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domingo, octubre 11, 2026

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La asombrosa Villa Romana de Noheda (Cuenca) 

En el año 2010 se hicieron públicos los hallazgos arqueológicos descubiertos en el yacimiento de la Villa Romana de Noheda (Cuenca), resultado de las campañas de excavación que habían comenzado cinco años antes, y que tuvieron una gran repersución mediática.
  
En años posteriores la amplitud de los descubrimientos fueron en aumento, y la curiosidad por conocer el lugar también se acrecentó. Finalmente, en el verano del 2024 pudimos visitar el yacimiento ubicado en la pequeña aldea, situada a unos 18 km de Cuenca capital.

Lo cierto es que en años anteriores habíamos intentado visitar el lugar, pero el acceso al yacimiento arqueológico había estado limitado a unos pocos días, en los que no siempre estábamos disponibles.

Fragmento de la escena que representa el mito griego del rey de Olimpia, Enómao y Pélope, pretendiente de su hija, Hipodamia.
Foto tomada en la Exposición sobre el mosaico en el edificio Iberia de Cuenca en 2019

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Los terremotos de Andalucía de 1884-1885

El día 25 de la Navidad de 1884, ya de noche, se produjo un fuerte terremoto en la zona centro-sur de Andalucía, que afectó principalmente a las provincias de Granada y Málaga. El movimiento sísmico se dejó sentir en tres cuartas partes de la península, y provocó daños en otras provincias y Portugal. 

Al fuerte temblor inicial, siguieron muchos más en los días siguientes, algunos con intensidad V y VI. Coincidió la catástrofe con un clima invernal, frío y lluvioso, que perjudicó las ya de por sí precarias comunicaciones, y al acceso a los numerosos núcleos de población afectados. La catástrofe provocada por los terremotos, se unía a otras desgracias acaecidas en el año, como las inundaciones por las riadas en Valencia, en marzo, o el brote de cólera de 1884, que se extendió por el país en 1885, provocando enorme mortandad.  

Arenas del Rey (Granada) vista desde las eras (1885)
La población quedó en ruinas y fue reconstruida en un nuevo asentamiento
Retoques: eliminación manchas, aclarado, color digitalizado
Fuente: Informe sobre los terremotos ocurridos en el Sud de España.
Domingo de Orueta y Duarte (1862-1926)

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El incendio del transatlántico Vittoria en Alicante

El 11 de enero de 1899, el transatlántico italiano Vittoria, se ve obligado a fondear en la rada del puerto de Alicante, obligado por el incendio detectado de madrugada, a la altura de las costas del cabo San Antonio.

Afortunadamente, el incendio no causó víctimas humanas, y sólo hubo que lamentar pérdidas materiales. Tras cinco días en la ciudad, los pasajeros fueron reembarcados en otro navío de la compañía naviera, con destino a Buenos aires. Los restos del barco, varado frente a la playa del Postiguet, pudieron ser remolcados semanas más tarde.

Ilustración de Achille Beltrame (1871-1945) para la portada de 
La Domenica del Corriere de 20 de enero de 1899

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Tras la guerra de los españoles contra Napoleón, España, que hasta entonces había quedado relegada en las rutas viajeras, se puso de moda en Europa.

Los relatos de los soldados ingleses, franceses y demás paises involucrados en el conflicto, que de vuelta a sus hogares, contaban las impresiones y experiencias vividas, despertaron la curiosidad de sus compatriotas, y los forasteros, trotamundos, aventureros y espíritus inquietos del continente comenzaron a llegar.
Interior de una posada, Segovia
Litografía y dibujo base de John F. Lewis 
Sketches of Spain & Spanish Character (1833-1834)
John F. Lewis (1804-1876)
Fuente: Biblioteca del Banco de España

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Releyendo la historia de España, abruma la lectura de los acontecimientos que acaecieron en nuestro país durante el siglo XIX, guerras y conflictos bélicos, insurrecciones populares y pronunciamientos militares, dimisiones de mandatarios y cambios de gobierno, clausura de las Cortes e innumerables convocatorias electorales, cambios de Constitución, regímenes varios y distintas Jefaturas del Estado, etc., etc.

