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viernes, febrero 09, 2024

Cronología de la Historia: 1810-2. El año en el que casi desaparece España (cap. 18).

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Mayo

Día 4. Publicación en la Gaceta de Madrid de varios decretos, según los cuales el rey José, ordenaba la formación de una milicia cívica española, y organizaba la distribución territorial de España en prefecturas, copiando la organización departamental francesa. 

Día 13. El rey José decide partir de Sevilla y regresar a Madrid. Dejaba una tierra, en la que, ya fuese por miedo, hartazgo o por oportunidad, había sido acogido amistosamente y agasajado con fiestas y homenajes. Las Informaciones que le llegaban de decisiones adoptadas por su hermano*, y que le afectaban de lleno, le obligaban a atenderlas personalmente. (Sorprende que no haya grabados sobre la larga visita del rey José por Andalucía).

Retrato del rey José (1809)
Cuadro de Joseph Flaugier (1757-1813)
Fuente: Museu Nacional d'Art de Catalunya

* Desde París, Napoleón actuaba como auténtico rey de España, ignorando a su hermano y dando instrucciones directas a los generales en la península. Despreció las órdenes que José I había dirigido a los generales de Cataluña y Castilla, y dispuso autocráticamente de los ejércitos, rentas y territorios españoles. Decidido a anexionar al Imperio, el territorio peninsular situado a la izquierda del río Ebro, creó los gobiernos militares de Cataluña, Aragón, Navarra y Vizcaya, y encomendó a los respectivos generales en jefe, la autoridad militar, civil y administrativa de los nuevos distritos. Únicamente debían acatar las órdenes del emperador. Éstas y otras medidas que desautorizaban a José como rey, hicieron que el rey intruso se plantease la renuncia al trono.    

Día 15. Sitio de Mequinenza (Zaragoza). Tropas francesas al mando del general Mesnier atacan la estratégica población de Mequinenza, cuya principal fortificación era el castillo, construido en una elevada montaña que lo convertían en un bastión casi inaccesible, y que dificultaba el posicionamiento de piezas de artillería.

Guarnecían la plaza unos 1.200 soldados a las órdenes del coronel Manuel Carbón. Y lo primero que hicieron los franceses fue habilitar un acceso para situar los cañones, lo que consiguieron el 1 de junio. Mientras preparaban sus baterías, los invasores aprovecharon para controlar los puntos importantes cercanos en las orillas del Segre y Ebro. En la noche del 4 de junio los franceses entraron en la población, a la que sometieron a saqueo. Los defensores refugiados en el castillo capitularon el día 8.

Días 16. Aprovechando un nuevo episodio de lluvia y viento, marinos franceses, prisioneros en el pontón* Castilla, sorprenden a los guardas, y rompen las amarras del barco, quedando a merced del viento que los lleva hasta la costa cercana al Puerto de Santa María, donde serán recibidos por sus compatriotas.

* Los pontones eran barcos desarbolados y fuera del servicio de navegación, que anclados en la bahía de Cádiz servían como prisión para los franceses capturados en la batalla de Bailén, y los marinos de la escuadra de Rosilly, rendida al comienzo de la guerra.

Barco inglés utilizado como pontón o prisión 
Dibujo de William Crotch  (1775-1847)
Retoques: Refuerzo color, borrado parte velamen
Fuente: Royal Academy of Music, London

Diez días más tarde, intentarán hacer lo mismo los prisioneros del pontón Argonauta, aunque en este caso el viento los derivó en sentido opuesto al deseado y fueron blanco de las lanchas cañoneras españolas, que incendiaron el barco, pereciendo muchos cautivos.

Día 17. La Regencia publica una real orden, por la que se autorizaba el comercio directo de todos los puertos de las provincias de ultramar, con otras colonias y naciones extranjeras, lo que era una constante y antigua reivindicación de las provincias americanas. 

La medida causó conmoción en Cádiz, que junto con Sevilla había ostentado la exclusiva del comercio con las Indias, desde el reinado de Carlos I, necesitado de los dineros de los comerciantes genoveses, instalados en ambas ciudades. La firma de la real orden se comprobó haber sido objeto de un engaño, y maniobra corrupta de algunas personas, tras lo cual, la Regencia revocó la disposición, pero el edicto ya había surtido efecto, y su anulación añadió disturbios y alteraciones en las provincias de América.

Día 22. Creación de una junta suprema en Buenos Aires, independiente del gobierno de la metrópoli, hasta la restauración en el trono de Fernando VII, por entender que la España europea estaba sometida a gobiernos extranjeros. 

La revolución de Mayo de 1810 (Buenos Aires)
Cuadro de Francisco Fortuny Masagué (1864-1942)

Día 29. La Regencia se traslada desde la isla de León a Cádiz ciudad, fijando su sede en el edificio de la Aduana. A las innumerables decisiones y medidas para el gobierno de la España libre y las Américas, seguirá una actividad incesante en la adopción de medidas, acuerdos y promulgación de decretos, junto con la decisiva protección y defensa de la Isla y Cádiz, cuya pérdida hubiera significado la capitulación del órgano de gobierno común de España.

Junio

Según los historiadores franceses, las tropas napoleónicas en la Península, ascendían en este mes, a unos 270.000 efectivos, distribuidos entre los ejércitos del Mediodía, Cataluña, Aragón, del Centro, Portugal, Extremadura, Asturias y Santander, Valladolid, Palencia y Toro, Burgos, Vizcaya y Navarra. 

Entre las fuerzas españolas, destacaba el llamado ejército de la Izquierda que, al mando del marqués de la Romana, operaba en el área Oeste entre Salamanca, Extremadura y Huelva. Contaba con una fuerza total de unos 26.000 efectivos, y unos 3.000 jinetes, aunque sin suficientes caballos, repartidos por varias poblaciones extremeñas. Las fuerzas se organizaban en dos divisiones de vanguardia y tres de línea. La división de vanguardia estaba al mando del mariscal de campo, Martin de la Carrera; la vanguardia provisional la mandaba el brigadier José Imaz; y al frente de las tres divisiones de línea estaban los mariscales de campo Francisco Javier LosadaCarlos O'Donnell y Francisco Ballesteros. Estas fuerzas sometieron a continuos hostigamientos a los franceses, evitando los enfrentamientos a campo abierto, donde la poderosa caballería napoleónica era muy superior.

