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sábado, noviembre 18, 2023

Cronología de la Historia: 1809-2. El año de la confusión (cap. 16)

 Ver cap. anterior

Mayo

Día 2. La Junta Central de Sevilla, publica un Real Decreto, por el que se confiscan los bienes de personalidades afectas a los franceses.

Día 6. El ejército francés sitia por tercera vez a Gerona, con gran cantidad de tropas, recursos y armamento. El general Verdier, que había sustituido al general Reille, será el responsable de sus ejércitos durante el sitio, y constantemente pedirá refuerzos al mariscal Saint-Cyr, acantonado en Vich, que finalmente acudirá con más tropas. Por parte de los defensores, las fuerzas que guarnecían Gerona, ascendían a unos escasos 5.700 hombres, al mando del gobernador Mariano Alvarez de Castro. Entre la población, de unas 14.000 personas, fueron organizadas ocho compañías de civiles y una de mujeres.

En todo el mes de mayo, los sitiadores consiguieron pocos avances. Reforzados con más hombres, procedentes de Vich, hasta alcanzar los 18.000, el 12 de junio, el mariscal Saint-Cyr intimó la rendición de la ciudad, sin conseguirlo. Ante la negativa, en la noche del 13 y 14 de junio, los franceses bombardearon intensamente, causando enormes daños, y desalojando a los gerundenses de las torres de San LuisSan Narciso y San Daniel.
Plano del tercer sitio de Gerona
((Clicar para agrandar)
Fuente; Cataluña. Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado
Tras la toma de San Feliú de Guíxols, los efectivos napoleónicos, subieron a cerca de 30.000 soldados. Entre los días 3 y 4 de julio, ocurrió uno de los hechos más sangrientos para los atacantes. Decididos a apoderarse de la fortaleza de Montjuic, la bombardearon con piezas de grueso calibre, e intentaron asaltarla hasta cuatro veces, sin poder ocupar el recinto, sufriendo grandes bajas de soldados y oficiales.

Para evitar más pérdidas humanas, los franceses intensificaron el cerco a Gerona, impidiendo los envíos de víveres, al tiempo que continuaban los bombardeos y montaban nuevas baterías. Por su parte, miembros de los somatenes y miqueletes, incomodaban a los sitiadores con escaramuzas y batidas nocturnas.

Llega agosto y el general Verdier, acomete de nuevo el alto de Montjuic, consiguiendo doblegar la resistencia de los defensores, quienes reducidos en número y faltos de refuerzos, el 12 de agosto deciden abandonar el fuerte. Antes de desalojar el recinto, el coronel Guillermo Nash, que mandaba la fortaleza, ordenó destruir municiones y armamento pesado.
Asalto a Gerona y respuesta heroica de los españoles
Ilustración de H.F.E. Philippoteaux (1815-1884)
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Fuente: A. Thiers, Histoire de l'Empire 
Después de tomar Montjuic, todo hacía suponer que la ciudad caería pronto, pero sucedió todo lo contrario. El 31 de agosto, el general Blake consigue reunir varios regimientos, y plantea un plan para enviar suministros a los sitiados. Para conseguirlo, destinará una parte de las tropas, divididas en varios frentes, atacando varias posiciones francesas para dispersarlas, y alejarlas de algunos puntos del cerco, mientras partidas de paisanos y somatenes, al mando de Rovira y Clarós, concentrarán la atención francesa en la ribera izquierda del río Ter. Estas acciones permitieron la entrada en Gerona de un convoy de aprovisionamiento, con cerca de 1.000 mulas, escoltado por cerca de 4.000 infantes y unos 500 jinetes, al mando del general García Conde. El día 3 de septiembre, las reatas de acémilas, y unos 1.000 militares del convoy, consiguen salir de la ciudad rumbo a San Feliú, quedando el resto de tropas como refuerzo de la guarnición. 

Tras el lance del convoy de aprovisionamiento, los franceses arreciaron los combates y bombardeos, destrozando los baluartes de Santa Lucía, San Cristobal y Alemanes, y enviaron un parlamentario para pedir la rendición, siendo recibido a tiros por los defensores.
El gran día de Gerona
Cuadro de César Alvarez Dumont (1866-1945)

Fuente:©Museo Nacional del Prado (en depósito externo)

El 19 de septiembre se produce el mayor asalto francés, con cuatro columnas y unos 8.000 atacantes, que intentarán entrar, aprovechando las brechas abiertas por los bombardeos. Las acometidas enemigas fueron rechazadas, una tras otra, costándoles más de 2.000 bajas, también costó la vida a unos 400 defensores. Escarmentado Saint-Cyr, volvió al punto de partida reforzando la incomunicación de la población.
El gran día de Girona
Cuadro de Ramón Martí Alsina (1826-1894)
Recrea el episodio más trágico del sitio de la ciudad, el 19 de septiembre
Fuente: Generalitat de Catalunya

A finales de septiembre, Blake intentó repetir la maniobra para introducir abastecimientos en la ciudad, pero en esta ocasión únicamente pudieron entrar unas pocas caballerías, siendo capturadas el resto por los franceses. A partir de esta fechas, y a falta de víveres, los sitiados vieron agravarse su situación, con hambrunas y enfermedades, que los diezmaron. Otros intentos para aprovisionar la ciudad fracasaron, y Blake, con sus menguadas tropas hubo de retirarse a Manresa

Celda del castillo de San Fernando
 en Figueras, donde murió  Alvarez
 de Castro en circunstancias
estrañas
Fuente: Gom 2023
El mes de noviembre aceleró la decadencia y decrepitud de los defensores, aumentando las muertes por enfermedad, (en este mes fallecieron más de 1.300 personas enfermas). El gobernador Alvarez de Castro, mantenía su cerrada posición de no rendir la plaza, y expulsaba a los emisarios que le enviaban los atacantes.

Renovados ataques y bombardeos en diciembre, terminaron por socavar la resistencia de los escasos 1.100 defensores que quedaban, lo que unido al hecho de caer gravemente enfermo Alvarez de Castro, impulsó a la Junta de la ciudad, enviar al brigadier Blas de Fournas, el 10 de diciembre, a negociar la capitulación con el general francés, quien concedió una rendición honrosa*
*La guarnición saldrá con los honores de la guerra, y entrará en Francia como prisionera de guerra. Todos los habitantes serán respetados. La religión católica continuará siendo observada y será protegida. Mañana 11 de diciembre la guarnición saldrá de la plaza y desfilará por la puerta de Arenys. Fecho en Gerona, a las siete de la noche, a 10 de diciembre de 1809.          

Rendición de Gerona
Grabado de M. Weber. Cuadro de Laureano Barrau (1854-1957)
Retoques: recorte lámina, colores reforzados, aumento brillo
Fuente: Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico 

Día 11. En Barcelona fracasa el levantamiento contra las tropas de ocupación. El movimiento se había preparado en el mayor de los secretos. A las 12 de la noche, se daría una señal desde el castillo de Montjuich, para que los involucrados en la sublevación pasasen a la acción, abriesen las puertas de la ciudad a somatenes, miqueletes y cuantos quisieran unirse a la rebelión, hicieran prisioneros al general Duhesme, mandos y oficiales, pasasen a cuchillo a los soldados que se opusiesen, y armasen a prisioneros y hospitalizados.
Los cinco principales condenados a muerte por el fracasado complot de la Ascensión,
 reciben el viático en la Ciudadela

