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domingo, enero 11, 2026

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La asombrosa Villa Romana de Noheda (Cuenca) 

En el año 2010 se hicieron públicos los hallazgos arqueológicos descubiertos en el yacimiento de la Villa Romana de Noheda (Cuenca), resultado de las campañas de excavación que habían comenzado cinco años antes, y que tuvieron una gran repersución mediática.
  
En años posteriores la amplitud de los descubrimientos fueron en aumento, y la curiosidad por conocer el lugar también se acrecentó. Finalmente, en el verano del 2024 pudimos visitar el yacimiento ubicado en la pequeña aldea, situada a unos 18 km de Cuenca capital.

Lo cierto es que en años anteriores habíamos intentado visitar el lugar, pero el acceso al yacimiento arqueológico había estado limitado a unos pocos días, en los que no siempre estábamos disponibles.

Fragmento de la escena que representa el mito griego del rey de Olimpia, Enómao y Pélope, pretendiente de su hija, Hipodamia.
Foto tomada en la Exposición sobre el mosaico en el edificio Iberia de Cuenca en 2019

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Los terremotos de Andalucía de 1884-1885

El día 25 de la Navidad de 1884, ya de noche, se produjo un fuerte terremoto en la zona centro-sur de Andalucía, que afectó principalmente a las provincias de Granada y Málaga. El movimiento sísmico se dejó sentir en tres cuartas partes de la península, y provocó daños en otras provincias y Portugal. 

Al fuerte temblor inicial, siguieron muchos más en los días siguientes, algunos con intensidad V y VI. Coincidió la catástrofe con un clima invernal, frío y lluvioso, que perjudicó las ya de por sí precarias comunicaciones, y al acceso a los numerosos núcleos de población afectados. La catástrofe provocada por los terremotos, se unía a otras desgracias acaecidas en el año, como las inundaciones por las riadas en Valencia, en marzo, o el brote de cólera de 1884, que se extendió por el país en 1885, provocando enorme mortandad.  

Arenas del Rey (Granada) vista desde las eras (1885)
La población quedó en ruinas y fue reconstruida en un nuevo asentamiento
Retoques: eliminación manchas, aclarado, color digitalizado
Fuente: Informe sobre los terremotos ocurridos en el Sud de España.
Domingo de Orueta y Duarte (1862-1926)

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El incendio del transatlántico Vittoria en Alicante

El 11 de enero de 1899, el transatlántico italiano Vittoria, se ve obligado a fondear en la rada del puerto de Alicante, obligado por el incendio detectado de madrugada, a la altura de las costas del cabo San Antonio.

Afortunadamente, el incendio no causó víctimas humanas, y sólo hubo que lamentar pérdidas materiales. Tras cinco días en la ciudad, los pasajeros fueron reembarcados en otro navío de la compañía naviera, con destino a Buenos aires. Los restos del barco, varado frente a la playa del Postiguet, pudieron ser remolcados semanas más tarde.

Ilustración de Achille Beltrame (1871-1945) para la portada de 
La Domenica del Corriere de 20 de enero de 1899

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Tras la guerra de los españoles contra Napoleón, España, que hasta entonces había quedado relegada en las rutas viajeras, se puso de moda en Europa.

Los relatos de los soldados ingleses, franceses y demás paises involucrados en el conflicto, que de vuelta a sus hogares, contaban las impresiones y experiencias vividas, despertaron la curiosidad de sus compatriotas, y los forasteros, trotamundos, aventureros y espíritus inquietos del continente comenzaron a llegar.
Interior de una posada, Segovia
Litografía y dibujo base de John F. Lewis 
Sketches of Spain & Spanish Character (1833-1834)
John F. Lewis (1804-1876)
Fuente: Biblioteca del Banco de España

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Releyendo la historia de España, abruma la lectura de los acontecimientos que acaecieron en nuestro país durante el siglo XIX, guerras y conflictos bélicos, insurrecciones populares y pronunciamientos militares, dimisiones de mandatarios y cambios de gobierno, clausura de las Cortes e innumerables convocatorias electorales, cambios de Constitución, regímenes varios y distintas Jefaturas del Estado, etc., etc.

Aunque en España no hubo una revolución como la francesa, su ideología, la ocupación napoleónica y la guerra de Independencia, con la formación de las autónomas Juntas de Gobierno territoriales, constituyeron el germen de lo que sobrevendría después, con la incorporación del ideario revolucionario en una parte de la sociedad, y los subsiguientes cambios en el ejercicio del poder. Todo el siglo XIX español es una continua evolución de ideas y cambios sociales, que configurarán un nuevo país, con un estado en revolución intermitente.
Galería de algunos personajes significativos del siglo XIX español

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A finales del mes de enero de 2021 fallecía en Benidorm Solveig Nordström, una arqueóloga sueca que con su determinación y celo profesional consiguió paralizar un irreparable acto vandálico, que la euforia constructora de los años 60 iba a perpetrar, arrasando las ruinas ibero-romanas de Lucentum, la ciudad antecesora de la actual Alicante.

Con la curiosidad de conocer más detalles sobre la personalidad de Sol, (como gustaba que la llamaran), empecé a buscar en la Red datos e información adicionales, sin que en ningún caso pudiera confirmar la fecha, no ya exacta, sino del año, en que tuvo lugar la acción de la arqueóloga.










Ruinas de Lucentum, Alicante
Foto Gom 2021




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En este año "raro, raro", de 2020, se ha cumplido el centenario de la muerte del escritor Benito Pérez Galdós. Esta entrada, no trata de su extensa obra e interesante biografía, sino en un hecho puntual que tuvo lugar en la segunda mitad de 1918, y que me sirve para recordar la figura del prolífico autor.

Durante la Primera Guerra Mundial, 1914-1918, en España se formaron dos bloques de partidarios de uno u otro bando de combatientes, y la prensa española, fue parte significativa de esta dualidad, ya que servía de portavoz de unos u otros. Buena parte de los periódicos perdieron su "independencia", entre otras razones porque eran financiados o bien por dineros de los aliados o de los germánicos. Ambas corrientes de opinión coexistieron durante todo el conflicto, y dieron lugar a réplicas y contra réplicas de unos y otros, que se trasladaban a las tertulias y discusiones de los ciudadanos.

Retrato de Galdós cuando tenía 51 años
Cuadro de Sorolla pintado en 1894.
 Casa-Museo Pérez Galdós. Las Palmas de Gran Canaria

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lunes, mayo 18, 2020

El robo del Tesoro del Delfín en el Museo del Prado

Buscando información en la prensa de la época sobre la epidemia de 1918, me encuentro con la noticia de que en septiembre de ese año se había descubierto un robo en el museo del Prado. El objeto del delito habían sido piezas de orfebrería de una muestra conocida como "El Tesoro del Delfín". Entrando en la web del museo para saber más de la colección, me entero de que había sido restaurada recientemente y que se había creado un nuevo espacio expositivo, que esperaban inaugurar en junio de este extraño año 2020. Casualidades.

A primeras horas de la tarde del 20 de septiembre de 1918, el pintor y subdirector del Museo Nacional de Pinturas, (Museo del Prado), D. José Garnelo, se personaba en el Juzgado de Guardia, para poner una denuncia por el robo de piezas de una colección expuesta en una de las salas.

Las piezas robadas se exhibían en vitrinas y correspondían al conocido como "El Tesoro del Delfín", una variada colección de artísticos objetos que habían pertenecido al Gran Delfín de Francia, Luis (1661/1711) heredero a la corona francesa. Al fallecer antes de acceder al trono, una parte de la colección la heredó su hijo Felipe V (1683/1746), el primer rey Borbón de España. Tras pasar por algunas vicisitudes e incidentes, las piezas acabaron exponiéndose en el Museo del Prado en 1839. 

Piezas perteneciente al Tesoro del Delfín
Imagen tomada de la web del Museo Nacional del Prado
,
https://www.museodelprado.es/

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martes, abril 14, 2020

La pandemia de gripe de 1918

A raíz de la pandemia del coronavirus que estamos padeciendo desde febrero de 2020, me dio por conocer detalles sobre la anterior gran epidemia sufrida en 1918, y sobre la cual los medios informativos actuales ofrecen algunas reseñas y comparativas. Leyendo la prensa de la época, pude constatar que actitudes, situaciones y circunstancias vividas en la actualidad, con la emergencia del Covid-19, ya se dieron hace 102 años.

La epidemia de 1918 fue devastadora y si comparamos las cifras de fallecidos en los años 1917, 1918, y 1919 procedentes de los registros de población publicados en los anuarios oficiales, el número de víctimas en España superó largamente las 200.000 personas, tal como refleja la diferencia de fallecidos entre el año 1918 y su precedente, 1917, y el siguiente año, 1919 


Fuente: Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística. Anuario 1919

Desde mediados de mayo y durante el mes de junio de 1918, ya se habían producido en España numerosos casos de enfermos de gripe, aunque los médicos de la época tardaron en identificarla plenamente como epidemia gripal. Ésta se desarrolló sin excesiva mortalidad y acabado el episodio de infectados, pasó a considerarse como uno más de los habituales brotes estacionales. No es hasta finales de la primera semana de septiembre de 1918, cuando empiezan a publicarse en la prensa, reseñas sobre el aumento de enfermos graves en numerosos lugares de la geografía española, por lo que es de suponer que el nuevo brote epidémico ya debía estar activo a finales de agosto de 1917.

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lunes, junio 17, 2019

Los prisioneros franceses de la isla de Cabrera

Desde siempre he tenido fijación por las islas, pero mi interés por visitar la isla de Cabrera aumentó a raíz de leer hace años, en una revista de divulgación, un trabajo sobre la reclusión de varios miles de prisioneros franceses en la menor de las Baleares.

Por fin, en el verano de 2014, pude cumplir mi deseo de visitar la isla, que no solo no me defraudó, sino que me dejó una magnífica impresión y con ganas de volver. (Ver: Excursión a la isla de Cabrera)

Portadas libros Francia prisioneros Cabrera
Portadas de varios libros publicados en Francia sobre los cautivos de Cabrera
Fuentes: BNE, Gallica, Google Books, Internet Archive

De la estancia en Cabrera de los miles de prisioneros del ejército napoleónico, apenas quedan vestigios, y los restos existentes son testimoniales, incluyendo el sencillo monolito que en 1847 se levantó en su memoria.

Sobre el cautiverio de las tropas francesas existen numerosos trabajos en forma de artículos, libros y ensayos, además de gran cantidad de blogs y webs. Este post se alimenta de la lectura de varias fuentes documentales españolas, y en los libros publicados en Francia sobre el tema y que fueron escritos por ex prisioneros o escritores que manifestaron basarse en las propias vivencias o en los relatos y memorias de los cautivos.

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miércoles, enero 27, 2016

Entre las escasas muestras destacadas de arquitectura civil en la ciudad de Alicante, sobresale la Casa Carbonell, un edificio de tipo modernista ubicado en una zona privilegiada frente al mar, y con el paseo de la Explanada como referencia de ubicación.
Edificio de Alicante conocido como la Casa Carbonell (Foto Gom)

Frente a la creencia popular de que su construcción se debió a una decisión tomada como revancha, por la afrenta que su propietario recibió del vecino hotel Palace, donde pretendía alojarse, y donde no le admitieron por su aspecto rural, lo cierto es que D. Enrique Carbonell Antolí tenía poco de campesino, ya que se trataba de un rico y emprendedor industrial de Alcoy, con una única hija a la que por su salud se le recomendó vivir junto al mar. Enrique Carbonell hizo realidad el consejo médico construyendo un magnífico edificio frente al puerto de Alicante.


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sábado, marzo 27, 2014

ÉMILE BÉGIN: 1. DESDE LA FRONTERA HASTA VITORIA

Buscando en la red imágenes de otros tiempos, he encontrado en algunos antiguos libros de viajes una valiosa e importante fuente de datos y documentación gráfica.

Uno de los libros de viajes más interesantes que descubrí, fue el publicado en 1852 por el médico, oficial de sanidad e historiador francés, Émile Auguste Bégin (1802-1888), quien recorrió la Península Ibérica en 1850, reflejando sus impresiones y anécdotas en el libro, "Voyage pittoresque en Espagne, et en Portugal", y que contiene unas magníficas ilustraciones de los MM. Rouargue Frères, grabadores y pintores de gran prestigio. Pasajes enteros de este libro, fueron reproducidos en 1874 por el barón Charles Davillier en su célebre libro "L'Espagne", que contenía numerosos grabados de Gustave Doré.
Diligencia cruzando el coll de Balaguer (Tarragona) (aprox. 1848)
Ni que decir tiene que los grabados de los hermanos Rouargue, ejecutados sobre planchas de acero, se encuentran reproducidos en infinidad de sitios, y que existen numerosas copias y reproducciones en colecciones de museos y galerías, por lo que junto con la inserción de las ilustraciones, aprovecho para añadir algunos comentarios sobre el itinerario seguido por Émile Bégin, e incluir la traducción de algunos párrafos de su libro.

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sábado, marzo 23, 2013
 El naufragio del "Sirio"

En el verano del 2012 visitamos uno de los faros más emblemáticos de las costas españolas, el Cabo de Palos, en la provincia de Murcia, próximo a Cartagena a cuyo municipio pertenece la pequeña y turística población que lleva el mismo nombre.
Vista del Faro de Cabo de Palos (Foto Gom 8/12)

 Para llegar hasta la meseta donde se asienta el faro, situado en lo alto de una elevación del terreno junto a la costa, se puede subir a pie por unas escaleras por las que se ataja en el ascenso o bien por un vial asfaltado. En la explanada que existe frente al faro, y junto a una antena marítima que afea el entorno (la he eliminado de la vista), existe una placa fijada sobre una roca en la que junto con la reproducción de un par de fotos, leemos:
 «A la Memoria de Vicente Buigues, las víctimas del Naufragio del Sirio y los pescadores del Cabo de Palos. Bajo de Fuera - Islas Hormigas. 4 de agosto de 1906»

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viernes, marzo 2, 2012

Por cuestiones de trabajo he estado viajando a Palma regularmente en los últimos dos años. Hasta la hora de la "reunitis" de turno, esperábamos en una de las cafeterías ubicadas en una placeta de la calle Cecili Metel, frente a la delegación de Hacienda.

Placa en memoria de las víctimas de la explosión ubicada
frente a la Delegación de Hacienda de Palma.
Una esquina de esta placeta está ocupada por una pequeña construcción a modo de frontis que enmarca una placa con la siguiente inscripción:

"En memoria de las víctimas de la explosión del Polvorín del Revellín de San Fernando.
25 Noviembre 1895. El Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad dedica esta lápida.
25 Noviembre 1934"

Lo cierto es que tardé bastante tiempo en darme cuenta de que lo que yo consideraba una fuente en desuso, era en realidad un pequeño monumento dedicado a las víctimas de una explosión, e impulsado por la curiosidad empecé a informarme sobre lo que acaeció aquél 25 de noviembre de 1895.

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domingo, abril 25, 2010
Los Corsarios de Ibiza

Al desembarcar en Ibiza (la Vila) y salir del recinto del puerto, nos encontramos con una especie de obelisco de reducidas dimensiones al que con las prisas de la llegada no se le presta demasiada atención. Es en el viaje de regreso y mientras esperas embarcar, cuando observas con más detenimiento al  curioso monumento situado justo enfrente de la pequeña estación marítima.
(*Desde el 1 de julio de 2013, la antigua estación marítima ha quedado inactiva, pasando al nuevo muelle de Botafoc).

Se trata del monumento a los corsarios de Ibiza, al parecer, el único erigido a nivel mundial en homenaje a tan singulares trabajadores de lo ajeno (con permisos reales).

La idea de erigir un monumento a los corsarios ibicencos, surgió del sacerdote y escritor Isidoro Macabich, quién ante el cumplimiento en 1906 del centenario de uno de los hechos más significativos de la historia de Ibiza, la captura del barco corsario inglés "Felicity", publicó el 2 de junio de 1905 en el "Diario de Ibiza" una carta titulada "Una fecha y un proyecto" proponiendo  construir un monumento en conmemoración de la hazaña, idea que recibió la aceptación de los isleños, creándose una comisión para ocuparse del asunto y abriéndose una suscripción popular para sufragar los costes.

Ibiza: Monumento a los corsarios 

Tras la entusiasta colocación de la primera piedra en Julio de 1906, el proyecto quedó paralizado hasta que a finales de 1913, se dio nuevo impulso a la propuesta,.
El periódico, "El Siglo Futuro", publicaba en su número de 5/12/1913 lo siguiente:
"Por la Alcaldía de Ibiza se han cursado invitaciones a todos los buques, Centros y dependencias de Marina de guerra y personal de la misma, para contribuir a la suscripción que en aquélla capital se ha abierto a fin de recaudar fondos con destino al monumento que se piensa levantar para honrar la memoria de los antepasados que lucharon heroícamente para limpiar nuestras costas mediterráneas de buques corsarios.
La suscripción terminará el día 1º del próximo año" 

 

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viernes, febrero 12, 2010
El incidente Virginius

En la primera semana de noviembre de 1873, se publica en la prensa española  unas breves noticias procedentes de Cuba que, aunque preocupantes, no mostraban toda la gravedad que más tarde llegarían a tener.
El periódico "La Correspondencia" en su número de 6/11/1873 publicaba con algun dato erróneo sobre la filiación de los detenidos,  lo siguiente:
En el ministerio de la Guerra se ha recibido el siguiente despacho de La Habana, que, como verán nuestros lectores, tiene bastante importancia:
"El Vapor Tornado apresó al pirata Viginius a una legua de las costas de Jamaica, haciendo prisioneros a Bembeta, Hernando, Céspedes (hijo de Quesada), Jesús del Sol y otros 165, algunos de importancia. Caballos, armas y víveres del Virginius eran arrojados al agua durante la persecución. Serán juzgados y cumplida la ley. Doy al hecho verdadera importancia.-Jovellar."
La verdadera filiación de los jefes de la expedición se aclarará en días sucesivos (Bembeta,  Pedro Céspedes, Washington O'Ryan y  Jesús del  Sol), junto con el verdadero alcance de la noticia , y  el mismo periódico confirma en una gacetilla publicada el 11/11/1873, el rumor procedente de noticias de la prensa extranjera y no corroboradas por el Gobierno, de que el  general Jovellar, recién incorporado al mando del ejécito en Cuba, había  ordenado juzgar sumariamente  a los capturados del Virginius, siendo fusilados los jefes de la expedición, y parte de la tripulación e insurgentes que transportaba el buque:
"Los jefes de la insurrección cubana cogidos en el vapor Virginius, fueron ajusticiados el día 4 de noviembre. El general Jovellar tomó posesión de la capitanía general de Cuba el día 5 de dicho mes."
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 El Virginius perseguido por el Tornado
Fuente: John Gilmary Shea, The Story of a Great Nation (New York: Gay Brothers & Company, 1886).



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sábado, enero 2, 2010
El terremoto del Bajo Segura de 1829

El sábado, 21 de marzo de 1829 y tras varios periodos anteriores con temblores de tierra,  tiene lugar un terrible terremoto que abarca lo que hoy conocemos como Vega Baja del Segura y que  ha sido conocido como el terremoto de Torrevieja, o de Orihuela, o de Guardamar,  etc. en función de las localidades afectadas. Dados los limitados medios de comunicación de la época y la censura imperante impuesta durante el reinado de Fernando VII, las primeras noticias sobre el terremoto y sus efectos,  se publicaronn varios días después de producido el suceso, así El Correo literario y  mercantil, en su número 112 del lunes 30 de marzo, hace un primer relato de los hechos en base al testimonio de cartas de testigos y la Gaceta de Madrid de 31 de marzo de 1829, diez días después del terrible suceso,  publica la noticia junto con un primer balance de los daños causados.











   Ilustración del libro titulado "Los terremotos de
  Orihuela o Henrique y Florentina: Historia Trágica",  obra del escritor Estanislao de Kotska Vayo y Lamarca (1804-1864)
El libro, publicado en Valencia el mismo año del suceso , es un ejemplo de oportunismo literario y contiene junto con la novela que da nombre al título, documentos relativos a la catástrofe.





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sábado, noviembre 28, 2009
El muerto resucitado de Plasencia

En octubre de 1886, la prensa de Madrid se hace eco de una noticia publicada en El Cantón Extremeño, un periódico editado en Plasencia provincia de Cáceres, a la que dedicaba todo el número y que recogía un suceso rodeado de intriga y misterio, bastante enrevesado, que se hizo muy popular y que dio mucho de qué hablar en años sucesivos, y cuyo fondo fundamental de la cuestión, como tantas veces, estaba en el reparto y derechos de una herencia. Se trata del sorprendente caso del muerto resucitado, de Plasencia.

Hacia el mes de agosto de 1886 hace acto de presencia en la ciudad de Plasencia, un personaje procedente del manicomio de San Baudilio de Llobregat, y en cuya cédula de identificación aparecía con el nombre de Eugenio Santa Olalla Palomar. Sin embargo, dice ser Eustaquio Campo Barrado, quien supuestamente había fallecido años antes en aquél centro catalán.

Vayamos a los antecedentes del caso.

Eustaquio Campo Barrado era hijo único de D. Rafael Eusebio García Campo y Ayala y de Doña Clotilde Barrado. La familia vivia en Plasencia y gozaba de una buena y respetable posición económica.














Casa de los Campo Barrado en Plasencia.
Dibujo de Juan Comba. La Ilustración Española y Americana (1888) 









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sábado, noviembre 14, 2009
El funicular del Tibidabo

El 29 de octubre de 1901 es inaugurado el funicular del Tibidabo de Barcelona, que se convierte en el primer medio de transporte de esas características instalado en España.

Un par de años antes, el 20 de febrero de 1899,  quedaba constituida una sociedad anónima con la denominación de "El Tibidabo" cuyo objeto era la adquisición, urbanización, explotación, edificación y enajenación de fincas en la montaña del mismo nombre, así como la construcción de un tranvía que llegara al pie del monte y de un ferrocarril funicular para alcanzar la cumbre.

Entre los promotores-fundadores de la nueva Sociedad se encontraban figuras destacadas de la época como el farmaceútico Salvador Andreu i Grau, (el creador de las pastillas contra la tos del Dr. Andreu);  el médico, empresario y político Ròmul Bosch i Alsina, (llegó a ser alcalde de Barcelona);  el empresario y constructor Romà Macayà i Gibert y los señores Teodor Roviralta, Manuel Arnús y Francesc Simón, entre otros.
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Obras del funicular del Tibidabo en 1901
  Foto de Juan Furnells. La Ilustración Española y Americana

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domingo, noviembre 8, 2009
El tren botijo

La denominación de "tren botijo", surge del lenguaje popular en el tercer cuarto del siglo XIX para referirse a los trenes utilizados mayoritariamente por las clases populares en los meses estivales, y que para combatir la sed y los rigores del calor, complementaban el equipaje con botijos que permitían mantener fresca el agua, durante los interminables trayectos de la época.

Su popularización se debe al redactor del diario La Correspondencia, Ramiro Mestre Martínez, quién a partir del verano de 1893 y durante todos lo años, hasta 1917, organizó viajes en tren hacia Alicante, dando lugar  a una sui géneris  "Orden Botijil", que proporcionaba vacaciones económicas a los socios.

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Viñeta que encabezaba el reportaje de Mestre Martínez
Fuente: La Correspondencia de España, 07/09/1893. BNE

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martes, octubre 27, 2009
Los matuteros

La andanzas de los llamados matuteros ocuparon numerosas páginas en la prensa de la segunda mitad del siglo XIX, que relataba un día sí y casi otro también, hechos y delitos que implicaban a tan numeroso gremio de delincuentes y cuya actividad salpicaba a autoridades, funcionarios, políticos y  gentes de toda condición.

Pero, ¿quienes eran los matuteros?

Se llama matutero al que practica el matute y el matute lo define la RAE como ,"Introducción de géneros en una población sin pagar el impuesto de consumos",  una especie de contrabandista urbano y en sentido más amplio aplicado al defraudador.

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domingo, octubre 4, 2009
El crimen de Cuenca

El‭ ‬8‭ ‬de marzo de‭ ‬1893,‭  ‬tuvo lugar‭ ‬en‭ ‬Albalate de las Nogueras,‭ ‬un pueblo de La Alcarria conquense,‭ ‬un sangriento crimen que conmocionó al país‭  ‬y que dio origen a un dicho o frase que ha perseguido a los naturales de Cuenca durante mucho tiempo,‭ ‬al referirse a ella como‭ “‬La provincia del crimen‭”‬ y que el tiempo y la sucesión de otros hechos tan graves y horribles como los que allí ocurrieron,‭ ‬han desvanecido.‭

La fama del crimen,‭ ‬que aún siendo truculento no era sino uno más de los sucesos que periódicamente se producían en España,‭ ‬se acrecentó por las circunstancias y‭ "‬anécdotas‭"‬ macabras que adornaron el drama y que‭ ‬le dieron el morbo‭ ‬suficiente para‭ ‬formar parte del repertorio‭ ‬de las‭ ‬exageradas y poco fidedignas, “Coplas de ciego‭”‬ de la época.

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Resto de post o artículos en la pestaña ENTRADAS





Cronología de la Historia: 1812-2. Primeras victorias decisivas (cap. 22).

 Ver cap. anterior

Julio

Día 16. Voladura del castillo de Lérida. En Cataluña, los franceses eran continuamente hostigados por fuerzas españolas, somatenes y partidas juradas catalanas, aunque no conseguían desalojar al enemigo de las principales plazas ocupadas. El general Lacy, comandante en Cataluña del ejército primero, puso interés en la reconquista de la ciudad de Lérida, de la que era gobernador el barón d’Henriod, autor de numerosos actos de crueldad contra la población. En el plan trazado para expulsar a los ocupantes, jugaría un papel importante un personaje llamado José Aseguinolaza, colaborador de los franceses en las tareas administrativas del polvorín, ubicado en el castillo ilerdense.

A cambio de que la Regencia cumpliera determinadas condiciones para asegurar la subsistencia de él y su familia, Aseguinolaza se comprometía a volar el almacén, una vez que las tropas españolas avanzasen hasta Lérida y estuviesen a la vista de la ciudad.

Vista de Lérida
Dibujo de Pedemonte(?), grabado de Etienne Collin (1790-1852)
Retoques: recorte lámina, coloreado digitalmente
Fuente: Ministerio de Defensa

La envergadura y solidez del castillo de la Suda, sede en otros tiempos de los caballeros templarios, que almacenaba una gran cantidad de pólvora y municiones, cuya explosión podría causar numerosas víctimas y daños, hizo que Lacy consultara a algunos miembros de la Junta del Principado, sobre la continuidad de la operación, acordándose seguir adelante.

La división de Pedro Sarsfield, sería la encargada de presentarse a las puertas de Lérida, para lo cual se le agregarían otros regimientos y contingentes armados, procedentes de diversos puntos. Estos movimientos de tropas, pusieron en alerta a los franceses, quienes fortalecieron la guarnición de la ciudad, y acantonaron numerosos efectivos en la cercana Balaguer. 

La presencia de fuerzas enemigas muy superiores en número, obligó a la retirada del brigadier Pedro Sarsfield con sus tropas, que acamparon en Igualada, lo que no impidió que José Aseguinolaza cumpliera su papel, y provocara la voladura del polvorín, dando lugar a un estruendo espantoso, ocasionando varios centenares de víctimas, entre muertos y heridos, la destrucción de parte de la alcazaba leridana, así como el derrumbe de edificios religiosos y viviendas*. 

*El cronista ilerdense Josep Pleyan de Porta, cita en su libro sobre la Historia de Lérida, la narración que del hecho realizó un personaje contemporáneo, y que difiere en los datos, con los recogidos por otros historiadores: "Pegó fuego a las once de la noche del 15, creyendo que lo tendría por tres horas, y escapose luego,..Llegó a Corbins, donde encontró al general Lacy, el cual con el reloj en la mano esperaba la explosión, la que se verificó a la una en punto...Cual fuese el estruendo que aquéllo causó en los pueblos vecinos, solo los habitantes pueden ponderarlo, los cuales, cuando ahora lo refieren a sangre fria mudan de color por renovarseles semejante catástrofe..."

Día 20. Firma del tratado de amistad entre España y Rusia. El enviado por la Regencia a Rusia, Francisco de Cea Bermúdez* y el conde de Romanzov, firman en la población de Veliky Lou (actual República Checa), el tratado de amistad hispano-ruso, por el cual ambas naciones se comprometían a colaborar en la lucha contra Napoleón. El zar reconocía las Cortes y la Constitución española.

El zar Alejandro hace jurar la Constitución al regimiento de españoles que lleva su nombre
Ilustración de Joan Serra Pausas
Fuente: Historia de la Revolución Española de Vicente Blasco Ibáñez

Tras el descalabro en Rusia de las tropas napoleónicas, se instó a los soldados españoles enrolados en las derrotadas fuerzas francesas, a que se unieran a un regimiento para combatir a los franceses. Este regimiento recibió el nombre de Imperial Alejandro, en honor del zar quien mandó sufragar los gastos de vestuario, manutención y armamento*

*El núcleo inicial de la unidad estaba integrada por los restos del batallón Hibernia que había sido derrotado en España en 1809, y obligado a combatir con las tropas imperiales. Mandaba el regimiento Alejandro O'Donnell, y a él se unieron la mayoría de soldados españoles que acompañaban a Napoleón, permaneciendo en Rusia hasta 1814, año en el que la mayoría de militares regresaron a España. 

Día 21. Primera batalla de Castalla (Alicante). Las tropas francesas más avanzadas hacia el sur, bajo el mando del general Harispe, componían una línea que, formando un arco, iba desde Villajoyosa, en la costa, hasta Orihuela, con un puesto de mando en Castalla. Los franceses tenían noticias de la formación de una escuadra naval anglo-siciliana en Palermo, que posiblemente desembarcaría, en algún punto de la costa levantina, con un importante refuerzo de militares.

Era comandante en jefe provisional del 2º y 3er ejército español, el general José O'Donnell y Anhetan, alentado por la Regencia y Wellington para distraer tropas del mariscal Suchet, por lo que preparó un plan para alejar de Alicante a las fuerzas invasoras, y hacerlas retroceder hacia el norte, hasta la margen izquierda del río Júcar. 

Se esperaba la ayuda de una flota de barcos desde Baleares, para que obligara a los franceses a destinar efectivos de unas zonas y reforzar las guarniciones de la costa. Con ese fin zarparon desde las Baleares numerosos barcos españoles e ingleses, con la misión de confundir al enemigo, haciéndose visibles en el litoral entre Denia y Cullera.

Las tropas españolas se componían de unos escasos 11.000 efectivos, que estaban desplegados en cuatro divisiones. Entre Ibi y Jijona se posicionaba el ala derecha, al mando del irlandés Philip Keating Roche, con sus regimientos de soldados españoles; la columna central, se situaba en las afueras de Castalla, bajo el mando del brigadier Luis Michelena; el ala izquierda, en la cual se incluía la caballería, se establecía en Petrel para la infantería, al mando del coronel Fernando Miyares, y los jinetes se colocaban entre Sax y Biar, a las órdenes del coronel Rafael Santisteban. Como fuerzas de reserva, en la retaguardia, un regimiento mandado por el conde de Montijo, situado en la venta de Tibi.

Combate de Castalla, 21 julio de 1812
Cuadro de Jean-Charles Langlois, (1789-1870)
Chateau de Versailles
Las fuerzas francesas, muy mermadas por el despliegue hacia la costa, la componían unos 4.000 hombres distribuidos entre Alcoy, Ibi, Castalla, Onil y Biar. Era comandante en jefe, el general Jean Isidore Harispe.  

En la mañana del día 21, la fuerzas de Roche, Michelena y Miyares, atacaron a los franceses situados entre Castalla e Ibi, obligándoles a replegarse. Creyendo haber derrotado al enemigo, los militares españoles descuidaron su posición cerca de Ibi, donde reagrupada la caballería francesa, los sorprendió mientras celebraban la imaginaria victoria, matando y dispersando a las tropas, que no pudieron ser socorridas por la caballería de Santisteban. A partir de esta sorpresa, la desorganización y descontrol de las fuerzas hispanas, fue general y la llegada del regimiento francés desde Alcoy, acabó por consumar el desastre.

El resultado de los combates, fue demoledor, ocasionando unas 800 bajas entre muertos y heridos en las filas españolas y 2.800 prisioneros.  Las bajas francesas no llegaron a 200. 

El general José O’Donnell fue cuestionado, al acusársele de no estar presente en el fragor de los combates, y por haberse precipitado en la acción, sin esperar los recursos que se esperaban de la flota procedente de Sicilia, así como de no haber preparado con antelación la llegada de la artillería, que podría haber desempeñado un importante papel, desde las alturas que bordean la Hoya de Castalla. Los diputados valencianos en las Cortes de Cádiz, protestaron y recordaron a la Regencia, que los mandos nombrados por ésta para Valencia, no eran las personas que reclamaban sus habitantes. Para mayor oprobio, contrastaba la importante victoria de Salamanca, conseguida por las mismas fechas, por tropas mayoritariamente extranjeras, con la desafortunada debacle de Castalla frente a fuerzas muy inferiores en número.

Las controversias y acaloradas discusiones sobre el asunto y sus ramificaciones, provocaron finalmente, la salida de la Regencia de Enrique O’Donnell, hermano del general en jefe de las tropas derrotadas, y su sustitución por el recién llegado de Francia, Juan Pérez Villamil

En abril de 1813 tendría lugar un segundo enfrentamiento en la comarca, con resultados diferentes.  

Día 22. Derrota francesa en la batalla de los Arapiles o de Salamanca. Tras la ocupación de Salamanca, lord Wellington estableció su centro de operaciones cerca de Rueda, al sur del Duero, mientras el mariscal Marmont que, concentraba su ejército en Tordesillas y alrededores, al norte del río, recibía al fin, el 7 de julio, el refuerzo de 8.000 soldados del cuerpo en Asturias, del general Jean Pierre François Bonet

Con las tropas reforzadas por la incorporación de nuevos regimientos, Marmont inició una serie de movimientos, conducentes a aislar las comunicaciones de los aliados, y después de unos tanteos sin mayores consecuencias, los franceses se dispusieron a plantear batalla en las cercanías del pueblo de Arapiles, próximo a Salamanca, donde los aliados se habían posicionado entre la orilla derecha del río Tormes y una de las colinas que daban nombre al lugar. En la mañana del día 22, los franceses consiguieron apoderarse de uno de los dos cerros, el conocido como Arapil Grande, obligando a lord Wellington a desplazar sus tropas hacia la izquierda. Lord Wellington esperó a conocer los movimientos del enemigo, para disponer su orden de batalla.

Plano de la batalla de Los Arapiles
Atlas de la Guerra de la Independencia
José Gómez de Arteche (1821-1906)
Plano retocado para mejorar la definición
Fuente: Ministerio de Defensa
Sobre las 2 de la tarde, los franceses atacaron con intención de envolver las fuerza aliadas, que respondieron acometiendo el centro e izquierda enemiga. Un destacamento de guardias ingleses guarnecía el pueblo de Arapiles, situado entre los dos ejércitos, y que el mariscal Marmont intentó tomar sin conseguirlo. La poderosa caballería aliada, al mando del general Pakenkam, junto con dos escuadrones de dragones ligeros, avanzaron con celeridad por el valle, arrollando las posiciones napoleónicas, mientras otras divisiones avanzaban de frente y conseguían controlar las alturas, con el apoyo en reserva de las divisiones de los generales Clinton, Hope, y la división española del Carlos de España. Los franceses resistieron heroicamente en el intento por desalojarlos del Arapil Grande, que finalmente debieron abandonar, causando numerosas bajas a los aliados, entre otras la muerte del general Le Marchant. Con la llegada de la noche, únicamente resistía la posición derecha francesa que, conociendo la derrota de los otros cuerpos, decidió retirarse, aprovechando la oscuridad. Los combates en su mayor ardor, habían durado unas siete horas.
Episodio de la batalla de Salamanca o de Los Arapiles
Acuarela de Richard Simkin (1850-1926)
National Army Museum

Tanto el mariscal Marmont como el general Bonet que le había sustituido, fueron heridos en el combate, por lo que finalmente tomó el mando francés el general Clausel, que ordenó agruparse y replegarse, para salvar los restos del ejército. La derrota francesa fue total, sufriendo unas 5.000 bajas entre muertos y heridos, más de 6.000 prisioneros y la pérdida de cañones, municiones, y armamento. No fueron menores las pérdidas aliadas, con cerca de 5.500 bajas, incluyendo 5 generales. 

La retirada francesa, camino de Valladolid, fue hostigada por los vencedores, impidiendo la ocupación de la ciudad por los franceses, quienes tras entrar a finales de julio, debieron abandonarla, tomando el camino de Burgos. El día 30, los aliados entraban en Valladolid, siendo recibidos con gran alegría por sus habitantes. Como reconocimiento por tan importante victoria, las Cortes condecoraron a Wellington con el Toisón de Oro.

La batalla de Salamanca o de los Arapiles, ha sido considerada por los historiadores, como una de las más importantes de la guerra contra el francés, y como punto de inflexión para la definitiva derrota y expulsión de las tropas de Napoleón.

Agosto

Día 2. Los franceses evacuan Santander y toda la costa salvo el puerto de Santoña. Los movimientos del llamado séptimo ejército español, de nueva creación, compuesto por unos 12.000 infantes y unos 1.500 hombres a caballo, al mando de Juan Díaz Porlier, consiguieron con la ayuda de barcos ingleses, que los ocupantes franceses se retiraran de Santander, y de casi todo el litoral, con excepción de la estratégica villa de Santoña, fuertemente fortificada por orden de Napoleón. Las tropas españolas entraron en Santander, donde Porlier, proclamó la Constitución. 

Ría de Santoña, baluarte murallas y fuerte San Martín
Dibujo de Rafael Monleón y Torres (1843-1900)
Fuente:BNE

Día 10. Desembarco en Alicante de un ejército anglo-hispano-sicilianoEn 1812 el mariscal Suchet, conquistador de Valencia, se había convertido en una impòrtante amenaza para lord Wellington, al poder disponer de tropas veteranas con las que podría auxiliar a los ejércitos franceses en Extremadura, León y Castilla. Para impedir este posible refuerzo, el comandante inglés pidió al Gobierno británico que desde Sicilia fuesen enviadas tropas a la Península, reforzando a las existentes en Cataluña, y así poder distraer los recursos militares de Suchet.

Sicilia estaba intervenida entonces por los británicos, para impedir la ocupación de la isla por los franceses. Era gobernador, lord William Bentinck, quien recibió con poco agrado la orden del envío de soldados, aunque finalmente, y después de reducir los efectivos iniciales, el 9 de junio, zarpaba una flotilla de transporte anglo-siciliana, con unos 6.000 hombres, bajo el mando de Thomas Maitland, escoltada por navíos de la Royal Navy..

Samuel Ford Whittingham (1772-1841)
Color digitalizado (IA)
Fuente: Internet Archive
La expedición llegó a mediados de junio a las islas Baleares donde recogió un contingente de unos 4.500 combatientes de la División Mallorquina, creada, organizada y entrenada por el general inglés, Samuel Ford Whittingham, más conocido como don Santiago, equipada y armada por el Gobierno británico. La flotilla zarpó de Menorca el 28 de julio, y a finales del mes llegó a la bahía de Blanes, en la costa catalana, donde el 1 de agosto comenzó en la desembocadura del río Tordera, el desembarco de tropas, que fueron molestadas por los franceses.

Inopinadamente hubo que paralizar el desembarco, al conferenciar el barón de Eroles con Maitland y concretar que, en aquel momento, y tras la derrota de Castalla, era más que probable que Suchet acometiese la conquista de Alicante, por lo que allí, serían más útiles las tropas recién llegadas. Reembarcaron las escasas fuerzas que habían tomado tierra, y el día 3, las naves pusieron rumbo hacia Alicante, donde arribaron el día 9 de agosto por la tarde. Al día siguiente, desembarcaron las tropas, y la vanguardia fijó el campamento en la cercana población de San Vicente.

Ante el aumento de las fuerzas españolas en la comarca alicantina, el mariscal Suchet replegó algunos regimientos, fijando su centro de operaciones en Játiva.      

Día 11. José I abandona Madrid para dirigirse a Valencia. En el mes de mayo, y ante la necesidad de centrarse en su campaña contra Rusia, Napoleón decidió conferir "de facto" a José I, el mando de los ejércitos franceses en España. Aunque tal designación era más bien testimonial que efectiva, ya que los mariscales Marmont, Soult, Suchet y demás, daban poco crédito al rey impuesto que, había acudido en auxilio del ejército de Portugal del mariscal Marmont, con unos 14.000 soldados del ejército del Centro. Tras pasar el puerto de Guadarrama, a José I le llegó la noticia de la derrota de los Arapiles, decidiendo desviarse hacia Segovia, con intención de distraer tropas aliadas, para poco después retornar a Madrid, donde entró el de 5 de agosto.

Itinerario seguido por José I y su comitiva desde Madrid hasta Valencia
(Basado en escritos de: mariscal Jourdan, general Hugo, conde Miot de Melito y Tte. Cnel. Franz Xaver Rigel)
Mapa recortado de la Carta Geográfica de España y Portugal de Sebastián Miñano (1779-1845)

Poco tiempo iba a durar la estancia, ya que ante la proximidad y previsible entrada de lord Wellingtron con sus tropas en Madrid, José I decidió abandonar la capital, junto con parte de su ejército, acompañado por un caótico convoy de innumerables carruajes, y de las personas que le habían servido o formado parte del gobierno y/o administración*, para dirigirse hacia Valencia. Únicamente quedó una guarnición de unos 1.200 efectivos, y más de 800 heridos o enfermos, en el Real Sitio del Buen Retiro, convertido en acuartelamiento. 

* Esta marcha de quince días fue de lo más penosa. Los habitantes huían, se llevaban el ganado, destruían los hornos y los molinos; se encontraba trigo, pero no harina. El calor era excesivo, los arroyos se habían secado y los pozos de los pueblos por donde se pasaba, se agotaban enseguida. Fue imposible mantener el orden y la disciplina entre tropas que no recibían ninguna ración y que, después de jornadas abrasadoras, no encontraban agua para saciarse. El gran número de hombres aislados, y la inmensa cantidad de sirvientes agregados al convoy, cometieron grandes desórdenes y algunos crímenes. Todos aquellos que se rezagaban para encontrar víveres y agua, eran detenidos por las guerrillas que seguían la columna por los flancos. Muchos españoles que habían abandonado Madrid, no pudiendo resistir las fatigas, y soportar las privaciones, tomaron el partido de regresar o esconderse en varios pueblos, con el riesgo de caer en poder de las bandas. La casi totalidad de los soldados de esta nación al servicio del rey, desertaron y se unieron a las guerrillas. Mémoires Militaires du Maréchal Jourdan.  

Día 12. El ejército aliado hace su entrada en Madrid. Al día siguiente de la salida de José I, de su comitiva y escolta, entraron las tropas aliadas, con lord Wellington al frente. Reproduzco la relación que el escritor Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), testigo del hecho, siendo niño, hizo en su libro Memorias de un Setentón.

En efecto, a la mañana siguiente a primera hora, grandes y pequeños, todos estábamos vestidos, y servido que fue el indispensable chocolate, salimos en dirección a la Puerta del Sol, no sin asistir antes a la primera misa en la iglesia del Carmen Calzado.-Un gran gentío esperaba la llegada del ejército aliado; los balcones de las casas de Correos, Aduana y Academia, y todos los particulares en general, estaban engalanados con sendas colgaduras, y la alegría y animación del pueblo contrastaban sobremanera con el lúgubre cuadro que ofrecía los días anteriores.-Pasaban, sin embargo, las horas y daban las siete, las ocho, las nueve, apareciendo solo a largos intervalos alguno que otro soldado de caballería, procedente de las partidas o guerrillas próximas a entrar, y que parecia dirigirse hacia el Ayuntamiento, dando vivas atronadores a España y Fernando VII, que eran contestados con igual fervor; hasta que poco después de las nueve un gran vocerío y el repique de campanas nos anunció la presencia en la calle de Alcalá de las famosas partidas castellanas, a cuya cabeza venían sus ilustres jefes D. Juan Martin Diez (el Empecinado), D. Juan Palarea (el Médico), D. Manuel Hernández (el Abuelo) y D. Francisco Abad (Chaleco), las cuales, desfilando por la Puerta del sol y calle Mayor, siguieron en medio de una entusiasta ovación hasta el Ayuntamiento, desde donde poniéndose a su frente esta corporación con sus maceros y timbales, continuaron luego a la puerta de San Vicente, llegando a ella a la misma hora en que se presentaba el ejército anglo-hispano-portugués con su ilustre jefe lord Wellingthon y los generales Alava, España y Conde de Amarante... 

Entrada del duque de Wellington en Madrid
Aguatinta dibujada por Richard Westall (1765-1836)
Grabado de Thomas Fielding (1758-1820)
Fuente: Memoria de Madrid
Al día siguiente era promulgada la Constitución. El general Carlos de España fue nombrado gobernador, y también fueron designados alcalde, concejales y demás personalidades. El general Miguel Ricardo de Alava que, gozaba de la confianza de Wellington, hizo valer su condición, para aplacar los excesos contra las personas que habían colaborado con los franceses*.

*El proceder y medidas adoptadas por Carlos de España y el general Álava, fueron objeto de las críticas de los madrileños por razones opuestas, y en relación con los españoles que habían apoyado al rey José. En el caso de Carlos de España, por las severas medidas y actuaciones en contra de los afrancesados, que incluyeron apropiaciones y enriquecimiento indebidos; todo lo contrario  del general Álava, que hizo publicar un edicto ofreciendo el perdón a aquéllos soldados y oficiales jurados del rey intruso, que se incorporasen a las fuerzas libertadoras. Al descontento general se agregó, la falta de mejoras inmediatas par resolver el estado de miseria y hambruna, así como el decreto de la Regencia, prohibiendo el uso de monedas con la efigie de José I, publicando una tabla de equivalencias para su canje, que no satisfizo a las gentes. 

El año del hambre (cuadro alegórico actualmente en proceso de restauración)
José Aparicio Inglada (1773-1838)
Museo del Prado
La situación en la que los aliados encontraron a Madrid, era de auténtica miseria y hambruna. Los largos años de guerra y otras circunstancias unidas a la ocupación, como la inseguridad en las comunicaciones, habían provocado una profunda escasez de alimentos, y el correspondiente encarecimiento de los mismos. La miseria había ido en aumento a partir de septiembre de 1811, y había llegado al extremo en el pasado invierno, provocando inumerables muertes, alcanzando sus efectos no sólo a la capital, sino a los territorios limítrofes de Toledo, Guadalajara, Ciudad Real, Cuenca y Segovia, que habían sufrido expolios para mantener la Corte. En la recolección de la anual cosecha de cereales, estaban puestas las esperanzas, para terminar con la terrible calamidad.    

Día 14. Los ingleses rinden la guarnición del Retiro. No se entretuvo en festejos lord Wellington, y desde el día 13, mandó adoptar medidas para rendir la guarnición que, José I había dejado en el Retiro. Por la tarde bloquearon los acuartelamientos franceses, cortando suministros y el agua, neutralizaron los puestos de vigilancia exteriores y cercaron el edificio principal, la Real Fábrica de Porcelana del Buen retiro, conocida como "la China". 

Con las fuerzas y medios preparados para proceder al asalto, en la mañana del día 14, el gobernador francés, coronel Guillaume J. N. de Lafon-Blaniac, pidió capitular, lo que le fue concedido. En el cuartel francés se encontró un magnífico botín, de 189 piezas artilleras, 900 barriles de pólvora, 20.000 fusiles, y demás pertrechos, junto con vestuarios, y municiones. Los prisioneros fueron enviados a Ciudad Rodrigo.  

Día 18. Rendición de Astorga. Con la salida del grueso de tropas aliadas camino de Madrid, los franceses habían aprovechado la ocasión, y reagruparon un contingente militar de unos 6.000 soldados a pie, y unos 1.000 a caballo, con el fin de liberar las guarniciones encerradas de Zamora, Toro y Astorga. Este pequeño ejército, al mando del general Maximilien Sébastien Foy, entró en Valladolid el día 14, donde celebraron un triste día del emperador, para proseguir hacia Astorga. Al llegar a Toro, comprobaron que el bloqueo había sido levantado la víspera, por lo que recogieron la guarnición y el armamento, para continuar hasta La Bañeza, donde Foy se enteróa de que la guarnición de Astorga, se había rendido el día 18 a las tropas españolas del ejército de Galicia, y una vez que, el coronel Pascual Enrile intimara la rendición siguiendo instrucciones del general Castaños.      

Día 25. Los franceses levantan el sitio de Cádiz. Las noticias sobre la batalla de los Arapiles, y la entrada de las tropas anglo-hispano-lusas en Madrid, provocaron las naturales muestras de alegría allí donde llegaban, renovando los ánimos y el espíritu de resistencia, pero fueron de especial impacto en Cádiz, donde los homenajes y festejos en honor de lord Wellington, tuvieron como destinatario a su hermano, embajador del Gobierno británico, y residente en la ciudad gaditana.

Bombardeo francés de Cádiz desde La Cabezuela
Congreso de los Diputados

Las muestras de jolgorio, música y algazaras, eran contestadas por los sitiadores franceses con el incremento de lanzamiento de proyectiles, cuyo alcance habían mejorado, obligando a los habitantes de las zonas más afectadas, a buscar refugio en lugares más seguros. Los reiterados bombardeos franceses cesaron el 24 de agosto, y al día siguiente se verificó el levantamiento del sitio de Cádiz. El mariscal Soult, por fin obedecía las órdenes de José I, que le instaba a evacuar Andalucía y acudir con su ejército a Toledo. Terminaba un asedio que había durado más de 31 meses.

La premura con la que las tropas francesas abandonaron sus posiciones en la bahía, hizo posible un numeroso botín, pese a las deliberadas destrucciones, con la captura de  160 cañones de bronce, 57 cañones de hierro, 58 morteros y obuses de varios calibres, municiones  y metrallas, 72 quintales de pólvora en cartuchos y a granel, 4.110 fusiles, accesorios, recambios, etc. 

Día 27. Acción del puente de Triana. Al abandonar Sevilla, Soult dejó un contingente en la retaguardia, de unos 3.000 hombres para proteger la retirada, que era molestada por varias partidas españolas y británicas. Un regimiento de éstas últimas fuerzas, y un escuadrón de caballería, al mando del coronel Skerret, se puso en camino de Sevilla, para entrar en la ciudad, antes de que los franceses dejasen inutilizado el puente de barcas de Triana.

Batalla de Sevilla, 27 julio 1812
Ilustración de William Heath (1795-1840), grabado de Thomas Sutherland (1785-1838)
Martial achievements of Great Britain and her allies from 1799 to 1815 

En los alrededores del puente se desarrollaron duros combates entre los franceses en retirada, y las tropas aliadas. Especial protagonismo tuvo la Leal Legión Extremeña y su jefe, el singular John (Juan) Downie Forrester. Después ser herido dos veces por los franceses, protagonizó uno de los actos de guerra más heroicos, al cargar el solo, a caballo, contra los defensores franceses  quienes le volvieron a herir y le hicieron prisionero*

* Downie combatía con una espada que había pertenecido al conquistador del Perú, Francisco Pizzarro, y que le había sido entregada por un descendiente de aquél. Antes de caer prisionero, pudo arrojar la espada a uno de los suyos. Malherido en la cara, y habiendo perdido un ojo, fue abandonado por los franceses en Marchena. 

Fianlmente, avasallados los franceses por la artillería y tropas ligeras que cruzaron el puente, gracias a la reposición de las tablas que hicieron los vecinos, no les quedó otra salida que huir hacia Alcalá, abandonando armas y pertrechos. Dos días más tarde, el 29 de agosto era proclamada la Constitución en Sevilla. 

Día 28. Los franceses reocupan Bilbao. Durante el transcurso de la guerra, muchas ciudades sufrieron las ocupaciones alternativas de uno y otro bando. Bilbao no fue la excepción. Desde inicios de agosto, la ciudad había quedado un tanto abandonada por el enemigo, lo que aprovecharon Porlier y Gabriel de Mendizábal, con el séptimo ejército, y Mariano Renovales, con las fuerzas reclutadas por el señorío de Vizcaya, para enfrentarse a las tropas enemigas en varios ataques, entre los días 13 y 21, sin conseguir un triunfo decisorio. Finalmente, los refuerzos del general Caffarelli, lograron mantener la posesión de Bilbao, reafirmando su presencia, y abasteciendo a la guarnición de Santoña. 

Septiembre

Día 1. Los ingleses salen de Madrid. Las tropas aliadas, abandonan Madrid, para reagruparse junto con otras fuerzas, en Arévalo. En la capital quedó de guarnición la división del general Hill, aunque por poco tiempo, puesto que, reagrupados los ejércitos franceses en Valencia, se pondrían en marcha y volverían a reocupar la ciudad.

El estanque grande del Retiro, Madrid
(Al fondo, la Real Fabrica de Porcelana, en la que se aprecian partes destruidas por las tropas inglesas)
Agua tinta, hacia 1815, dibujo de Fernando Brambila (1763-1834)

La guarnición aliada que había quedado en Madrid estaba en inferioridad de condiciones para enfrentarse al enemigo, y Hill abandonaría también la plaza, junto con las fuerzas españolas de Penne Villemur, Carlos de España y el general Francisco Javier Elio*. En la retirada, ordenó destruir o inutilizar las piezas artilleras que no pudo llevarse, así como el derribo de la Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro, un acto innecesario que causó profundo disgusto entre los madrileños, pero peor fue el incendio de los almacenes y pósitos donde se almacenaban los víveres, y que los ingleses no consintieron que fueran aprovechados por una hambrienta población. 

*Francisco Javier Elio ( 1767-1822) había regresado del Río de la Plata en América. La Regencia le confirió el mando de los ejércitos 2º y 3º, en sustitución de José O'Donnell. 

Días 3-5. Acciones de Antequera y Loja. Proseguía la lenta retirada francesa de tierras andaluzas, que marchaban agrupadas en tres divisiones, vigiladas por los españoles, y en particular por el combativo general Ballesteros que, procuraba entorpecer el repliegue, atacando a las unidades menores, en acciones rápidas y por sorpresa. 

Alcazaba de Antequera
https://turismo.antequera.es/

Evitando un ataque frontal, y conocedor del terreno, realizó una serie de movimientos por los flancos, con la sierra del Torcal como aliada, y el 3 de septiembre atacó en Antequera, a las divisiones de los generales Villate y Semelé, haciéndoles algunos prisioneros y capturando un par de cañones. Estos ataques se reprodujeron el día 5, en las cercanías de Loja, desalojando al enemigo de la población.

Día 9. Los franceses evacuan Bilbao. Reabastecida Santoña, principal objeto de la ocupación de Bilbao, los franceses desalojaron la capital vizcaína, que volvió a ser ocupada por las fuerzas españolas, permaneciendo hasta fin de año. En este periodo fue proclamada la Constitución, y se formó una nueva Diputación presidida por el general Gabriel de Mendizábal

Día 16. Los franceses abandonan Granada y toda Andalucía dirigiéndose a Valencia por Murcia. El mariscal Soult aguardó en Granada la llegada del quinto cuerpo que, operaba en los límites entre Extremadura y Córdoba. Una vez engrosado el contingente con los recién llegados, el ejército francés emprendió por tierras murcianas, el camino hacia Valencia. Al día siguiente, las tropas de Ballesteros ocupaban Granada.

Día 19. Acción de Arenys de Mar (Barcelona). Tropas francesas de infantería y un escuadrón de caballería, intentaron sorprender a la división del general Milans, dando lugar a varios episodios de combate, en las cercanías de la ermita del Remei de Arenys de Mar. Tras varias horas sin decidirse un ejército vencedor, y al hacerse de noche, las fuerzas imperiales mandadas por el general Espert, abandonaron el sitio, para dirigirse hacia Mataró.  

Días 18-19. Toma frustrada de Burgos por los aliados. Después de salir de Madrid, las fuerzas anglo-lusas se reagruparon en Arévalo, dirigiéndose hacia Valladolid y seguir camino de Burgos. Poco antes de llegar a la ciudad castellana, se les unieron las divisiones del ejército de Galicia, Extremadura y Asturias, al mando del general Castaños, con unos 16.000 combatientes.

Defensa del castillo de Burgos, 19 septiembre 1812
François-Joseph Heim (1787-1865)
Chateau de Versailles

El 18 de septiembre, los aliados entraban en la ciudad de Burgos, que los franceses habían abandonado antes, quedando la guarnición francesa, refugiada en las fortalezas reforzadas durante los años de ocupación. El desamparo de la ciudad fue aprovechado por algunos combatientes, principalmente de tropas partidarias, para cometer robos y tropelías entre la población.

Desde los comienzos de la invasión, los franceses habían considerado a Burgos, una plaza de importancia fundamental para sus planes en la Península. Habían reforzado las defensas alrededor del castillo, construyendo dos líneas de reductos, y en el cercano cerro de San Miguel habían levantado un fortín, sobre el cual acometieron los aliados en la noche de 19 de septiembre, apoderándose del mismo, a costa de sufrir cuantiosas pérdidas, y no poder evitar la huida de la guarnición.

El asedio continuó con la conquista de la línea exterior de reductos, también con numerosas bajas aliadas, que causaban las exitosas salidas francesas. Emplazadas las baterías de piezas artilleras, los constantes bombardeos tuvieron que cesar, al acabarse las municiones. Era finales de octubre y el riguroso invierno castellano, empezaba a afectar a las cansadas tropas. Para mayor complicación, el rey José había conseguido reagrupar un importante ejército, por lo que Wellington tuvo que afrontar el fracaso de la intentona, y retirar las tropas el 22 de octubre, regresando al refugio seguro de Portugal, mientras que las divisiones españolas también retornaban a sus zonas de influencia.

Día 22. Las Cortes otorgan a Arthur Wellesley el mando supremo del ejército español. Las conquistas de Ciudad Rodrigo, Badajoz, así como la importante victoria en Salamanca, aumentaron notablemente el prestigio de lord Wellington, quien al frente de su ejército anglo-luso, obtenía resultados importantes.

En meses anteriores, los españoles se habían negado a aceptar la petición del embajador británico (hermano de Wellington), para conceder el mando único de los ejércitos que operaban en Extremadura y las Castillas, a Arthur Wellesley, pero la realidad de los hechos, hizo inevitable que lo que en meses anteriores parecia inaceptable para los diputados en Cortes, ahora se considerara como la opción más útil, y aconsejable para disponer de un mando único. La iniciativa planteada por el diputado por Asturias Andrés Ángel de la Vega, tuvo el apoyo de un grupo de diputados quienes, en sesión secreta y de acuerdo con lord Wellington, presentaron la propuesta a las Cortes. La proposición, previamente trabajada, y defendida por el diputado valenciano Francisco Císcar, fue aceptada por una amplia mayoría, con la principal oposición de los diputados catalanes, que consideraban en peligro el comercio de las manufacturas textiles del Principado, al temer que los ingleses obtuviesen ventajas comerciales.

Fragmento de la portada de la Gaceta con el nombramiento de
lord Wellington como capitán general de los ejércitos peninsulares

Con la propuesta aprobada, las Cortes redactaron un decreto el 22 de septiembre, por el se confería el mando en jefe de todas las fuerzas militares, en todas las provincias de la Península, a lord Wellington, quien no pudo aceptar el cargo hasta obtener la aprobación del Príncipe Regente de Gran Bretaña. Finalmente, el 20 de noviembre, en sesión de las Cortes, se hizo público el nombramiento, que ya era del conocimiento general, publicándose en la Gaceta del día siguiente.

El nombramiento de Wellington provocó que el general Ballesteros, quien siempre había destacado por su individualismo, se negara a aceptar el nombramiento y en consecuencia a seguir las órdenes del inglés. La Regencia se mostró firme y le retiró el mando de sus tropas, destinándolo a Ceuta.

Octubre

Día 9. Los franceses toman el castillo de Chinchilla (Albacete). Dueño y señor de Valencia, el mariscal Suchet mantenía entrenadas y activas sus tropas con operaciones de menor alcance. Una de estas acciones fue la toma del castillo de Chinchilla, fortaleza en situación privilegiada en la ruta hacia Murcia, Cartagena y Alicante, cuya ocupación permitiría despejar el camino de posibles ataques.

El día 3 de octubre, los franceses al mando del general Jean-Baptiste Drouet, atacaron a la guarnición del castillo, compuesta por unos 180 soldados, a las órdenes del teniente-coronel Juan Antonio Cearra. Tras resistir durante varios días las embestidas enemigas, la caída de un rayo el 8 de octubre, que mató a 9 soldados e hirió a varias decenas, aceleró la claudicación ante los franceses.   

Día 15. Acción de Mañeru (Navarra). El guerrillero Francisco Espoz y Mina, asimilado como militar por la Regencia con el grado de coronel, disponía de una estructura de control y vigilancia sobre los franceses, que le permitían disponer de información anticipada sobre los movimientos de éstos, entorperciendo el normal abastecimiento de poblaciones como Pamplona.

Palacio de los reyes de Navarra en Estella
https://www.estella-lizarra.com/

El 11 de octubre las tropas de Mina habían atacado un convoy francés que, desde Tafalla, pretendía abastecer la capital navarra. La expedición iba protegida por un contingente francés de unos 3.800 hombres, al mando del general Louis Jean Nicolás Abbé que, sufrieron graves pérdidas, aunque consiguieron salvar el convoy.

Una nueva expedición para recoger víveres, se puso en camino desde Pamplona. En la mañana del día 15, al poco de salir de Estella, Mina y sus hombres atacaron a los franceses en las proximidades de Mañeru. Los combates duraron hasta el anochecer, y como resultado de los mismos, el enemigo sufrió unas 1.400 bajas, regresando con apuros a Pamplona el día 17.

Día 30. Acción del Jarama en Aranjuez (Madrid). En el trayecto desde Valencia para reconquistar Madrid, las fuerzas del mariscal Soult llegaron a las proximidades de Aranjuez, donde después de reconstruir los pasos para cruzar el río Tajo, alcanzaron el puente Largo sobre el río Jarama. Aquí se enfrentaron al destacamento inglés que mandaba el coronel John Byne Skerrett, quien conocedor de su inferioridad numérica, abandonó la posición, destruyendo uno de los arcos del puente, y marchó hacia Arévalo para unirse al ejército de Wellington en Peñaranda.

Noviembre

Día 3. Los franceses vuelven a ocupar Madrid.

Pedro Sáinz de Baranda
(1775-1855)

A la llegada del rey José I a Valencia, siguió la del mariscal Soult con el ejército de Andalucía, agregándose fuerzas dispersas que, junto con las fuerzas disponibles del mariscal Suchet y las llegadas con el rey, formaron un numeroso ejército, con el que los franceses se dispusieron a reconquistar el terreno perdido y volver a ocupar Madrid.

Después de habilitar el arco destruido por los ingleses en el puente Largo sobre el Jarama, el llamado ejército del centro al mando del mariscal Soult, entró en Madrid, donde las autoridades recibieron instrucciones para salir al encuentro de José I, junto con personalidades religiosas y nobleza, que rindieron pleitesía a José Bonaparte. Entre las idas y venidas de unos y otros, la seguridad de la ciudad quedó en manos de pocos responsables, siendo especialmente encomiable la labor del corregidor interino, Pedro Sainz de Baranda.

Pocos días después, el rey intruso y las tropas francesas volvían a abandonar la capital, para ir en busca de Wellington y el ejército aliado.  

Día 14. Combates de Alba de Tormes (Salamanca). Después de entrar en Madrid, el mariscal Soult marchó en persecución de los ingleses. El 7 de noviembre sus tropas se unieron a las del mariscal Marmont en Medina del Campo, configurando un potente ejército de unos 80.000 soldados a pie, unos 13.000 jinetes y unas 200 piezas artilleras, con los que desalojaron a los aliados de las posiciones adelantadas, y los obligaron a replegarse hacia Alba de Tormes, donde, tras algunas refriegas en días anteriores, el día 14, se entabló un combate contra las tropas que mandaba el general Hamilton, sin que después de varias horas de lucha, hubiera un claro vencedor. Los imperiales se replegaron hacia Salamanca, en las proximidades de los Arapiles, en cuyo lugar, todavía fresca la derrota que habían sufrido el mes de julio, provocó que los soldados franceses pidieran a voces plantear batalla al ejército de Wellington, lo que finalmente no pudo ser, al impedirlo el estado pantanoso del terreno por las lluvias.

Castillo de Alba de Tormes
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Ilustración de Jenaro Pérez de Villaamil (1807-1854)

El día 16, los franceses volvieron a ocupar Salamanca, y los distintos cuerpos del ejército napoleónico. se reintegraron a sus zonas de control entre el Duero y el Tajo. A su vez, Wellington volvió a Portugal, tratando de reconducir la creciente indisciplina de sus tropas; el sexto ejército de Castaños, marchó hacia el Bierzo; Porlier regresó a Asturias y las fuerzas de Extremadura quedaron acuarteladas en Cáceres y alrededores. Parecía que todos necesitaban descansar, reabastecerse y recuperarse, la campaña militar volvía a un punto de partida anterior, pero con desventaja francesa.

Diciembre

Día 3. José I regresa a Madrid. De nuevo los madrileños quedarían perplejos ante la llegada del rey Bonaparte, quien encontró un ambiente de tristeza y desánimo entre la ciudadanía. Para celebrar su regreso, y supongo que para levantar los ánimos, mando organizar festejos e iluminar los edificios.

Día 24. Lord Wellington visita Cádiz. El flamante capitán general de los ejércitos peninsulares, fue recibido y homenajeado por la Regencia y las Cortes, aunque no por los ciudadanos que mostraron escaso entusiasmo. Las autoridades celebraron en su honor, un concurrido banquete el día 26, que dio lugar al malestar de quienes considerándose importantes, no se les había invitado. El 30 de diciembre, las Cortes le recibieron como un diputado más, y Arthur Wellesley leyó un breve discurso en español.

Monumento a las Cortes de Cádiz
Imagen retocada
Fuente: Diario de Cádiz

La visita de Wellington sirvió para planificar la siguiente campaña militar. Los ejércitos españoles habían sido simplificados, pasando de los siete existentes a cuatro, más dos de reserva. El ejército primero, de Cataluña, quedó al mando del general Francisco Pizarro Copons y Navia; el segundo aglutinaba los antiguos segundo y tercer ejército, y el mandó correspondió a Francisco Javier Elío; el tercer ejército lo mandaría Vicente María Cañas y Portocarrero, duque del Parque; por último el cuarto ejército agruparía los antiguos quinto, sexto y séptimo, estando a su frente el general Castaños. En Andalucía debía formarse uno de reserva, al mando del conde del Abisbal, Enrique José O'Donnell y Anhetan, por último, en Galicia, Luis Lacy y Gautier  estaría al mando de segundo ejército de reserva. 

Lord Wellington no había viajado a Cádiz para recibir únicamente halagos y honores. Al día siguiente de su llegada había entregado un escrito al Ministro de la Guerra, en el que exigía atribuciones en la promoción de mandos, y en la exoneración del servicio a los militares penalizados, también pidió disponer de recursos financieros y libertad en la aplicación de los mismos, así como tener el control de Estado Mayor, cuyo jefe sería el destinatario de todas la correspondencia del ejército, para una vez revisada, hacérsela llegar. El lord no se limitó a las anteriores peticiones, sino que solicitó y opinó sobre otras medidas que, causaron rechazo entre la clase política, al considerarlas intromisión en el gobierno, y dejando un sentimiento de desencanto al abandonar Cádiz, camino de Lisboa, donde fue recibido entusiásticamente.   

 Continúa en cap. 23 (Pdte.)

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- Gaceta de Madrid 

- Gazeta de la Regencia de España e Indias 

 Webs:

 Real Academia de la Historia

 Instituto de Historia y Cultura Militar

The Napoleon Series