Aunque en España no hubo una revolución como la francesa, su ideología, la ocupación napoleónica y la guerra de Independencia, con la formación de las autónomas Juntas de Gobierno territoriales, constituyeron el germen de lo que sobrevendría después, con la incorporación del ideario revolucionario en una parte de la sociedad, y los subsiguientes cambios en el ejercicio del poder. Todo el siglo XIX español es una continua evolución de ideas y cambios sociales, que configurarán un nuevo país, con un estado en revolución intermitente.
Galería de algunos personajes significativos del siglo XIX español

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A finales del mes de enero de 2021 fallecía en Benidorm Solveig Nordström, una arqueóloga sueca que con su determinación y celo profesional consiguió paralizar un irreparable acto vandálico, que la euforia constructora de los años 60 iba a perpetrar, arrasando las ruinas ibero-romanas de Lucentum, la ciudad antecesora de la actual Alicante.

Con la curiosidad de conocer más detalles sobre la personalidad de Sol, (como gustaba que la llamaran), empecé a buscar en la Red datos e información adicionales, sin que en ningún caso pudiera confirmar la fecha, no ya exacta, sino del año, en que tuvo lugar la acción de la arqueóloga.










Ruinas de Lucentum, Alicante
Foto Gom 2021




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En este año "raro, raro", de 2020, se ha cumplido el centenario de la muerte del escritor Benito Pérez Galdós. Esta entrada, no trata de su extensa obra e interesante biografía, sino en un hecho puntual que tuvo lugar en la segunda mitad de 1918, y que me sirve para recordar la figura del prolífico autor.

Durante la Primera Guerra Mundial, 1914-1918, en España se formaron dos bloques de partidarios de uno u otro bando de combatientes, y la prensa española, fue parte significativa de esta dualidad, ya que servía de portavoz de unos u otros. Buena parte de los periódicos perdieron su "independencia", entre otras razones porque eran financiados o bien por dineros de los aliados o de los germánicos. Ambas corrientes de opinión coexistieron durante todo el conflicto, y dieron lugar a réplicas y contra réplicas de unos y otros, que se trasladaban a las tertulias y discusiones de los ciudadanos.

Retrato de Galdós cuando tenía 51 años
Cuadro de Sorolla pintado en 1894.
 Casa-Museo Pérez Galdós. Las Palmas de Gran Canaria

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lunes, mayo 18, 2020

El robo del Tesoro del Delfín en el Museo del Prado

Buscando información en la prensa de la época sobre la epidemia de 1918, me encuentro con la noticia de que en septiembre de ese año se había descubierto un robo en el museo del Prado. El objeto del delito habían sido piezas de orfebrería de una muestra conocida como "El Tesoro del Delfín". Entrando en la web del museo para saber más de la colección, me entero de que había sido restaurada recientemente y que se había creado un nuevo espacio expositivo, que esperaban inaugurar en junio de este extraño año 2020. Casualidades.

A primeras horas de la tarde del 20 de septiembre de 1918, el pintor y subdirector del Museo Nacional de Pinturas, (Museo del Prado), D. José Garnelo, se personaba en el Juzgado de Guardia, para poner una denuncia por el robo de piezas de una colección expuesta en una de las salas.

Las piezas robadas se exhibían en vitrinas y correspondían al conocido como "El Tesoro del Delfín", una variada colección de artísticos objetos que habían pertenecido al Gran Delfín de Francia, Luis (1661/1711) heredero a la corona francesa. Al fallecer antes de acceder al trono, una parte de la colección la heredó su hijo Felipe V (1683/1746), el primer rey Borbón de España. Tras pasar por algunas vicisitudes e incidentes, las piezas acabaron exponiéndose en el Museo del Prado en 1839. 

Piezas perteneciente al Tesoro del Delfín
Imagen tomada de la web del Museo Nacional del Prado
,
https://www.museodelprado.es/

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martes, abril 14, 2020

La pandemia de gripe de 1918

A raíz de la pandemia del coronavirus que estamos padeciendo desde febrero de 2020, me dio por conocer detalles sobre la anterior gran epidemia sufrida en 1918, y sobre la cual los medios informativos actuales ofrecen algunas reseñas y comparativas. Leyendo la prensa de la época, pude constatar que actitudes, situaciones y circunstancias vividas en la actualidad, con la emergencia del Covid-19, ya se dieron hace 102 años.

La epidemia de 1918 fue devastadora y si comparamos las cifras de fallecidos en los años 1917, 1918, y 1919 procedentes de los registros de población publicados en los anuarios oficiales, el número de víctimas en España superó largamente las 200.000 personas, tal como refleja la diferencia de fallecidos entre el año 1918 y su precedente, 1917, y el siguiente año, 1919 


Fuente: Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística. Anuario 1919

Desde mediados de mayo y durante el mes de junio de 1918, ya se habían producido en España numerosos casos de enfermos de gripe, aunque los médicos de la época tardaron en identificarla plenamente como epidemia gripal. Ésta se desarrolló sin excesiva mortalidad y acabado el episodio de infectados, pasó a considerarse como uno más de los habituales brotes estacionales. No es hasta finales de la primera semana de septiembre de 1918, cuando empiezan a publicarse en la prensa, reseñas sobre el aumento de enfermos graves en numerosos lugares de la geografía española, por lo que es de suponer que el nuevo brote epidémico ya debía estar activo a finales de agosto de 1917.

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lunes, junio 17, 2019

Los prisioneros franceses de la isla de Cabrera

Desde siempre he tenido fijación por las islas, pero mi interés por visitar la isla de Cabrera aumentó a raíz de leer hace años, en una revista de divulgación, un trabajo sobre la reclusión de varios miles de prisioneros franceses en la menor de las Baleares.

Por fin, en el verano de 2014, pude cumplir mi deseo de visitar la isla, que no solo no me defraudó, sino que me dejó una magnífica impresión y con ganas de volver. (Ver: Excursión a la isla de Cabrera)

Portadas libros Francia prisioneros Cabrera
Portadas de varios libros publicados en Francia sobre los cautivos de Cabrera
Fuentes: BNE, Gallica, Google Books, Internet Archive

De la estancia en Cabrera de los miles de prisioneros del ejército napoleónico, apenas quedan vestigios, y los restos existentes son testimoniales, incluyendo el sencillo monolito que en 1847 se levantó en su memoria.

Sobre el cautiverio de las tropas francesas existen numerosos trabajos en forma de artículos, libros y ensayos, además de gran cantidad de blogs y webs. Este post se alimenta de la lectura de varias fuentes documentales españolas, y en los libros publicados en Francia sobre el tema y que fueron escritos por ex prisioneros o escritores que manifestaron basarse en las propias vivencias o en los relatos y memorias de los cautivos.

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miércoles, enero 27, 2016

Entre las escasas muestras destacadas de arquitectura civil en la ciudad de Alicante, sobresale la Casa Carbonell, un edificio de tipo modernista ubicado en una zona privilegiada frente al mar, y con el paseo de la Explanada como referencia de ubicación.
Edificio de Alicante conocido como la Casa Carbonell (Foto Gom)

Frente a la creencia popular de que su construcción se debió a una decisión tomada como revancha, por la afrenta que su propietario recibió del vecino hotel Palace, donde pretendía alojarse, y donde no le admitieron por su aspecto rural, lo cierto es que D. Enrique Carbonell Antolí tenía poco de campesino, ya que se trataba de un rico y emprendedor industrial de Alcoy, con una única hija a la que por su salud se le recomendó vivir junto al mar. Enrique Carbonell hizo realidad el consejo médico construyendo un magnífico edificio frente al puerto de Alicante.


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sábado, marzo 27, 2014

ÉMILE BÉGIN: 1. DESDE LA FRONTERA HASTA VITORIA

Buscando en la red imágenes de otros tiempos, he encontrado en algunos antiguos libros de viajes una valiosa e importante fuente de datos y documentación gráfica.

Uno de los libros de viajes más interesantes que descubrí, fue el publicado en 1852 por el médico, oficial de sanidad e historiador francés, Émile Auguste Bégin (1802-1888), quien recorrió la Península Ibérica en 1850, reflejando sus impresiones y anécdotas en el libro, "Voyage pittoresque en Espagne, et en Portugal", y que contiene unas magníficas ilustraciones de los MM. Rouargue Frères, grabadores y pintores de gran prestigio. Pasajes enteros de este libro, fueron reproducidos en 1874 por el barón Charles Davillier en su célebre libro "L'Espagne", que contenía numerosos grabados de Gustave Doré.
Diligencia cruzando el coll de Balaguer (Tarragona) (aprox. 1848)
Ni que decir tiene que los grabados de los hermanos Rouargue, ejecutados sobre planchas de acero, se encuentran reproducidos en infinidad de sitios, y que existen numerosas copias y reproducciones en colecciones de museos y galerías, por lo que junto con la inserción de las ilustraciones, aprovecho para añadir algunos comentarios sobre el itinerario seguido por Émile Bégin, e incluir la traducción de algunos párrafos de su libro.

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sábado, marzo 23, 2013
 El naufragio del "Sirio"

En el verano del 2012 visitamos uno de los faros más emblemáticos de las costas españolas, el Cabo de Palos, en la provincia de Murcia, próximo a Cartagena a cuyo municipio pertenece la pequeña y turística población que lleva el mismo nombre.
Vista del Faro de Cabo de Palos (Foto Gom 8/12)

 Para llegar hasta la meseta donde se asienta el faro, situado en lo alto de una elevación del terreno junto a la costa, se puede subir a pie por unas escaleras por las que se ataja en el ascenso o bien por un vial asfaltado. En la explanada que existe frente al faro, y junto a una antena marítima que afea el entorno (la he eliminado de la vista), existe una placa fijada sobre una roca en la que junto con la reproducción de un par de fotos, leemos:
 «A la Memoria de Vicente Buigues, las víctimas del Naufragio del Sirio y los pescadores del Cabo de Palos. Bajo de Fuera - Islas Hormigas. 4 de agosto de 1906»

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viernes, marzo 2, 2012

Por cuestiones de trabajo he estado viajando a Palma regularmente en los últimos dos años. Hasta la hora de la "reunitis" de turno, esperábamos en una de las cafeterías ubicadas en una placeta de la calle Cecili Metel, frente a la delegación de Hacienda.

Placa en memoria de las víctimas de la explosión ubicada
frente a la Delegación de Hacienda de Palma.
Una esquina de esta placeta está ocupada por una pequeña construcción a modo de frontis que enmarca una placa con la siguiente inscripción:

"En memoria de las víctimas de la explosión del Polvorín del Revellín de San Fernando.
25 Noviembre 1895. El Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad dedica esta lápida.
25 Noviembre 1934"

Lo cierto es que tardé bastante tiempo en darme cuenta de que lo que yo consideraba una fuente en desuso, era en realidad un pequeño monumento dedicado a las víctimas de una explosión, e impulsado por la curiosidad empecé a informarme sobre lo que acaeció aquél 25 de noviembre de 1895.

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domingo, abril 25, 2010
Los Corsarios de Ibiza

Al desembarcar en Ibiza (la Vila) y salir del recinto del puerto, nos encontramos con una especie de obelisco de reducidas dimensiones al que con las prisas de la llegada no se le presta demasiada atención. Es en el viaje de regreso y mientras esperas embarcar, cuando observas con más detenimiento al  curioso monumento situado justo enfrente de la pequeña estación marítima.
(*Desde el 1 de julio de 2013, la antigua estación marítima ha quedado inactiva, pasando al nuevo muelle de Botafoc).

Se trata del monumento a los corsarios de Ibiza, al parecer, el único erigido a nivel mundial en homenaje a tan singulares trabajadores de lo ajeno (con permisos reales).

La idea de erigir un monumento a los corsarios ibicencos, surgió del sacerdote y escritor Isidoro Macabich, quién ante el cumplimiento en 1906 del centenario de uno de los hechos más significativos de la historia de Ibiza, la captura del barco corsario inglés "Felicity", publicó el 2 de junio de 1905 en el "Diario de Ibiza" una carta titulada "Una fecha y un proyecto" proponiendo  construir un monumento en conmemoración de la hazaña, idea que recibió la aceptación de los isleños, creándose una comisión para ocuparse del asunto y abriéndose una suscripción popular para sufragar los costes.