Grabado de Miguel Gamborino (1760-1828). Dibujo de Buenaventura Planella(1772-1844)
Retoques: Recorte lámina, refuerzo grises
Fuente: Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña 
Extrañaba que los franceses no se dieran cuenta, de la actvidad frenética, que los conspiradores habían desarrollado en días anteriores. Pero algo si debían conocer, ya que al llegar la hora convenida, no se oyó la señal, ni en las horas siguientes. La ansiada rebelión de Barcelona, conocida como el complot de la Ascensión, había fracasado. Al día siguiente la policía francesa practicó las primeras detenciones, que continuaron en los días siguientes. El 2 de junio se celebró un proceso militar, con 23 encausados. Cinco de ellos fueron condenados a la pena de muerte, y el resto a penas de prisión, aunque nueve de ellos, fueron puestos en libertad al día siguiente*.
* Los condenados a la pena de muerte fueron: Joaquín Massana, funcionario de Hacienda; Salvador Aulet, comerciante; Joaquín Pou, sacerdote; Juan Gallifa, fraile teatino y el subteniente, José Navarro. Los dos clérigos fueron ejecutados en garrote vil, y el resto ahorcados. La ejecuciones se hicieron el 3 de junio, a primeras horas de la tarde, en la explanada de la Ciudadela.
Ejecución de los clérigos Joaquín Pou (muerto sobre el tablado) y Juan Galiffa (subiendo)
Grabado de Francisco Jordan (1765-1832). Dibujo de Buenaventura Planella(1772-1844)
Retoques: Recorte lámina, color digital apagado
Fuente: Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña 

 Día 12. El mariscal Soult es desalojado de Oporto por los ingleses, y su ejército emprende una retirada vergonzante hacia Galicia, debiendo renunciar a la artillería y pertrechos pesados para avanzar más rápido. En su huida, los franceses serán hostigados por los paisanos portugueses, que asesinarán a cuantos soldados enemigos encuentren dispersos o rezagados.

Puente de barcas sobre el Duero, construido por los ingleses, tras la retirada francesa
de Oporto 

Grabado por Matthew Dubourg (1786-1838) Dibujo de Henri Smith
Fuente: British Museum

Día 14. Los franceses que guarnecían Monzón (Huesca), abandonan las población, acosados y perseguidos por sus habitantes, retirándose a Barbastro. Este hecho originó una serie de acciones de los invasores en las riberas del río Cinca, produciéndose varios enfrentamientos desfavorables para las tropas napoleónicas.

Acción de Alcántara (Cáceres). Tropas portuguesas mandadas por el coronel inglés William Mayne, se enfrentan a los franceses, tratando de impedir su paso por el célebre puente romano, que daba acceso a Portugal. Tras horas de bombardeos y cargas de fusilería, las tropas defensoras deben retirarse, ante la abrumadora superioridad de las fuerzas imperiales. Para cortar el paso de los franceses, el coronel Mayne mandó hacer estallar los explosivos colocados a ambos lados del puente, afectando la explosión solo parcialmente.   
Puente de Alcántara con el arco destruido en los combates
Dibujo de Federico Ruiz (1857-1868)
Retoque: Color digitalizado apagado
Fuente: El Museo Universal 18570430
Día 19. Los franceses ocupan y saquean Oviedo. El marqués de la RomanaPedro Caro Sureda, había sido designado en noviembre de 1808, capitán general de CastillaLeónGalicia y Asturias. Reagrupó y reorganizó las fuerzas a su mando, alentando la formación de partidas de paisanos, y emprendió algunas acciones de combate, con mayor o menor fortuna, pero ninguna que pudiera representar un golpe trascendental para el enemigo. En Asturias, desalojó a la Junta provincial, que no era de su agrado, y nombró otra corporación a su medida. Con estas intromisiones en la vida civil, el general había descuidado sus obligaciones militares, y generado episodios de discordia entre los asturianos que aprovecharon los franceses para invadir Asturias desde Galicia, Valladolid y Santander. Las tropas napoleónicas, al mando del mariscal Ney, entraron en Oviedo el 19 de mayo, y la sometieron a saqueo durante tres días.          

Día 21. Enfrentamientos entre guerrilleros y franceses en el valle del Roncal (Navarra).

Día 22, la Junta Central hace pública la convocatoria de Cortes generales, para 1810.

Día 23. Tropas españolas al mando del general Martín de la Carrera, derrotan a  un destacamento francés de unos 3.000 soldados, a las órdenes del general Maucune, en las proximidades de Santiago. En la ciudad, hallarán 41 arrobas de plata, (465 kg.), procedentes del saqueo francés de los templos, además de numerosas armas y uniformes. 
Plano de la batalla de Alcañiz
Retoques: color disposición tropas
Fuente: gutenberg.org/
Batalla de Alcañiz. Tras la muerte del general Reding, fue nombrado para sustituirle, el general Joaquín Blake Joyes, quien asumió interinamente el mando del ejército de la derecha, (la Junta Central, había clasificado las fuerzas españolas, como ejércitos de la izquierda, centro y derecha). Las tropas de Blake, habían desalojado de Alcañiz, días antes, a los franceses. Desde Zaragoza, el mariscal Suchet, que había reemplazado al mariscal Junot, acudió a socorrer a sus tropas, y el día 23 se planteó otra batalla entre españoles y franceses que, aunque transcurrió con altibajos en uno y otro frente, finalmente, y después de siete horas de lucha, se decantó en favor de los españoles, que ocasionaron numerosas bajas a los imperiales, y pusieron en riesgo la seguridad de la capital aragonesa. 
      
Junio
Día 1. Acción de Aljucén (Badajoz). 
Monumento a los héroes del
 Puente Sampayo

Inaugurado en Pontevedra el 27/08/1911
Obra de Julio Glez. Pola (1865-1929)
XosemaCC BY-SA 4.0, via Wikimedia Common

Días 4-9. Acción del puente de Sampayo (Ponte Sampaio-Pontevedra). Galicia se encontraba levantada en armas contra el ejército invasor. Los mariscales Soult y Ney, reunidos en Lugo, decidieron acabar con la insurrección. El primero perseguiría a las tropas del marqués de la Romana, mientras Ney se ocuparía de las milicias del Miño, bajo las órdenes del conde de Noroña. Los defensores gallegos, habíanse concentrado en el puente de Sampayo, que previamente habían inutilizado. Cuando llegan los franceses, el 4 de junio, se producen los primeros enfrentamientos, e intercambio de disparos que durarán varios días. La contienda provocará bajas en ambos ejércitos, con mayor detrimento para el enemigo, que no consiguiendo doblegar a los defensores, abandonará sus posiciones al amanecer del 9 de junio.    

Día 8. Tropas inglesas entran en Plasencia expulsando a los ocupantes franceses. Arthur Wellestey, fijará su cuartel general en la población.

Día 15. Batalla de María. El mariscal Suchet, devuelve el golpe de la batalla de Alcañiz, venciendo a las fuerzas españolas de Blake, que intentaban entrar en Zaragoza.

Día 18. Acción de Belchite. Suchet, termina con las ventajas militares del ejército de Blake, provocando, la huida de soldados y apropiándose de la artillería. Las tropas españolas deberán replegarse a sus puntos de origen.  

Día 29. El conde de Noroña, al frente de la división del Miño, entra en La Coruña, libre de invasores. Galicia había quedado libre de tropas ocupantes, al retirarse hacia Castilla, el mariscal Soult, después de perseguir inútilmente, durante tres semanas, al ejército del marqués de la Romana. Días más tarde, el mariscal Ney, tras el fiasco de Puente Sampayo, también se retirará de la zona. Galicia, Asturias y gran parte de la meseta norte, quedaba libre de invasores.