El ejército aliado anglo-portugués de lord Wellington, constaba de unos 50.000 efectivos, de los que aproximadamente la mitad eran portugueses.

Día 9. Puesta en marcha del Estado Mayor General, propuesto por el general Blake, siendo nombrado general en jefe del nuevo organismo, que tendrá como misión, entre otras, coordinar la acción de los distintos cuerpos del ejército y de la armada, supeditados en ocasiones a criterios personalistas.

Día 13. Toma de Morella sin resistencia., por parte de tropas al mando del general Montmarie.

Día 18. La Regencia convoca a las Cortes para el mes de agosto próximo. El motivo por el cual se procedió a convocarlas, radicaba en la necesidad de fortalecer la identidad de España y sus órganos de decisión legítimos, tras conocerse la publicación de las cartas de Fernando VII felicitando a Napoleón por sus triunfos, casamiento, y postularse reiteradamente para formar parte de la familia imperial con un enlace con la princesa que dispusiera el emperador.

Las cartas, publicadas en el Monitor de Paris, (una especie de boletín oficial), fueron conocidas en España por medio de varios ejemplares del Monitor, que los franceses se ocuparon de introducir en el país.

Pese a los recelos y dudas del Consejo de España y de las Indias, sobre la autenticidad de los escritos de Fernando, las sospechas sobre su veracidad, eran lo suficientemente graves para que el Consejo se reuniera en sesión extraordinaria el 9 de junio, y adoptase entre otras medidas, la necesidad urgente de que por parte de la Regencia se emitiera un manifiesto dirigido a ambos lados del Atlántico, tranquilizando a los españoles, y se incluyera la pronta celebración de las Cortes. Para mayor asombro, el conservador Consejo, aconsejaba la libertad de prensa. 

Julio

Día 5. Acción de Jerez de los Caballeros (Badajoz). Las escaramuzas entre tropas españolas del ejército de la Izquierda, y tropas francesas del general Reynier, eran frecuentes en Extremadura, y entre las muchas que hubo, destacó la habida en Jerez de los Caballeros, donde fuerzas españolas dirigidas por el brigadier Imaz, y el coronel Morillo, se enfrentaron a los franceses durante varias horas, causándoles importantes bajas, y retirándose finalmente, ante la llegada de refuerzos franceses.

Murallas y fortaleza templaria de Jerez de los Caballeros
Fuente: Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros

Día 10. Capitulación de Ciudad Rodrigo. Con la caída de la plaza fuerte, las críticas hacia lord Wellington aumentaron, ya que no se entendía por qué no había acudido en auxilio de los defensores, estando acampado cerca, y pese a las peticiones de auxilio de las autoridades de la ciudad, del gobierno de la Regencia, y del marqués de la Romana, que acudió a su campamento, ofreciendo el aporte de sus tropas. La cuestión es que sir Arthur Wellesley, se mostró firme en su posición de no arriesgar una batalla, que igual podía ganar que perder, y que en todo caso no sería decisiva. Los acontecimientos en los meses siguientes, le darían la razón.

Día 20. Siguiendo el ejemplo de Caracas y Buenos Aires, se constituye en el nuevo reino de Granada (Colombia), una junta suprema independiente de la España europea, que destituye al virrey Antonio Amat. 

Día 23. Embarque en Cádiz del general Blake. Tras la incursión de saqueo del mariscal Sebastiani por tierras de Murcia, los ánimos de los murcianos habían quedado alterados y se sucedían los disturbios en la zona. Para acabar con la agitación, embarcó el general Blake en Cádiz, llegando el 2 de agosto al puerto de Cartagena, para dirigirse a Elche, donde el general Freire tenía el cuartel general. El ejército existente, se componía de unos 14.000 hombres, unos 1.800 jinetes y 14 piezas artilleras, fuerzas muy repartidas entre MurciaAlicanteElcheOrihuelaCartagena y otras localidades, a las que había que añadir otros cuerpos repartidos por la Mancha, la sierra del Segura y límites con Granada.

Una de las primeras decisiones fue nombrar al general Francisco Javier Elio, el mando militar de Murcia, restableciendo la calma entre la población.

Cartagena en 1809
Dibujo de Louis A. G. Bacle d'Albe (1761-1824)
Litografía de Godefroy Engelmann (1778-1839)
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Fuente: Souvenirs pittoresques du Général Bacler d'Albe. Campagne d'Espagne 

Conocedor Sebastiani, de la situación en Murcia, se propuso repetir la fructífera visita del mes de abril, y con ese fin partió con sus tropas el 18 de agosto.  Blake, sabedor de las intenciones del francés, se dispuso a recibirle, colocando estratégicamente las tropas, la artillería, reforzando las posiciones, y entorpeciendo algunos caminos inundando la huerta, en la medida que lo permitía el escaso caudal del Segura. Se armó al paisanaje y se les distribuyó en compañías.

Hacia el 28 de agosto, Sebastiani llegó a Lebrilla, a unas 4 leguas de Murcia. Hizo algunos reconocimientos del terreno, al tiempo que la caballería española y los paisanos, fustigaban sus patrullas. No lo vería claro el militar francés cuando en la noche del 29 al 30 de agosto, decidió el repliegue de sus tropas hacia Totana, de vuelta hacia sus posesiones en Granada, ocasionando a su paso por Lorca graves incidentes y desmanes.

Agosto

Día 10. Toma de la Puebla de Sanabria (Zamora) por los españoles. Durante el conflicto fueron numerosos los casos de conquista de una población, por unos u otros combatientes para al poco tiempo cambiar de ocupantes. Un caso singular fue la Puebla de Sanabria, la localidad había sido recuperada por los franceses que seguros de su posesión, dejaron una pequeña guarnición y se retiraron. Enterados de la situación, tropas hispano-portuguesas al mando de los generales Taboada y Silveira, atacaron el 3 de agosto, y tras varios encontronazos, recuperaron la población que volverían a perder semanas más tarde. Lo destacable de esta acción, fue que la guarnición francesa, compuesta por soldados suizos, fue hecha prisionera, y a cambio de su palabra, de no volver a tomar las armas contra los aliados, se les prometió embarcarlos en La Coruña.

