ir arriba

jueves, marzo 28, 2013

El naufragio del "Sirio"

En el verano del 2012 visitamos uno de los faros más emblemáticos de las costas españolas, el Cabo de Palos, en la provincia de Murcia, próximo a Cartagena a cuyo municipio pertenece la pequeña y turística población que lleva el mismo nombre.
Vista del Faro de Cabo de Palos (Foto Gom, 8/12)

Para llegar hasta la meseta donde se asienta el faro, situado en lo alto de una elevación del terreno junto a la costa, se puede subir a pie bien por unas escaleras por las que se ataja en el ascenso o bien por un vial asfaltado. En la explanada que existe frente al faro, y junto a una antena marítima que afea el entorno (la he eliminado de la vista), existe una placa fijada sobre una roca en la que junto con la reproducción de un par de fotos, leemos:
 «A la Memoria de Vicente Buigues, las víctimas del Naufragio del Sirio y los pescadores del Cabo de Palos. Bajo de Fuera - Islas Hormigas. 4 de agosto de 1906»

Aunque el naufragio del barco de bandera italiana ya me era conocido, no había indagado sobre el asunto más allá del simple conocimiento del suceso, por lo que al ver aquélla placa con el nombre de Vicente Buigues, la curiosidad me indujo a conocer más detalles sobre el tema.

El Sirio era un vapor trasatlántico de la naviera italiana «Navigazione Generale Italiana» que había zarpado desde Génova con destino a Brasil y Argentina.


El vapor Sirio (19060813_La Ilustración Artística. Foto A.Merletti) 
De acuerdo con los datos de la naviera, transportaba 822 personas entre pasajeros (695) y tripulantes (127), siendo emigrantes italianos la mayor parte del pasaje. El día anterior al naufragio había hecho escala en el puerto de Barcelona donde habían embarcado nuevos viajeros.

El día 4 de agosto de 1906, con la mar en calma, el Sirio se desvía de la ruta acercándose a una milla de la costa. Navega a toda máquina, próximo a las islas Hormigas que están a la altura del Cabo de Palos, y sobre las 4 de la tarde un fuerte ruido seco estremece al navío y hace caer al suelo a los pasajeros. En un principio todo parece volver a la normalidad, pero poco después el barco se escora a estribor y comienza a hundirse la parte de popa. Pronto el agua empieza a barrer la cubierta y los pasajeros y tripulantes se lanzan a los escasos botes para salvarse.
José Salas Martínez (a) Tío Potro
(19060820_Vida Marítima)

Al estar cerca de la costa, no tardan en llegar embarcaciones para ayudar en las tareas de rescate. El primero en acercarse es un veterano marino de Cabo de Palos, José Salas Martínez (a) Tío Potro que acude con su barca llamada El Cristo, con la que consigue rescatar a unos 65 náufragos, a los que va dejando en la cercana isla Hormiga para ir trasladándolos después a la cercana población.


El barco que pondrá a salvo al mayor número de náufragos y a costa de su propia integridad es el pailebote "Joven Miguel" cuyo patrón, el ya mencionado Vicente Buigues, impondrá su autoridad para rescatar al máximo número de víctimas. Este decidido marino junto con Agustín Antolino, patrón del laúd ibicenco "Vicente Lacamba", serían condecorados días más tarde con la medalla al Mérito Naval.

(De La Ilustración Artística, 27/08/1906) 


Transcribo parte de la crónica que telegrafía desde Cartagena el corresponsal del periódico El Liberal y que publica en el número del 6/8/1906:
Se ha confirmado la noticia del naufragio de un vapor italiano, a que me refería en mi telegrama de anoche.El buque ido a pique es el trasatlántico italiano Sirio, de 5.000 toneladas, cuyo capitán era el Sr. Picone. Aprovechando el tren de La Unión, me trasladé a la estación de Los Blancos, última de esta línea, y desde ella, en carruaje, al puerto próximo al lugar de la terrible catástrofe, situado a 25 kilómetros de la referida estación.En el mismo tren marcharon el alcalde de esta ciudad, el secretario del Ayuntamiento, el juez municipal, los coroneles de la guardia civil y carabineros y otras autoridades.De aquí zarparon, con rumbo hacia el lugar del suceso, un remolcador de la Junta de Obras del Puerto y una lancha de vapor del Arsenal, llevando víveres para los supervivientes del naufragio. El Sirio había salido de Génova con dirección a Barcelona, de cuyo puerto zarpó anteayer. Dirigíase a Buenos Aires, llevando a bordo unos 900 emigrantes, en su mayoría italianos. Naufragó al chocar contra un bajo que dista aproximadamente una milla del faro llamado de Las Hormigas. El bajo en cuestión figura en las cartas geográficas, y en él han ocurrido varios siniestros. La proa del vapor montó sobre el bajo, y el buque se hundió por la popa en cuestión de tres minutos. El pailebot Joven Miguel, se acercó al costado del Sirio, logrando salvar a unos 300 viajeros y tripulantes. Su capitán, Sr. Buigues, a quien se califica de héroe, recibe unánimes elogios por su humanitaria y valerosa conducta. En la costa del cabo de Palos hay numerosos hotelitos donde veranean personalidades pudientes de esta región, entre ellas el ex ministo Sr.  La Cierva.Toda la colonia ha prestado exclentes auxilios a los náufragos, distinguiéndose el citado señor, D. Ponciano Maestre y los señores Díaz Carvajal, Urrea y Pomares, quienes -utilizando botes- han salvado a buen golpe de pasajeros. Los torreros del faro han salvado a unos treinta.