Julio
Dia 27-28. Batalla de Talavera (Toledo). Los movimientos de tropas anglo-portuguesas, y españolas que desde finales de junio tenían lugar, en las lindes de Extremadura y Toledo, pusieron en guardia al rey José, quien desplazó fuerzas a la zona, temiendo que el objetivo fuera la toma de Madrid. El ejército anglo-portugués, bajo las órdenes de Wellesley, contaba con unos 22.000 combatientes. Las fuerzas españolas, estaban bajo el mando del general Cuesta, y consistían en cinco divisiones de infantería, dos de caballería y fuerzas de reserva, con un total aproximado de unos 34.000 hombres, 6.000 de ellos, jinetes. Por parte de los franceses, se estima en 44.000 los soldados dispuestos para el combate, con el mariscal Victor al frente. A estas tropas napoleónicas, deberían habérseles unido los tres cuerpos de ejército del mariscal Soult, que no llegaron a tiempo.
Batalla de Talavera
Dibujo de W. Heart  Grabado de Thomas Sutherland (1785-1825)
Fuente: The martial achievements of Great Britain and her allies

Soldados de ambos bandos beben agua del
 arroyo Portiña en una pausa de los combates

Ilustración de Charles E. Delort (1841-1895)
Fuente: Meisterdrucke
La alianza anglo-hispana, había acordado días antes la táctica a seguir. El campo de batalla elegido por Arthur Wellesley, fue en las proximidades de Talavera, situándose en posición dominante sobre el llano. Los primeros enfrentamientos se produjeron el día 27, cuando los franceses sorprendieron a ingleses y españoles, haciéndoles retroceder de sus posiciones. Al día siguiente, al clarear el día, el mariscal Victor, arremetió enérgicamente por el centro del enemigo, posicionado en altura, sin  conseguir su objetivo, y sufriendo enormes pérdidas humanas. Sobre las diez de la mañana, el rey José, su ayudante de estado mayor Jourdan y el mariscal Víctor, se plantearon seguir con los combates, o esperar a las tropas de Soult. Un enviado por este último, les anunció que no llegarían hasta el 2 ó 3 de agosto. Pese a todo, y supeditado seguramente por lo que pudiera pensar su hermano Napoleón, José I decidió reanudar los combates. Sobre las 2 de la tarde se generalizaron los enfrentamientos, con episodios de avance y retroceso en uno y otro ejército, que finalmente concluyeron con la retirada de los franceses. La batalla de Talavera, fue importante por la cantidad de fuerzas combatientes, pero no tuvo un carácter decisorio en la marcha de la guerra. Las pérdidas humanas entre muertos y heridos, fueron semejantes en ambos bandos, así como el fallecimiento de notables generales, (Lapisse, por los franceses y, Mackenzie y Langworth, por los británicos).

Mención especial merece Gregorio de la Cuesta por su conducta autoritaria. Terminados los combates y queriendo dar un escarmiento a unos batallones que habían flaqueado en la lucha, mandó ejecutar a varias decenas de soldados, terminando la matanza por intersección de sir Arhur Wellesley. La Junta Central, le concedió, la máxima distinción de la monarquía de España, la Gran Cruz de Carlos III; a Wellesley le nombró, vizconde de Talavera, y por su parte, el Reino Unido, concedió el título de vizconde de Wellington, al general inglés.

                
Agosto
Francisco Javier Venegas de Saavedra
Cuadro de José Aparicio Inglada
Fuente: Museo Nacional del Prado
Día 5. Acción de Aranjuez. La Junta Central había conferido interinamente, el mando de Castilla la Nueva, al general Fco, Javier Venegas de Saavedra, posiblemente, con la idea de disminuir la influencia del general Cuesta. Mandaba Venegas, un organizado ejército de cinco divisiones con 30.000 hombres, que concentró en su mayor parte en Aranjuez, donde protegían los pasos sobre los ríos Tajo y Jarama. Tropas francesas del mariscal Horace Sébastiani, intentaron infructuosamente desalojar a los españoles, teniendo que retirarse después de sufrir numerosas bajas.      

Día 8. Acción y paso del Puente del Arzobispo. Los destacamentos españoles, ocupados en defender y proteger el paso del puente sobre el Tajo, son sorprendidos en retaguardia, por los jinetes del mariscal Mortier, que habían cruzado el río por otro paso. La acción francesa provocó la huida y dispersión de los defensores, más de 1.400 bajas y la captura de cañones, equipajes y prisioneros.  

Día 11. Batalla de Almonacid (Toledo). Tras el fiasco del día 5 en Aranjuez, los franceses se dirigieron a Toledo, por donde cruzaron el río. El rey José, estableció su cuartel general en Vargas. En paralelo, y para prevenir los ataques, el general Venegas, reunió a sus fuerzas en las cercanías de Almonacid, dispuesto, de acuerdo con sus generales, a plantear batalla. El mariscal Sébastiani, no lo pensó demasiado y tomando la iniciativa, sus tropas inflingieron una nueva derrota a los españoles, que tuvieron que replegarse, como en anteriores ocasiones, a las estribaciones de Sierra Morena. La toma de Madrid, debería esperar.
Castillo de Almonacid
Fuente: ©2023 Turismo Castilla-La Mancha

Día 12. El general Cuesta, al mando del ejército de Extremadura, presenta su dimisión, siendo sustiuido por el general Francisco de Eguía.

Día 20. Wellesley con sus tropas, justificándose en la falta de abastecimientos para sus hombres, se retira hacia Badajoz, en la frontera con Portugal

Día18-23. Con la situación más controlada, el rey José y su gobierno, publican varios decretos para regir y gobernar sus zonas de influencia. Como en todas las leyes, las disposiciones de fomento y mejora para los ciudadanos, alternan con las de efectos punibles y represores*.   
* Entre otros preceptos hay que mencionar, la eliminación de todos los Consejos (5), y su agrupación en el de Estado; supresión de los títulos y grandezas de Castilla; cese de todos los empleados públicos, exigiéndoles solicitar sus empleos al gobierno; obligación de presentar a los intendentes provinciales, en el plazo de un mes, las cédulas de deuda pública en poder de los ciudadanos, eliminación de las órdenes militares y la de Carlos III; la supresión de todas las órdenes religiosas; confiscación de los bienes de los emigrados, emisión de cien millones de reales en cédulas hipotecarias; abolición del impuesto llamado voto de Santiago, (de origen medieval, consistía en un diezmo que los labradores de las Castillas debían pagar a la iglesia compostelana). Otras disposiciones fueron: los destierros a Francia de personalidades señaladas por su oposición a los ocupantes; obligación de quienes tenían hijos en el ejército español, de incorporar otro/s al contingente de Napoleón o en su caso, gacer una aportación económica, incautar los metales preciosos y joyas de iglesias y monasterios, como El Escorial. En el aspecto beneficioso, destaca la elaboración de un plan de enseñanza pública, germen de las reformas aplicadas posteriormente. Pese a las medidas encaminadas a procurar ingresos, José I se vio en la necesidad de pedir ayuda a su hermano Napoleón, quien le prestó unos ocho millones de reales mensuales. 

Día 26. Las tropas napoleónicas incendian y saquean el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca). En el incendio se pierde el archivo del reino de Aragón.

Monasterio viejo de San Juan de la Peña
Fuente: historiaragon.com
Septiembre
Día 19. La Junta Central, forzada por las circunstancias y las críticas, adopta dos importantes acuerdos: 1º Formar una Comisión ejecutiva encargada del despacho de todo lo relativo a gobierno. 2º Fijación para el 1º de marzo de 1810 de la apertura de Cortes extraordinarias.   

Octubre
Día 9. Los habitantes de Astorga (León),  junto con la escasa guarnición, repelen ataques de los franceses para tomar la ciudad, obligándoles a retirarse.

Día 12. El ejército del Centro, (también llamado de la Mancha), establece el cuartel general en Daimiel (Ciudad Real), constaba de unos 52.000 soldados, incluyendo a unos 5.800 jinetes y 55 piezas artilleras. De tan numeroso ejército, al mando del general Eguía, la Junta Central esperaba grandes logros, que se quedaron en decepción, cuando ante la primera oportunidad seria de plantear batalla a los franceses de los mariscales Victor y Sébastiani, los españoles rehuyeron el enfrentamiento, retirándose, a las estribaciones de Sierra Morena. La junta Central relevó al general Eguía, nombrando en su lugar a Juan Carlos de Areizaga, que había destacado en la batalla de Alcañiz.
 