Día 11. Acción del Cantalgallo (Badajoz). El ejército de la Izquierda o de Extremadura, al mando del marqués de la Romana, con sus divisiones de vanguardia y de línea, participaba en acciones que ponían en aviso a los franceses entorpeciéndoles abastecimientos y comunicaciones, pero conocedor de las limitaciones propias, y de la capacidad de las fuerzas enemigas, la Romana procuraba no arriesgar en combates abiertos.

Retrato del general Francisco Ballesteros
Autor: anónimo francés
Retoques: recorte lmna., color digitalizado
Fuente: Biblioteca Nacional de España
Ante la aparente inacción y falta de resultados significativos, y subsiguientes críticas, el marqués debió verse obligado a intentar una acción de envergadura, y el 5 de agosto marchó de Badajoz, para unirse a las divisiones de los generales Ballesteros y la Carrera, en total unos 12.000 hombres, que debían avanzar hasta tierras sevillanas. El movimiento de tropas españolas, era conocido por los franceses acampados en Zafra, que anticipándose a los españoles abandonaron la población, avanzaron con presteza, y se congregaron en número de unos 8.000 efectivos en Llerena.

Al amanecer del día 11, los napoleónicos se habían adelantado y ocupado los altos de Villagarcía de la Torre, una posición estratégica favorable, mientras que las fuerzas españolas quedaron en el paraje de Cantalgallo, con un valle separando ambos ejércitos.

El enemigo atacó con viveza, intentando envolver con rapidez a la infantería española, lo que evitó la caballería del mariscal Martín de la Carrera. El combate se prolongó durante unas tres horas, en las que las fuerzas de las divisiones de vanguardia españolas, se enfrentaron a los franceses, sin que llegaran a intervenir las tropas de retaguardia de la Romana, quien, al llegar al campo de batalla, ordenó replegarse a los combatientes españoles, que se retiraron hasta Salvatierra.

Retrato del general Martín de la Carrera
Grabado de Tomás López Enguídanos (1773-1814)
Retoques: recorte Lmna., color digitalizado
Fuente: Biblioteca Nacional de España

No hay datos fidedignos de las bajas de ambos bandos. Según el informe de Ballesteros y Martín de la Carrera, la acción costó unos 115 muertos y 210 prisioneros al ejército español, asignando como mínimo en 600, las bajas francesas. Y como ocurría casi siempre con un fracaso, llegaron las excusas y búsqueda de culpables. La Romana, en su informe decía que no buscaba batalla, sino sólo comprobar la capacidad de movilización enemiga, culpando a Ballesteros y la Martín de la Carrera, de precipitarse, por "el ansia de gloria".

Por su parte los generales que habían entrado en combate, se justificaban en su informe dirigido a su general en jefe, no admitiendo la derrota, y que habían entrado en batalla al tener que repeler el ataque sorpresa francés, admitiendo el ardor de sus tropas, y mencionando la falta de ayuda de la retaguardia.  

Día 15. Sitio de Almeida (Portugal). La plaza, bien fortificada y abastecida, se presumía un objetivo difícil de conquistar. La guarnecían unos 4.000 hombres al mando del coronel inglés William Cox, y la defendían 30 piezas artilleras. Un hecho puntual hizo que en la noche del 26 de agosto cambiase radicalmente la situación, cuando se incendiaron los almacenes de pólvora del castillo ubicado en el centro de la ciudad, provocando su voladura, junto con la destrucción de numerosas viviendas y edificios, el desmantelamiento de las piezas de artillería y, sobre todo, ocasionando la muerte de unas 500 personas, e innumerables heridos. Aprovechando la confusión, los franceses intimaron la rendición, y la ciudad capituló el día 28. Ayudó la rebelión de un grupo de soldados acaudillados por dos oficiales portugueses, y quedó la sospecha sobre la connivencia de los lusitanos partidarios de los franceses, cansados de la guerra y de la sumisión hacia los ingleses.

Fortaleza de Almeida
Grabado de John Luffman (1776-1820)
Fuente: Biblioteca Nacional de Portugal

La pérdida de Almeida se unía a la caída de Ciudad Rodrigo, y ambos hechos desmoralizaron a los ingleses, cuyo gobierno dio a entender que podrían retirarse sus tropas. Wellington se mantuvo impasible, y permaneció firme en la confianza del ejercito anglo-portugués que mandaba y en las medidas de defensa adoptadas.

Día 24. Acción de Moguer (Huelva). Sin un ejército reglado con capacidad para enfrentarse en campo abierto a los invasores, la Regencia favoreció y fomentó la formación de agrupaciones armadas con alta movilidad, que, aunque no eran determinantes en la lucha contra el francés, molestaban y quitaban operatividad a las tropas napoleónicas.

Además de las patrullas armadas de Asturias, Cantabria, el Bierzo, etc., la Regencia impulsó la formación de partidas armadas a izquierda y derecha de Cádiz, y así se organizaron fuerzas armadas en el condado de Niebla y sierra de Aracena, por un lado, y en la serranía de Ronda por otro. Junto con las unidades de tierra, la Regencia dedicó recursos al empleo de expediciones marítimas, en las que, aprovechando el dominio del mar, gracias a la marina inglesa, contingentes de fuerzas se trasladaban en barcos, para hostilizar a los ocupantes franceses, tratando de restarles recursos en su asedio sobre Cádiz.

En estos tipos de acciones por mar, destacaba el general Luis de Lacy Gautier, quien, transportando a sus tropas en barcos, había protagonizado varios desembarcos entre Algeciras y Marbella. Decidido a aumentar su campo de acción, embarcó con unos 3.000 hombres, y con la ayuda de una pequeña flotilla inglesa y lanchas ligeras, tomaron tierra de noche, en la barra de Huelva, el 23 de agosto. Era intención de los desembarcados liberar a Moguer, donde los franceses contaban con una guarnición. Las fuerzas ligeras atacarían por tierra y otras lo harían desde el río Tinto.

Retrato del general Luis Lacy Gautier
Litografía de Costa
Retoques: recorte Lmna., color digitalizado
Fuente: Biblioteca Nacional de España 

Llegados a Palos de la Frontera, atacaron al destacamento francés, persiguiéndolo hasta Moguer, donde hicieron prisioneros y causaron algunas bajas. Con tropas de refuerzo procedentes de San Juan del Puerto, los franceses intentaron desquitarse por la tarde, siendo rechazados todos los ataques, hasta que, al anochecer, cesaron los enfrentamientos. 