Placa en memoria de Vicente Buigues colocada en la meseta donde se levanta el faro de Cabo de Palos     (Foto  Gom, 8/12)











El hecho de que el naufragio ocurriera a plena luz del día y con la mar en relativa calma contribuyó a que en las tareas de rescate intervinieran numerosas embarcaciones, como el vapor María Luisa, que al mando de su comandante Salvador Colomer salvó a 90 náufragos, parte de los cuales desembarcaron en Cartagena y el resto en Alicante. El laúd Joven Vicente, patroneado por Bautista Buigues, primo de Vicente Buigues, consiguió rescatar a 13 supervivientes; el bote de pesca Virgen de los Angeles de Pedro Llorca salvó a otros 3 y embarcó a 13 supervivientes que estaban en la isla Hormiga; el laúd de pesca Faustino de Ramón Parodis recogió a 50; el pesquero Pepe y hermanos mandado por Manuel Puga Romero rescató a 1 náufrago, recogió cuatro ahogados y embarcó 35 supervivientes que estaban en la Hormiga; el laúd de pesca Francisca patroneado por José Ruso Manzanares rescató a 7 náufragos; el laúd de pesca San José embarcó a otros 15 que permanecían en la isla.      
Portada de la prensa italiana con un grabado figurado del naufragio

El número real de víctimas nunca llegó a conocerse con absoluta certeza y sobre el barco y su tripulación se originó la sospecha de que en el navío viajaban más pasajeros que los declarados, como resultado de embarques clandestinos. Los datos que en los primeros días dieron cifras entre 300 y 350 personas fallecidas, fueron disminuyendo y el 10 de agosto, el gobernador de Murcia dirige un telegrama al Gobierno con los  pasajeros supervivientes que le había proporcionado el Consulado italiano en Cartagena y según el cual los pasajeros y tripulantes rescatados eran los siguientes: 473 italianos, 57 españoles, 29 árabes, 19 argentinos, 9 austriacos, 6 asiáticos y cuatro brasileños, lo que totalizaría 588 personas que unidos a otros 15 supervivientes aparecidos con posterioridad, sumaría un total de 603 personas, por lo que el número de víctimas contabilizadas sería de 219, aunque con la duda de si había pasajeros no declarados. 


El  Sirio semi hundido con la proa montada sobre el Bajo de Fuera
(19060827_La Ilustración Artística. Foto L. Mínguez, Cartagena)
Resulta llamativa la similitud de detalles existentes entre el naufragio del Sirio y el del crucero Costa Concordia ocurrido en enero del 2012.

Más allá de que ambos buques sean italianos, en ambos naufragios los capitanes con amplia experiencia toman la decisión de obviar las cartas marítimas y cambian temerariamente el rumbo de sus barcos, yendo a encallar sobre fondos poco profundos. En los dos casos se acusa a los capitanes y a la oficialidad de haber abandonado el barco antes que los pasajeros y sin organizar las tareas de evacuación, también se denuncia el estado de los botes salvavidas, exceso de pasajeros, tripulación no preparada, de pasaje clandestino, de que en el momento del naufragio los capitanes habían cedido el puesto de mando a subalternos, etc. Lo cierto es que sobre las circunstancias del naufragio del Sirio y el comportamiento de su capitán y tripulación hubo versiones contradictorias, como la del comandante de otro barco que socorrió a los náufragos, el Budha, quien manifestó que el capitán del Sirio dio pruebas de gran serenidad y que hubo que sacarle del barco a la fuerza.   

El Sirio, un vapor construido en Glascow en 1883, desarrollaba una potencia de fuerza de 5.012 caballos para desplazar sus 4.141 toneladas y medía 116 m de eslora, 12,90 m de manga 10,20 m de puntal. En el momento del naufragio estaba al mando del capitán Guiseppe Picconi, marino experimentado con numerosos viajes transoceánicos.

