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lunes, junio 17, 2019

Los prisioneros franceses de la isla de Cabrera: parte primera

Desde siempre he tenido fijación por las islas, pero mi interés por visitar la isla de Cabrera aumentó a raíz de leer hace años, en una revista de divulgación, un trabajo sobre la reclusión de varios miles de prisioneros franceses en la menor de las Baleares. 

Por fin, en el verano de 2014, pude cumplir mi deseo de conocer la isla, que no solo no me defraudó, sino que me dejó una magnífica impresión y con ganas de volver. (Ver: Excursión a la isla de Cabrera)

Portadas libros Francia prisioneros Cabrera
Portadas de varios libros publicados en Francia sobre los cautivos de Cabrera  
Fuentes: BNE, Gallica, Google Books, Internet Archive


De la estancia en Cabrera de los miles de prisioneros del ejército napoleónico, apenas quedan vestigios, y los restos existentes son testimoniales, incluyendo el sencillo monolito que en 1847 se levantó en su memoria.

Sobre el cautiverio de las tropas francesas existen numerosos trabajos en forma de artículos, libros y ensayos, además de gran cantidad de blogs y webs. Este post se alimenta de la lectura de varias fuentes documentales españolas, y en los libros publicados en Francia sobre el tema, y que fueron escritos por ex prisioneros o escritores que manifestaron basarse en las propias vivencias o en los relatos y memorias de los cautivos.

El éxito obtenido en Francia por las primeras publicaciones, dio lugar a la edición de nuevos trabajos, que en algunos casos eran un plagio de libros anteriores o recreaciones literarias del suceso. La primera publicación en Francia sobre el cautiverio de Cabrera, corresponde a una disertación médica, leída en agosto de 1814 por *Auguste Jean Thillaye, que con tan sólo 19-20 años llegó a Cabrera con el primer contingente de prisioneros, y trabajó como ayudante de cirujano durante los primeros 14 meses del cautiverio.   


Portada de la primera publicación sobre
los prisioneros de Cabrera
(Google Books)
*Auguste Jean Thillaye (1789-18xx), estaba destinado como ayudante de cirujano en Madrid cuando se produce la evacuación de los ocupantes franceses de la capital, tras la derrota de Bailén. La premura de la salida impide que sean evacuados los enfermos del hospital y junto con éstos, es hecho prisionero y enviado a Cádiz, donde será encerrado en un pontón para posteriormente acompañar a sus compatriotas a Cabrera. En la isla desempeñará su labor durante los primeros 14 meses de cautividad, que finalizará coincidiendo con la partida de los oficiales a Inglaterra. El título de la disertación que defiende ante el tribunal que le examina, no parece el más adecuado a una tesina médica, y es sólo la primera parte de las cinco en que divide su trabajo. En su disertación hace una especie de memorándum sobre las cuestiones principales que acaecieron en la isla, y servirá de guía para libros posteriores. La disertación la expondrá J.A. Thillaye ante el tribunal que le examina, en agosto de 1814, cuatro meses después de la liberación de los prisioneros de Cabrera. Curiosamente, entre los miembros del tribunal que le examina, aparece como presidente su padre, el profesor monsieur Thillaye, doctor cirujano de la Escuela de Medicina de Paris.

    
La Batalla de Bailén
El contingente inicial de los franceses desembarcados en Cabrera estaba formado principalmente, por los soldados prisioneros que formaban parte de las tropas napoleónicas participantes en la batalla de Bailén.

Bailén fue la primera de las derrotas a campo abierto sufridas por Napoleón, y representó un duro revés para sus planes de dominar Europa, ya que aunque siguió ocupando la península Ibérica, su ejército invencible hasta entonces, dejó de ser imbatible para el resto de naciones europeas y sirvió de revulsivo moral para los españoles, que en meses anteriores ya se habían sublevado contra las tropas invasoras, poniéndolas en jaque y sufriendo por ello sangrientas represalias.


La lucha del toro español o el matador corso en peligro.
(James Gillray, The British Museum)
La caricatura, publicada el 11 de julio de 1808, antes de la batalla de Bailén, representa a un toro español, que lleva un collar corso con la cadena rota, y que embiste a un Napoleón con una sable roto en la mano, y cuya punta se ha partido en el cuerpo del animal. El toro, pisotea y orina encima de José Bonaparte. En el ruedo, a un lado, y malheridos, están tres toros que representan la caída de Prusia, Dinamarca y Holanda. En la barrera, mirando alborozados los apuros de Napoleón, están de izquierda a derecha, el monarca del Reino Unido, Jorge III; el emperador del S.I.R.G. y Austria, Francisco II-I; el rey regente de Portugal y Brasil, Juan VI; el zar de Rusia Alejandro I; el rey de Prusia, Federico Guillermo III; el rey de Suecia, Gustavo Adolfo IV; el papa Pío VII; el sultán de Turquía, Mustafá IV y el Bey de Argel.  

En relación con la batalla, sus circunstancias, desarrollo y consecuencias existen numerosos libros y trabajos. Para esta entrada únicamente interesa un efecto: el apresamiento de un importante contingente de tropas napoleónicas. 


Las fuerzas francesas desplegadas en las zonas próximas a Bailén, en vísperas del 19 de julio de 1808, se componían de más de 22.000 hombres. En la batalla intervienen las tropas de tres divisiones, que sumaban unos 10.000. Otros tantos, bajo el mando del general Vedel, llegarán tarde y deberán deponer las armas.  


Tras la rendición del general francés Dupont, en días sucesivos tendrán lugar las negociaciones de la capitulación, quedando reflejadas en las llamadas capitulaciones de Andújar, firmadas el día 22 de julio. Entre las cláusulas, figuraba una según la cual las tropas apresadas debían partir a las 4 de la mañana del día 23 de julio, con dirección a Utrera. Tras la batalla, el recuento del ejército francés bajo el mando del general Dupont, es de 8.726 hombres, entre soldados y mandos. Teniendo en cuenta que los jefes militares de superior rango, siguieron una ruta diferente, y que una parte de la tropa quedó impedida para desplazarse, el número total de prisioneros camino de Cádiz, estaría en torno a los 17.000 hombres, de los que 7.500 procederían de las tropas de Dupont y el resto, unos 9.393 soldados, de las divisiones de los generales Vedel y Gobert, que se pondrán en camino al día siguiente en dos columnas. con dirección  a Morón y Osuna.  


Camino de Cádiz

Según el artículo 6º de las capitulaciones firmadas, los prisioneros franceses deberían ser trasladados a Francia en barcos con tripulación española, que partirían para el puerto francés de Rochefort. desde Sanlúcar o Rota. Dado que los ingleses tenían el control de las aguas marítimas y bloqueaban la bahía de Cádiz, hubo que pedir su autorización para poder llevar a efecto la evacuación por mar. 

Para proteger a los prisioneros de la población  durante la marcha, se dispuso escoltas y los propios franceses organizaron su propio servicio de seguridad. El trayecto de las divisiones Fressia y Barbou, que formaban parte del cuerpo expedicionario de Dupont, fue realizado en once etapas, procurando evitar el paso por las poblaciones. Para minorar los calores diurnos se intentaba marchar de noche, aunque serían las horas más peligrosas. A pesar de las precauciones, muchas veces los escoltas españoles, al mando del coronel Juan Creagh de Lacy, se vieron incapaces de contener las ansias de venganza de milicianos y paisanos, que causaron numerosas bajas a los cautivos.


El día 28 de julio la caravana llega a Écija, donde las gentes que ocupaban los laterales del antiguo puente sobre el río Genil, insultan, amenazan e incluso llegan a apuñalar a algunos militares franceses.


Imagen de la entrada a Écija por el puente romano sobre el río Genil en el camino de Córdoba. Por este puente cruzaron los prisioneros franceses en su camino hacia Cádiz, pasando entre los paisanos apostados a ambos lados del mismo.

Entrée du pont d'Ecija - Entrada del puente de Écija. Litografía de Alphonse Bichebois (1801-1850),  en base a un apunte del natural realizado en 1840 por Nicolás Chapuy, (1790-1858), pintado por Adolphe Bayot (1810-1871), Chez Bulla, Paris 1844.   

El 2 de agosto las fuerzas acampan cerca de Lebrija, donde permanecerán hasta el día 12 del mismo mes, y a la espera de la autorización inglesa para asegurar el traslado por mar a Francia. En esta población. tuvieron lugar los sucesos más violentos contra los prisioneros, con el asesinato de numerosos soldados napoleónicos.


A petición de los generales franceses y de acuerdo con la Junta Suprema de Sevilla, el general Castaños firma el 6 de agosto, seis artículos adicionales al acuerdo de Andújar, en los que queda confirmada la evacuación por mar, o en su impedimento por tierra, disponiéndose el embarque de las tropas del general Dupont primero, y las de Vedel con posterioridad. 


Pronto se comprobó que era de difícil cumplimiento la evacuación de más de 17.000 personas por mar. En un intercambio de escritos entre el capitán general de Andalucía, D. Tomás Morla y el general Dupont, el primero manifiesta la imposibilidad de ese traslado.


El 12 de agosto, Dupont, su numeroso alto estado mayor, compuesto por militares de varias graduaciones, así como de civiles y familiares, embarcan en el Puerto de Santa María. Hay que reseñar que las autoridades españolas obligan a dejar los enseres y equipajes en tierra, impidiendo su embarque y provocando un cruce de airados escritos entre Dupont y Morla. Tras tener que desembarcar, por las amenazas de la tripulación y ser recluidos en el fuerte de San Sebastián, finalmente el día 5 de septiembre zarpan en el mismo navío, la polacra San Jorge. Tras 11 días de navegación llegan al puerto de Toulon el día 21. En días sucesivos embarcarán en distintos barcos, los estados mayores y séquito de los generales Dufour y Vedel. 


El resto de oficiales, suboficiales y soldados del ejército francés, tanto los prisioneros de Bailén, como los pertenecientes a las divisiones de Vedel, que depusieron las armas y no constaban como prisioneros, fueron distribuidos por distintas poblaciones del área gaditana. Añadir que a los anteriores militares franceses, hubo que agregar los marinos de cinco navíos y de la fragata Cornelie, enrolados en la escuadra francesa y sobrevivientes de la batalla de Trafalgar, y que permanecían en la bahía de Cádiz, imposibilitados de navegar por el bloqueo de la marina inglesa. Los marinos prisioneros, tras la rendición en junio de 1808 del almirante francés Rosily, fueron 3.676.


No hay datos ciertos y sí contradictorios, sobre el número total de prisioneros napoleónicos que habría a finales de 1808, en el entorno de Cádiz,  estimándose la cifra de unos  21.000. Dados los riesgos que representaban el gran número de militares enemigos, por el avance hacía Andalucía de las tropas francesas, la recién creada Junta Suprema Central Gubernativa acordó, hacia finales de diciembre de 1808, el traslado de una gran parte de prisioneros a los pontones fondeados en la bahía gaditana. Añadir que además de los prisioneros, las autoridades enviaron al pontón Rufina, 157 ciudadanos de origen francés que residían en la ciudad de Cádiz.    


Confinamiento en los pontones
Los pontones eran barcos desarbolados, pertenecientes principalmente a la escuadra franco-española que había sido derrotada por la marina inglesa en la batalla de Trafalgar. Parece que el número de barcos destinados a prisión y hospitales varió con el tiempo, y que de la cifra de los 8-9 iniciales, se pasó a mediados de 1810 a 10 pontones. A su uso como prisiones flotantes se añadió la de hospitales, y siguieron utilizándose tras la salida de los soldados trasladados a Baleares.


Plano de la bahía de Cádiz con la disposición de los pontones de prisioneros. En un primer momento fondeados en la rada interior de Puntales y cambiados de posición al llegar el grueso del ejército francés para sitiar la ciudad.

Plano extraído del libro: Mémoires d'un officier français prisonnier en Espagne. C de Mery (seudónimo del capitán de la Guardia Real, Joseph Carrère Vental, 1782-1864). Libraire Chez Auguste Boulland. Paris 1823. De BnFGallica.

(La leyenda que figura al pie del plano es un añadido de la que figura en francés en los apéndices del libro)


Cada pontón albergaría (en función del barco),  entre 1.000 y 1.600 personas y tras los más de tres meses de cautiverio iniciales, las enfermedades, los suicidios, las fugas, las ejecuciones, las deserciones y los traslados de jefes y oficiales, los supervivientes de los prisioneros inicialmente embarcados, quedarán reducidos a unos 8.000.

Debido a los enormes problemas de intendencia, seguridad, sanidad, mortandad, tumultos y presión de los habitantes de las poblaciones de la bahía de Cádiz, la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino, radicada en Sevilla, decide trasladar a la mayor parte de los prisioneros de los pontones. 



Un cierto número quedará confinado en edificios de la costa, otros, principalmente marinos de la escuadra de Rosily, serán trasladados a Canarias en dos envíos, uno de 1.484 hombres que llegan al puerto de Santa Cruz de Tenerife el 11 de mayo de 1809, y otro posterior, de unos 800 que desembarcarán el 24 de mayo de 1810. Por último, un contingente de unos 5.000, principalmente prisioneros de la batalla de Bailén, serán trasladados a las islas Baleares.  

Viaje hasta las Baleares

En escrito de 23 de enero de 1809, del ministro de Marina de la Junta Central D. Antonio Escaño, se dan instrucciones sobre la organización y escolta de los prisioneros a transportar a las islas Baleares, al tiempo que se nombra jefe de la escuadra y responsable de la preparación del viaje a D. José Ramón Vargas Varáez.
Antonio de Escaño (1752-1814)
Ministro de Marina de la Junta Suprema
 Cuadro de José Sánchez Pescador
Museo Naval Madrid

En los dos meses siguientes habrá un cruce de cartas entre el conde Ayamans, presidente de la Junta de Baleares y el secretario de la Junta Central en Sevilla, Martín de Garay, en las que el conde manifiesta su oposición al traslado de prisioneros a las islas.


Pese a la opinión de la Junta balear, que no estaba de acuerdo con el "marrón" que les habían endosado, con fecha 20 de marzo de 1809, el ministro de Marina Antonio Escaño emite un escrito,  en el que se confirma la partida para el sábado siguiente, 25 de marzo, del convoy con 5.000 prisioneros a distribuir entre las islas de Mallorca, Cabrera, Menorca e Ibiza, al tiempo que se informa que en "la fragata Cornelia que los escolta se conduce un millón de reales  para los gastos de su manutención y establecimiento". El 13 de abril, el conde Ayamans, vuelve a dirigir una carta a la Junta Central, en la que manifiesta lo insuficiente de la cantidad enviada para los gastos, solicitando más fondos, da por hecho la reclusión en cuarentena de los prisioneros enfermos en el lazareto de Mahón, y ve imposible por el momento, la reclusión de los prisioneros en Cabrera, por las dificultades de su custodia y los excesivos gastos que originarían.


Antes de la partida, parte de los soldados enfermos son trasladados a tierra, al Hospital de la Aguada. Finalmente, tras una espera por vientos desfavorables, el convoy zarpa de Cádiz el lunes de Pascua, 3 de abril de 1809, transportando 337 oficiales, entre los que se encuentran los generales Privé y Dufour, y alrededor de 4.750 suboficiales y soldados.


La expedición lo forman 20 barcos, incluyendo cinco barcos de escolta, con la fragata  Cornelia como nave capitana. La travesía no estuvo exenta de problemas. El día 5 de abril deben fondear en Gibraltar, para protegerse de los fuertes vientos, si bien otros barcos quedan dispersos y se refugian en Málaga. El día 14 se reagrupa el convoy, con el añadido de una nueva embarcación con unos 70 prisioneros que estaban en la ciudad malagueña.