Plano de la batalla de Tamames
Clicar para agrandar
Fuente: Atlas de la Guerra de la Independencia

 
Día 18. Batalla de Tamames (Salamanca). Tropas españolas al mando de Vicente Cañas y Portacarrero, duque del Parque, derrotan a los franceses del general Marchand. El duque del Parque planteó el enfrentamiento con una estrategia defensiva, con sus hombres manteniéndose en posición dominante, y al abrigo del terreno, al tiempo que ocultaba la caballería para proteger la zona más vulnerable. Por su parte, Marchand subestimó a los españoles y creyendo doblegarlos con sus disciplinadas tropas, arriesgó, exponiéndolas a las cargas de la fusilería y disparos de las baterías hispanas. Tras unas escasas dos horas de lucha, los imperiales, con unas considerables bajas, (entre 1300-1600), se retiraron a Salamanca, ciudad que tendrían que abandonar días después

Día 25. Entrada de los regimientos del duque del Parque en Salamanca, al que se había incorporado la división de Asturias y Santander, mandada por el general Ballesteros. Los salmantinos se volcaron con las tropas, proporcionándoles no sólo víveres, sino vestuario, calzado y mantas.
Vista de Salamanca en 1809
Dibujo del Rvdo. William Bradford (1779-1857) Grabado de I. Clark (1777-1842)
Fuente: Sketches of the Country, Character, and costume in Portugal and Spain

Saqueo por los franceses de Orihuela del Tremedal (Teruel).

Firma en Viena del tratado de paz entre Austria y Francia.  

Noviembre
Día 1. Instauración de una Comisión ejecutiva de seis miembros, dentro de la propia Junta Central, para ocuparse de los aspectos cotidianos de gobierno.

El duque del Parque, al que Wellesley había negado apoyar, recibe en Salamanca a la división al mando del marqués de Castrofuerte. Con estas fuerzas, las tropas alcanzaban unos 21.000 soldados de infantería, y unos escasos 3.000 jinetes de caballería.

Día 8. Acción de la Cuesta del Madero (Toledo). En los primeros días del mes, el ejército del Centro había abandonado Daimiel, y comenzado un rápido despliegue por la Mancha. Entre las numerosas tropas, figuraba la valiosa caballería, al mando del mariscal de campo, Manuel Freire. En las proximidades del pueblo de La Guardia, tiene lugar un enfrentamiento contra la caballería y dragones franceses, posicionados ventajosamente, en un alto conocido como cuesta del Madero. La impaciencia, hace que Freire ataque el frente, antes de que los regimientos que había ordenado atacar por los flancos llegasen a su posición, dando lugar a que los franceses hiciesen una escabechina, entre los granaderos de Fernando VII y los dragones de Lusitania. La llegada de tropas españolas obligó al repliegue, y retirada hacia Ocaña de los napoleónicos.       

Día 11. El ejército del Centro depués de algunos enfrentamientos, en los que las fuerzas españolas mostraron iniciativas, que sorprendieron al enemigo, quedó concentrado en Ocaña, de donde se habían retirado los franceses*. Era pretensión de la Junta Central, el atacar las posiciones enemigas que obstaculizaban las rutas hacia Madrid, para ocupar la capital. La demora en el avance de las fuerzas, con ordenes y contraordenes en la marcha, dio tiempo a los generales franceses, con el rey José al frente, a preparar y planificar la táctica a seguir en el enfrentamiento que se avecinaba. Un gran temporal de lluvia vendría a complicar la situación.
* Al entrar las tropas españolas en Ocaña, encuentran al pueblo casi deshabitado de vecinos. Esto dio lugar a que los soldados se dedicaran al saqueo y pillaje de las viviendas vacías, conducta que los mandos intentaron parar, sin conseguirlo.    
Día 18. Combate de Ontígola
Antoine-Marie Paris d'Illins (1746-1809)
 (Toledo). La caballería francesa sorprende algunos escuadrones de la española, dando lugar al enfrentamiento más importantes de estos cuerpos armados. Al ataque inicial de los tres regimientos de dragones del general Milhaud, a los que se enfrentan frontalmente los regimientos de dragones de Almansa, cazadores del Infante y carabineros Reales, se unen los jinetes y lanceros polacos del general Antoine Paris, provocando el desconcierto entre los nuestros, que se retiran desordenadamente. Aguanta, sin embargo, la segunda línea española, compuesta por los voluntarios de Madrid, regimiento de Pavía y sobre todo por los guardias de Corps. En la lucha cuerpo a cuerpo, el general francés Paris muere, atravesado por el sable del cabo de Pavía, Vicente Manzano. Superados por los jinetes franceses, muy superiores en número, los regimientos españoles se retiran hasta Ocaña.  

Día 19. Batalla de Ocaña (Toledo). Amanece el día con una parte de las tropas españolas concentradas en Ocaña, a la espera de los franceses, y del resto de fuerzas  del general en jefe Areizaga, que se encontraba en Dos Barrios, a una legua de marcha. Los imperiales  habían incrementado notablemente sus fuerzas. Los mariscales Soult, Mortier y Victor, entre otros experimentados jefes, los dirigían. Iniciados los enfrentamientos, las tropas de José Pascual de Zayas y el general Luis Lacy, rechazan las acometidas enemigas e incluso las hacen retroceder, hasta que órdenes contradictorias del general en jefe, posibilitan la rotura del frente, y permiten la entrada francesa en la población, incendiándola. El rey José y el general Desselles con la guardia real y reserva, completan el ataque, desperdigando a los españoles, que huyen como pueden, siendo alcanzados y acuchillados  por la caballería de Sébastiani. Las tropas francesas, inferiores en número, pero más preparadas y mejor dirigidas, causaron una espantosa derrota, a un ejército muy superior en número, pero con escasa práctica militar, mal pertrechado, poco disciplinado y mal dirigido.
Batalla de Ocaña
Grabado de François Pigeot en base a un dibujo de Adolphe Roehn
Retoques: Color digitalizado, aumento brillo
Fuente: Drouot.com
La batalla de Ocaña fue la peor derrota de la guerra. Costó la vida o dejó heridos, a unos 4.000 soldados, y fueron hechos prisioneros entre 12.000-14.000 hombres, que fueron conducidos a Francia en pésimas condiciones. Los franceses sufrieron unas 2.000 bajas, entre muertos y heridos.

 
La caballería francesa carga contra los infantes
que se retiran entre los campos de olivos

Source gallica.bnf.fr/BnF

Con la derrota de Ocaña, las fuerzas españolas, quedaron muy mermadas y produjo una desmoralización profunda entre la población y las tropas. La invasión de Andalucía quedaba sentenciada, y la posición de la Junta Central, que pensaba radicarse en un Madrid reconquistado, donde ya se habían dispuesto el reparto de cargos, quedó en evidencia. Las críticas habituales hacia sus integrantes y gobierno, tomaron un cariz preocupante, con personajes como Francisco Palafox, el duque del Infantado y el conde de Montijo, habituales de intrigas y complots, que contaban con el apoyo del embajador británico, hermano del duque de Welington.  

Los restos de las tropas se reagruparon en los pasos y desfiladeros de Sierra Morena. Había que empezar de nuevo a reorganizar y preparar un ejército.

Días 28. Acción de Alba de Tormes (Salamanca). Fuerzas francesas sorprenden a los soldados españoles, en la hora de reparto de raciones, ocasionando otra gran pérdida de hombres y armamento.
Alba de Tormes. Castillo
Dibujo de Genaro Pérez Villaamil (1807-1854). Grabado por L. P. Alphonse Bichebois (1801-1851)
Retoques: Recorte imagen, color digitalizado
Fuente: España artística y monumental. Biblioteca digital de Castilla y León

Diciembre
Día 10. Después de sufrir tres asedios, resistir siete meses, y asolada por el hambre y las enfermedades, Gerona se rinde a los sitiadores franceses.


Bibliografía (Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año).

- Revista Ejército. La guerra de la Independencia. 210 aniversario (1808-2018). Nº extraordinario.Madrid. Ministerio de Defensa. 2018

- Javier Tusell. Rafael Sánchez Montero. Historia de España. El Siglo XIX. De la Guerra de la Independencia a la Revolución de 1868. Tomo XII. Edición para Biblioteca El Mundo. Pozuelo de Alarcón (Madrid), Editorial Espasa Calpe, 2004.

- Francisco Pi y Margall, Francisco Pi y Arsuaga. Historia de España en el siglo XIX. Barcelona. Miguel Seguí-Editor. 1902.

