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miércoles, mayo 15, 2024

Un día en la isla de Tabarca

Hoy vamos a darnos un garbeo por la isla de Tabarca. (Abril de 2024)

Frente a la costa del cabo de Santa Pola y a unos 8 km. del puerto de la población alicantina del mismo nombre, se encuentra la isla de Nueva Tabarca, conocida también por los nombres de isla Plana, isla de Santa Pola, de San Pablo o Tabarca, denominación por el que es más conocida y que engloba a los islotes que acompañan a la isla principal.

Mapa de Tabarca y costa de Santa Pola
(Clicar para agrandar) 
Fuente: © Instituto Geográfico Nacional de España

La pequeña isla, con una superficie de unas 40 hectáreas, está muy concurrida por visitantes que llegan en catamaranes u otros tipos de embarcaciones, principalmente desde el cercano puerto de Santa Pola,  y que en verano sobrepasan los 3.000 viajeros diarios. Para veraneantes y turistas el trayecto en barco resulta un aliciente, que gusta especialmente a los niños.

El plan habitual para quienes visitan la isla en verano, es bañarse en las cristalinas aguas de la pequeña playa principal, o en alguna de las calas u otras playas de la zona del campo, comer en alguno de los numerosos restaurantes, y visitar el recinto amurallado de la zona habitada.

En esta excursión haremos un recorrido por toda la isla, y dejaremos el baño para otra época.

Salimos del puerto santapolero, sobre las 10,30 h. en una de las tabarqueras dotada de visión submarina, que en algo más media hora nos transportará al muelle de Tabarca. El pasaje nos cuesta de 10 €, ida y vuelta. Poco antes de atracar en el pequeño puerto, la embarcación se detiene, y por los altavoces no avisan que podemos bajar a ver los peces través del fondo transparente.

Llegando a la isla

El atraque es rápido, y también el desembarco. En el reducido muelle, otros barcos descargan suministros y víveres. Hay una gran actividad de carretillas elevadoras y dumpers transportando las mercancías. El incesante trasiego de los vehículos, puede resultar un tanto molesto, pero sin duda necesario.

Aunque estamos fuera de temporada alta, una de las primeras tareas, es el de reservar mesa en uno de los muchos restaurantes. Existe una gran variedad de opciones con menús a partir de 15-18 €, que pueden llegar a los 40 €. Las especialidad de la isla es el caldero de pescado y arroz. 

La playa de arena en el istmo

La morfología de la isla es muy simple y consta de dos zonas principales, el núcleo urbano y el área del campo,  unidas por un istmo donde se localiza el puerto, la playa principal, el centro de interpretación-museo y las instalaciones municipales, dependientes del Ayuntamiento de Alicante.

Comenzamos el recorrido por la zona donde se ubica la población, que tiene como principal atractivo, el recinto amurallado que la envuelve, con su iglesia fortaleza, como edificio más significativo. Los primeros habitantes permanentes se establecieron a partir de 1770.

Puerta de san Rafael o de Levante, principal acceso a la zona del pueblo

Tabarca ejerce una extraña seducción por su peculiar historia, desarrollo urbano, fortificaciones y el origen de sus habitantes, enmarcado todo ello en una reducida isla. Para conocer con más detalle estos datos, puede visitar la página del Ayuntamiento de Alicante:  https://www.alicante.es/es/contenidos/isla-tabarca

Un rincón de la isla

Desde el istmo, accedemos al núcleo de la población por una de las puertas de la muralla, conocida como puerta de san Rafael o de Levante, recorremos las calles, con viviendas de dos plantas, remozadas y en buen estado, la mayoría. La Plaça Gran, es el elemento urbano centralizador más destacado. 

Vista de la playa principal. Al fondo la torre de san José

Cala dels Birros

Nos acercamos hasta los acantilados de la parte oriental, donde se encuentra la cova del Llop Marí , llamada así por servir de refugio a dos ejemplares de lobos marinos, que descansaban en la cueva, situada entre las calas dels Birros y La Guardia. La oquedad se adentra varias decenas de metros bajo la isla, llegando hasta la casa del Gobernador. Toda la zona acantilada está colonizada por gaviotas, que al estar en plena temporada de nidificación, recelan de los visitantes y nos sobrevuelan amenazantes.

La Plaça Gran

Estamos a mediados de abril y aunque el calor no es intenso, toca hacer una parada en algunos de los bares, donde tomar una cervezas o refrescos, y acompañar con alguna de las raciones de calamares, sardinas, chopitos u ensaladillas, por un coste asequible. (Aquí no puedo dejar de recordar y comparar con los despiadados precios de los garitos ibicencos).

Puerta de San Gabriel que da acceso al islote de la Cantera

Tras el refrigerio, recorremos el perímetro amurallado, traspasamos la puerta de san Gabriel o de la Trancada, hasta el área cercana a la isla de la Cantera, que sirvió de pedrera de suministro para las construcciones isleñas. Se estima que la altura del islote era similar a la de costa del cabo de Santa Pola, a la que estaba unida Tabarca, en tiempos geológicos. 

La Cantera 

Bordeando la muralla que mira a la costa del cabo de Santa Pola, llegamos a la iglesia fortificada, que bajo la advocación de san Pedro y san Pablo, se levanta junto al mar, y cuyo interior nos quedamos una vez más, sin poder visitar. Un pequeño parque sirve de antesala al templo, en obras intermitentes, con los huecos de fachada, en sitio elevados, cubiertos con lapis specularis o yeso espejuelo. Adosado a un lateral de la iglesia, existe un ruinoso y poco agraciado edificio, que sirvió o pretendió ser casa parroquial y sacristía.