Mandaba en la zona, el general Francisco Copons y Navía, quien, con tropas móviles, molestaba a los franceses e interfería en las acciones de éstos. Lacy y Copons, se reunieron en Niebla, produciendo el entusiasmo de las gentes de la comarca, que redoblaron sus acciones contra los ocupantes, pensando en el respaldo de las tropas llegadas. Pero al entusiasmo sucedió la decepción, al reembarcar las fuerzas de Lacy el día 26 cumplidos sus objetivos de molestar y movilizar al enemigo. Como escarmiento, los franceses represaliaron a las poblaciones de la zona que habían colaborado con la expedición.       

Septiembre

Epidemia de fiebre amarilla en Cádiz. Las epidemias no eran extrañas a la ciudad, al igual que pasaba con la mayoría de poblaciones de la época. Ya entre los años 1800 y 1804, Cádiz había padecido una terrible epidemia de fiebre amarilla. Pero en 1810 la población se había más que duplicado en un año, y de unos 40.000 habitantes había pasado a albergar unos 90.000, con gran movimiento de entradas y salidas de personas. Los riesgos de enfermedades habían aumentado.

Escena de la epidemia de fiebre amarilla en Cádiz
Cuadro de Théodore Géricault (1791-1824)
Museo de Bellas Artes de Richmond. Virginia. EE.UU. 

A finales de agosto y principios de septiembre aparecieron los primeros casos de calenturas entre unas mujeres y un niño, de una misma familia, acogidos en el colegio de la Santa Cruz, que procedían del Campo de Gibraltar. A estos casos siguieron otros y hacia finales del mes, el contagio se había extendido. El doctor Bartolomé Mellado, en un informe publicado en 1811 sobre la epidemia, escribía lo siguiente: 

En este día (28 sep.) perdí de un todo la esperanza de sofocar el contagio: siempre me se hizo increíble el que no hubiese otros enfermos ocultos en el barrio de Santa María y en el hospital de San Juan de Dios, y así se lo manifesté varias veces al vocal Don José María de Lila: al fin reventó la mina, y en un mismo día supe que cárcel, hospital, y todos sus alrededores estaban llenos de enfermos de esta clase, ...Bartolomé Mellado. Historia de la epidemia padecida en Cádiz en 1810..., Cádiz. En la imprenta de don Josef Niel. 1811.

La mayor mortandad se produjo en los meses de septiembre y octubre, decayendo la enfermedad con la llegada de la bajada de temperaturas, hasta su cese en diciembre de 1810.

Día 14. Acción de La Bisbal (Gerona). El capitán general de CataluñaD. Enrique O'Donnell había trazado un plan para sorprender, y atacar a las guarniciones francesas situadas en posiciones de retaguardia, al considerar que, al no estar en primera línea del conflicto, podrían ser más vulnerables. 

O’Donnell había partido el día 6 desde el cuartel general de Tarragona, previamente había ordenado el embarque de algunas tropas, artillería y suministros, para su transporte por mar, evitando así ralentizar su marcha. En Villafranca se le unió la división del general Campoverde, situó patrullas para observar los movimientos del mariscal McDonald, jefe de las fuerzas francesas en el Principado, y con nuevas tropas, al agregársele la caballería del brigadier Bartolomé Georget, siguió su avance por San CugatMataró y Pineda, asegurándose de conocer las posiciones de tropas francesas. El 12 de septiembre se dirigió hacia Tordera y Vidreras, y al amanecer del día 14, con un reducido y selecto grupo de 60 húsares y 100 infantes, emprendió la marcha con dirección a La Bisbal, llegando en unas cuatro horas a la población, donde ocupó rápidamente las calles, capturando a la guarnición francesa, y obligando a capitular al general Schwartz, refugiado con tropas en una casa fortificada. 

Acción gloriosa de La Bisbal
JM
Fuente: Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña
Biblioteca Nacional de España 

Por su parte, el coronel Honorato Freires al frente de los batallones de Tarragona y Almería, y con unos 60 caballos, se hizo con el control de Sant Feliú de Guíxols, y el teniente coronel Tadeo Aldea, se apoderó de Palamós.

El resultado de la afortunada acción, fue la captura de unos 1.200 prisioneros, entre los que figuraban un general, 2 coroneles y 56 oficiales. También se capturaron 17 piezas artilleras, y gran cantidad de armas, aparejos, municiones y provisiones.

Estas acciones no eran determinantes para acabar con la guerra, pero en su conjunto representaban un entorpecimiento para los mandos franceses, al no poder asegurar los abastecimientos a sus tropas, especialmente a Barcelona y ralentizar otras operaciones militares.   

Día 15. Acción de Fuente de Cantos (Badajoz). Tras la acción de Cantalgallo (11 sep.) el ejército de Extremadura o de la Izquierda, se reforzó con la caballería al mando del general Fernando Gómez de Butrón, y con una brigada de jinetes portugueses que mandaba el general británico Georges Allen Madden, a estas incorporaciones siguieron movimientos de las tropas españolas por la comarca de Fuente de Cantos, donde se concentró el general Martín de la Carrera con su división de caballería y artillería móvil.

Los franceses seguían de cerca los movimientos del ejército que mandaba el marqués de la Romana, y el día 15 acometieron con numerosas fuerzas de infantería y unos 1.800 jinetes, a las tropas españolas, que tras los primeros embates y muy superadas por el número, comenzaron la retirada. En el repliegue fueron sorprendidos por los destacamentos franceses que estaban situados a sus espaldas, provocando el desconcierto entre las tropas, y  arrebatando algunos cañones. El resultado de los combates hubiera sido peor sin la intervención de la brigada portuguesa del general Madden, que impidió desgracias mayores. Los españoles se concentraron en Almendralejo, y los franceses quedaron en Zafra y Los Santos de Maimona.

Ésta sería una de las últimas intervenciones de tropas bajo el mando del marqués de la Romana, quien, por su cuenta y riesgo, sin obtener permiso de la Regencia, decidió unirse con sus fuerzas a las anglo-portuguesas de Wellington, sustituyéndole al frente del ejército de Extremadura, el general Gabriel de Mendizábal.     

