirán rebeliones, y actos sediciosos entre las propias tropas de España. También la población llana, repetirá violentos episodios, contra algunos mandos y personas, acusados de traidores.  

La relación de los hechos más destacables del vertiginoso 1808, entre agosto y diciembre,  es la siguiente:

Agosto de 1808
El día 6. Se produce la insurrección de Bilbao, constituyéndose una Junta. La rebelión será sofocada por los franceses a mediados de mes, causando grandes bajas y daños a la población.

Día 9. Proclamación de Fernando VII en Méjico.

Día 12. Hacia el día 10 del mes de julio, el general Duhesme, jefe de las fuerzas ocupantes en Cataluña, se había puesto al frente de unos 6.000 hombres, que junto con otros 5.000, llegados de Francia y Figueras, intentarían sitiar y rendir a Gerona, por segunda vez. El acoso continuo de los somatenes, las escaramuzas con tropas regulares españolas, y el apoyo desde el mar de una fragata británica, ralentizará la marcha de Duhesme, ocasionándole pérdidas de hombres y armas, y hasta el 12 de agosto no atacará la ciudad. La asistencia de varios destacamentos de tropas en apoyo de Gerona, y la acción decidida de la guarnición gerundense que saliendo de la población, contratacó a los franceses, forzaron la retirada de Duhesme y su ejército, días después. Los franceses lo volverán a intentar en mayo de 1809.
Ilustración del libro Historia crítica de la guerra de la Independencia en Cataluña
Dibujo de Joan Serra Pausas (1861-1902)
Fuente:

Día 13. Entrada en Madrid del ejército de Valencia, al mando del general, Pedro González Llamas

Día 15. Las tropas napoleónicas se retiran de Zaragoza, acaba el primer sitio de la ciudad.

Día 16. Termina el primer sitio de Gerona con la retirada de los sitiadores.

Día 23. Llegan a Madrid las tropas del ejército de Andalucía, al mando del general Castaños.  

Día 25. Proclamación en Madrid como rey, de Fernando VII, que seguía en Francia.. 
Madrid, proclamación de Fernando VII
Dibujo de Zacarías González Velázquez (1763-1834)
Grabado de Blas Atmeller Rotllán (1763-1841)
Coloreado digitalmente 
Fuente: Biblioteca Digital Memoria de Madrid
Septiembre de 1808
Día 5. Se celebra en Madrid un consejo de generales, para tratar sobre las operaciones militares, y tácticas de guerra. Asisten los generales Castaños, Cuesta, la Peña y González Llamas en persona, y los generales Blake y Palafox, representados. Acordarán el despliegue de las tropas, pero no conseguirán ponerse de acuerdo en elegir un general en jefe. El total de las fuerzas regulares estaría en unos 130.000 hombres, incluyendo 6.000 jinetes y 2.000 artilleros. Las rivalidades entre los generales, y especialmente, la arrogancia de García de la Cuesta, servirán para debilitar, aún más, la capacidad militar de la nación.    

Día 20. Tropas del ejército de Galicia, desalojan de Bilbao a unos 1.200 militares franceses.

Día 25. Tras varios intentos de crear un órgano de mando único (1), queda constituida en Aranjuez, la Junta Central Suprema y gubernativa del reino, compuesta en principio por 34 miembros, en representación de las distintas provincias. Serán nombrados como presidente interino, el conde de Floridablanca, y como secretario general, Martín de Garay (2). 

Aranjuez: fachada principal Real Palacio
De la colección de litografías de los Reales sitios de1832, encargadas por Fernando VII
Dibujos en base a cuadros de Fernando Brambilla (1763-1834)
Colección dirigida por José de Madrazo y Agudo (1781-1859)
Litografía de Victor Alexis (1800-1840)
Retoques: recorte estampa, coloreado digital
Fuente: Universidad de Sevilla 
Día 27. Las tropas del marqués de Portago que habían expulsado de Bilbao a los soldados napoleónicos, deben evacuar la ciudad, ante la llegada de un numeroso ejército francés de 14.000 hombres, al mando del mariscal Ney.

(1) Había tres criterios principales sobre el modo de constituir el mando único. Unas provincias postulaban mantener la situación federativa con las juntas; otras abogaban por convocar Cortes generales y nombrar un regente del Reino, y por último estaban quienes apostaban por una Junta Central, con diputados de las juntas provinciales, y un presidente, en representación del rey.   

(2) Uno de los vocales de la Junta Central fue Jovellanos, cuya personalidad, con ideas liberales y moderadas, contrastaban con las de Floridablanca, cuyo prestigio, quedaba oscurecido por su actitud autoritaria de otros tiempos. Esta disparidad de criterios, se reflejó en las discusiones y disposiciones de la Junta, llegando a tener hasta tres facciones políticas entre sus componentes. Sorprendió a la opinión pública, que una de las primeras medidas adoptadas, fuese el de asignar un generoso sueldo de 120.000 reales para cada uno de sus miembros. Para el ejercicio del gobierno quedaron constituidas cinco secciones: Estado, Gracia y Justicia, Guerra, Marina y Hacienda. La lenta dinámica en las tomas de decisiones, no favoreció la prontitud en la adopción de acuerdos que la situación requería.        

Octubre de 1808
Día 1. Un decreto de la Junta Central, organiza las fuerzas militares españolas en cuatro ejércitos, el de la izquierda, al mando de Joaquín Blake, lo compondrán los cuerpos de Galicia y Asturias, a los que se unirán tropas de Castilla, Vizcaya y Murcia; el de la derecha o de Cataluña, quedará al mando de Juan Miguel de Vives ; el del centro, tendrá al general Castaños como jefe, y el de Aragón, será dirigido por José Palafox.   
Pedro Caro Sureda, III marqués de La Romana
Cuadro de Vicente López Portaña (1772-1850)
Fuente: Museo Nacional del Prado

Día 9. Desembarcan en Santander unos 8.000 soldados, de las fuerzas españolas, al mando del marqués de la Romana, que se encontraban estacionadas en Dinamarca, y que fueron transportadas por navíos ingleses. Otros 5.000 soldados españoles permanecerán en tierras nórdicas. 

Día 12. Decidido el general Blake, al mando del ejército de Galicia, a recuperar Bilbao, ataca con todos los efectivos, obligando al mariscal Ney y sus tropas a abandonar la ciudad. Blake, fijará su cuartel general en la capital vizcaína.

Día 20. Tropas españolas al mando del coronel, Juan de la Cruz Mourgeon, con unos 1.000 hombres, ocupan la localidad navarra de Lerín.

Días 26-27. Atacan los franceses a Lerín, con numerosos efectivos y artillería, debiendo de capitular los defensores, al no recibir los refuerzos acordados con el general Grimarest.

Día 27. Las tropas españolas al mando del general Juan Pignatelli, que ocupaban Logroño, la abandonan precipitadamente, dejando en su retirada cañones y pertrechos. Tal acción provocará la sustitución de Pignatelli.

Día 31. El general francés Lefevbre ataca en Zornoza (Vizcaya), a las tropas del General Blake, quien carecía de artillería, al haberla enviado a Bilbao. El enfrentamiento se saldará con la retirada de Blake, y con la ocupación nuevamente de la capital vizcaina.