- Jean-Baptiste Jourdan. Mémoires militaires du maréchal Jourdan (guèrre d'Espagne), écrits par lui mème, publiés, d'après le manuscrit original, par M. le Vte. de Grouchy. Paris. Ernest Flammarion, Éditeur. 1899.

- Modesto Lafuente; Juan Valera. Historia General de España. Desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. Tomo XVII. Barcelona. Montaner y Simón Editores, 1889.

- Antonio de Bofarull y Brocá. Historia crítica de la guerra de Independencia en Cataluña. Barcelona. F. Nacente. Editor. 1886.

- José Gómez de Arteche. Guerra de la Independencia, historia militar de España de 1808 a 1814. Tomos IV, V, VI, VII. Madrid. Imprenta y litografía del depósito de la guerra, 1881-1883-1886-1891.

 - Jose María Queipo de Llano, conde de Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Biblioteca de autores españoles. Tomo LXIV de la colección. Madrid. M.Rivadeneyra-Impresor-Editor, 1872.

- John S.C. Abbott. History of Joseph Bonaparte. New York. Harper & Brothers Publishers. 1869.

-  Louis Adolphe Thiers. Histoire de l'Empire. Tomo I1. Paris. Lheureux et Cie. Éditeurs. 1865.

Antonio Alcalá Galiano. Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España. Tomo I. Madrid. Librería de D. Leocadio López, 1861.

- Adolfo Blanch. Cataluña. Historia de la guerra de la Independencia en el antiguo Principado. Barcelona. Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs. 1861.

- Joaquín Blake y Orbaneja. Apuntes históricos sobre las operaciones del Ejército de Galicia desde su organización en Junio de 1808 hasta Noviembre del mismo año. Madrid. Imprenta y esterotipia de M. Rivadeneyra, 1858.

- Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Tomo segundo. Madrid. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. 1846.

- Estanislao de Kostka Vayo. Historia de la vida y reinado de Fernando VII de España. Madrid. Imprenta de Repullés.1842. 

- Fernando Merás. Cuadro Histórico-Cronológico de la Guerra de la Independencia. 1838.

- Sección de Historia Militar. Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte. Barcelona. Imprenta de la viuda de D. Antonio Brusi, 1822.

- Gazeta Ministerial de Sevilla.

- Gazeta de Madrid. 


Webs:






jueves, noviembre 16, 2023

Cronología de la Historia: 1809-1. El año de la confusión (cap. 15)

Ver cap. anterior

1809

Empieza 1809 con las tropas imperiales persiguiendo al general inglés Moore y sus fuerzas, quien creyendo no poder vencer al ejército napoleónico, y no confiando en las inexpertas fuerzas españolas, mal vestidas, mal aprovisionadas y mal armadas, decide retirarse hacia La Coruña, para embarcar rumbo a Inglaterra. En la caótica retirada, los soldados británicos, rota la disciplina que les caracterizaba, causarán estragos y violencia en las poblaciones por las que pasen.

Vista sur de La Coruña desde cerca del convento de Santa Margarita
Grabado por Henri Merke, coloreado por Francis Lee? 
Retoques: recorte lámina, aumento brillo, refuerzo
Fuente: National Army Museum
En este año, la Junta Central, establecida de forma permanente en Sevilla, procurará reorganizar, una y otra vez, los restos de los cuerpos de ejércitos españoles, ejercer funciones de gobierno e intentar regular, sin éxito, mediante la publicación de un reglamento, el dispar funcionamiento de las juntas provinciales, cuya denominación pasará a ser el de Juntas Superiores de Observación y Defensa. La hetereogenidad y cantidad de miembros de la Junta Central, se traducirá en una desconfianza hacia la misma, planteándose la necesidad de crear un órgano reducido ejecutivo, por lo que en noviembre se formará dentro de la propia Junta, una Comisión ejecutiva compuesta por seis vocales, presididos por el marqués de la Romana, que tampoco obtendrá un apoyo unánime.

En el aspecto militar, España echará en falta el liderazgo de un general en jefe, capacitado y respetado por todos. Los numeroso enfrentamientos, entre las fuerzas invasoras y españolas, acabarán con resultados, casi siempre, favorables a las tropas imperiales. La clara desventaja en campo abierto, originará el aumento de ataques a pequeña escala, de partidas de guerrilleros, quadrillas, somatenes y miqueletes, que aprovecharán la abrupta orografía de la Península, y el mayor conocimiento del terreno, para debilitar la moral del enemigo, entorpecer sus abastecimientos, y hostigarles con escaramuzas por sorpresa. Éstas acciones se extenderán por toda la geografía peninsular, de tal manera que, los franceses nunca tendrán el control completo del territorio ocupado.  

Por segunda ocasión, los invasores intentarán la toma de Zaragoza, para lo cual dispondrán de numerosas tropas y artillería, al mando del mariscal Moncey, sustituido en enero por el mariscal Junot y posteriormente por el mariscal Lannes. Las hostilidades comenzaron el 19 de diciembre de 1808 y se prolongarán dos meses, hasta la claudicación de la ciudad en el mes de febrero.

 

Defensa del convento de Santa Engracia de Zaragoza, 1809
Cuadro de Nicolás Megía Márquez (1845-1917) 
Fuente:  ©Museo Nacional del Prado

Enero
Entre los días 1 y 2, las tropas francesas acampan en Astorga, congregándose unos 70-80.000 soldados, incluyendo unos 15.000 jinetes. Napoleón establecerá su cuartel general durante unos días, y detendrá su avance, al recibir preocupantes noticias del rearme de los ejércitos de Austria, lo que le obligará a cambiar de planes. Encargará a los mariscales Soult y Ney la persecución del ejército inglés, y regresará a Valladolid, donde entrará el día 6. En la capital castellana permanecerá hasta el día 17, en el que partirá hacia Francia, dejando multitud de instrucciones para sus generales, y su hermano José, a quien restablecerá en el trono español, obligando a que las autoridades civiles y eclesiásticas, demuestren el acatamiento a la nueva monarquía. No volverá a pisar suelo español.
Los prisioneros ingleses en Astorga son presentados a Napoleón
Cuadro de Hyppolite Lecomte (1781-1857)
Chateau de Versailles
En los primeros días del año, hubo graves disturbios en Lérida*. El día 1, y a plena luz del día, hacen su entrada en la ciudad varios prisioneros franceses, cuya presencia sirve para que el capitán Ramón Gómez, soliviante los ánimos de los ciudadanos que, acaban asaltando el castillo donde estaban recluidos los cautivos. Al no encontrarlos, ya que se les había puesto a salvo de las iras de los alborotadores, acaban asesinando al oidor de la Audiencia de Barcelona, D. Manuel Epifanio Fortuny, a su esposa, hijo y otras personas, detenidas por afrancesados. La revuelta duró tres días, en los que los amotinados bajo el caudillaje de Gómez, cometieron todo tipo de tropelías, llegando a nombrar un nuevo rey. La sublevación terminó, tras la llegada de unos 300 soldados enviados por el general Reding. Los principales cabecillas fueron severamente castigados, y el cabecilla, tras sufrir pena de horca, fue decapitado y descuartizado, colgada su cabeza en Lérida, y partes de su cuerpo en Balaguer, Cervera, Gerona y Tortosa.
* Conocido como el motín del Femeret, tuvo un carácter revolucionario. Bajo la justificación de que las autoridades y personas influyentes de la ciudad, tenían un plan para entregarla a los invasores, el pueblo llano se sublevó, asaltó el castillo, apoderándose de los fusiles, y ya armado, se apoderó de las carnicerías, depósito de granos, etc. 
Lérida. Castillo de la Suda o del Rey
Fuente: Guía de los escenarios de la Guerra del
Francés en Cataluña

Con el fin de evitar sucesos, como los acaecidos en Lérida y numerosas poblaciones, en las que individuos con intereses oscuros, instigaban a las gentes para cometer actos vandálicos, injusticias, robos y asesinatos, la Junta Central promulgará, en varias ocasiones, disposiciones para prevenirlos. 