Muralla de Poniente

Hora de comer y disfrutar del caldero al aire libre, con el mar como fondo y bajo la sombra de una pérgola. Un exquisito calamar fresco a la plancha, sirve de preámbulo al bullit de pescado con su salsa de alioli y patatas, al que seguirá el arroz, en una paellera, con un espesor de poco más de medio cm. Que no se me olvide la ensalada, el pan tostado, el postre variado, la sangría y los cafés, más los chupitos, gentileza de la casa.

Iglesia fortaleza de san Pedro y san Pablo

Y ahora, con la barriga satisfecha ¿qué hacemos?. Pues la verdad, si hubiéramos alquilado algunas tumbonas de la playa, nos pegaríamos una siestorra, pero como no es el caso y la brisa del mar acompaña, nos daremos una vuelta por la parte más grande de la isla, la zona conocida como "el Campo".

Cartel con indicaciones del sendero por la zona de el Campo

Existen carteles de los senderos a recorrer, y que siguiendo un esquema circular, básicamente bordean la costa, con paradas en los tres elementos destacables: el fuerte de san José, el faro y el cementerio.

Además de la isla principal, hay varios islotes y escollos en el entorno de Tabarca, que propiciaron ser declarada como primera reserva marina de España, protegiendo la pradera de posidonia oceanica, y la especies animales que la habitan. Aquí quiero comentar una anécdota que me contó un conocido, en otros tiempos dedicado a tareas conservacionistas. El caso es que sin desmerecer las indudables virtudes de la reserva marina, la protección de pesca, ha propiciado el desarrollo desmesurado de los meros, convirtiéndolos en monstruosos animales depredadores, que limitan el crecimiento de otras especies de peces, moluscos y crustáceos, mermando la variedad de la fauna de la reserva.

A la izquierda playa de la Faroleta, a la derecha islote de La Galera

Comenzamos el recorrido en la Purissimeta, (se trata de una hornacina situada en el borde del acantilado, con una imagen de la Virgen María),  y andamos en sentido contrario a las agujas del reloj. El llamado Campo, no deja de ser un área llena de arbustos, que en su mayoría presentan un aspecto desolador por la falta de agua, aunque cuando llueve reverdece espectacularmente. A lo largo de la costa oriental se abren un par de playas, normalmente poco concurridas por bañistas, pero colonizadas por bandadas de gaviotas argénteas y patiamarillas.

Fachada principal de la Torre de san José

La Torre de san José 







La primera parada la hacemos en el fuerte o torre de san José, para los cual nos desviamos del sendero principal. El austero edificio, de forma troncocónica, sirvió de cuartel militar y también de prisión, y fue construido en 1791. 

A la izquierda, ruinas de la casa de labranza, al fondo derecha, el Faro

Desde aquí y por un sendero central llegamos hasta el faro de la isla, dejando atrás los restos de una derruida casa de labranza, que sirvió de base para el cultivo de productos agrícolas de autoabastecimiento y sobre todo, para el cuidado de cabras, conejos y aves de corral. Tras la adquisición en el año 2022, por el Ayuntamiento de Alicante, de los terrenos del Campo, se ha planteado la restauración de la edificación. 

Faro de Tabarca

El faro es una construcción de 1854 y en su día, cuando necesitaban del cuidado de los torreros, llegó a estar habitado por dos familias. Actualmente, una vez automatizado su funcionamiento, se encuentra deshabitado. 

La playa Gran.
Al fondo a la izquierda, el cementerio, a la derecha, la punta Falcón y el islote de La Nau

Volvemos hacia el sendero de la costa de Levante, desde cuyos acantilados, contemplamos y escuchamos a las gaviotas que ocupan las playas de cantos rodados. Finalmente alcanzamos la punta Falcón, en el extremo oriental de la isla, que ofrece el aspecto más innato, con la isla de la Nau al fondo y los escollos que la  acompañan. En esta zona, la más alejada del núcleo urbano, se encuentra el cementerio, inaugurado en 1912,  que ha sido remozado y ampliado recientemente*

* El cementerio de 1912 sustituyó al corralón junto al antiguo atracadero, en la entrada al pueblo por la puerta de san Miguel, saturado de enterramientos. Por iniciativa del alcalde pedáneo, D. Pascual Chacopino, fue propuesta al ayuntamiento de Alicante, la construcción de un nuevo cementerio, cuyo presupuesto de 2.547,87 pesetas, sería sufragado por la isla y 1.207,87 pesetas por el consistorio alicantino. La cuestión es que el maestro albañil, Tomás Giménez Antón, contratista de las obras, tardó años en percibir esta última cantidad.  
El cementerio


El regreso hacia el puerto lo hacemos por el lado Oeste, que presenta bajíos rocosos y de nuevo, numerosas aves. La caminata, de unos 2,5 km, nos ha llevado unos tres cuartos de hora.

Costa de Poniente

En el embarcadero, grupos de visitantes esperan el barco de vuelta. Tras una corta espera subimos en un catamarán de regreso a Santa Pola.

La isla fue declarada conjunto histórico-artístico con fecha 27 de Agosto de 1.964, y Reserva Marina en 1986.

Fotos propias tomadas con GoPro Hero. 

Un día en la isla de Tabarca © 2024 by Aquiles Gom is licensed under CC BY-ND 4.0 

Conocer más sobre Tabarca:

https://lafogueradetabarca.blogspot.com/

  

   

  

             

  

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