Día 16. Invasión de Portugal por los franceses. Comienza un nuevo intento del francés, para controlar el país vecino. Las tropas del ejército invasor sumaban unos 75.000 combatientes, de los que unos 14.000 formaban la caballería. Otros 28.000 hombres se les unirían días después.

El cura D. Miguel Hidalgo proclama la
Independencia Nacional en Dolores...

Autor: Adrián de Unzueta (1865-1919)
Fuente: Hemeroteca Nacional de México

 Día 16. El clérigo Miguel Hidalgo de la Costilla, cura de la población mejicana de Dolores, encabeza una sublevación, proclamando la independencia de México. Tras apoderarse de la ciudad de Guanajuato, avanzarán hasta Morelia, (en la época Valladolid de Michoacán), y pondrán en apuro a la ciudad de Méjico. La intervención del nuevo virrey, Francisco Javier Venegas, parará la rebelión y tras varios enfrentamientos, el cura Hidalgo, considerado el padre de la independencia mejicana, sería fusilado en marzo de 1811, junto con algunos seguidores. 

Día 18-20. Las tropas del mariscal Massena entran en Viseu (Portugal). Tras la caída de Almeida, los franceses escasos de víveres y hostigados por partidas de guerrilleros, permanecieron cerca de un mes en la zona, provocando el enfado de Napoleón que no entendía el retraso en el avance. Finalmente, Massena se puso en marcha con dirección a Coímbra, pasando por la ciudad de Viseu, que encontró desierta, sufriendo ataques del coronel inglés Traud, que le provocaron alguna pérdida de artillería y equipajes, así como un retraso de dos días, que serían de gran perjuicio, para posicionar sus tropas en los altos de Busaco.

Día 24. Quedan instaladas en la isla de León las Cortes generales y extraordinarias de la Monarquía. Como sede se eligió el pequeño teatro de la Isla, donde se reunieron los diputados tras prestar juramento, aunque algunos diputados mostraron su desacuerdo con la fórmula redactada. 

Asistieron a esta primera sesión, 105 diputados, de los cuales 29 representaban a las provincias de América y Filipinas, si bien al no poder acudir los titulares fueron representados por suplentes, al igual que algunos diputados de la Península. Las sesiones serían públicas, aunque compartidas con otras secretas.

El obispo de Orense como presidente de la Regencia, pronunció un escueto discurso de apertura, dejando en manos de las Cortes la elección de su presidente y secretarios. Tras el acto de apertura, el gobierno de la Regencia abandonó el lugar, dejando a los reunidos a su aire, sin un reglamento o protocolos a seguir.

En esta primera sesión ya se mostraron las diferentes posturas y bandos de los parlamentarios, predominando la facción reformista, y formándose a su vez, un partido entre los representantes de ultramar. Las Cortes se declararon soberanas y habilitaron interinamente a la Regencia, que debía prestar un juramento con una fórmula que disgustó a algún miembro de la misma. Tras la elección de la mesa, fue leído un escrito en el que la Regencia, prevenida de lo que se avecinaba, presentaba su dimisión, dejando a criterio de los reunidos la formación de un gobierno.

El juramento de las Cortes de Cádiz en 1810
Cuadro de José Casado del Alisal (1832-1886)
Fuente: Palacio de las Cortes de Madrid

Sin mayor demora intervino el diputado por Extremadura, D. Diego Muñoz Torrero que esbozó un cuadro de los objetivos que debía seguir la cámara, dando la palabra a D. Manuel Luján, quien enumeró una larga serie de proposiciones de ley que fueron aprobadas y convertidas en decretos, en la misma sesión constituida como permanente*.

* Entre las disposiciones aprobadas figuraban: declarar las Cortes como representante de la soberanía nacional; reconocer a Fernando VII como rey legítimo; reconocer la separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial, asumiendo las Cortes el poder legislativo en toda su extensión; habilitar interinamente al Consejo de Regencia existente para ejercer el poder ejecutivo; declarar inviolables las personas de los diputados.

Los diputados desarrollaron una actividad frenética, con sesiones hasta de madrugada, y atribuyéndose un excesivo protagonismo, (el tratamiento que eligieron para dirigirse a las Cortes fue el de Majestad). La Regencia interina desempeñó un papel poco colaboracionista con las Cortes.

Día 30. El duque de Orleans, que sería rey de Francia en 1830, con el nombre de Louis-Philippe I solicita pronunciar un discurso en las Cortes, sin que se aceptase la petición. Era pretensión del duque, reclamar para sí el mando de un ejército de fuerzas españolas, derecho que decía tener al habérselo propuesto la Regencia meses atrás.

Día 27. Batalla de Busaco (Portugal). Wellington, instalado con sus tropas en las líneas de Torres Vedras, posición inexpugnable desde donde esperaban a los franceses, decide pasar a la ofensiva. Reúne 25.000 soldados británicos, y 25.000 soldados portugueses, y marcha al encuentro del ejército francés, que camino de Coímbra se verá obligado a cruzar por alguno de los tres posibles caminos posibles. Wellington dispuso a sus tropas en posiciones privilegiadas, controlando las rutas que podrían seguir los franceses.

Batalla de Busaco
Dibujo de William Heath (1795-1840) Grabado de Thomas Sutherland (1785-1838)
Retoque: recorte imagen
Fuente: The martial achievements of Great Britain and her allies
Al amanecer del día 27, el mariscal Massena y sus tropas, eligen el camino que pasa por la cima de la sierra, donde Wellington tenía su cuartel general. Tras un fuerte ataque francés del general Reynier, que consigue arrollar a parte de la 3ª división inglesa, la llegada de refuerzos aliados logra desalojar a los atacantes, expulsándolos montaña abajo.

Por su parte, las tropas del mariscal Ney, intentaron cruzar la sierra por su derecha, donde les esperaban fuerzas del general Crawford, que, con numerosas descargas de disparos primero, y atacando a la bayoneta después, hicieron retirarse a los franceses. Los napoleónicos perdieron unos 4.000 hombres, un general murió, dos fueron heridos y otro, el general Simón, fue hecho prisionero. Por parte de la alianza anglo-portuguesa, los muertos fueron unos 1.300.