Noviembre de 1808
Día 3. Llegada de Napoleón a Bayona. Reorganiza sus fuerzas en la Península, en 8 cuerpos de ejército. El total de tropas imperiales ascendían a unos 250.000 soldados, incluyendo 50.000 jinetes, y numerosas piezas de artillería.
Entrada de Napoleón en España
Dibujo de Felix Philippoteaux (1815-1884)       Grabado de Alexandre Hurel (1827-18..)
Histoire de l'Empire. Adolphe Thiers (1797-1877)

Source gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France
Día 5. Tropas españolas, al mando del general Vicente María de Acevedo, sorprenden y hacen huir, en el valle de Balmaseda, al general francés Villatte y sus tropas.

Día 6. El mariscal Gouvión Saint-Cyr, con unos 25.000 hombres procedentes de Francia, fija su cuartel general en Figueras. Bloqueada Barcelona por tropas españolas, Saint-Cyr sitiará a la población de Rosas, principal puerto de suministros de la ciudad condal.

Día 8. Napoleón llega a Vitoria, reuniéndose con su hermano José.

Días 9-10. Las fuerzas napoleónicas se enfrentan en las cercanías de Burgos, a tropas de Extremadura, al mando del inexperto conde de Belveder, con el predecible resultado de victoria francesa, y el posterior saqueo de la ciudad. Napoleón fijó su cuartel general en la ciudad.
Burgos. Napoleón observa a unos soldados
descansando
Ilustración de Onfray de Breville (1858-1931)
Días 10-11. Tras varios días con enfrentamientos parciales y escaramuzas, Joaquín Blake, con unas tropas esquilmadas, decide plantear batalla a las tropas napoleónicas de los generales Victor y Lefèbvre, en las cercanías de Espinosa de los Monteros, al norte de Burgos. La pérdida de varios jefes militares, numerosa bajas y la mayor solvencia de las fuerzas francesas, obligan a Blake y al resto de sus tropas a retirarse, perdiendo las piezas de artillería. La batalla de Espinosa de los Monteros, fue la primera gran derrota española, del nuevo ciclo que se abría con la llegada de Napoleón. El conde de Belveder huirá hasta Segovia y será relevado del mando, por el veterano general, José de Heredia.

Día 12. El emperador dicta un decreto, según el cual concedía el perdón general y amnistía, a todos los españoles que, en el plazo de un mes, renunciaran a las armas, y a la alianza con los ingleses. La medida no afectaba a algunos destacados personajes, que habían jurado en Bayona, fidelidad al rey José I, y lo habían abandonado.   

Día 13. Tropas inglesas y portuguesas, en número de 20.000 soldados, al mando del general inglés, John Moore, llegan a Salamanca. A estas fuerzas se unirá otro contingente de 10.000 hombres desembarcados en La Coruña.

Día 16. El mariscal Soult, recupera Santander para los franceses.

Día 23. Batalla de Tudela y Cascante, con derrota de una amalgama de tropas españolas, procedentes del ejército del centro y Andalucía (Castaños), Aragón (Palafox), Valencia y Murcia. La acción costó numerosas bajas, entre muertos y heridos, y más de 2.000 prisioneros. Tropas del mariscal Ney saquearán poblaciones de Soria. Vencidos los ejércitos españoles del norte y centro, Napoleón asegurará su marcha hacia Madrid, y aprovechará para reforzar las guarniciones más importantes del País Vasco y Navarra. 
Batalla de Tudela
Cuadro de January Suchodolski (1797-1875)
Museo Nacional en Varsovia
Día 24. Joaquín Blake, y el marqués de La Romana, que había asumido el mando del ejército de la izquierda, consiguen agrupar en León, 16.000 soldados, que andaban desperdigados, tras los últimos reveses militares.

Día 29. Tropas al mando del general Venegas, situadas en Bubierca (Zaragoza), consiguen  proteger, la marcha del mermado ejército del centro, al mando del general Castaños, con órdenes de la Junta Central de dirigirse a Sigüenza, donde el vencedor de Bailén, será relevado, y nombrado presidente de la Junta militar.
La batalla de Somosierra (1816)
Pintura al óleo de Horace Vernet (1789-1863)
Muzeum Narodowe w Warszawie (Polonia)
Día 30. Tropas napoleónicas, con especial protagonismo de los lanceros polacos, consiguen dispersar a los defensores del alto de Somosierra, al mando del mariscal Benito San Juan, que pese a sus medidas de defensa y ejemplo, poco podía hacer frente a uns tropas mejor preparadas y más numerosas. Esta fue la única acción armada en España, que Napoleón dirigió directamente. Salvando el paso entre las dos Castillas, Madrid quedaba al alcance del emperador.

Diciembre de 1808
Día 1. La Junta Central abandona Aranjuez con la intención de ir a Badajoz, si bien irán cambiando de ciudad, según avance el ejército napoleónico, para finalmente dirigirse a Sevilla.

Día 3. Las tropas imperiales llegan a Madrid, se apoderan del Retiro, y controlan las principales calles. Napoleón no ordena los habituales saqueos, pretende congraciarse con el pueblo madrileño. Fija su cuartel de mando en Chamartín, a las afueras de la ciudad.

Día 4. El emperador intima la rendición de la capital. El general Tomás Morla ostenta la representación de la ciudad, en sustitución del huído duque del Infantado. Pese a la oposición de una parte de la población, finalmente se firma la capitulación de Madrid (1).
La capitulación de Madrid
Cuadro de Antoine-Jean Gros (1771-1835)
Musée de l'Histoire de France 
Día 5. Después de resistir 29 días el asedio francés, capitula la defensa de Rosas, quedando prisionera toda la guarnición, que había resistido las acometidas francesas, con ayuda de una escuadrilla de naves inglesas.

Día 7. Elementos sediciosos de la soldadesca, con participación de un fraile, promueven disturbios en Talavera de la Reina, acabando con la vida de varios jefes militares, entre ellos el general Benito San Juan, cuyo cadáver ultrajarán. Le sucederá en el mando del ejército de Extremadura, el general José María Galluzo. 

Día 10. Una nutrida representación de todos los estamentos sociales de Madrid, son recibidos por Napoleón, a quien manifiestan su agradecimiento por las satisfactorias condiciones de la capitulación, y le piden la restauración de José I como rey. En esta misma fecha, los restos de las tropas del ejército del centro y columnas desperdigadas, entran en la ciudad de Cuenca, donde intentarán recuperarse y reorganizarse. 

Día 16. Batalla de Llinars-Cardedeu. En la comarca del Vallés, tropas del general Vives se enfrentan a las del mariscal Saint-Cyr. Tras un comienzo favorable para los españoles, con bajas y captura de prisioneros del enemigo, la reacción a la desesperada de las tropas francesas, se resuelve con su victoria, ocasionándonos unos 500 muertos, capturando cañones y pertrechos, y haciendo más de 1.000 prisioneros. Con esta acción, el bloqueo de Barcelona quedaba roto.
Batalla de Llinars-Cardedeu
Dibujo de Jean-Charles Langlois (1789-1870)
Retoques: recorte estampa, coloreado digital
Ilustración del libro Voyage pittoresque et militaire en Espagne 
Día 17. Los miembros de la Junta Central llegan a Sevilla, donde son recibidos con gran entusiasmo.  

Día 19. Los franceses ocupan Toledo sin resistencia.

