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sábado, noviembre 14, 2009

El funicular del Tibidabo


El 29 de octubre de 1901 es inaugurado el funicular del Tibidabo de Barcelona, que se convierte en el primer medio de transporte de esas características instalado en España.
Un par de años antes, el 20 de febrero de 1899,  quedaba constituida una sociedad anónima con el título de "El Tibidabo" cuyo objeto era la adquisición, urbanización, explotación, edificación y enajenación de fincas en la montaña del mismo nombre, así como la construcción de un tranvía que llegara al pie del monte y de un ferrocarril funicular para alcanzar la cumbre.
Entre los promotores-fundadores de la nueva Sociedad se encontraban figuras destacadas de la época como el farmaceútico Salvador Andreu i Grau, (el creador de las pastillas contra la tos del Dr. Andreu);  el médico, empresario y político Ròmul Bosch i Alsina, (llegó a ser alcalde de Barcelona);  el empresario constructor Romà Macayà i Gibert y los señores Teodor Roviralta, Manuel Arnús, Frances Grau Barnola,  Pere Larrosa i Pich y Francesc Simón, entre otros.



Estación inferior del funicular del Tibidabo.
Foto de Juan Furnells. La Ilustracion Española y Americana(1901)

La idea de construir el funicular formaba parte de un plan más ambicioso, programado años antes, para urbanizar y promocionar una amplia zona próxima a la ciudad, al tiempo que se pretendía dotarla de un área de esparcimiento y diversión, haciendo fácilmente accesible la cumbre del Tibidabo.
En su edición del 27/04/1894, el periódico barcelonés La  Dinastía, publicaba la siguiente gacetilla:
"La compañía del ferrocarril funicular que trata de establecerse entre San Gervasio y la cima del Tibidabo, ha adquirido una extensión de terreno de dicha montaña. Se propone construir en ella edificios para restaurante, parques, jardines y otros alicientes, con objeto de convertir el pintoresco Tibidabo, en sitio ameno para solaz y esparcimiento de las personas que lo visiten."
La extensión de terreno era una antigua finca que había sido propiedad de los frailes dominicos, y por donde discurrría un torrente bautizado con el apelativo de Frare Blanc de donde tomaba su nombre la masía.
El artífice de la compra de los terrenos fue el doctor Salvador Andreu. Éste contó a su biógrafo que enterado de la venta de la finca de El Frare Blanc, visitó la casa de la propiedad donde encontró a una anciana que al preguntarle si estaba en venta ésta le respondió:

"Sí, està en venda, però em sembla que no li convindrà. Ja li deia jo al meu marit, que al cel sigui: treballs tindran per desfer-se'n els nostres fills el dia que calgui"
"Sí está en venta, pero me parece que no le convendrá. Ya se lo decía yo a mi marido, que en el cielo esté: trabajos tendrán nuestros hijos para desprenderse de ésto el día que haga falta"
La señora que, según parece,  no tenía demasiado interés en vender, pidió 50.000 duros de la época (unos 1.503 euros), cantidad de la que no disponía entonces el Sr. Andreu  por lo que recurrió al Sr. Macayà, con el que se asoció para hacer frente a la operación de compra.

Las obras de construcción del funicular comenzaron el 16 de junio de 1900 y después de algún que otro contratiempo, entre otros, el de una huelga de los trabajadores ocupados en su ejecución, fue inaugurado y puesto en servicio en octubre de 1901.

El ingeniero encargado del proyecto fue Bonaventura Roig i Queralt, quién realizó varios viajes a Suiza para conocer de cerca otros funiculares instalados en aquel país.


Trazado del funicular del Tibidabo. 
La Ilustracion Española y Americana (1901).


En su número de 14/10/1901 La Ilustración Artística, publica un amplio reportaje sobre la obra  próxima a inaugurarse, dando cuenta de sus características técnicas y funcionamiento:

    
"El tranvía eléctrico, ligado a la red de tranvías de Barcelona, parte no lejos de la ermita de la Bonanova, de la carretera de Cornellá a Fogás, y ascendiendo por una línea de pendiente suave, termina en la estación inferior del ferrocarril funicular. Los viajeros han llegado así hasta la altitud de 230 metros; y en este punto pueden tomar el ferrocarril que les lleva hasta la cúspide del Tibidabo, por medio de una línea de 1.200 metros de longitud que en su mayor parte tiene una pendiente que se aproxima al 26 por 100."



Carruaje del funicular ascendiendo. Foto de Juan Furnells. La Ilustracion Española y Americana. (1901).












"El ferrocarril funicular, primero de los de su clase que se construye en España, está recorrido por dos carruajes únicos, enlazados por medio de un cable de acero que da varias vueltas sobre una polea motriz situada en la estación superior. Cuando uno de los carruajes se halla en un extremo de la línea, el otro carruaje se encuentra en el opuesto, bastando imprimir a la polea motriz movimiento en sentido conveniente para que descienda uno de los carruajes al propio tiempo que asciende el otro,.."
Sigue una descripción de las características electromecánicas de la instalación, y así nos enteramos de que la polea motriz es movida por un motor eléctrico de 103 CV a 600 rpm, alimentado por la electricidad generada por dos grupos térmicos "Crossley" de 100 CV, alimentados por gas pobre, que engranan con dinamos "Thury"  capaz de producir 65 Kw a 500 V cc, todo ello instalado en una central propia. La empresa responsable de todo este montaje fue "La Industria Eléctrica", de la que era director gerente, su fundador, el Ingeniero Industrial Luis Muntadas i Rovira .





Sala de dinamos de la central eléctrica del funicular.
La Ilustración Artística (1901).






Respecto a la seguridad del funicular, algo que sin duda inquietaba al personal, viendo la enorme pendiente existente, el articulista nos dice que el cable está calculado para soportar una resistencia diez veces mayor que la necesaria, (la sección del cable era de 38 mm de diámetro con una carga de rotura de 103 toneladas) y que en caso de romperse, inmediatamente cae un contrapeso retenido por el cable y se activa un freno que para el carruaje después de un recorrido de 50 centímetros. Independientemente de lo anterior, el propio conductor del carruaje podía detener el coche pisando una palanca dispuesta al efecto.

La instalación fue mejorada en 1922, al sustituir el motor tractor inicial por un Siemens trifásico que desarrollaba una potencia de 127 CV, lo que permitió duplicar la capacidad de transporte al añadir un segundo vagón, pasando de 70 pasajeros por viaje a 140. En 1958 se volvió a duplicar la capacidad de transporte doblando la velocidad del trayecto, que pasó de 10-12 minutos a 5-6 minutos, gracias al montaje de un segundo motor Siemens, al tiempo que se mejoraban los coches, sustituyendo los de madera por otros de carrocería metálica y se saneaba el trazado.


Estación  superior   del   funicular.
La Ilustración Española y Americana (1901).

La inauguración del funicular hizo posible el fácil acceso de los barceloneses a la cima del monte, desde el cual podían contemplar una panorámica excepcional de la ciudad y fue el elemento desencadenante de las posteriores actuaciones en el monte Tibidabo, con la construcción del Parque de Atracciones, hotel, restaurantes, cafés, etc., sin olvidar el templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, iniciado en 1902 y terminado en 1961.


Tarifas iniciales del funicular.

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