Copio literalmente la reseña que sobre el capitán Picconi escribe el corresponsal de la publicación Vida Marítima, en el número de 20/08/1906: 

Guiseppe Picconi, capitán del Sirio
El Capitán del "Sirio".-El desdichado capitán del "Sirio", D. José Picconi, es el decano de los de la Compañía general de Navegación italiana, tiene sesenta y dos años de edad, y lleva cuarenta y seis navegando, de ellos veintiséis en los vapores de esta Compañía. Se encuentra abatidísimo y en un estado que inspira verdadera lástima. Dice que no se explica lo ocurrido, y asegura que el rumbo no se había variado, y que según sus cálculos, el buque pasaba a dos millas de los bajos de Las Hormigas. La tripulación y el pasaje del "Sirio" han intentado agredirle, teniendo necesidad la Compañía de enviarlo por ferrocarril a Italia, acompañado de un camarero de confianza para evitar que se vea víctima de algún intento criminal.

Las razones por las que el capitán del Sirio decidió acercarse a la costa arriesgándose a encallar en alguno de los bajos existentes no se aclararon lo suficiente, el propio Picconi dio varias explicaciones, como que el bajo no constaba en sus cartas de navegación o de que los minerales de pirita de las cercanas minas de La Unión habían alterado el magnetismo de los equipos de a bordo. Uno de los oficiales del Sirio justificó el acercamiento a la costa y el navegar a toda máquina, con el objetivo de atracar en   el puerto de Cádiz antes de que cayese la noche.


El Bajo de Fuera, donde encalló el Sirio, es una formación rocosa sumergida y situada al Nordeste de la isla Hormiga cuya parte más elevada se encuentra a tan sólo escasos 4 metros de la superficie del agua. La posición del bajo estaba recogida en las cartas náuticas de la época, y en ella habían naufragado anteriormente otros barcos. Hoy forma parte de los límites de la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas.
Límites de la Reserva Marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas (CARM)
En el espacio enmarcado se sitúa el Bajo de Fuera  
Junto con el pecio del Sirio se encuentran los restos de otros barcos como el North América y el Minerva, que se hundieron en 1883 y 1899, respectivamente y que se unen a los numerosos naufragios ocurridos en el área de las Islas Hormigas.
Mapa de Islas Hormigas
(Fuente:Cartografía©Instituto Geográfico Nacional de España)

Tras el naufragio y rescate de los náufragos, éstos fueron socorridos en un primer momento en la pequeña población de Cabo de Palos, poblada todo el año por unas cuarenta familias y lugar de veraneo de las clases pudientes de Cartagena y Murcia.

La  población se volcó en los desafortunados pasajeros del Sirio y les proporcionaron ropas, ya que la mayoría llegaron completamente desnudos, así como comida, bebida y auxilios sanitarios, puesto que algunos supervivientes habían sufrido heridas.