Día 20. Desde Sierra Morena hacia el norte de la Península, sólo quedaba un reducto no conquistado por Napoleón, Zaragoza. Decididos a vencer la resistencia de la ciudad, los franceses habían congregado en sus alrededores, un gigantesco ejército, compuesto por fuerzas del mariscal Moncey, en número de 16.000 hombres, otros 18.000 soldados del quinto cuerpo, al mando del mariscal Mortier, refuerzos procedentes de Pamplona, del general Lacoste con ocho compañías de zapadores y dos de minadores, sesenta cañones, y cantidades enormes de municiones, pertrechos y elementos para la intendencia. Por parte de los aragoneses, su jefe, José Palafox, se había dedicado durante los meses anteriores a reforzar las defensas de Zaragoza, con más prisas que eficacia, preparándose para el asedio que los invasores iban a intentar por segunda vez. Las fuerzas defensoras, las constituían más de 30.000 hombres, con numerosas piezas artilleras, a las que habían añadido las capturadas a los franceses, tras su retirada en agosto. Toda la población se había preparado para el asalto enemigo. Comenzaba el segundo sitio de Zaragoza, que no concluiría hasta dos meses después, con la capitulación.   

Día 21. Tropas inglesas toman Sahagún. En la sitiada Zaragoza, los invasores se apoderan del estratégico alto de Torrero. En Cataluña tiene lugar el enfrentamiento de tropas de Saint-Cyr con restos de la fuerza españolas derrotadas en Llinars, al mando de Teodoro Reding, por la ausencia del general Vives. La acción, desarrollada en las proximidades de Molins de Rei, no podía acabar bien para las escasas, y desmoralizadas fuerzas españolas, frente  a unas superiores tropas francesas, motivadas por la reciente victoria, y reforzadas con soldados del general Chabrán. Como resultado de la acción, la población de Tarragona, culpó al general Vives de la derrota, y tuvo que ceder el mando a Reding, trasladándose la Junta del Principado a Tortosa. Saint-Cyr quedaba asentado con firmeza en Cataluña, reprimiendo con dureza cualquier atisbo de rebelión. 

Día 22. Napoleón y unos 60.000 soldados de sus mejores tropas, se dirigen a combatir a las fuerzas inglesas del general John Moore, quien indeciso, y desconfiando de su capacidad para vencer a las tropas imperiales, optará por retirarse y dirigirse a Galicia, con el fin de embarcarse hacia Inglaterra. 

Día 26. Después de cuatro días de duras marchas, con frío, nieve y lluvias, para cruzar la sierra de Guadarrama, Napoleón y su ejército, llegan a Tordesillas.
El ejército francés cruzando la Sierra de Guadarrama
Cuadro de Nicolás Antoine Taunay (1755-1830)
Fuente: Meisterdrucke


Día 27. La Junta Central fija su sede en Sevilla. 

Día 29. Tropas españolas de las mandadas por el marqués de La Romana, protegen en Mansilla de las Mulas, la retirada de las fuerzas de Moore. La acción costará unos centenares de muertos y unos 1.000 prisioneros, a los españoles. En Benavente, se produce una escaramuza entre tropas francesas y británicas, siendo hecho prisionero el mariscal Lefebvre.

Día 30. Fallece en Sevilla, con 80 años, el conde de Floridablanca, presidente de la Junta Central. Le sucederá el marqués de Astorga (2). 

Día 31. Salida de los sitiados de Zaragoza. En Astorga, ante la proximidad de Napoleón, las fuerzas inglesas de Moore y las españolas de La Romana abandonan la ciudad. Ahora serán las tropas británicas las que causarán saqueos, pillajes y disturbios en las poblaciones por las que pasen (3).

(1) Las primeras disposiciones decretadas por Napoleón, consistieron en cesar y apresar, a todos los componentes del consejo Real o de Castilla; abolir el tribunal de la Inquisición, como atentatorio a la soberanía y autoridad civil; reducir el número de conventos a la tercera parte; abolir los señorios y el derecho feudal; suprimir las aduanas interiores y trasladarlas a la frontera con Francia. Las medidas adoptadas granjearon apoyos y simpatías de las clases más ilustradas, cansadas de las arbitrariedades religiosas y civiles. El emperador, no devolvió inmediatamente la corona a su hermano José, ostentando y ejerciendo el mando, a discreción, lo que provocó el malestar de José Bonaparte, que en escrito de 8 de diciembre dirigido a su hermano, renunciaba a sus derechos al trono de España, y se ponía a su disposición.

(2) Resulta interesante la lectura de la descripción sobre ambos personajes, que el político Antonio Alcalá Galiano escribe en su obra Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España:

Recién llegada la Junta a Sevilla, murió su presidente el conde de Florida-Blanca. Honrose altamente su memoria elevando a la dignidad de grandes de España a los herederos de sus bienes y título. No era impropio recompensar así los servicios del difunto, que, no obstante sus faltas, había gobernado muchos años con próspera fortuna. pero si fue ensalzado su nombre, poco dolor causó su pérdida, porque los años habían menoscabado en gran manera sus buenas calidades, dejándole su afición al despotismo, y además una devoción supersticiosa con toda la tenacidad de una edad avanzada. Sucedióle en la presidencia el marqués de Astorga, conde de Altamira, de ilustrísima cuna y crecida riqueza, de condición buena y suave, de ningunas luces ni ciencia, pero amante del bien de su patria y de su rey,.. 

(3) Copio el párrafo que, sobre la retirada de Moore y La Romana, escribe Modesto Lafuente en su Historia General de España: 
Las tropas españolas escasas de todo, despeadas, andrajosas y medio desnudas; las inglesas perdido lo único que las hacía respetables, la disciplina; entregadas al desorden, al pillaje y a la embriaguez; escondiéndose en las tabernas y en las bodegas de las casas; abandonando los numerosos carros que conducían su inmenso material, y matando los caballos cansados para que no pudierans servir al enemigo; sin hacer caso de las proclamas de su general, e irritando y haciéndose odiosos a los españoles, que exclamaban: ¿qué amigos son éstos que dicen que han venido a defendernos, y saquean nuestras casas y destruyen nuestras obras públicas y queman nuestras poblaciones?

Bibliografía (Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año).

-    José Antonio Vaca de Osma. La guerra de la Independencia. Madrid. Espasa Calpe S.A. 2002.

- Revista Ejército. La guerra de la Independencia. 210 aniversario (1808-2018). Nº extraordinario.Madrid. Ministerio de Defensa. 2018

- Javier Tusell. Rafael Sánchez Montero. Historia de España. El Siglo XIX. De la Guerra de la Independencia a la Revolución de 1868. Tomo XII. Edición para Biblioteca El Mundo. Pozuelo de Alarcón (Madrid), Editorial Espasa Calpe, 2004.

- Francisco Pi y Margall, Francisco Pi y Arsuaga. Historia de España en el siglo XIX. Barcelona. Miguel Seguí-Editor. 1902.

- Modesto Lafuente; Juan Valera. Historia General de España. Desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. Tomo XVI. Barcelona. Montaner y Simón Editores, 1889.

- Antonio de Bofarull y Brocá. Historia crítica de la guerra de Independencia en Cataluña. Barcelona. F. Nacente. Editor. 1886.