Día 2. Combate de Castellón de Ampurias (Gerona). A finales de diciembre, las tropas del marqués de Lazán, habían desalojado de la localidad un batallón francés de unos 300 soldados. Al retirarse los franceses, son atacados por los miqueletes de Juan Clarós, que estaban emboscados en el camino, matando, hiriendo o apresando a la mayoría.

Para vengar la afrenta, el día 1 de enero, el general Honoré-Charles de Reille, sale de su acuartelamiento en el castillo de Figueras, con más de 4.000 hombres y artillería, dispuestos a recuperar Castellón de Ampurias. Anulada la sorpresa, las fuerzas españolas atrincheradas, con unos 7.000 defensores y 276 jinetes, rechazan las embestidas francesas. Pasadas seis horas sin avances y con pérdidas humanas, el general Reille decide retirarse.
  
Día 9. Las relaciones de colaboración con el Reino Unido quedan refrendadas, con la firma en Londres, de un tratado de paz y alianza entre España y Gran Bretaña.

Día 12. Es fusilado en Cuenca, el teniente coronel José Santiago, quien había encabezado días antes, una sublevación del ejército del Centro, al mando del general Manuel Lapeña. La rebelión pudo contenerse, al ceder Lapeña el mando al duque del Infantado
El saqueo de Uclés
Cuadro de Carlos Isidro Muñoz de la Espada (Valdepeñas, 1984)
Fuente: carlosisidro.com
Día 13. Fuerzas francesas al mando del mariscal Victor derrotan en Uclés (Cuenca), a tropas del ejército del Centro, al mando del general Venegas, sufriendo una sangrienta derrota. A la carnicería de los soldados, seguirá la de los habitantes del pueblo y el expolio del monasterio*, sede de la Orden de Santiago. Venegas y el duque del Infantado, a quien se acusaba de no acudir en ayuda, estando a escasos 15 km., se reprocharán mutuamente la responsabilidad del desastre. La visión de los prisioneros, capturados y enviados a Madrid, supusieron un golpe de realidad para los madrileños, minando las esperanzas de quienes esperaban desalojar a los invasores.
* Especial fama tenían por su crueldad, los dragones, (soldados que combaten a caballo) del general Milhaud, tan despiadados como su jefe. Tampoco ayudaba la fama de sanguinario, del mariscal Victor. 

 Día 14. Ingleses y franceses campan a sus anchas por la Península Ibérica. El juego del ratón y el gato entre el mariscal Soult y el general John Moore, llega a su fin en La Coruña, pero antes de enfrentarse ambos contendientes, Moore ordenará hacer estallar dos polvorines llenos de pólvora, situados en los altos de Peñasquedo, causando muerte y destrucción. La decepcionante incursión británica de Moore, no sólo no ayudó a expulsar a los invasores, sino que se convirtió en una desgracia, para las poblaciones por donde pasaron sus soldados. 

En esta fecha, y mediante Real Decreto, la Junta Central publica, la creación de un Tribunal extraordinario de seguridad pública.  

Día 16. Batalla de Elviña (La Coruña). Las tropas del mariscal Soult entablan combate con los británicos en La Coruña. Las fuerzas de Moore conseguirán contener a los franceses, y finalmente podrán embarcar, pero no así John Moore, gravemente herido por una bala de cañón que le destroza el hombro, y que días después provocará su fallecimiento. Los franceses ocuparan, aunque por poco tiempo, toda Galicia, a la que seguirá la ocupación parcial de Asturias

Entierro de John Moore
Fuente: Meisterdrucke

Día 22. José I, que hasta entonces había quedado a la sombra de su hermano, instalado en el palacio del Pardo, hace su entrada en Madrid, recibiendo mejor acogida que en la primera ocasión. El largo recorrido, hábilmente organizado, convocará a numeroso público, y el alto clero y autoridades rendirán pleitesía a José I, que será recibido en la sacramental de San Isidro.

Por su parte, la Junta Central en Sevilla publicaba una orden en la que se reconocía la igualdad entre los distintos territorios de España, no considerándose colonias o factorías a los situados en América, Asia y Oceanía, adjudicándoles la misma capacidad representativa. Con esta medida, la Junta trataba de agradecer a las provincias americanas, la cuantiosa ayuda económica prestada para sostener los costes de la guerra. 

Día 29. Fuerzas del ejército de Extremadura, que el general Cuesta había conseguido agrupar y entrenar, desalojan a los franceses de los alrededores de Almaraz, tomando el control de su monumental puente de dos ojos, cuyo paso, había sido dificultado días antes por el general Galluzo, y que ahora se decidía anular por completo, demoliendo uno de los dos arcos. La desafortunada acción, provocó el derrumbe del puente y la muerte por ahogamiento de 26 operarios. 
Lámina con el puente de Almaraz o de Albalat
El monumental puente se terminó de construir a mediados del siglo XVI, y tras la destrucción del ojo Norte en 1809, fue reconstruido en 1845.
Fuente: "Tratado de fortificación", traducción del libro de John Muller: "A treatise containing the practical part of fortification", realizada por el ingeniero militar, D. MIguel Sánchez Taramas en 1769, con adición de notas y láminas propias.
Biblioteca Nacional de España 
 

Febrero
Día 3. La Junta Central, continuaba esforzándose en impedir actos violentos y revueltas populares, que promovidas por personas de toda condición, afectaban  a la convivencia de las ciudades. A tal fin, publicará un Real decreto, recordando la validez y aplicación de la Real Pragmática Sanción de 17 de abril de 1774, a la que adicionará 20 artículos. 
Primera hoja del RD de 3 de febrero de 1809
               Fuente: Archivo Histórico Nacional
Días 16-25. En Tarragona, el capitán general Teodoro Reding, que había reforzado sus regimientos con soldados provenientes de Mallorca y Granada, había seguido una prudente política de contención, priorizando la instrucción de los futuros combatientes, y mejorando la intendencia, con el aumento de recursos, equipamientos y vestuario. La aparente inacción de los franceses, tras un mes de enero con numerosos enfrentamientos, algunas ventajas obtenidas por los españoles en varias acciones aisladas, y la impaciente presión popular, junto con el anhelo de la siempre esperada y nunca lograda, sublevación de Barcelona, movió al general y sus mandos, a diseñar una operación de alcance, para desalojar al mariscal Saint-Cyr de las zonas ocupadas que protegían la ciudad condal. El plan de campaña trazado, consistía en envolver a las tropas francesas acampadas en el Penedès, con una larga línea de contención de unos 15.000 hombres, que abarcaría desde Tarragona hasta Montserrat, obstaculizando el abastecimiento de Barcelona, al tiempo que las tropas acantonadas en Tarragona, atacarían a los franceses que también serían hostigados por los somatenes. Esta línea de tropas quedaron al mando del general Juan Bautista de Castro.

Mapa de la batalla de Valls (1)
(Clicar para agrandar)
Fuente: Instituto Geográfico Nacional 
La ambiciosa operación militar se desarrollará durante varios días, en los que se producirán varias acciones bélicas, en los que al principio, las tropas españolas ocuparán las zonas abandonadas por los franceses, que concentrarán sus efectivos en terreno más propicio para su poderosa caballería. Los avances españoles hacia el llano produjeron la pérdida de la ventaja que el terreno montañoso les ofrecía, y ocasionó la ruptura de la dilatada línea de contención, haciéndola vulnerable, con lo que las tropas mandadas por Reding, Castro y el general José Joaquín Martí, tuvieron que preparar un plan de retirada hacia Tarragona, que derivó el día 25, en una batalla en las proximidades de Valls. El resultado de los combates, costó la vida a más de 2.000 soldados españoles, con la pérdida de numerosos oficiales, y el propio general Teodoro Reding sufrió graves heridas, que le costaron la vida semanas más tarde. Toda la artillería cayó en manos del enemigo, y la derrota obligó a militares y civiles a refugiarse en Tarragona, provocando hambrunas y enfermedades.
  