Sigue en la parte segunda

Bibliografía:
-Archivo Histórico Nacional. Sección de Guerra. Traslado de prisioneros franceses a Baleares y Canarias. Código de Referencia: ES.28079.AHN/1.1.19//ESTADO,46,D
-Aventures d'un marin de la Garde Impériale. Henri Ducor. Ambroise Dupont Éditeur. 1833 Paris.
-Cabrera a través de la Cartografía. Juan Tous Meliá, 2017. ISNB:978-84-697-2728-7 
-Cabrera. La Junta Gubernativa de Mallorca y los prisioneros del ejército napoleónico. Miguel Benàssar Alomar. Palma de Mallorca: Ajuntament, 1988.
-Cabrera. Sucesos de su historia que tienen relación con la de Francia. Joaquín María Bovér. Imprenta de D. Felipe Guasp. Palma, 1847.
-Cinq ans de captivité à Cabrera ou Soirées d'un prisonnier d'Espagne. Abbé Turquet. Librairie de J. Lefort. Lille, Paris, 1867.
-Guerra de la Independencia. Historia Militar de España. De 1808 a 1814. Tomo II. D.José Gómez de Arteche y Moro. Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra. Madrid 1875.
-Dissertation topographique sur Cabréra, l'une des Iles Baléares. A.J. Thillaye. Imprimerie de Didot Jeune. Paris-1814.
-Évasion et enlévement de prisonniers français de l'île de Cabrera. Bernard Masson. Tipographie de Nicolas, Imprimeur-Éditeur. Marseille 1839.
-Le géneral Dupont. Tome deuxiéme. Lieutenant-Colonel Eug. Titeux. Prieur et Dubois et Cie, Imprimeurs-Éditeurs. Puteaux-Sur-Seine, 1903.
-Les adieux a l'île de Cabrera ou Retour en France. M. Wagré. Imprimerie de Cosson. Paris 1833.
-Mallorca durante la primera revolución (1808-1814). Miguel Santos Oliver. Imprenta de Amengual y Muntaner. Palma-1901. 
- Étude historique sur la Capitulation de Baylen. Campagne de 1808, en Andalousie. E. Saint-Maurice Cabany. Revue Génerale Biographique et Nécrologique. Paris-1846.
- Geôles et pontons d'Espagne: les prisonniers de guerre sous le Premier Empire: l'expédition et la captivité d'Andalousie. Théophile S. Geisendorf-des Gouttes. Les éditions Labor Genève - Nlles éditions latines, Paris, 1932.
-La guerre d'Espagne, (1807-1813). Tome III. Colonel A. Grasset. Editions Berger-Levrault. Paris 1932.
-Mémoires d'un conscrit de 1808. Philippe Gille. Victor-Havard, Éditeur. Paris, 1892.
-Mémoires d'un officier français prisonnier en Espagne. C de Mery ó M de Mery (seudónimo de Joseph Carrère Vental). Libraire Chez Auguste Boulland. Paris 1823.
-Rendición de la escuadra francesa de Rosily (14 de junio de 1808). Coronel de Infantería de Marina Miguel Aragón Fontenla. Revista General de Marina. Año 2008. Agosto-Septiembre.
-Précis des opérations militaires en Espagne, pendant les mois de Juin et Juillet 1808. Lieutenant-Géneral Comte De Vedel. Paris 1823.
-Represión de franceses en Mallorca (1808-1809). Miguel Ferrer Florez. Bolletí de la Societat Arqueològica Lul-liana.  ISSN 0212-7458, Nº. 53, 1997, págs. 185-220
-Un Tour en Espagne, de 1807 a 1809 ou Mémoires d’un soldat fait prisonnier a la bataille de Baylen. Tomes I-II.  Josep Quantin. Ed. J.Brianchon, Libraire. Paris 1820.

  • Prensa:
-Aurora Patriótica Mallorquina
-Diario de Mallorca
-Diario de Palma
-Diario Mercantil de Cádiz
-Le Figaro
-Semanario de Mallorca
-Semanario Económico

Organismos:

-Biblioteca Nacional de España
-Gallica. Bibliothèque Nationale de France.
-Instituto Geográfico Nacional de España 
-Ministerio de Defensa


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