- José Gómez de Arteche. Guerra de la Independencia, historia militar de España de 1808 a 1814. Tomo III. Madrid. Imprenta y litografía del depósito de la guerra, 1875.

 - Jose María Queipo de Llano, conde de Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Biblioteca de autores españoles. Tomo LXIV de la colección. Madrid. M.Rivadeneyra-Impresor-Editor, 1872.

- John S.C. Abbott. History of Joseph Bonaparte. New York. Harper & Brothers Publishers. 1869.

-  Louis Adolphe Thiers. Histoire de l'Empire. Tomo II. Paris. Lheureux et Cie. Éditeurs. 1865.

Antonio Alcalá Galiano. Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España. Tomo I. Madrid. Librería de D. Leocadio López, 1861.

- Adolfo Blanch. Cataluña. Historia de la guerra de la Independencia en el antiguo Principado. Barcelona. Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs. 1861.

- Joaquín Blake y Orbaneja. Apuntes históricos sobre las operaciones del Ejército de Galicia desde su organización en Junio de 1808 hasta Noviembre del mismo año. Madrid. Imprenta y esterotipia de M. Rivadeneyra, 1858.

- Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Tomo segundo. Madrid. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. 1846.

- Estanislao de Kostka Vayo. Historia de la vida y reinado de Fernando VII de España. Madrid. Imprenta de Repullés.1842. 

- Fernando Merás. Cuadro Histórico-Cronológico de la Guerra de la Independencia. 1838.

- Sección de Historia Militar. Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte. Barcelona. Imprenta de la viuda de D. Antonio Brusi, 1822.

- Gazeta Ministerial de Sevilla.

- Gazeta de Madrid. 


Una web:




jueves, febrero 09, 2023

Cronología de la Historia: 1808-11. José I, rey de España (cap.13)

Ver cap. anterior

1808-11 

José I en España    

Salida de José I hacia España
History of Joseph Bonaparte
Fuente: University of California
Una vez aprobada y jurada la Constitución de Bayona por José Bonaparte, el nuevo rey de las Españas e Indias, debía tomar posesión del trono en Madrid. Acompañado de su gobierno y séquito, cruzó la frontera el 9 de julio. Tenía orden del emperador de escribirle a diario y tenerle debidamente informado de lo que observase. La correspondencia entre ambos hermanos es de gran valor histórico, y sirve para conocer lo que pensaba José I del papel que Napoleón le había encomendado. Transcribo algunos párrafos contenidos en la obra, Mémoires et correspondance politique et militaire du roi Joseph, publicada en 1.854: 
De José a Napoleón. San Sebastián, 10 de julio.
Sire, he prolongado mi estancia en esta ciudad hasta este momento, para conocer las disposiciones de los habitantes, que no son buenas, y para hacer que mi viaje no sea del todo inútil.
Una delegación de Santander ha venido aquí para pedirme que descargue a esta ciudad de una contribución de 12 millones de reales que se le ha impuesto. No creo que a partir de ahora deba imponerse ninguna contribución sin mi permiso. Tampoco se puede gravar a toda la población de una ciudad cuando se conocen a los principales líderes; basta con tomar los bienes de los jefes: si hacemos lo contrario, no ganaremos la confianza del pueblo, y sin eso es imposible tener éxito en una nación como ésta...

De José a Napoleón. Vergara, 11 de julio.
Sire, dirijo a Su Majestad las cartas que he leído. La situación de las cosas es tal, que me reprocho el tiempo que he perdido en miserables pueblos. He decidido irme a Madrid por la ruta más corta, para llegar lo antes posible. La sensación es muy mala en todas partes. Madrid marca la pauta; es preciso entrar en Madrid, y ser proclamado. Todas las tropas españolas se unen a quienes les pagan. No hay ningún orden en Madrid, la mayor división reina entre las tropas; al menos comprobaré con mis propios ojos cómo están las cosas, y veré lo que puedo hacer. Lo que sí sé es la gran necesidad de dinero: sólo tenemos provincias pobres, nada entra en el Tesoro. Con dinero, se podrían recuperar los regimientos que aún quedan en Madrid. Por lo demás, recibiré las cartas de Vuestra Majestad en Burgos y decidiré después.
Portapliegos (sabretache) de José I
Las sublevaciones que habían estallado por toda la geografía española, y la falta de seguridad en la ruta, ralentizaban la marcha de la comitiva. Napoleón previene a su hermano:
De Napoleón a José. Bayonne, 12 de julio.
Mi hermano, he recibido vuestra carta del 11. Supongo que hoy estarás en Vitoria. No hay ninguna tropa en Burgos, excepto en los almacenes y una guarnición en el castillo. Pienso que no es prudente que entréis en esta ciudad antes de que llegue el 12º regimiento de infantería ligera...  
De José a Napoleón. Vitoria, 12 de julio.
Sire, he llegado a esta ciudad, donde ayer fui proclamado. El ánimo de los habitantes es muy contrario a todo esto. La gente del lugar teme las amenazas del pueblo y de los insurrectos de Zaragoza, cuyas cartas y gacetas les intimidan enormemente; las noticias que reciben de Asturias, Galicia, Valencia, de Andalucía, tampoco les tranquilizan. Hasta ahora, nadie ha contado toda la verdad a Su Majestad. El hecho es que no hubo un solo español que se presentase ante mí, excepto los pocos que asistieron a la junta, y que  viajan conmigo. Los demás, llegados hasta aquí y de los otros pueblos, se ocultan delante de mí, asustados por el qué dirán de sus compatriotas.
El día 16 entran en Burgos, con la feliz noticia de la derrota de los españoles en Medina de Rioseco. Asegurada la ruta, aceleran la marcha y el día 20 descansan en Chamartín, a las puertas de Madrid, donde José I hará su entrada oficial al día siguiente. El pueblo le recibe con frialdad, las autoridades le hacen los honores, y el ambiente que respira José no le es favorable.
De José a Napoleón. Madrid, 20 de julio.
Sire, hoy he hecho mi entrada en Madrid. No he sido recibido por los habitantes de esta villa como lo fui por los de Nápoles, ni como lo he sido por las tropas francesas; pero no tan mal como cabría esperar de los habitantes de una ciudad con muy mala actitud...
... No encuentro ni un céntimo en las arcas. Que Su Majestad haga los esfuerzos posibles por acudir en nuestro auxilio.
El nuevo rey era consciente de su precaria situación como usurpador de un trono que no le correspondía. En sucesivas cartas, da cuenta a Napoleón de la mala situación económica, de las deserciones, y del descontento generalizado. Reiteradamente pide a su hermano, el envío de 50.000 hombres y 50 millones de francos.
De José a Napoleón. Madrid, 23 de julio.
... franceses y españoles comprometidos conmigo, sólo tienen un lenguaje: tropas veteranas y millones, sin los cuales no mantendremos España. Cincuenta mil hombres y 50 millones lo más pronto posible. No necesito decir más a Su Majestad.... 
Entrada del intruso en Madrid (José I)
Litografía de Manini y Cia.
Retoques: marco recortado, contornos realzados
 Ilustración del libro, Guerra de Independencia. Miguel Agustín Príncipe
De José a Napoleón. Madrid, 24 de julio.
... Nos estamos quedando sin dinero; todas las provincias están ocupadas por el enemigo; que está por todas partes. Henri IV tenía un partido, Felipe V sólo tenía que combatir con un competidor; y yo tengo por enemiga a una nación de 12 millones de habitantes, valientes, desesperados hasta el extremo. Se habla en público de mi asesinato; pero no es ese mi temor....
Retrato de José I
Cuadro de Josep Bernat Flaugier (1757-1813)
Museu Nacional d'Art de Catalunya
El día de 25 de julio, festividad de Santiago apóstol, José I, consigue ser proclamado rey en Madrid; para celebrarlo se habían organizado tres días de festejos. Al día siguiente se confirmaban los rumores sobre la derrota de Bailén. La noticia daba más fuerza a quienes se habían rebelado contra la invasión. José Bonaparte no estaba de acuerdo con los saqueos y barbaridades cometidos por el ejército napoleónico, y que dificultaban sus esfuerzos por atraerse a las gentes. Viéndose cada vez menos seguro, decidirá abandonar Madrid. 
De José a Napoleón. Madrid, 27 de julio.
...Los esfuerzos que he hecho para recuperar aquí el crédito no estarían perdidos del todo, si los acontecimientos de la guerra no destruyeran mi obra. Los grandes y los ricos, las mujeres, sobre todo, son detestables: nada resiste a la opinión que ellas ponen de actualidad, y todo hombre desea unirse a los ejércitos y escapar de Madrid...
De José a Napoleón. Madrid, 28 de julio....
He decidido evacuar a Burgos a los hospitalizados en Madrid, y me dirijo a Burgos con todas las tropas de que dispongo...

