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viernes, noviembre 19, 2021

Una visita al abuelo: el pantano de Tibi

Entre las actividades más exitosas de jubilados y personas con tiempo libre está la del senderismo, y como buen jubilata también me he ido incorporando a varios grupos de senderistas.

Con uno de estos grupos, hemos cumplido este año la sexta temporada. Entre las salidas programadas, siempre hay algunas que resultan más interesantes o son más simpáticas. Una de ellas es la que tiene como meta la visita al pantano de Tibi, en la provincia de Alicante.

Plano de la ruta 
Plano base: © Institut Cartogràfic Valencià, Generalitat 
(Clicar para agrandar)

El "abuelo" de los embalses con presa en altura de Europa, entró en funcionamiento hacia 1594 y su finalidad era el riego de las huertas de la comarca de L'Alacantí, para lo cual se construyó un sistema hidrológico con 11 acequias, azudes, boqueras, balsas y el embalse auxiliar de Mutxamel. El pantano fue declarado bien de interés cultural (BIC) en 1994. Para ampliar información ver: http://www.alicantevivo.org/2007/10/el-pantano-de-tibi.htm

Vista de la presa de Tibi al fondo
(Foto: M.G.)

La permanencia y éxito de todo grupo que se dedique a una actividad, radica en que haya un líder o persona con iniciativa y compromiso que organice las tareas, o en este caso las excursiones. Para este día,  A.Q. programó una ruta hasta el pantano, siguiendo el recorrido alto del río Montnegre.

Vamos en coche hasta llegar al punto de encuentro, y debemos tomar el camino rural que comunica los dispersos núcleos de población del valle del río, y que comienza en una prolongación a la izquierda, de la carretera CV-819 donde se encuentra una cruz que simboliza el punto donde estaba la antigua ermita del Xapitell, hoy desaparecida, (km 7,250). 

Tras recorrer unos 2 km, la pista pierde su buen firme y se convierte en una vía un tanto peligrosa, por lo angosta, curvas y peligro de desprendimientos. Conmigo vienen Jaime y Toni y hago amplio uso del claxon, porque difícilmente caben dos vehículos de frente.

Cuenca del río Montnegre y cárcavas de arcillas y calizas
(Foto de 2018) 

A partir de aquí, se divisa el amplio valle del Montnegre y quedan a la vista las primeras cárcavas de arcillas rojizas, ocres y calizas (las malas tierras). Tras recorrer otros 4 km, llegamos al punto de encuentro, cerca del camino que conduce al llamado molí Nou (uno de ellos), hoy convertido en casa rural con el nombre del molí del Gallo. Aparcamos el coche en un claro junto al vial y esperamos al resto del grupo. 

Son las 8,45 h y nos reunimos 21 participantes para la marcha de hoy. 

En temporadas anteriores la ruta tomaba el camino del molí Nou, pero la ubicación de la construcción, remodelada y reconvertida en negocio hostelero, dificultaba el tránsito y daba lugar a pequeñas discusiones  con los propietarios, que pese a todo, terminaban amablemente, enseñándonos las dependencias y dejándonos pasar por la propiedad.





El punto de encuentro está cercano al camino que desde la pista  conduce al molí Nou, actualmente reconvertido en casa rural. (Foto Pepe Valero)  





Como en este segundo año de pandemia no tenemos ganas de discusiones, comenzamos la caminata siguiendo la pista asfaltada. Tras recorrer medio km seguimos por un desvío a la derecha, cruzamos el Pont de Baix y nos adentramos en una zona donde se encuentran varias construcciones y casas diseminadas. Vemos la antigua escuela rural y enfrente, la ermita de Ntra. Sra. de los Ángeles, una pequeña y blanca construcción, con una valla que impide fotografiar la fachada y su porche.


Ermita de Ntra. Sra. de los Ángeles y escuela rural en el núcleo
de casas de Montnegre Dalt

Junto a las casas, observamos bancales con viñas y olivos. Nos sorprende ver un grupo de vides con los racimos de uvas negras sin cosechar y echándose a perder. Un hombre mayor (como algunos de nosotros) está en el bancal con otro más joven, y ante la pregunta del por qué no cosechan las uvas, nos contesta con socarronería, algo así como que nos espera para ayudarle.

Por el caserío del Montnegre Dalt
(Foto: A.Q.)
No son sólo las uvas perdiéndose, por el camino veremos también olivos sin cosechar y algunos almendros dejados de la mano del hombre. Ni que decir tiene las ideas recurrentes que nos vienen a la cabeza recordando otros tiempos.