Descartado el paso por Busaco, Massena consiguió información sobre otro camino más a la derecha, cogiendo desprevenidos a los aliados, a los que confundió con amagos de ataques y escaramuzas. Finalmente, los franceses llegaron a la ciudad de Coímbra que saquearon.

Las fuerzas anglo-portuguesas se dirigieron a las líneas defensivas de Torres Vedras, un magnífico complejo de defensa trazado por los ingleses, y mandado ejecutar por Wellington, quien mantuvo una posición discreta sobre un plan, desarrollado durante más de un año, al objeto de proteger Lisboa. 

Octubre

Día 3. El obispo de Orense, Pedro de Quevedo y Quintano, que había dimitido de la presidencia del Consejo de Regencia, impugna la constitución de las Cortes y la atribución de residir en ellas la soberanía nacional, lo que provocó la indignación de algunos diputados, de tal manera que no se permitió la salida del obispo para su diócesis, hasta que no hiciera ante las Cortes el juramento de acatamiento, que había evitado realizar desde el mismo día 24 de septiembre, jura que finalmente realizó el 3 de febrero de 1811, permitiéndole partir de Cádiz. 

Día 12. Acción de Fuengirola (Málaga). La guarnición del castillo, estratégicamente situado, la componían  unos 160 soldados polacos, 4 cañones servidos por tres artilleros españoles, y unos pocos dragones franceses, bajo las órdenes del capitán Franciszek  Młokosiewicz.

El general de división británico, Andrew T. Blayney, tenía instrucciones para hacerse con el control de la plaza, y organizó un contingente de tropas británicas, alemanas y españolas, con un total de unos 1.800 hombres, junto con algunas piezas de artillería, y el apoyo marítimo de 2 fragatas y 5 lanchas cañoneras.

Pese al asalto de los guerrilleros españoles primero, y más tarde de los batallones inglés y alemán, no consiguieron rendir la fortaleza, mientras que las fragatas y cañoneras bombardeaban el recinto desde el mar. 

El castillo Sohail, Fuengirola
Fuente: Gom 2016

Lord Blayney intentó un nuevo asalto, pero los polacos resistieron heroicamente, y mataron a numerosos atacantes y un comandante inglés, haciendo retroceder a los asaltantes.

Al día siguiente, 13 de octubre, los defensores amanecieron reforzados con tropas que habían conseguido entrar por la noche. El día anterior habían logrado inutilizar las lanchas cañoneras, pero las fragatas, lejos del alcance de la artillería del castillo, siguieron cañoneando, provocando el derrumbe de la torre y parte de las murallas.

Lord Blayney envió un emisario para intimar la rendición, pero los polacos decidieron seguir peleando. La llegada de un nuevo barco inglés, el Rodney, con refuerzos de tropas, originó unos momentos de confusión durante el desembarco de las tropas, aprovechándolo los del castillo para realizar una salida con unos 130 hombres, que arrollaron a los guerrilleros españoles y al batallón alemán, capturando la artillería inglesa.

Siguieron recrudeciéndose los enfrentamientos, Blayney, desmontado de su caballo, cayó prisionero de los polacos. Temiendo la llegada de las tropas de vanguardia del general Sebastiani, los aliados decidirán retirarse y embarcar en el Rodney.

El general inglés permaneció prisionero en Francia hasta 1814, y publicó un libro relatando sus experiencias en España y Francia.  

Día 14. Combate de Sobral (Portugal). La vanguardia del ejército francés llega a Sobral, ante la primera línea de Torres Vedras, donde se parapeta el ejército anglo-portugués. Los franceses realizan un ataque de tanteo, pero al advertir de la dificultad del ataque se repliegan, y se convencen de que con su contingente de 36.000 soldados no podrán vencer, y mantener suficientes hombres para, luego, avanzar sobre Lisboa.

Convencido el mariscal Massena de la improbable victoria, distribuyó sus tropas en cuatro áreas, y decidió, de acuerdo con sus generales, no aventurar una ofensiva y enviar al general Foy a Francia, para informar al emperador y pedir refuerzos*

* Wellington, seguro en aquél formidable atrincheramiento y teniendo libre el mar, iba reforzando su ejército; las bajas se cubrieron con tropas de Inglaterra y de Cádiz; y además pasó de la Extremadura española a unírsele el marqués de la Romana con 8.000 hombres en dos divisiones mandadas por D. Carlos O'Donnell y D. Martín de la Carrera. Iban entrando también en aquel recinto defendido por 600 bocas de cañón, las milicias de Lisboa y de la Extremadura portuguesa, y todo el que podía y estaba en edad de llevar armas, de modo que a fines de octubre había dentro de las líneas 130.000 hombres, de ellos 70.000 de cuerpos regulares. Modesto Lafuente. Historia general de España. Tomo XVII.

Día 15. A instancias de los diputados representantes de las provincias de ultramar, las Cortes aprueban un decreto por el que, entre otras medidas, se insistía en la igualdad de derechos de los naturales originarios de las provincias de ultramar, con los de la península, También se establecía el olvido (amnistía) para los países donde había habido "conmociones" y que reconocieran la autoridad de la metrópoli.

Batalla de Cardona
Fuente: Historia de la guerra de la Independencia en el antiguo Principado
Día 21. Acción de Cardona (Barcelona). tropas francesas al mando del mariscal McDonald, muy superiores en número, atacan a las fuerzas del marqués de Campoverde en las cercanías de Cardona. Advertida la presencia de las avanzadillas enemigas, le salen al encuentro algunos batallones españoles a caballo. Nuevas fuerzas imperiales obligan a entablar nuevos enfrentamientos entre unos y otros, con alternancias de dominio. Al aumento de combatientes franceses siguió la llegada de refuerzos españoles desde Solsona. Al anochecer, cansados, se retiraron ambos bandos, los españoles volvieron a Cardona y los franceses a Solsona, donde siguieron cometiendo saqueos e incendiaron la recién construida catedral. 