Día 17. La Junta Central, releva del mando de tropas al ineficiente duque del Infantado, que es relevado por el conde de Cartaojal, quien agrupará un ejército de cerca de 20.000 efectivos con unos 3.000 jinetes. Recibirá el nombre de Ejército de la Mancha, y el duque de Alburquerque formará parte del mismo por poco tiempo, ya que la rivalidad y celos entre los generales, hará que Cartaojal lo aleje de su lado, encomendándole reforzar al ejército de Extremadura del general Cuesta.

Día 18. Acción de Mora de Toledo. El duque de Alburquerque con la mitad de  la caballería del Ejército de la Mancha, sorprende a unos 500 dragones franceses bajo el mando de general Dijon, causándoles numerosas bajas.

Heroica defensa de la torre de San Agustín
en Zaragoza en la Guerra de la
 Independencia

Cuadro de César Alvarez Dumont (1866-1945)
Fuente:©Museo Nacional del Prado
Día 20. Capitulación de Zaragoza. Tras más de dos meses de feroces combates, en los que perecieron miles de defensores, y con la práctica totalidad de la ciudad destruida, asolada por el hambre y las enfermedades*, la Junta de personalidades, que había tomado el mando, al enfermar gravemente el general en jefe, José de Palafox, firmó la capitulación de la ciudad, acatando las 11 disposiciones que impuso el mariscal Lannes. Terminaba el segundo sitio de Zaragoza. Al día siguiente, 21 de febrero, las tropas vencedoras ocuparon una ciudad en ruinas, y los zaragozanos derrotados, desfilaron delante de los vencedores, haciendo entrega de las armas. Soldados y oficiales debían prestar juramento de obediencia al rey José I para quedar libres. Este segundo sitio, con cuantiosas pérdidas humanas de los defensores, también ocasionó grandes bajas a las tropas imperiales, con una importante pérdida de sus mandos. A la capitulación, y pese a lo acordado en su articulado, siguieron los acostumbrados actos de barbarie y venganza contra los zaragozanos, así como el saqueo y pillaje de bienes y dineros. El general Palafox, fue hecho prisionero y conducido a Francia en cautividad, donde permaneció preso, en Vicennes, hasta el final de la guerra. Tras la caida de Zaragoza, los franceses ocuparon el resto de Aragón, aunque pronto comenzarían las resistencias.   
La ciudad presentaba un espectáculo espantoso; varios barrios, destrozados por las minas, no eran más que ruinas sembradas de miembros mutilados. La suciedad, el aire viciado, la miseria y el hacinamiento de más de 100.000 almas, en una ciudad que normalmente sólo contenía 40.000, las privaciones y la fatigas inseparables de un largo asedio, todas estas calamidades dieron lugar a una espantosa epidemia que consumió lo que la guerra había perdonado. En medio de las ruinas y cadáveres con que estaban cubiertas las calles, se veían deambular algunos habitantes, pálidos, demacrados, y macilentos, que parecían destinados a acompañar a los muertos, a los que ya no tenían fuerzas para enterrar...           Jean-Baptiste Jourdan. Mémoires militaires du maréchal Jourdan.  Sourcegallica.bnf.fr / BnF   
Los defensores de Zaragoza
Cuadro de Maurice Henry Orange (1867-1916)
Fuente: Musée Thomas Henry, Chebourg-en-Cotentin

Sucesos de Cádiz
Dibujo de José Passos Valero (1862-1928)
Fuente: Historia de España en el siglo XIX
Francisco Pi y Margall e hijo
Día 22. En Cádiz se produce una sublevación por parte de los ciudadanos, provocada por un cúmulo de circunstancias, y promovida por personas con intereses espurios. En el fondo del asunto, estaba la intención de la Junta Central, de realizar un reclutamiento forzoso de los gaditanos, quienes disponían de su propia milicia. La excusa desencadenante, fue la llegada a la ciudad del Regimiento de Voluntarios Extranjeros, a los que se impidió la entrada en la ciudad, al divulgarse el rumor de que se iba a entregar la defensa a una guarnición extranjera, a lo que se unió el malestar existente en la ciudadanía, por la actuación prepotente y poco sensata* del marqués de VillelJuan Antonio de Fivaller y Taberner, comisionado por la Junta de Sevilla para recaudar fondos. Los altercados duraron tres días, en los que los amotinados intentaron asesinar al marqués de Villel, que se refugió en el convento de capuchinos. Peor suerte corrió el comandante José Heredia, por su parentesco con Godoy, y destacado por su persecución del contrabando. Finalmente, los tumultos fueron sofocados por los batallones de voluntarios de Cádiz, bajo las órdenes del gobernador Félix Jones, con la ayuda del fraile capuchino, fray Mariano de Sevilla, y del cónsul británico.
* Villel dictó una porción de intempestivas órdenes, ya prohibiendo diversiones, ya censurando la conducta y vestido de las mujeres, ya persiguiendo a las que eran o le parecían de dudosa moralidad, órdenes todas muy fuera del círculo de la misión que por la Central se le había encomendado. Historia de España en el siglo XIX. D. Francisco Pí y Margall y D. Francisco Pí y Arsuaga. 
Acción de Consuegra. Siguiendo con su plan de realizar cortos ataques con ventaja, para foguear a sus hombres, el duque de Alburquerque sale airoso de un enfrentamiento con fuerzas del mariscal Sébastiani

Día 27. Deseando emular las correrías del duque de Alburquerque, el conde de Cartaojal, emprende diversas acciones por las mismas zonas de la Mancha, sin obtener los resultados perseguidos. Tras un encuentro ganador, el día 24, contra lanceros polacos destacados en Los Yébenes (Toledo), será atacado por las tropas napoleónicas al mando del general Sébastiani, que perseguirán, acorralarán y desperdigarán nuestras fuerzas en Ciudad Real, El Viso y Santa Cruz de Mudela. Los restos de los maltrechos regimientos se reagruparán en la zona de Despeñaperros.   
Despeñaperros
Cuadro de Carlos de Haes (1826-1898)
Fuente:©Museo Nacional del Prado
Las sucesivas derrotas de las milicias españolas, en el Centro, Cataluña, y la caída de Zaragoza, inclinaron a numerosas instituciones civiles y religiosas, a ponerse al servicio del rey José. A estas alturas del año 1809, la soberanía nacional en la Península, quedaba limitada a Andalucía y parte de Extremadura.

Marzo
Día 5. Topas del mariscal Soult, atacan a una facción del ejército del marqués de La Romana, en las cercanías de la villa orensana de Monterrei, capturando diez cañones, abundante munición y numerosos prisioneros, a los que días después pondrá en libertad, para no retrasar la marcha hacia Portugal.

Día 15. Bloqueo de Tuy (Pontevedra) por tropas españolas.

Día 17. Acción de Mesas de Ibor (Cáceres). Tropas del ejército de Extremadura, al mando del duque del Parque, protegidas por las cortaduras a  la izquierda del río Ibor, se enfrentan a la división de fuerzas alemanas del mariscal Leval, intercambiando disparos de fusilería y fuego artillero con seis cañones, ocasionando importantes bajas al enemigo. Ante la imposibilidad de aguantar las embestidas de los imperiales, los defensores deberán retirarse y abandonar cuatro cañones, despeñándolos.

Día 20. Acción de Villafranca (León). Tropas en retirada, del ejército del marqués de La Romana, al mando del brigadier Gabriel de Mendizábal, consiguen la rendición de la guarnición francesa de la ciudad, que contaba con más de 1.000 soldados. La afortunada acción, debidamente exagerada, sirvió de estímulo para fomentar los ataques de partidas de paisanos y guerrilleros, que en definitiva provocarían el levantamiento de Galicia. 