A finales de julio, el rey José y con él las tropas francesas que ocupaban Madrid, abandonan la capital, dejando tras de sí importantes pertrechos militares que inutilizarán. Se llevarán, joyas, cuberterías, vajillas y numerosos objetos de valor, procedentes de los palacios regios. A los españoles de su gobierno, y que le habían acompañado a Madrid, les dará la opción de elegir entre seguirle o quedarse, y aunque no era su intención inicial, en Madrid dejará a los soldados enfermos o heridos. En su trayecto, estará protegido por las tropas del mariscal Bessières. En las afueras de la capital, escribe a su hermano:
De José a Napoleón. Chamartín, 31 de julio....
Sire, ya he escrito a Su Majestad. Aprovecho un momento de tranquilidad para daros algunos detalles que os hará apreciar la verdadera situación de los asuntos de España. Os convenceréis de que la nación está unánimemente en contra de todo lo que se ha hecho en Bayona.
Los campesinos queman las ruedas de sus coches para evitar transportarnos.
Todos los grandes me han abandonado, excepto los Sres. del Parque y Frías.
Ningún español puede ser empleado en confianza para instruirle en los movimientos del enemigo...
Viñeta satírica sobre la salida de José I de Madrid
Dibujo de Thomas Rowlandson (1756-1827)

La marcha es lenta, por etapas. En la parada de San Agustín de Guadalix, se queja a su hermano de que la mayoría de los soldados franceses son muy jóvenes, poco habituados al calor, y que los oficiales tampoco son muy buenos. El día 3 de agosto descansan en Buitrago, desde donde sigue lamentándose de la falta de medios, y planteando posibles soluciones para remediar los asuntos de España. Es de suponer que Napoleón estaría más que harto de leer, una tras otra, las reiteradas propuestas y quejas de su hermano mayor, que no le transmitía ni una sola buena noticia.

El día 5, José escribe desde Fresno de la Fuente:
De José a Napoleón. Frenillo di Punte, 5 de agosto....
Sire, he recibido la carta de Su Majestad del 31. Espero sus primeros despachos; me permitirán conocer el sistema general que Su Majestad ha adoptado, después de conocer los asuntos de Andalucía. No hablaré más a Su Majestad de la situación actual del Ejército; ...  
Las cartas de uno y otro llegaban con varios días de retraso, las respuestas de Napoleón venían cuando al problema planteado se añadía otro, pero no dejaba de animar a José.
De Napoleón a José. Bordeaux, 3 de agosto....
Sean cuales sean los contratiempos que te deparen las circunstancias, no te alarmes; dentro de poco tendrás más de 100.000 hombres. Todo está en marcha, pero lleva su tiempo. Reinarás; conquistarás a tus súbditos para ser su padre. Los buenos reyes han pasado por esta escuela. Hace más de veinte días que salieron mis órdenes. Sobre todo, salud, alegría, es decir, fuerza de ánimo
José seguirá el camino en dirección a Burgos, sin tener del todo claro su destino, ¿Francia o España? Las circunstancias cambiantes lo decidirán. En Aranda pararán dos días, para dar descanso a las tropas que le acompañan. El día 8, desde Lerma escribe a Napoleón que no mandará levantar todavía el sitio de Zaragoza, y que no recibe respuesta de los generales.
Entrada a la ciudad de Burgos
Versión de un dibujo original de David Roberts
El día 9 de agosto, entra en Burgos, donde se encuentra con personas que tenía a su servicio en Nápoles, y que le recuerdan mejores tiempos. Desde aquí, escribe varios extensos escritos a Napoleón, y en uno de ellos, le propone regresar a Nápoles como rey, después de recuperar España. Por esas fechas, su hermano había entregado la corona de Nápoles a Murat.

Los distintos cuerpos del ejército francés se van reagrupando y tomando posiciones al norte del rio Duero, entre Pamplona y Burgos. En esta última ciudad parará varios días. La falta de correspondencia de su hermano, le inquietará. Se desplaza a Briviesca. Manda una división a Bilbao para sofocar la rebelión en aquella ciudad, donde han desembarcado oficiales ingleses "que no tardarán en arrepentirse". Informado del avance hacia Burgos de las tropas españolas, decide fijar su puesto de mando en la línea del Ebro. Así lo hará, permaneciendo en Miranda varios días, desde allí contendrá varios focos de sublevación en Tudela, Logroño, Calahorra, Bilbao, etc.

Napoleón hubiera deseado mantener la línea del Duero, en lugar de la del Ebro. Pide mantenerse a la defensiva mientras prepara su venida con un gran ejército. Nuevos generales de prestigio se incorporarán, y nuevas tropas francesas cruzarán la frontera.

Con el mes de septiembre, el conflicto entrará en una nueva fase.    


Bibliografía (Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año).

-    José Antonio Vaca de Osma. La guerra de la Independencia. Madrid. Espasa Calpe S.A. 2002.  

- Revista Ejército. La guerra de la Independencia. 210 aniversario (1808-2018). Nº extraordinario.Madrid. Ministerio de Defensa. 2018

- Javier Tusell. Rafael Sánchez Montero. Historia de España. El Siglo XIX. De la Guerra de la Independencia a la Revolución de 1868. Tomo XII. Edición para Biblioteca El Mundo. Pozuelo de Alarcón (Madrid), Editorial Espasa Calpe, 2004.

- Francisco Pi y Margall, Francisco Pi y Arsuaga. Historia de España en el siglo XIX. Barcelona. Miguel Seguí-Editor. 1902.

- Modesto Lafuente; Juan Valera. Historia General de España. Desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. Tomo XVI. Barcelona. Montaner y Simón Editores, 1889.

- José Gómez de Arteche. Guerra de la Independencia, historia militar de España de 1808 a 1814. Tomo III. Madrid. Imprenta y litografía del depósito de la guerra, 1875.