Día 28. Las Cortes nombran una nueva Regencia con los tres miembros siguientes: Joaquín Blake, capitán general del ejército, y Gabriel Ciscar, jefe de la escuadra, en representación de la España europea, y el capitán de fragata, Pedro Agar, en representación de la España americana. Al estar ausentes los señores Blake y Ciscar, las Cortes designaron como suplentes al marqués del Palacio y a D. José maría Puig. Al poner objeciones a la fórmula del juramento, el primero de ellos, fue sustituido por el marqués del Castelar. 

Noviembre

Día 3. Batalla de Baza (Granada). Convencido de poder dar batalla a las fuerzas de Sebastiani, el general Joaquín Blake, con un ejército reorganizado, una caballería experimentada y 12 piezas de artillería, partió de tierras murcianas, a finales del octubre. El día 2 de noviembre, ocupó la población de Cúllar, desalojando a la guarnición francesa, y avanzó hasta la hoya de Baza, ocupando las lomas cercanas. Las vanguardias francesas, esperaban. Tras una ventajosa carga de la caballería española del general Freire, despejando la campa de escuadrones enemigos, con la ayuda de guerrillas que protegían los flancos, Blake decidió bajar de su posición con tres cañones y la mitad de la infantería, mientras la caballería española, retirándose tras cumplir su objetivo inicial, era atacada en su retaguardia por los jinetes franceses, produciendo desorden, mientras los escopeteros españoles intentaban contener la acometida francesa, para finalmente tener que refugiarse entre la división que había quedado en los altos, cesando el avance enemigo.

Croquis frente batalla de Baza
Autor: Mariano Sentmanat
Fuente: Ministerio de Defensa

La acción, costó a los españoles unas 1.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, con escasas pérdidas enemigas, quienes no arriesgaron más allá de Lorca, donde reclamaron dineros y avituallamientos.

Blake regresó a sus posiciones murcianas, intentando, una vez más, reorganizar y fortalecer las tropas y los civiles. Pronto dejaría el mando de aquel ejército, reclamado para ejercer altas funciones, como nuevo miembro de la Regencia. Como sustituto al mando del ejército en la zona, quedó el general Freire.

Día 10. Aprobación de la libertad de imprenta. Tras más de un mes de intensos debates y discusiones, las Cortes promulgan la libertad de imprenta, desapareciendo la censura previa. Únicamente las obras o publicaciones con temas eclesiásticos, podrían ser objeto de una posterior censura y sanción.

Fragmento de la Gazeta de la Regencia de España e Indias de 15 nov 1810
Fuente: Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado

Durante la tramitación de la ley, quedaron de manifiesto las distintas fracciones de opinión en Cortes. Por una parte, los partidarios de reformas, que la gente empezó a llamar liberales, por el reiterado empleo de la palabra, y por otra, los opuestos a medidas reformadoras o tradicionalistas.

Un tercer grupo de opinión lo formaban los americanos, que inclinaban a uno u otro lado las deliberaciones, según sus propios intereses. 

Entre los personajes del grupo liberal, destacaba D. Agustín de Argüelles, y entre los tradicionalistas, D. Francisco Gutiérrez de la Huerta; entre los americanos se distinguió D. José Mejía, un hábil virtuoso en defender una cuestión y la contraria sin alterarse.

Diciembre

Día 9. Acción de Cogolludo (Guadalajara). Entre las cerca de 200 partidas de guerrilleros y también de bandoleros, que guerreaban por todo el país, destacaban las de Francisco Espoz y Mina, y la de Juan Martín, el Empecinado. Este último se movía especialmente por la provincia de Guadalajara, sin descartar otras zonas vecinas. Sus fuerzas llegaron contar hasta unos 2.000 hombres entre infantes y jinetes. 

Convoy de heridos franceses sorprendido por Mina y su partida
Ilustración de H.F.E. Philippoteaux (1815-1884)
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Fuente: A. Thiers, Histoire de l'Empire 

Varios habían sido los encuentros mantenidos con el enemigo, destacando la victoria del 29 de agosto en Retortillo de Soria, donde deshizo una columna de soldados franceses. Esta acción le valió el empleo de coronel concedido por la Regencia.

En octubre bloqueó las comunicaciones con Guadalajara, Brihuega y Torija, dejándolas incomunicadas.

Para contrarrestar sus acciones y tratar de capturarlo, el mando francés encargó la misión al general Hugo, quien empleó todo tipo de tácticas para ello. Así en noviembre, Juan Martín tuvo que sofocar una sublevación de sus propias fuerzas, incitadas por un desertor procedente del bando francés. También le llegaban proposiciones del general galo para pasarse con sus tropas al ejército del rey José.

La gran movilidad de sus tropas y el conocimiento del terreno, habían convertido al Empecinado en un auténtico quebradero de cabeza para el general Hugo, ya que tan pronto estaba por tierras de Guadalajara, como atacaba convoyes franceses por Segovia, sorprendía a las patrullas enemigas por Soria, o enviaba tropas de socorro a Cuenca.

Conocedor de sus propias limitaciones, si el enemigo enviaba refuerzos y cañones, con los que quedaba muy en desventaja, rehuía el enfrentamiento, dejándolos plantados, como ocurrió en Cogolludo el 9 de diciembre.  

El Empecinado demostró una inteligencia natural para guerrear, empleando la astucia y el sentido común, aunque de carácter muy independiente. Es uno de los personajes de la historia de España, con una biografía de las más interesantes y noveleras. 

Día 13. Sitio de Tortosa (Tarragona). Con objeto de controlar la ruta entre Cataluña y Valencia, Napoleón había ordenado al mariscal Suchet la toma de Tortosa, punto estratégico y paso obligado por el río Ebro. Desde el mes de julio la ciudad estaba siendo sometida a un bloqueo intermitente por las tropas de Suchet, apoyadas por fuerzas del general McDonald. Las continuas escaramuzas de las tropas españolas, los ataques a los convoyes de víveres, de partidas armadas y somatenes, mantenían ocupadas a las armas francesas, entorpecían la continuidad de las tropas enemigas, retrasando la conquista de la ciudad.

Era gobernador de Tortosa, Miguel de Lili Idiáquezconde de Alacha. La guarnición tortosina la componían unos 7.200 hombres, a los que había que añadir los habitantes que participaron en la defensa. 

 

Plano del sitio de Tortosa
Fuente: Atlas de la guerra de la Independencia (José Gómez de Arteche)
 Biblioteca Virtual de Defensa

Los franceses habían trazado un minucioso plan para asegurar la conquista de la ciudad, preparando caminos, creando puestos de almacenamiento de víveres y aprovisionamientos, a lo largo del río Ebro, con guarniciones que aprovechaban antiguos castillos y edificios sólidos, y con obras de trincheras, zanjas y puestos para montaje de las baterías artilleras No descuidaban la construcción de barcas y barcazas, para el transporte de abastecimientos y armas, así como para garantizar los pasos por el río*. 

* Muy fatigosos serían los trabajos que imponía el mariscal Suchet, cuando en el reporte sobre las operaciones del Diario de Tortosa, leemos: "Esta tarde han llegado aquí dos desertores de la parte de Mora: declaran ser naturales de París, y que se vienen por lo mucho que les hacen trabajar". Gazeta de la Regencia de España e Indias de 15/11/1810. 

En los meses de agosto y septiembre se sucedieron pequeños enfrentamientos e intercambio de disparos entre los defensores y los franceses, ocupados en transportar y montar las baterías de cañones y morteros.

El 3 de noviembre habían partido desde Mequinenza 17 barcas cargadas con cañones, y aprovisionamientos, escoltadas por los márgenes del río por tropas francesas. La crecida del río Ebro, aceleró la navegación de las embarcaciones, quedando desprotegidas. La ocasión fue aprovechada por el teniente coronel Villa, que emboscado entre las localidades de Fayón y Ribarroja, se hizo con algunas barcas. Una acción similar ocurrió el 27 de noviembre, en la que las tropas de apoyo se adelantaron a las barcas, y partidas de catalanes la hicieron llegar hasta la ribera, capturando además a unos 70 hombres de la guarnición de Mequinenza.

Asegurado el abastecimiento de Barcelona, gracias al último convoy procedente de Francia que el general McDonald, consiguió hacer llegar a la ciudad condal, dispuso de parte de sus tropas para ayudar al mariscal Suchet, en la conquista de Tortosa. Ambos militares se reunieron el 13 de diciembre, tras lo cual McDonald se posicionó en Mora de Ebro y Suchet se situó en la ribera izquierda, por Cherta, avanzando hasta cerca de Tortosa, y siendo hostilizado por las avanzadillas.

Los franceses consiguieron bloquear las salidas aguas arriba del río, y otros batallones cubrieron los otros lados de la población, quedando los tortosinos encerrados entre las murallas.

Los defensores fueron desalojados de las alturas el 15 de diciembre, y los zapadores galos lograron abrir por la noche, entre los días 19 y 21 de diciembre, varias trincheras que cercaron a los sitiados, quienes habían descuidado iluminar con artificios la oscuridad.

A partir del día 23, se sucedieron las salidas de los españoles, atacando a los soldados que trabajaban en la construcción de trincheras, produciéndose bajas en los dos bandos, pero que fue especialmente grave para los franceses en las luchas del día 25. 

Pese a los reveses, los franceses consiguieron completar su red de zanjas alrededor de la plaza. El día 28 los sitiados hicieron una salida con gran número de efectivos, que, ayudados por los cañonazos desde la ciudad, provocaron numerosos muertos y heridos entre los franceses, arruinando algunas de las obras construidas por éstos.

Escena sitio de Tortosa
Ilustración de H.F.E. Philippoteaux (1815-1884)
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Fuente: A. Thiers, Histoire de l'Empire 

A partir de finales de diciembre, con el conde de Alacha enfermo, que además había sido herido en un muslo durante una salida efectuada en agosto, se recluyó en el castillo y cedió el mando a su segundo, el coronel Isidoro de Uriarte, si bien no por completo, lo que provocó disparidad y confusión, entre las órdenes de uno y otro.

A partir del día 29, los franceses con las baterías montadas, empezaron a cañonear los baluartes, especialmente el de San Pedro y el fuerte de Orleans, abriendo brecha en varios puntos. Faltos de un claro liderazgo, con la población sobresaltada, el 1º de enero, la guarnición izó bandera blanca en el castillo. Las dudas planteadas entre los sitiadores por el comportamiento de Alacha, en las negociaciones de la capitulación, determinaron a los franceses bombardear la ciudad en la noche del 1 al 2 de enero de 1811, consiguiendo la rendición sin condiciones. Los 3.974 soldados españoles que quedaban, fueron hechos prisioneros. Las bajas del enemigo no alcanzaron los 500.

La rendición de Tortosa afectó a los catalanes, culpando al conde de Alacha de la derrota. Fue juzgado en ausencia por un tribunal de guerra, y degollado en efigie el 24 de enero de 1811. Terminada la guerra y a su regreso de Francia, fue de nuevo juzgado y exonerado.

Día 16. La Regencia divide España en seis distritos militares, con la formación de los correspondientes ejércitos: 1º Cataluña; 2º Aragón y Valencia; 3º Murcia; 4º Isla de León y Cádiz y 6º Galicia y Asturias, añadiéndose con posteridad un 7º distrito, comprendiendo las Vascongadas, Navarra, parte de Castilla la Vieja y parte de Cantabria.

Día 23. Queda constituida una comisión especial de las Cortes, encargada de preparar un borrador de Constitución.

Día 26. Los españoles rechazan los ataques franceses en el Trocadero de Cádiz.

Continúa en cap. 19 (Pdte.)

Bibliografía (Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año). 

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- Joaquín Blake y Orbaneja. Apuntes históricos sobre las operaciones del Ejército de Galicia desde su organización en Junio de 1808 hasta Noviembre del mismo año. Madrid. Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1858. 

- Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Tomo segundo. Madrid. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. 1846. 

- Estanislao de Kostka Vayo. Historia de la vida y reinado de Fernando VII de España. Madrid. Imprenta de Repullés.1842. 

- Fernando Merás. Cuadro Histórico-Cronológico de la Guerra de la Independencia. 1838. 

- Sección de Historia Militar. Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte. Barcelona. Imprenta de la viuda de D. Antonio Brusi, 1822. 

- Gazeta Ministerial de Sevilla 

- Gazeta de Madrid 

- Gazeta de la Regencia de España e Indias 

- El Conciso de Cádiz

 Webs:

 Real Academia de la Historia

 Instituto de Historia y Cultura militar

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