Día 21. Acción de Miajadas (Cáceres). A la vista de las numerosa fuerzas imperiales del mariscal Victor, el general Cuesta abandona sus posiciones cerca de Trujillo. En el repliegue, la retaguardia española será hostigada constantemente por la caballería ligera de la vanguardia francesa. Pero en las proximidades de la localidad de Miajadas, los regimientos del Infante y los dragones de Almansa, se sobreponen y rechazan a los atacantes, acuchillando a unos 130-150 soldados de las fuerzas invasoras.
"La Degollá"
Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau (Barcelona, 1964)
El cuadro representa la carga de los jinetes de Almansa contra los jinetes
del 10º regimiento de cazadores francés
Fuente: augustoferrerdalmau.com
Día 22. Capitulación de Jaca. Tras la deserción de la mayor parte de la guarnición, el gobernador interino Francisco Campos, entrega la ciudadela al enemigo, y con ella, la ciudad, sin presentar ninguna resistencia. Los franceses, en número de unos 1.800,  al mando del oficial ayudante de Junot, M. Lefaivre,  habían llegado el día anterior*.
* Acompañaba a los militares franceses el monje agustino recoleto, José Ibáñez, fray José de la Consolación, quien se había destacado en la defensa de Zaragoza, y gozaba de gran popularidad entre los aragoneses. Algún autor (Toreno) le atribuye haber sido el inductor de la deserción de la soldadesca jacetana. De vuelta en Zaragoza, y adscrito a la basilica del Pilar, en noviembre de 1809, fue hecho prisionero por los franceses, y fusilado por éstos, cuando lo trasladaban a Francia.   
Batalla de Medellín
Ilustración de H.F.E. Philippoteaux (1815-1884)
Fuente: A. Thiers, Histoire de l'Empire

Día 28. Batalla de Medellín (Badajoz). El ejército de Extremadura, al mando del general Gregorio de la Cuesta, reforzado con tropas del duque de Alburquerque, plantean batalla a los franceses en las llanuras de Medellín. Los combatientes españoles quedan desplegados en arco, con los regimientos de caballería en las alas y sin tropas de reserva. Tras la contención inicial y progresión siguiente, con especial intervención de la infantería española, que actuó con intrepidez y audacia, haciendo retroceder a los imperiales, la inesperada y caótica retirada de los regimientos de caballería de Almansa y el Infante, al ser atacados por lo dragones franceses, así como la huida de dos escuadrones de cazadores imperiales de Toledo, provocarán la confusión y la desbandada general, con la subsiguiente acometida a saco de los franceses. La victoria de los imperiales se saldó con más de 10.000 muertos y cerca de 2.000 prisioneros. Como revancha por sus compañeros acuchillados días antes en Miajadas, los jinetes e infantes franceses degollaron o sablearon a todo soldado español a su alcance. Los combates duraron unas cinco horas, y de no haberse desatado una fuerte tempestad, que obstaculizó el movimiento de los atacantes, el número de bajas hubiera sido casi total. Durante años permanecieron los huesos de los fallecidos en los campos de Medellín. Pese a la nueva derrota del autoritario y enérgico Cuesta, protagonista de varios fracasos asoladores, la Junta Central le ascendió a capitán general, y le confirió también el mando del ejército de la Mancha, al haber depuesto al conde de Cartaojal, tras los reveses sufridos por éste en Ciudad Real*.
* En otras partes de Europa, dos batallas como las de Medellín y Ciudad Real habrían producido la sumisión del país, y los ejércitos victoriosos habrían podido continuar sus operaciones. En España sucedía lo contrario: cuanto mayores eran los reveses sufridos por los ejércitos nacionales, más dispuestas se mostraban las poblaciones a sublevarse y tomar las armas, y, cuanto más terreno ganaban los franceses, más peligrosa se volvía su posición. Ya las comunicaciones con el general Sébastiani estaban interceptadas, ya varios oficiales, varios correos y algunos destacamentos habían sido masacrados...  Jean-Baptiste Jourdan. Mémoires militaires du maréchal Jourdan.  Sourcegallica.bnf.fr / BnF.   
Retrato de Pablo Morillo
Cuadro de Horace Vernet (1789-1863)
Fuente: Museo del Hermitage
En este mismo día y en Galicia, partidas de paisanos, consiguen liberar la ciudad de Vigo, rindiéndose los franceses al capitán Pablo Morillo, al que hubo que ascender a coronel, para que el oficial francés accediera a rendirse con un igual. Se entregaron 1.259 militares, entre soldados y oficiales imperiales.

Día 29. El ejército francés, al mando del mariscal Soult, toma la ciudad portuguesa de Oporto, provocando una masacre, en la que perecerán cerca de 20.000 personas, y capturarán 197 cañones.

Abril
Día 9. El mariscal Gouvion Saint-Cyr, manda convocar a las autoridades civiles y militares de Barcelona, al objeto de que presten juramento de lealtad al rey José. Al negarse la mayoría de los reunidos, serán destituidos de sus puestos, detenidos, encarcelados en Montjuich y posteriormente conducidos a Francia.
Heroísmo de las autoridades de Barcelona el 9 de abril de 1809
Grabado de Francesc Fontanals (1777-1827) Dibujo de Antonio Rodríguez (1766-1834)
Retoques: recorte lámina, refuerzo imagen, aumento brillo
Fuente: Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña 

Día 12. La Junta Central de Sevilla, emite un decreto que ataca con dureza a los obispos que habían abrazado la causa bonapartista, amenazando con acusarles de alta traición.

Día 16. Disturbios en Granada contra la Junta Central. Los franceses abandonan Tuy.

Día 22. Desembarco en Lisboa del ejército británico, al mando de sir Arthur Wellesley, el futuro duque de Wellington. 

Continúa en cap. 16

Bibliografía (Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año).

- Revista Ejército. La guerra de la Independencia. 210 aniversario (1808-2018). Nº extraordinario.Madrid. Ministerio de Defensa. 2018

- Javier Tusell. Rafael Sánchez Montero. Historia de España. El Siglo XIX. De la Guerra de la Independencia a la Revolución de 1868. Tomo XII. Edición para Biblioteca El Mundo. Pozuelo de Alarcón (Madrid), Editorial Espasa Calpe, 2004.

- Francisco Pi y Margall, Francisco Pi y Arsuaga. Historia de España en el siglo XIX. Barcelona. Miguel Seguí-Editor. 1902.

- Jean-Baptiste Jourdan. Mémoires militaires du maréchal Jourdan (guèrre d'Espagne), écrits par lui mème, publiés, d'après le manuscrit original, par M. le Vte. de Grouchy. Paris. Ernest Flammarion, Éditeur. 1899.

- Modesto Lafuente; Juan Valera. Historia General de España. Desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. Tomo XVII. Barcelona. Montaner y Simón Editores, 1889.

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- José Gómez de Arteche. Guerra de la Independencia, historia militar de España de 1808 a 1814. Tomos IV, V, VI, VII. Madrid. Imprenta y litografía del depósito de la guerra, 1881-1883-1886-1891.

 - Jose María Queipo de Llano, conde de Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Biblioteca de autores españoles. Tomo LXIV de la colección. Madrid. M.Rivadeneyra-Impresor-Editor, 1872.

- John S.C. Abbott. History of Joseph Bonaparte. New York. Harper & Brothers Publishers. 1869.

-  Louis Adolphe Thiers. Histoire de l'Empire. Tomo I1. Paris. Lheureux et Cie. Éditeurs. 1865.

Antonio Alcalá Galiano. Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España. Tomo I. Madrid. Librería de D. Leocadio López, 1861.

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- Joaquín Blake y Orbaneja. Apuntes históricos sobre las operaciones del Ejército de Galicia desde su organización en Junio de 1808 hasta Noviembre del mismo año. Madrid. Imprenta y esterotipia de M. Rivadeneyra, 1858.

- Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Tomo segundo. Madrid. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. 1846.

- Estanislao de Kostka Vayo. Historia de la vida y reinado de Fernando VII de España. Madrid. Imprenta de Repullés.1842. 

- Fernando Merás. Cuadro Histórico-Cronológico de la Guerra de la Independencia. 1838.

- Sección de Historia Militar. Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte. Barcelona. Imprenta de la viuda de D. Antonio Brusi, 1822.

- Gazeta Ministerial de Sevilla.

- Gazeta de Madrid. 


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