 - Jose María Queipo de Llano, conde de Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Biblioteca de autores españoles. Tomo LXIV de la colección. Madrid. M.Rivadeneyra-Impresor-Editor, 1872.

- John S.C. Abbott. History of Joseph Bonaparte. New York. Harper & Brothers Publishers. 1869.

-  Louis Adolphe Thiers. Histoire de l'Empire. Tomo I. Paris. Lheureux et Cie. Éditeurs. 1865.

Antonio Alcalá Galiano. Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España. Tomo II. Madrid. Librería de D. Leocadio López, 1861.

- Joaquín Blake y Orbaneja. Apuntes históricos sobre las operaciones del Ejército de Galicia desde su organización en Junio de 1808 hasta Noviembre del mismo año. Madrid. Imprenta y esterotipia de M. Rivadeneyra, 1858.

- Pierre Emmanuel Albert du Casse. Mémoires et correspondance politique e militaire du roi Joseph. Tomos 4,5,6,7. Paris. Perrotin, Libraire-Éditeur, 1854.

- Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Tomo segundo. Madrid. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. 1846.

- Sección de Historia Militar. Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte. Barcelona. Imprenta de la viuda de D. Antonio Brusi, 1822.

José Acúrsio das Neves, História Geral da Invasão dos Franceses em Portugal, e da Restauração deste Reino. Lisboa. Na Officina de Simão Thaddeo Ferreira. 1810-1811.

Una web:



sábado, enero 14, 2023

Cronología de la Historia: 1808-2. Los Borbones en Bayona (cap. 4)

 Ver cap. anterior

1808-2 

Los Borbones en Bayona

Mientras el futuro Fernando VII se encontraba en Bayona, en España se sucedían los hechos vertiginosamente. Tras la partida del príncipe de Asturias, Murat había ido preparando el terreno para que Bonaparte se hiciera con el control del trono español. Aconsejados por el gran duque de Berg, Carlos IV y su esposa habían mudado residencia de Aranjuez a El Escorial, únicamente custodiados por tropas francesas. Napoleón reclamó la presencia de Godoy en Bayona, y tras varios intentos fallidos y tremendas amenazas, Murat obligó a que la provisional Junta Suprema, le entregara al exministro, lo que acrecentó la animadversión contra los franceses que actuaban como dueños y señores de la situación, teniendo que emitir la Junta, continuos bandos para calmar a la población, cada vez más soliviantada. A finales de abril se produjeron graves incidentes en Toledo y Burgos.

"Allí sobre unas fétidas pajas, cubierto de sangre y pidiendo a voces la muerte,
 está el que ayer gobernaba dos mundos"
Godoy en prisión
Dibujo de Enrique Mélida y Alinari (1838-1892)
 El 19 de marzo y el 2 de mayo, Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós
Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


En la noche del 20 de abril, Godoy es excarcelado y entregado a los militares franceses, que primero lo conducen a un campamento francés, donde Murat le hace llegar una carta de los reyes padres. El valido de Carlos IV, que lo había sido todo, cuenta en sus memorias, que durante su cautiverio no tuvo noticias de lo que pasaba en el reino, y escribe el siguiente pasaje:
 « ¿ Quién reina ? »
preguntaba : los unos me decian , que Carlos IV ; otros ,
que el príncipe de Asturias; algunos, que el emperador
de los Franceses; y algún otro, más sincero, respondía ,
que no reinaba nadie. Del príncipe Fernando me dijeron ,
que habia salido once dias antes , que estaba ya en Vito-
ria , y que probablemente seguiría á Bayona donde el em-
perador habia llegado hacia ya cinco dias : cuanto a los
reyes padres , me añadieron , que corria la voz de que sus
magestades irian tambien á verse y entenderse con su
amigo y aliado ; y en cuanto á mí, me respondieron, que el
emperador, á quien Fernando habia hecho dueño de mi
suerte , habia mandado me llevasen á Bayona.

(Memorias de Don Manuel Godoy. Príncipe de la Paz. Tomo Sexto) 

Desde el campamento francés en Madrid, Godoy es escoltado hasta Bayona, adonde llegará el día 25 y será alojado en Beyris, a las afueras de la ciudad. Al día siguiente, el general Savary lo recogerá para llevarlo ante Napoleón, con quien mantendrá una única y extensa conversación, de la que informa ampliamente en sus memorias*.
*La presencia de Godoy en Bayona, parece haber sido una condición que pusieron Carlos IV y su esposa a Napoleón, para realizar su traslado a territorio francés.

Los reyes Carlos IV y María Luisa en Bayona
Retrato de Carlos IV**
Autor desconocido
Fuente: Illustrierte Weltgeschichte
 für das Volk (1883)
El día 30 de abril llegan Carlos IV y la reina a Bayona, les acompañan un gran número de carruajes, cargados de enseres, muebles y pertenencias varias, como si de una mudanza se tratara. Son recibidos con honores regios y son alojados en el palacio del Gobierno, en el centro de Bayona. Cuando los reyes se encuentran con Godoy lo acogen con grandes muestras de afecto, abrazos y llantos, todo lo contrario del recibimiento a Fernando, al que se niegan a ver en privado. Más tarde, el emperador acude a saludarles y les hace objeto de todo tipo de atenciones, lisonjas y buenas palabras, que hacen creer a Carlos IV de las buenas intenciones del emperador, que les dice no pretender agrandar su Imperio, sino que sus aliados sean también más poderosos.

La visita del emperador se prolongó hasta muy avanzada la tarde. Según cuenta Manuel Godoy en sus memorias, Carlos IV** contestó a las amables palabras de Napoleón, abriendo "...el flanco que jamás debiera haber mostrado a Bonaparte,...". El rey padre, dejó patente su poco apego a ceñir una corona que no le ofrecía atractivo alguno, así como su voluntad de abdicar en su hijo Fernando, aunque antes debería repararse la ignominia de la que había sido objeto. Napoleón añadió, que no era necesario abdicar la corona en aquellos momentos, que no había nadie más en quien confiar, y "que el  príncipe de Asturias carecía de las prendas y virtudes para ocupar el trono; que fiel y consiguiente a su política no le era dable convenir en que aquél príncipe reinase mientras no corrigiese su conducta y adquiriese la experiencia, las virtudes y la capacidad de que se hallaba enteramente falto". (Memorias de Don Manuel Godoy. Príncipe de la Paz. Págs.180-181 Tomo Sexto).
**No tengo duda que a los personajes hay que juzgarlos en el contexto de su tiempo, pero resulta muy difícil contenerse al enjuiciar al rey Carlos IV, porque pese a sus cualidades, demostró indolencia y dejadez de funciones para reinar, y en los momentos excepcionales, en los que debería haber mostrado la nobleza y dignidad que se le suponen a un monarca, sólo evidenció egoísmo y vileza.

Napoleón, terminó la conversación con Carlos IV, diciéndole que llamase a su hijo, y lo requiriese para que de su puño y letra le devolviera la corona.

Al día siguiente de su llegada, los reyes padres fueron invitados a un banquete al atardecer, en el que se repitieron las muestras de afecto y buenas palabras de Napoleón. Pero el acto principal de la trágico-comedia estaba a punto de comenzar.

Carlos y Fernando en Bayona
(Carlos IV exige a su hijo que le devuelva la corona)
Ilustración de Felician von Myrbach (1853-1940)
Life of the Napoleon Bonaparte, William Milligan Sleoane
Fuente: The Century Magazine


Fernando se presenta ante su padre y Napoleón. Carlos IV, delante de la concurrencia, apremia a su hijo para que le devuelva la corona y que, según sus palabras, le había arrebatado con violencia. Fernando intenta defenderse, pero Carlos IV colérico se lo impide, al tiempo que su madre también se une a la retahíla de reproches y amenazas contra el heredero.

Por carta fechada el mismo día 1 de mayo, y entregada a Carlos IV al día siguiente, Fernando ofrece devolver la corona a su padre, con una serie de condicionantes, y siempre y cuando se hiciese formalmente en Madrid ante las Cortes de los Reinos o una representación. A este juicioso escrito, responde su progenitor con una extensa carta, previsiblemente acordada con Napoleón, llena de recriminaciones y negando la necesidad de lo que en ella se propone:
Fragmento de la carta que con fecha 2 de mayo Carlos IV responde al escrito de su hijo
Fuente: Apéndice 8 del libro de Pedro Cevallos: Exposición de los hechos ...  
El intercambio epistolar entre padre e hijo acabará cuando, informado Napoleón de los graves sucesos del 2 de mayo madrileño, acude a visitar a Carlos IV en su residencia oficial. Son las cuatro de la tarde del día 5 de mayo*, el emperador que había ido soterrando la moral del rey desde días antes, cuenta al monarca las tremendas noticias que un enviado de Murat le ha transmitido. Al término de una hora, es requerida la presencia de Fernando y su hermano Carlos. El príncipe, ignorante de los acontecimientos, de nuevo es  objeto, con mayor dureza, de los reproches y amenazas de sus padres.
Fragmento del libro de Pedro Cevallos: Exposición de los hechos y maquinaciones que...
Napoleón intervino, interrumpiendo la discusión familiar, amenazando a Fernando y su comitiva de tratarlos como "emigrados", y despidiéndose con estas palabras: "Prince, il faut opter entre la cession et la mort".

Tras marcharse Fernando y sus acompañantes, Bonaparte permaneció todavía con Carlos IV, de quien consiguió la cesión de sus derechos al trono y los de su dinastía. El general Duroc y Godoy, firmarían esa misma tarde, el tratado** de renuncia. Los reyes, que habían llegado a Bayona, con intención de no regresar a España, consiguieron la protección y asilo del francés, con una sustanciosa compensación económica de por vida, o sea que Carlos IV, vendió sus derechos dinásticos a la corona española, aunque más tarde se quejaría, del incumplimiento del corso, en los pagos. 

Al día siguiente, 6 de mayo, Fernando renuncia sin condiciones a la Corona en favor de Carlos IV.   
 
**En las memorias del ministro francés del Tesoro entre 1780 y 1815, François-Nicolas Mollien, publicadas en 1845 y reimpresas en 1898, se incluye la carta que Napoleón le dirige desde Bayona, el 9 de mayo, en la que el emperador le informa de que ha firmado un tratado secreto con Carlos IV, y que por lo que concierne al ministro, debe saber que tiene que pagar a la familia real española, un monto total de 10 millones de francos por año y en doce pagos, empezando por el 1 de mayo anterior. Dicha cantidad no debe figurar en el presupuesto y se considera como un préstamo a reembolsar por España. (En realidad, Napoleón no cumplió lo pactado, y Carlos IV, solo percibió una pequeña parte de lo estipulado).   

Boney (Napoleón) soplando una burbuja española
Caricatura publicada en junio de 1808 por Thos. Tegg. Londres
Fuente: Library of Congress (USA)


La caricatura muestra a Napoleón convenciendo a la familia real española, (encerrada en una burbuja), de su amistad, al tiempo que cañonea Madrid.

Traducción del bocadillo de la viñeta:
"¡Mi buen y viejo Rey depende de que yo venga como un Amigo! (A Carlos IV)
Su dignísima Majestad no tiene nada que temer de mí.(A la reina María Luisa).
¡Ah, el Príncipe de Asturias, mi Amigo y Hermano!
Magnánimo Príncipe de la Paz, en mí se encuentra tu Ángel de la Guarda. (A Manuel Godoy). 

El 2 de mayo madrileño

Dejamos Bayona y volvemos a Madrid donde habían tenido lugar los graves sucesos del 2 de mayo. Su origen hay que buscarlo, en la pretensión de Napoleón de asegurarse los derechos de la dinastía de los Borbones, para lo que necesitaba anular a todos los posibles herederos, reteniéndolos en Francia.

El 30 de abril, Murat por medio del embajador francés, presenta una carta de Carlos IV, dirigida a la Junta de Gobierno, en la que pedía el traslado a Bayona de la reina de Etruria, y del hijo menor del monarca, el infante Francisco de Paula. La Junta se negó a la petición de la salida del infante, pero Murat insistió al día siguiente, amenazando con emplear la fuerza, y asumiendo la responsabilidad de la decisión. Finalmente, la partida de la reina de Etruria, el infante y la hija de Godoy, se fijó para el día siguiente, 2 de mayo.

El comienzo del 2 de mayo, Palacio Real
" Provocan los franceses la ira del pueblo"
Grabado de Tomás L. Enguídanos sobre probable dibujo propio
Retoques: marco recortado, coloreada digitalmente
Fuente: Biblioteca Nacional de España
Pese al secreto con que se pretendía hacer el traslado, los rumores se divulgaron rápidamente por la ciudad, y desde primeras horas del 2 de mayo, grupos de mujeres permanecían apostadas frente al Palacio Real. Conforme pasaban las horas, la tensión aumentaba. Llegan más paisanos, algunos criados de palacio comentan que el infante, de 14 años, no quiere abandonar Madrid, y con la situación tensionada al límite, bastaba un gesto o una frase para provocar una reacción de las gentes. Cuando el pueblo vio salir al infante para subirse a la carroza, surgieron voces de protesta y un grupo de hombres, cortaron las correas de las caballerías, otros agredieron al ayudante de Murat, Lagrange, al que salvaron una patrulla cercana. El gran duque de Berg, informado del tumulto, envió un batallón con dos cañones que sin previo aviso, abrió fuego sobre la multitud, ocasionando muertes y heridos.

La lucha con los mamelucos
Cuadro de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Fuente: ©Museo Nacional del Prado

La muchedumbre enfurecida se dispersó por todo Madrid pidiendo venganza. El odio y resentimiento contenido de la población estalló, degollando a los soldados franceses que encontraban aislados. Murat contraatacó con la caballería, matando a quien se ponía delante de sus tropas, y el pueblo respondió como pudo, y con todo tipo de armas improvisadas.La desigual diferencia en el número de fuerzas, y la falta de una organización previa, iban a ser demoledores para los madrileños, muchos de ellos fueron acuchillados y degollados por la guardia imperial, los coraceros polacos y los temibles mamelucos egipcios.    