El director de El Liberal de Murcia y corresponsal de las otras ediciones nacionales del mismo periódico, Mariano Perni García, relata en un amplio artículo publicado en la edición del día 9 de agosto y bajo el título "DESPUES DE LA CATASTROFE" detalles pormenorizados del naufragio. Transcribo un fragmento de lo publicado que recogía las notas obtenidas en una conversación con el ex-ministro La Cierva, que veraneaba en el Cabo.
....
Llegaron al anochecer todos esos náufragos a la playa de poniente del Cabo. Allí esperaba toda la colonia, que se había reunido constituyendo una comisión que allegara recursos de todas clases. En un momento las casas quedaron sin ropas. Ricos y pobre, todos facilitaron cuantas tenían, y apenas llegaban los náufragos, desnudos casi todos, pudieron vestirse. Las tiendas vendían sin cobrar, si no tenían dinero los que compraban. Las mujeres socorrían a las que llegaban y a los niños, dándoles a beber refrescos. Se les dio café, preparado en el Casino; se distribuyeron en las casas, y rivalizaron todos en atenderles y cuidarles. Los médicos auxiliaban a los enfermos y se esforzaban por traer a la vida a los que en el trayecto morían o fueron extraídos del mar cadáveres. Nadie sufrió necesidades ni privaciones. Nuestras casas dieron albergue a muchos y otros en la misma playa descansaban.
El Sirio semi hundido (19060820_Vida Marítima)
Después de la media noche llegaron dos remolcadores de Cartagena, con las autoridades de Marina, y por tierra llegó. Vd. con sus compañeros. Trajeron pan, café y azúcar; y con ello se completó el rancho que se estaba preparando y que en la misma playa comieron los náufragos, que en las casas particulares no habían sido alimentados. ¿Quiénes se han distinguido? Que cuenten las personas que se encontraban en Cabo de Palos el día 4 del corriente y tendrá Vd. la lista exacta. Pero allá van unos cuantos nombres por si de algo le sirven:
D. Pedro Martínez, D. Joaquín Payá, D. Ricardo Barrington, D. Ginés García García, D. Ponciano Maestre, D. Pedro Marín Sánchez, D. Antonio Rosique Serrano, D. Mariano Martínez Ruiz, D. Antonio Zapata, D. Emilio Cegarra, D. Saturnino Moreno, D. Ginés Castaño, D. Magnno Harrison, D. Juan Jaén, D. Pedro Luengo, D. Martín Medina, D. Francisco Sánchez Olmo, D. Vicente Madrid, D. José Rosique, D. Eduardo Mondéjar, D. Bartolomé Gómez, D. Pedro Pedreño, Sra. viuda de Terol, Sra. de Pardo, D. Francisco  Parra D. Juan Sánchez Blaya, D. Alfonso Nieto, D. José Heredia, D. Pedro Gómez, D. Florencio Jiménez, D. Eduardo Salinas, D. Pedro Ros, D. Ginés Oliva, D. Pedro Gómez Marín, D. Juan Oliva Ruiz, D. Juan Julián Oliva, D. José Oliva Ruiz, D. Antonio Clemares, D. Esteban Calderón, D. José Prefasi, D. Diego Aznar, D. Juan Solé.
Termino creyendo que era conveniente contar cuanto le he referido. Hoy están aquí haciendo esfuerzos para salvar el equipaje de los náufragos y la carga del vapor. Pero eso es secundario. Lo esencial es que un puñado de hombres, sin recursos y sin otros medios que una gran caridad, han salvado a 600 náufragos. Y esto es un honor para todos nosotros, y para mí una gran satisfacción consignar que las autoridades, los funcionarios de todo orden, la guardia civil, los carabineros, los telefonistas, todos, todos han cumplido con su deber.
A partir del día siguiente al naufragio, la mayor parte de los supervivientes son trasladados a Cartagena, alojándose en un primer momento en el Teatro-Circo y unos cincuenta en el Círculo Católico. En días sucesivos serán realojados en el edificio del nuevo Ayuntamiento y en posadas de la ciudad. De acuerdo con lo publicado por la prensa de la época, la ciudad se volcará en atender a las víctimas. A su vez la Capitanía General del Departamento Marítimo, al mando del contraalmirante Ramón Luis Auñon y Villalón, prestará  medios humanos y materiales para socorrer a los afectados.
 
Los primeros náufragos llegados a Cartagena
(19060827_La Ilustración Artística. Foto Lucio Mínguez, Cartagena)
Otros grupos de náufragos partirán hacia Alicante, Valencia y Barcelona. Se suceden las historias dramáticas y también algunas con final feliz, como el de dos hermanas de once y quince años que creyéndose huérfanas de madre son informadas que su progenitora se encuentra en Alicante, donde fue desembarcada por un vapor francés que la rescató.

El jueves 9 arriba al puerto cartagenero, el vapor Adria enviado por la compañía del Sirio para recoger a los náufragos que empiezan a embarcar por la tarde, si bien al poco, algunos regresan a tierra y otros se niegan a embarcar, alegando tener miedo al mar y también porque el barco no zarpará hasta el sábado. Al día siguiente desembarcarán más damnificados y junto con los que permanecían en tierra protestarán ante el Consulado italiano por las condiciones del Adria, negándose a embarcar en el mismo.

En días sucesivos atracarán en Cartagena los vapores Italia que embarcará a 310 pasajeros con rumbo a Argentina, el Orione, que recogerá a 115 personas de regreso a Italia, el Ravena, que embarcará a otros 50 para transportarlos a Brasil y el Diana, que llevará a los catalanes y mallorquines naufragados de regreso a Barcelona.
Grupo de supervivientes desembarcando del vapor Italia en el puerto de Buenos Aires
(19060901_Caras y Caretas. Buenos Aires)

El día 14 de agosto zarpa con rumbo a Génova el último barco italiano el Adria, que fue el primero enviado a Cartagena por la compañía armadora, transportando a la tripulación del Sirio, incluyendo a su capitán, Sr. Picconi.

El mar seguiría arrojando cuerpos durante semanas a la playas de Torrevieja, Guardamar y Santa Pola, y nunca se pudo conocer el número exacto de víctimas.

El Sirio permanece sumergido, partido en dos, junto al escollo que le hizo naufragar y hoy constituye un pecio colonizado por los peces.


Las Islas Hormigas vistas desde el faro de Cabo de Palos (Foto Gom, 8/12)

_________________________________________________________________________
Un libro sobre el tema"El naufragio del Sirio. Autores: Luis Miguel Pérez Adán y Migue Angel G. Gallego.  
ISBN: 9788495726520
Editorial: Fundación Caja Murcia 
Fecha de la edición: 2006




No hay comentarios: