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lunes, abril 13, 2020

La pandemia de gripe de 1918

A raíz de la pandemia del coronavirus que estamos padeciendo desde febrero de 2020, me dio por conocer detalles sobre la anterior gran epidemia sufrida en 1918, y sobre la cual los medios informativos actuales ofrecen algunas reseñas y comparaciones. Leyendo la prensa de la época pude constatar que actitudes, situaciones y circunstancias vividas en la actualidad, con la emergencia del Covid-19, ya se dieron hace 102 años.

La epidemia de 1918 fue devastadora y si comparamos las cifras de fallecidos en los años 1917, 1918, y 1919 procedentes de los registros de población publicados en los anuarios oficiales, el número de víctimas en España superó largamente las 200.000 personas, tal como refleja la diferencia de fallecidos entre el año 1918 y su precedente 1917, y el siguiente año, 1919.
Fuente: Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística. Anuario 1919

Desde mediados de mayo y durante el mes de junio de 1918, ya se habían producido en España numerosos casos de enfermos de gripe, aunque los médicos de la época tardaron en identificarla como epidemia gripal. Ésta se desarrolló sin excesiva mortalidad y acabado el episodio de infectados, pasó a considerarse como uno más de los habituales brotes estacionales. 

Tras la disminución de casos estival y aparente contención de la epidemia, en la segunda semana de septiembre de 1918, comienzan a publicarse en la prensa de todo el país, noticias sobre el aumento de enfermos graves, por lo que es de suponer que el nuevo brote epidémico ya debía estar activo a finales de agosto.

Las críticas sobre la situación sanitaria no tardaron en aparecer. Aunque España no había sido beligerante en la Gran Guerra que asolaba a la mayoría de naciones, la situación en el país era de una gran inestabilidad social y política, a lo que se añadía una larga lista de calamidades y desgracias acontecidas en el año.

Del semanario malagueño Nuevo Mundo, extraigo el siguiente recorte de su Crónica de la Semana, publicada en octubre de 1918, cuando la epidemia mostraba su mayor virulencia.


Fuente: Revista Nuevo Mundo, 4/10/1918. Biblioteca Nacional de España 
FASE 1.-El brote epidémico de mayo y junio de 1918

La epidemia de 1918 tuvo dos fases en España. El primer desarrollo de la enfermedad transcurrió entre los meses de mayo y junio, siendo Madrid la población donde antes aparecieron los enfermos y también la más afectada.

Las primeras noticias de la enfermedad, de cuyo carácter y nombre se dudaba al principio, aparecen en la prensa madrileña el 21 de mayo de 1918, cuando el periódico vespertino La Acción publica un extenso artículo en el que da cuenta de las numerosas bajas por enfermedad:
La pregunta no es ociosa, ni extemporánea, ni mucho menos festiva. Es que en estos días del florido Mayo son muy pocos los vecinos de la villa y corte que no se hallan postrados en el lecho del dolor. […]
No hay una casa donde no guarde cama alguno de la familia. Lo más molesto es que el doliente, ante la solicitud interrogadora de los deudos que le visitan, no puede precisar la enfermedad que padece. Los médicos hablan de fiebre gripal, del vulgar “trancazo”; pero hemos creído observar que divagan un poco en este caso. No hay nada que nos cause tanto disgusto como el no poder decir lo que nos pasa, sobre todo cuando nos lo preguntan.Los madrileños, como gente optimista y chungona que son, han decidido no tomar en serio la epidemia de actualidad. Suponemos que un día de estos saldrán a la luz pública “timos”, “colmos” y “camelos” inéditos, todos ellos alusivos a la enfermedad de que venimos hablando.Pero entre bromas y veras, el hecho es que la epidemia está causando serios trastornos en la vida del trabajo. En los teatros, todos los días hay que alterar el cartel a causa de hallarse enfermos alguno de los intérpretes…. Los empresarios están consternados.
Algo parecido sucede en las oficinas públicas y particulares. Esta mañana, nuestro director, entre asombrado y mohíno, ha visto al entrar en la Redacción que ésta se hallaba casi en cuadro. “Pero, ¿qué les ha pasado a estos chicos? -debió de pensar nuestro jefe-. Se les habrá subido la primavera a la cabeza, y anoche estarían de juerguecita”. Pero poco a poco empezaron a llegar recados por carta y por teléfono. “Fulano no puede venir porque está enfermo”. “Qué le pasa?” “Nada: eso de ahora. No es cosa de cuidado”. Y todos igual.La enfermedad, aunque molesta, sólo dura por fortuna, tres o cuatro días. Mas lo cierto es que nos hallamos ante una epidemia, todo lo benigna que se quiera, pero que está causando grandes trastornos.
Sigue el redactor con el artículo añadiendo “Nuevos detalles”:
Durante el día de hoy hemos recibido nuevos detalles del crecimiento rápido de la enfermería. Obsérvase esto principalmente en las grandes fábricas, talleres, cuarteles y sitios, en fin donde se reúne gran número de individuos. En alguna colectividad o Cuerpo ha habido de ayer a hoy 115 bajas, y en otra 85.El mal se manifiesta con vómitos, fiebres y diarrea. […]
Al desconocerse con certeza la enfermedad, el periodista comenta una de las versiones, que achaca el mal, a los movimientos de tierras de las obras de alcantarillado y del Metropolitano, que se estaban ejecutando en la ciudad.

Por último, cuenta lo manifestado por el doctor de guardia de una de las Casas de Socorro, que le confirma la expansión de la enfermedad ya que “...de ocho salidas que solían hacer los médicos de dicho establecimiento, ayer y hoy se han elevado a un promedio de veinte”.

Viñeta alusiva a la extensión de la enfermedad
Fuente: La Acción, 24/05/1918. BNE

Fuente: La Mañana, 31/05/1918. BNE
La enfermedad se extenderá rápidamente en lugares de pública concurrencia como cafés, teatros, oficinas, asilos, cárceles y sobre todo en los cuarteles. Las dudas de los médicos en identificar el brote epidémico hará que la gente y la prensa asigne distintos nombres a la enfermedad, siendo el de "soldado de Nápoles" uno de los más populares, apelativo guasón que surgió a raíz de enfermar casi toda la rondalla que interpretaba dicho pasaje de "La canción del olvido", en el teatro de la Zarzuela.

Texto de la viñeta: 

NO HAY MAL...

El enfermo: ¿Usted cree, doctor, que la epidemia puede tener resultados desagradables?
El médico: Muy al contrario. Por de pronto verá usted cómo en unos días no le quedará ganas de cantar eso de "Soldado de Nápoles...".

Al día siguiente de la primera referencia en prensa, en los periódicos ya se habla de “epidemia reinante” y las noticias de la enfermedad llegan a toda España. El diario La Vanguardia recogía la siguiente información en su tirada del 22 de mayo:

Fuente: Hemeroteca de la Vanguardia
El jueves 23 de mayo, el Gobierno por medio del subsecretario de Gobernación Sr. Rosado Gil, informa que en la tarde anterior se habían reunido en el Ministerio de la Gobernación, el inspector general de Sanidad y algunas eminencias médicas para cambiar impresiones sobre la epidemia, tras lo cual podía dar el siguiente informe:
Se trata de una infección de carácter acentuadamente gripal y cuyo microbio no ha sido todavía determinado. Su difusión es grande por contagio. […]
Comienza con fiebres altas de 40 y 41 grados, y sus más generalizadas características son toses convulsivas, dolores de garganta y cabeza y laxitud de todos los miembros.
No han podido aún apreciarse las verdaderas causas de esta enfermedad; pero desde luego hay que desechar cuanto se ha dicho de removido de tierras con motivo de las obras que se están realizando en el subsuelo de Madrid. […]
En toda la población la enfermería es considerable; pero por fortuna, no se ha registrado un solo caso de gravedad.
Debe preservarse del contagio mediante el aislamiento de los atacados, desinfectándose rápidamente las habitaciones que éstos hubieren ocupado. Es muy conveniente la aireación.
Los médicos han podido advertir que la epidemia es más intensa en los lugares de aglomeración. […], insisten en su fundada opinión de que no se trata de una dolencia grave ni persistente, por lo cual el vecindario madrileño debe desechar toda alarma.
En los días siguientes continuarán las informaciones de contagios generalizados en Madrid y su extensión al resto de provincias, siendo especialmente numerosas las infecciones (atacados se decía entonces) en los cuarteles y los barcos de la escuadra de Marina. En Barcelona, la epidemia se propagó rápidamente y el día 27 de mayo, los diarios informaban de que el 30% de la población de la ciudad estaba afectada y que el hospital militar y las enfermerías de los cuarteles se encontraban llenos de enfermos. La enfermedad también se extenderá a otras poblaciones, especialmente las que tenían peso militar, como Burgos, Cartagena, Valladolid, Granada, Avila, Toledo, Marín, El Ferrol,  etc. Incluso el rey Alfonso XIII, contraerá la enfermedad, al igual que el ministro de Estado, Sr. Dato. Numerosos médicos y personal de sanidad también se verán contagiados.

Fuente: La Acción, 28/05/1918. BNE
En las dos primeras semanas, la situación era la siguiente: a) desconocimiento de las causas de la enfermedad y su origen; b) rápido y generalizado contagio y c) en principio, la enfermedad duraba tres o cuatro días y parecía ser benigna, aunque esto último hay que tomarlo con recelo, dada la tendencia de todo gobernante a minorar las malas noticias. De hecho,  el rector de la Universidad de Barcelona el Dr. Carulla ya advertía el día 26 de mayo, de que, “…la epidemia no ofrece el carácter benigno de los primeros días”

A finales de mayo, la epidemia ya no era motivo de guasa, no paraba de crecer y la falta de un diagnóstico concluyente hacía que aumentarán las críticas no sólo a los gobernantes, sino también hacia la clase médica. El periódico El Día del 31 de mayo, afín al Gobierno de entonces, publicaba una columna bajo el subtitulo de: ¿Que hacen los médicos?, en el que se criticaba con dureza a los doctores más eminentes del país, al tiempo que doraba la píldora al ministro de Gobernación..
El Sr. García Prieto que como ministro de la Gobernación, muéstrase preocupado desde que comenzó la enfermedad que ha hecho ya víctimas de su acción a una gran parte de los españoles, ha hablado esta tarde en el Congreso de la dolencia que a todos los talleres, a todas las oficinas ha llevado ya alguna inquietud y algún trastorno.
Con una claridad digna en verdad de su espíritu liberal, el ministro de la Gobernación ha expuesto su preocupación y ha advertido, como según la enfermedad avanza va adquiriendo síntomas de gravedad que no se apreciaron en su principio.[…]
Mas esos doctores tan afamados, según ellos mismos, ¿qué hacen? A creer las gacetillas que generosamente aireamos a diario todos los periódicos, en España contamos en la actualidad con una cantidad de doctores sabios que deberá envidiarnos Alemania. Empero «ese brillante ejército en tiempo de paz» ¿qué hace cuando la salud se revoluciona y la guerra se apodera de todos los cuerpos?
Hemos intentado estos días interviuvar sobre la epidemia dominante a los doctores españoles de más fama. Mas el propósito siempre se frustró: unos están enfermos (?); otros se hallan ausentes; alguno estudia...
Hablemos claramente. La epidemia leve en un principio, molesta sólo al iniciarse, constituye ya un peligro de muerte. No es lícito ocultar que ha ocasionado defunciones. Esos doctores que a título de ilustres y de sabios disfrutan las cómodas prebendas oficiales, deben decirnos a que se debe y cómo puede contenerse, y si no lo hacen dejar en libertad al Gobierno para que urgentemente se busque fuera de nuestro país quien pueda prestarnos tal servicio. 
A partir de la primera semana de junio, empiezan a aparecer noticias que hablan del estancamiento y descenso de la epidemia en algunas zonas como Madrid, al tiempo que la infección surge y aumenta en otras provincias como Baleares, Vizcaya, Toledo, Zaragoza, Teruel, Huesca, Murcia, Jaén, Pontevedra, Córdoba,... La prensa también refleja el malestar y quejas de los ciudadanos por el alza de precios de productos como los limones, y sobre todo por el encarecimiento y escasez de medicamentos, especialmente de aspirinas.
Estos pabellones inaugurados el 18 de junio, cuando el brote epidémico estaba dando coletazos, serán de gran utilidad cuando la epidemia resurja con mayor virulencia en el otoño.
Fuente: Mundo Gráfico, 26/06/1918. BNE
El jueves 13 de junio, casi un mes después de comenzada la enfermedad, la Academia Médico-Qirúrgica, se reúne en sesión extraordinaria para hacer públicas las conclusiones de sus expertos sobre la "epidemia reinante". De ocho periódicos revisados de la época, únicamente he encontrado detalle de la reunión, en el diario La Acción del día siguiente, del que extraigo los siguientes párrafos:
[…] El doctor Hernando hizo uso de la palabra para manifestar que el objeto de la reunión era dar cuenta del resultado de los estudios hechos por varios médicos acerca de la epidemia reinante.
Dice que había observado como carácter predominante de la enfermedad las formas febril y respiratoria, la primera leve, y la segunda, con manifestaciones broncopulmonares graves. Hizo observar también que algunos enfermos, al parecer curados fallecieron casi repentinamente a los dos o tres días.[…]
El doctor Marañón dijo que de 50 enfermos ingresados en su clínica del Hospital Provincial, casi todos atacados de bronconeumonía, habían muerto nueve, y en la autopsia de siete se comprobó que la causa de la muerte había sido un edema pulmonar bilateral. Además presentaban un estado de degeneración grasienta del hígado.
Terminó manifestando que uno de los caracteres típico de la epidemia es la lesión de las glándulas suprarrenales y el profundo abatimiento de los enfermos.[…]
El doctor Falcó, del Instituto de Alfonso XII, dirigido por el sabio Ramón y Cajal, presenta varias preparaciones anatomopatológicas para demostrar que el bacilo de Pfeiffer es el germen infeccioso origen de la epidemia.
El doctor Mayoral, en contraposición con el anterior, manifestó que las bacterias encontradas en las experiencias hechas en el Laboratorio Municipal son las corrientes en las afecciones pulmonares, y que no existe un germen específico de gripe.
Hizo el resumen de la sesión el doctor Hernando, manifestando que la actual epidemia es una gripe proteiforme de tipo pandémico, que decrece de un modo notable y que presenta, en general caracteres de benignidad.
A partir del 18 de junio, las noticias sobre la epidemia escasean y las que hay, salvo alguna excepción en Bilbao y provincia de Barcelona,  lo son para decir que la epidemia se da por extinguida. Eso sí, seguirán publicándose en la prensa decenas de remedios y colutorios bucales para prevenir la gripe y sus efectos.


FASE 2.-El rebrote epidémico de gripe del otoño de 1918


Titular de una columna del periódico El Imparcial, 15/09/1918. BNE
En el mes de septiembre de 1918, empiezan a darse multitud de enfermos en los cuarteles, y en la prensa diaria del día 11 aparecen las primeras referencias a la enfermedad. En una entrevista publicada en la revista España Médica del 1 de octubre, el director del Hospital militar de Carabanchel, el Dr. Aizpuru decía lo siguiente:
[…]-En la enfermería ordinaria de este establecimiento figuran siempre casos de gripe, pero desde el día 10 (se refiere al 10 de septiembre) empezaron a llegar casos graves de verdaderas toxemias, ingresando los enfermos en condiciones pésimas; pudo creerse en principio que eran casos avanzados de enfermedad enviados después de varios días, pero pronto pudimos comprobar que eran muchos recientes, afección que se presentaba desde su inicio con caracteres agudísimos; […]
Los primeros lugares a los que se refieren los periódicos son Becedas en Ávila, Águilas y Lorca en Murcia, Goizueta en Navarra, Purchena (Almería), Sueca (Valencia) y Castellón, con un caso singular en Irún, donde son ingresados y aislados cinco portugueses procedentes de Francia, aquejados de gripe. Entre los días 12 y 14, se unirán como principales focos infectados, los cuarteles de Alicante, las poblaciones de Pego, San Vicente del Raspeig y San Felipe Neri (Alicante), los cuarteles de Valladolid, el pueblo zamorano de Fermoselle, fronterizo con Portugal y la localidad de Caudete en Albacete.

En 1909 y conforme acuerdos internacionales, se construyen estaciones sanitarias
 para el control de epidemias y enfermedades transfronterizas.
En la imagen, estación sanitaria de Irún
Fuente: Revista Vida Marítima, 03/10/1910
Ante las noticias que decían de que en el sur de Francia se había declarado una epidemia, y coincidir algunos de los nuevos casos con poblaciones fronterizas, las autoridades sanitarias envían tres inspectores a la frontera, al objeto de investigar los casos de enfermedad producidos e informar telegráficamente al inspector general de Sanidad, Sr. Salazar.

Dado que el tifus era endémico, al igual que otras enfermedades habituales, como la viruela, cólera, tuberculosis, difteria, sarampión, etc., al principio existían dudas sobre la naturaleza de la enfermedad declarada, pero el viernes 13 de septiembre, el ministerio de Gobernación facilita una nota en la que habla de gripe:
Se ha recrudecido la gripe en España, hasta el punto de presentarse distintos focos en muchas provincias, con carácter expansivo; gran número de atacados y con la mortalidad propia de la gripe, causada singularmente por complicaciones bronco.pulmonares. […]
  […]Respecto a las medidas tomadas en la frontera para evitar la importación de las enfermedades epidémicas existentes en Francia se han puesto en función activa todas las estaciones sanitarias de la frontera francesa, que son las siguientes:
Dos de primera clase, una en Irún y otra en Port-Bou, y varias de segunda clase, que sson: en la provincia de Gupúcoa, Behovia; en la de Gerona, La Junquera y Puigcerdá; en Lérida, las de Bosots, Les y Seo de Urgel; en Huesca, las de Canfranc y Sallent, y en Navarra, las de Dancharina, Vera y Valcarlos. […]
Al control sanitario de la frontera francesa y en concreto el paso de Irún, era de gran importancia para las autoridades sanitarias. Coincidía la época con los últimos estertores de la Primera Guerra Mundial y el consiguiente licenciamiento de las tropas portuguesas que habían intervenido junto a los aliados, al tiempo que aumentaba el trasiego de trabajadores de la misma nacionalidad procedentes de Francia.

El caso es que los controles fronterizos no explicaban cómo se había extendido tan rápidamente la epidemia por los cuarteles y algunas poblaciones. Tras el Consejo de Ministros del día 14 de septiembre, el ministro de la Guerra confirmaba la gripe en las guarniciones de Madrid, León, Asturias, Murcia, Galicia y especialmente en Valladolid. También manifestaba que la epidemia tenía carácter “benigno”, un eufemismo, como demostraron la gravedad de los enfermos y las cifras de fallecidos.




Texto de la viñeta: 



-¡Tres mil bajas! ¡Ésto es una guerra sin cuartel!


-¡¡Sin cuarteles!!







Viñeta publicada en el Heraldo de Madrid, 20/09/1918. BNE 



En la segunda semana, tras la declaración oficial de la enfermedad, del 16 al 22 de septiembre, las informaciones a veces son contradictorias, ya que al tiempo que se comunican nuevos brotes, algunos corresponsales provinciales hablan del decrecimiento de la epidemia y su carácter benigno. La realidad es que en Almería se propagaba la enfermedad por toda la provincia, se cerraban escuelas y se prohibía llevar a hombros los cadáveres; en EL Ferrol se encontraban afectados todos los soldados, y las autoridades de Marina mandaban desinfectar los barcos de la escuadra; en Salamanca y provincia se propagaba con gran virulencia y mortandad; en el Hospital militar de Cartagena se contaban más de 300 soldados ingresados y las noticias que llegaban desde el cuartel de La Granja (Segovia) eran alarmantes, con la mayoría de la guarnición enferma.

En ciertas localidades pequeñas, la enfermedad cobrará especial gravedad como en Apiés (Huesca), donde prácticamente todo el vecindario se verá infectado, al igual que en la pequeña isla de Tabarca en Alicante, con casi todos sus habitantes enfermos, incluyendo al único practicante para asistirlos.

Gacetillas de diarios publicadas el 18/09/1918
Fuente: Heraldo de Madrid (Izda.); El Día (Drcha.). BNE

Para finales de esta segunda semana, las gacetillas de los diarios informarán de la extensión de la epidemia a Orense, Lugo, Logroño, Granada, Las Palmas, Palencia, Guadalajara, Málaga, Cádiz y Córdoba, siendo los cuarteles militares los más afectados, incluso en algunas poblaciones serán los únicos centros con enfermos.

Hay que destacar que a estas alturas de la epidemia, ésta no se había manifestado con crudeza entre la población civil de grandes ciudades como Barcelona, Bilbao, Madrid o Sevilla, donde las autoridades municipales anunciaban medidas sanitarias de prevención.  

Por otra parte, las noticias que llegaban de Francia, donde una enfermedad causaba estragos en el Mediodía del país vecino, aumentaba la alarma entre la población y hacían que las autoridades incrementarán el control fronterizo. El día 21, reunida la Junta provincial de Barcelona presidida por el gobernador, Sr. González Rothwoos pide al gobernador de Gerona que extreme las medidas de prevención en la frontera con Francia, y envían al puesto de Port Bou, 20 camas, 100 jergones y cuatro tiendas de campaña, para los soldados de la guarnición.

En el Consejo de Ministros del día 23 de septiembre, los ministros de la Gobernación y Guerra, dan cuenta de las medidas adoptadas para combatir la epidemia. El ministro de la Guerra informa de unos 4.000 soldados atacados en toda España, y aunque la epidemia parecía disminuir en unas regiones, en otras hacía su aparición o aumentaba. También manifestaban que, mientras las noticias procedentes de Francia no fueran más tranquilizadoras, había que extremar las precauciones ante el riesgo de que los vendimiadores españoles, procedentes de la vendimia francesa, pudieran ser conductores de la epidemia.
     
El origen de la enfermedad seguía siendo objeto de especulaciones, y además de los contagios propagados desde Francia, la rapidez de la infección se achacaba a la extrema sequía que se había venido padeciendo y que la llegada de las lluvias, a finales de septiembre, ayudarían a su erradicación. Respecto a la generalización de la enfermedad en el ejército, sobre todo entre los reclutas, ésta se achacaba a la aglomeración de los cuarteles, a la deficiente alimentación de los jóvenes y su precario estado de salud, y al desastroso estado higiénico-sanitario de los edificios militares, muchos de ellos albergados en viejos conventos.
Patio y claustro restaurado del antiguo convento de San Agustín en Barcelona. El conjunto de edificios albergó hasta los años ochenta del siglo veinte, el cuartel de Artillería de Montaña y con anterioridad había sido sede de la Real Academia Militar de Matemáticas. En la actualidad acoge un centro cívico municipal.
 Fuente: Web Ajuntament de Barcelona (www.barcelona.cat)
Bajo el título de, “Estado sanitario del Ejército”, el diario El Día de 25/09/1918, publicaba lo siguiente:
El informe dado por el Instituto de Higiene militar con respecto a los síntomas y causas de la epidemia reinante en el ejército dice así:”
Todas las investigaciones practicadas hasta ahora por este Instituto con suero sanguíneo y heces fecales de los enfermos asistidos en el hospital militar de Madrid (Carabanchel) y en La Granja, han dado resultado negativo por cuanto se refiere a gérmenes de la llamada serie intestinal (fiebre tifoidea, paratifus A, paratifus B, disentería, etc., etc.)
Los cultivos de sangre no han dado tampoco ningún resultado.
En cambio, en casi todos los esputos de dichos enfermos se ha puesto de manifiesto la existencia de un cocobacilo, con todos los caracteres del de Pfeiffer, agente casual específico de la gripe, e idéntico al que se encontró en los esputos de multitud de soldados atacados de la epidemia que se desarrolló en Madrid durante la primavera última, enfermedad sobre la que ya emitió este Instituto detenido informe en tiempo oportuno. […]
[…]De todo lo expuesto, así como del resultado de las autopsias efectuadas en el Hospital militar y en las observaciones recogidas por muchos compañeros, se deduce que la actual epidemia es de gripe, en la mayor parte de los casos de carácter benigno, pero adoptando en los graves la forma pneumónica hipertóxica, de rápido desenvolvimiento y terminación casi siempre mortal, […]   
En la última semana de septiembre, la epidemia se generalizaba en la población fronteriza de Puigcerdá (Gerona), y se agudizaba en San Sebastián, lugar de veraneo de los Reyes, que arrastraban con ellos a numerosas gentes y personajes de la época, y el rey Alfonso XIII volvía a caer enfermo.

A estas alturas del mes, en mayor o menor grado, la extensión de la enfermedad era general en todo el país, el Gobierno cerraba la frontera francesa, los municipios interrumpían festejos y cerraban escuelas, las universidades debatían el aplazamiento de la apertura del curso académico, etc., pero salvo excepciones, seguían abiertos los teatros, cines, cafés y lugares de pública concurrencia, para los que se aconsejaba la desinfección, así como la de carruajes, trenes, y el baldeo de calles, medidas que o no se hacían, o se cumplían de forma poco rigurosa.
Pese a las bajas de artistas por enfermedad, muchos teatros siguieron abiertos.
Fuente: Diario La Acción, 14/09/1918. BNE
El comienzo del mes de octubre no empezaba con mejores noticias y en ciudades como Barcelona, donde hasta entonces había sido escasa la incidencia, aumentaban considerablemente los contagiados.

Fuente: La Vanguardia, 3/10/1918. Hemeroteca
Entre la primera semana y finales de octubre, la epidemia alcanza la máxima propagación y se generaliza en poblaciones que hasta entonces habían sido poco afectadas, como Barcelona, Bilbao y Madrid. En la capital, la afección será mucho menor que en el brote del mes de mayo.


En plena virulencia de la epidemia y bajo el título "Ni sanidad, ni dignidad", el diario Heraldo de Madrid publicaba el 24 de octubre el siguiente artículo:


Fuente: Heraldo de Madrid, 24/10/1918. BNE
A partir del 3 de noviembre, aumentan las noticias que hablan del decrecimiento de la enfermedad, al tiempo que van informando en distintas poblaciones de la reanudación de actividades, la apertura de centros escolares y autorización de espectáculos públicos. Las noticias irán poco a poco decayendo, y a finales de noviembre desaparecen de los diarios las gacetillas referidas a la epidemia. 
Fuente: Mundo Gráfico, 23/10/1918. BNE
Datos sobre la epidemia

Del examen del anuario de población de los años 1917, 1918 y 1919, en los que quedan reflejados los datos registrales por provincias, se confirma la enorme mortandad habida en 1918 respecto al año anterior, 1917 y el posterior 1919.

La media nacional de incremento de decesos para 1918 es de 221.882 defunciones, siendo la provincia de Barcelona, con 11.548 muertos más, la principal afectada, seguida de La Coruña, Oviedo y Almería. Valencia, estará en la posición 10, con un aumento de 6.426 personas; Madrid con 4.221 óbitos más ocupará el lugar 22; la provincia de Sevilla sufrirá 3.902 bajas de más y Vizcaya, un aumento medio de 3.762 defunciones.

Las provincias con menor mortandad, fueron Canarias con únicamente 304 óbitos, (en esa época las islas Canarias, constituían una única provincia); Álava, con 1.383; Soria, con 1.861 y Guipúzcoa, con un aumento 2.037 fallecimientos.

Teniendo en cuenta el número de habitantes, la provincia con mayor tasa de fallecimientos en 1918, fue Zamora con 5,60 decesos por cada 100 habitantes, seguida de Almería con 5,38; Palencia con 5,34 y Ciudad Real, con 5,27. A destacar la ratio de Canarias, con tan sólo una tasa de 0,82.

Siguiendo con los registros de población, el fatal desenlace lo sufrieron por igual hombres y mujeres, con un ligero aumento de las féminas, y por edades, las muertes, aunque muy superiores a las de años anteriores en todas las franjas de edades, tuvieron mayor incidencia entre los niños menores de cuatro años y personas mayores de 60, (ver cuadros). 

Fuente: Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística. Anuario 1919


¿Por qué la llamaron "gripe española"?