2 de mayo
Defensa del Parque de Artillería de Monteleón
Cuadro de Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923)
Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Mientras, en varios puntos de la ciudad, seguían los enfrentamientos a la desesperada de los combatientes, las escasas tropas españolas permanecían acuarteladas por orden de la Junta. Grupos de paisanos se dirigieron hasta el Parque de Artillería de Monteleón, y consiguieron el apoyo de sus militares. Los oficiales artilleros, Pedro Velarde y Luis Daoiz junto con escasos diez hombres salieron con tres cañones, les acompañaban el teniente Jacinto Ruiz y 33 soldados de infantería. En unión de grupos de paisanos, mujeres incluidas, intentaron hacer frente  a los franceses. Tras un sostenido y atroz combate, con numerosas bajas por ambos lados, los españoles fueron arrollados por el mayor número de soldados napoleónicos quienes, con las bayonetas caladas, acometieron a los sublevados. 
   
Dos de mayo de 1808
Juan Manuel Malasaña da muerte al dragón
francés que acaba de matar a su hija
 Manuela de 15 años
Cuadro de Eugenio Alvarez Dumont (1864-1927)
Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Los hechos se sucedían vertiginosamente y algunos miembros de la Junta reaccionaron. Piden a Murat que se les permita salir a las calles, junto con un general francés, para tratar de apaciguar al pueblo. Salen los comisionados Azanza y O'Farrill, junto con el militar Harispe y varios consejeros y oficiales de ambos bandos, agitando pañuelos blancos y gritando ¡paz!, ¡paz! recorriendo las calles y plazas, logrando el cese de hostilidades. Los alborotos comenzaron sobre las 10 de la mañana y la calma se impuso sobre las 2 de la tarde. 

Pero lo peor estaba por llegar. Murat había publicado un bando según el cual, serían fusiladas todas las personas encontradas con un arma. Pese a lo acordado con la Junta, siguieron las detenciones y en la misma noche del día 2 y en la mañana siguiente, se produjeron los fusilamientos de los detenidos. Las ejecuciones se hicieron, entre otros sitios, en el Paseo del Prado, el Retiro, la montaña del Príncipe Pío, o en la Puerta del Sol, mientras los cañones disparaban a intervalos, atemorizando a la población.

El recuento de las víctimas españolas de esos días, realizado por Juan Pérez de Guzmán, basándose en archivos y documentos oficiales, suma 406 fallecidos, de los cuales 60 eran mujeres, y los heridos asistidos, unos 172. Por parte de las tropas napoleónicas, algunos autores franceses hablan de cifras exageradas, quizás para justificar el desigual combate, aunque lo más creíble es que no pasasen de 500 las bajas francesas, entre muertos y heridos.
Enterrar y callar
Aguafuerte de Francisco de Goya y Lucientes
Fuente: Biblioteca Nacional de España

Tras la atroz represión francesa, quedó patente el divorcio entre la autoridad oficial, sometida al invasor, y el pueblo que se negó a someterse. El drástico castigo impuesto por Murat, dueño y señor de la situación, acabó rápidamente con el levantamiento, pero las circunstancias habían cambiado, los soldados franceses no eran amigos, eran invasores y enemigos.

El magistrado, Juan Pérez de Villaamil redactó la declaración de guerra a Napoleón y la hizo firmar a los regidores de Móstoles. La supuesta vieja amistad hispano-francesa, que había comenzado con los pactos de familia del primer Borbón, Felipe V, había terminado.

El infante Francisco y su hermana, salieron al día siguiente para Bayona, y un día más tarde, lo hizo el presidente de la Junta, el hermano de Carlos IV, Antonio Pascual de Borbón. Al frente de la única entidad del gobierno de la nación quedaba el vocal más antiguo, Francisco Gil y Lemus.

Con un país conmocionado, una Junta sin poder efectivo y sin saber a quién obedecer, el mariscal Murat impuso su presencia en las reuniones de los comisionados. El 7 de mayo presentó un decreto de Carlos IV, según el cual, había sido nombrado lugarteniente general del Reino y como tal presidiría la Junta Gubernativa. El viejo rey, que ya no lo era, porque había abdicado en favor de Bonaparte, cometía otra vileza más, poniendo al frente de la nación, al jefe de las tropas invasoras.

Por si no había bastante confusión, hacia el 9 ó 10 de mayo, los miembros de la Junta, Azanza y O’Farril, recibieron dos decretos de Fernando VII en los que manifestaba estar sin libertad, y autorizaba la constitución de cualquier cuerpo gubernativo que ejerciese las tareas de soberanía, al tiempo que ordenaba comenzar las hostilidades contra los ocupantes; también pedía convocar las Cortes para proporcionar los arbitrios y subsidios necesarios para la defensa del Reino. Para complicar aún más la situación, en un sucesivo escrito, Fernando comunicaba que había devuelto la corona a su padre, y que la Junta Suprema debía someterse a lo dispuesto por su padre. No es de extrañar que los comisionados y el Consejo de Castilla, con su gobernador interino al frente, Arias Mon y Velarde, no supieran a qué atenerse, y practicaran un comportamiento de sumisión a todas las irregularidades y peticiones de los invasores.


Bibliografía (Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año).

- Javier Tusell; Rafael Sánchez Montero. Historia de España. El Siglo XIX. De la Guerra de la Independencia a la Revolución de 1868. Tomo XII. Edición para Biblioteca El Mundo. Pozuelo de Alarcón (Madrid), Editorial Espasa Calpe, 2004.

- E. Ducéré. Les journées de Napoleón a Bayonne. Éphémérides impériales. Bayonne. Imprimerie A. Lamaignére, 1908. 

- Francisco Pi y Margall, Francisco Pi y Arsuaga. Historia de España en el siglo XIX. Barcelona. Miguel Seguí-Editor. 1902.

- Comte Mollien. Mémoires d'un ministre du Trésor Públic, 1780-1815. Tome deuxième. Paris. Guillamin et Cie. 1898.

- Andrés Muriel. Memorial Histórico Español. Tomos XXIX-XXXIV. Real Academia de la Historia. Historia de Carlos IV. Varios tomos. Madrid. Est. Tip. Vda. e Hijos de Manuel Tello, 1894.

- José Gómez de Arteche. Historia General de España. Reinado de Carlos IV. Tomo II. Madrid. El Progreso Editorial, 1892.

- Modesto Lafuente; Juan Valera. Historia General de España. Desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. Tomos XV y XVI. Barcelona. Montaner y Simón Editores, 1889.

 - Jose María Queipo de Llano, conde Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Biblioteca de autores españoles. Tomo LXIV de la colección. Madrid. M.Rivadeneyra-Impresor-Editor, 1872.

 - Antonio Alcalá Galiano. Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España. Tomo I. Madrid. Librería de D. Leocadio López, 1861.

 -  - Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Tomo segundo. Madrid. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. 1846.

- Memorias de Don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz. Tomo VI. Gerona. Librería de Vicente Oliva, 1841.

- Michael J. Quin. Memorias históricas sobre Fernando VII, rey de España. traducción del inglés de Joaquín García Jiménez. Tomo primero.Valencia. Imprenta de Gimeno, 1840. 

- Juan Escoiquiz. Idea sencilla de las razones que motivaron el viage del rey D. Fernanddo VII a Bayona, en el mes de abril de 1808. Madrid. En la Imprenta Real, 1814.

- Pedro Cevallos. Exposición de los hechos y mauinaciones que han preparado la usurpación de la Corona de españa y los medios que el emperador de los franceses ha puesto en obra para realizarla. Madrid. En la Imprenta Real, 1808.