Llevamos recorridos unos escasos 4 km cuando paramos para echar un tentempié. La parada la hacemos junto a la Casa Silim, una construcción agrícola de hasta tres plantas, en ruinas, con una enorme balsa de agua (vacía, por supuesto). La construcción se encuentra muy deteriorada, con la fachada Oeste derrumbada y a punto de hacerlo el resto de muros. Sorprende la enorme balsa a la que calculo una capacidad de unos 1.000 m3. El nombre de Silim le viene dado por el barranco que tiene enfrente, también conocido como el barranco Rojo.

Junto a la Casa Silim paramos para reponer fuerzas


En las caminatas que hacemos, con frecuencia encontramos antiguas construcciones agropecuarias, generalmente en estado ruinoso o derrumbadas por completo

Tras la "paraeta", abandonamos la pista asfaltada que llega hasta Xixona, y tomamos un camino de tierra que se abre a la izquierda. Toni ha aprovechado la hora del descanso para localizar "sus retoños", o sea, encontrar los puntos donde plantó, en años anteriores  bellotas de carrascas, y comprobar si habían germinado y crecido. Afortunadamente verifica el éxito de algunas de ellas.



En la foto, una carrasca que ha germinado de la bellota que Toni Martí plantó en una caminata anterior. (Foto: Toni Martí) 





A 1,5 km de la Casa Silim, el camino alcanza una cota desde la cual se distingue la lámina de agua del pantano y que es sitio obligado de foto del grupo.  A partir de aquí, el recorrido es sólo de descenso hasta llegar a un edificio con las puertas y ventanas tapiadas, próximo a la presa del embalse, y que resulta ser la ermita de la Divina Pastora. 

Llegando al pantano, Al fondo a la derecha, grupo de edificios con la ermita de la Divina Pastora

Desde este punto arranca una estrecha senda que conduce hasta el pie de la presa del embalse. El trayecto es de unos escasos 200 metros, con tramos de la senda volados sobre el cauce y protegido el borde con un cable sobre postes metálicos, caídos en un tramo. Al pie de la presa donde termina la senda, existe una rústica escalera labrada en la roca que llega hasta la coronación del pantano.

Vista del sendero que  llega hasta la base de la presa
(Foto: A.Q.)
El día que amaneció nublado se ha despejado y el azul del cielo ayuda a mejorar las fotos. El agua no rebosa por el aliviadero ubicado en el margen derecho y no podemos apreciar la cascada de agua que se formaba otros años. Algunos decidimos coronar la presa y el resto del grupo se toma un respiro. Siguiendo por la estrecha senda distinguimos una carretilla que la obstruye casi por completo, y vemos unos operarios que están trabajando cerca de la base del enorme muro. Nos entran dudas sobre si podremos subir hasta arriba, pero nadie nos lo impide e iniciamos la escalada. 
Tramo del sendero con la protección caída

El ascenso por la empinada escalera es dificultosa y hay que ir agarrándose a los cables, postes y barras de hierro que la bordean. Desde el punto de arranque habrá unos 30 metros de altura y no es aconsejable para personas con vértigo.




Dos de las participantes subiendo a la coronación de la presa. (Foto Pepe Valero)






Llegados a la coronación de la presa, apreciamos el por qué no hay cascada, el pantano no está lleno, le faltan unos 1,5 m hasta su nivel máximo y por el aliviadero sólo sale un hilo de agua. A pasos,  Jaime y yo medimos el ancho del enorme muro de sillería, coincidimos en los 20 metros de ancho, que se van engrosando hasta la base donde alcanza unos 34 m.

En la coronación de la presa
(Foto Toni Martí)

Sobre un frente rocoso del Mos del Bou, que cierra la presa en su margen izquierdo, vemos grabada una inscripción que indica donde llegó el nivel de una riada. El texto lo encabeza la palabra AGUA sobre una flecha que indica el nivel alcanzado, y debajo el siguiente texto: "LA NOCHE DEL 7 AL 8 Đ SEPTYEMBRE ĐE 1793". Resulta sorprendente, porque la indicación está situada unos 2 m por encima de la meseta superior de la presa. Debió de ser una riada tremenda.

Pared rocosa con la inscripción que indica el nivel
 que alcanzó el agua en la riada de 1793
(Clicar para agrandar)

Tras las fotos de turno, bajamos por la escalera hasta reunirnos con el resto de compañeros y emprendemos el camino de regreso. La marcha sigue durante 1,5 km el mismo camino de ida y a partir de ahí tomamos un desvío a la derecha, que enlaza con la pista asfaltada, cruzamos el Pont Dalt y sobre las 13 h terminamos en el punto donde dejamos los coches. Han sido unos 10,8 km. de caminata, la mayor parte de ellos por los caminos de la ruta senderista PR-CV 142.

En la imagen, el grupo de los que subimos al alto de la presa (Foto M. G.)

En la  meseta de la presa, JP, AG, TM




          

   

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