La respuesta más extendida a la pregunta y que muchos hemos escuchado, es que al ser España uno de los pocos países neutrales durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la prensa española daba amplia información sobre la epidemia, todo lo contrario de los países inmersos en el conflicto y sometidos a censura, donde primaban las noticias sobre los sucesos bélicos, aunque estuviesen manipuladas, y descartaban las malas noticias, aunque las enfermedades y epidemia estuviesen matando a más personas que la guerra.

Ahora bien, para mí la cuestión no es por qué es conocida mundialmente como “gripe española” sino ¿dónde y quienes emplearon por vez primera ese término? Hasta ahora no he obtenido una conclusión clara.

En el número de 8 de septiembre de 1918, cuando todavía no estaba generalizado el rebrote de la epidemia en España,  el  periódico La Acción, se hacía eco de una noticia publicada en la revista El Siglo Médico, para criticar el hecho de que el director del laboratorio del Hospital de Marina de Tarento (Italia), profesor Saccone, dijera haber descubierto el germen causante de la enfermedad, y la llamara “gripe española”. El periodista terminaba el artículo, haciendo referencia a informaciones de la prensa norteamericana que ya hablaban de la enfermedad en Estados Unidos, en los primeros meses de año.

Fuente: La Acción, 08/09/1918
Y efectivamente, leyendo sobre la gripe de 1918, en la web del Centers for Disease Control and Prevention estadounidense, leemos que en marzo de 1918, se dieron casos de "flu" en el campamento militar de Fort Riley, Kansas y que la primera mención a la influenza se produjo el 5 de abril, refiriéndose a un brote en el condado de Haskell, Kansas.      

Hospital de emergencia estadounidense durante la epidemia de gripe de 1918
Fuente: Otis Historical archive. National Museum of Health and Medicine


El caso es que el “malentendido generalizado” se hizo viral, como diríamos hoy, y lo que empezó llamándose “epidemia de los ejércitos”, o “gripe de Flandes” en Alemania, terminó por tener el apellido de “española”. 

Finalmente, quiero recalcar que lo acontecido con el Covid-19, era algo que investigadores y científicos microbiólogos esperaban que pudiera producirse y,... si era algo que se esperaba, ¿por qué ha sorprendido a todas las naciones del planeta desprevenidas?.

We may have to rename the virus "French" influenza rather than "Spanish" influenza, and ro re-ascribe the date to 1916 rather 1918, but there is no disputing two things. First 1918 saw a wave of infection and respiratory death which no one on the planet would want to live throught again and second, as virologist, we do expect another influenza pandemic to visit and, in our most pessimistic moments wonder wheter, in spite of new anti-neuraminidase inhibitors, amantadine and influenza vaccines, we will eventually experience a 1918 scenario of our own. I hope not.
Puede que tengamos que cambiar el nombre del virus por el de gripe "francesa" en lugar de "española", y volver a fijar la fecha en 1916 en lugar de 1918, pero no hay duda de dos cosas. En primer lugar, en 1918 se produjo una ola de infección y muerte respiratoria que nadie en el planeta querría volver a vivir y, en segundo lugar, como virólogo, esperamos que nos visite otra pandemia de gripe y, en nuestros momentos más pesimistas, nos preguntamos si, a pesar de los nuevos inhibidores de la neuraminidasa, la amantadina y las vacunas contra la gripe, finalmente experimentaremos un escenario propio de 1918. Espero que no.
Del prólogo del virólogo John S. Ford al libro The Spanish Influenza Pandemic of 1918-1919. New perspectives,  (2003).

Bibliografía:

Libros:

The Spanish Influenza Pandemic of 1918-19: New Perspectives
Phillips. H., Howard Phillips, David Killingray
Routledge, 2003

Prensa:

La Acción
La Correspondencia de España
Diario de Alicante
El Día
El Diluvio
España Médica
El Fígaro
El Heraldo de Madrid
El Heraldo de Zamora
El Imparcial
La Mañana
Mundo Gráfico
La Nación
Nuevo Mundo
Mundo Futuro
El País
Revista de Especialidades Médicas
La Unión Ilustrada
La Vanguardia, (Hemeroteca)
La Veu de Catalunya
Vida Marítima

Webs:

Biblioteca Nacional de España, http://www.bne.es/es/Catalogos/HemerotecaDigital/ 

Centers for Disease Control and Prevention, https://www.cdc.gov/


  
 

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