Ibiza: Monumento a los corsarios 

Tras la entusiasta colocación de la primera piedra en Julio de 1906, el proyecto quedó paralizado hasta que a finales de 1913, se dio nuevo impulso a la propuesta,.
El periódico, "El Siglo Futuro", publicaba en su número de 5/12/1913 lo siguiente:
"Por la Alcaldía de Ibiza se han cursado invitaciones a todos los buques, Centros y dependencias de Marina de guerra y personal de la misma, para contribuir a la suscripción que en aquélla capital se ha abierto a fin de recaudar fondos con destino al monumento que se piensa levantar para honrar la memoria de los antepasados que lucharon heroícamente para limpiar nuestras costas mediterráneas de buques corsarios.
La suscripción terminará el día 1º del próximo año" 

 

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viernes, febrero 12, 2010
El incidente Virginius

En la primera semana de noviembre de 1873, se publica en la prensa española  unas breves noticias procedentes de Cuba que, aunque preocupantes, no mostraban toda la gravedad que más tarde llegarían a tener.
El periódico "La Correspondencia" en su número de 6/11/1873 publicaba con algun dato erróneo sobre la filiación de los detenidos,  lo siguiente:
En el ministerio de la Guerra se ha recibido el siguiente despacho de La Habana, que, como verán nuestros lectores, tiene bastante importancia:
"El Vapor Tornado apresó al pirata Viginius a una legua de las costas de Jamaica, haciendo prisioneros a Bembeta, Hernando, Céspedes (hijo de Quesada), Jesús del Sol y otros 165, algunos de importancia. Caballos, armas y víveres del Virginius eran arrojados al agua durante la persecución. Serán juzgados y cumplida la ley. Doy al hecho verdadera importancia.-Jovellar."
La verdadera filiación de los jefes de la expedición se aclarará en días sucesivos (Bembeta,  Pedro Céspedes, Washington O'Ryan y  Jesús del  Sol), junto con el verdadero alcance de la noticia , y  el mismo periódico confirma en una gacetilla publicada el 11/11/1873, el rumor procedente de noticias de la prensa extranjera y no corroboradas por el Gobierno, de que el  general Jovellar, recién incorporado al mando del ejécito en Cuba, había  ordenado juzgar sumariamente  a los capturados del Virginius, siendo fusilados los jefes de la expedición, y parte de la tripulación e insurgentes que transportaba el buque:
"Los jefes de la insurrección cubana cogidos en el vapor Virginius, fueron ajusticiados el día 4 de noviembre. El general Jovellar tomó posesión de la capitanía general de Cuba el día 5 de dicho mes."
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 El Virginius perseguido por el Tornado
Fuente: John Gilmary Shea, The Story of a Great Nation (New York: Gay Brothers & Company, 1886).



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sábado, enero 2, 2010
El terremoto del Bajo Segura de 1829

El sábado, 21 de marzo de 1829 y tras varios periodos anteriores con temblores de tierra,  tiene lugar un terrible terremoto que abarca lo que hoy conocemos como Vega Baja del Segura y que  ha sido conocido como el terremoto de Torrevieja, o de Orihuela, o de Guardamar,  etc. en función de las localidades afectadas. Dados los limitados medios de comunicación de la época y la censura imperante impuesta durante el reinado de Fernando VII, las primeras noticias sobre el terremoto y sus efectos,  se publicaronn varios días después de producido el suceso, así El Correo literario y  mercantil, en su número 112 del lunes 30 de marzo, hace un primer relato de los hechos en base al testimonio de cartas de testigos y la Gaceta de Madrid de 31 de marzo de 1829, diez días después del terrible suceso,  publica la noticia junto con un primer balance de los daños causados.











   Ilustración del libro titulado "Los terremotos de
  Orihuela o Henrique y Florentina: Historia Trágica",  obra del escritor Estanislao de Kotska Vayo y Lamarca (1804-1864)
El libro, publicado en Valencia el mismo año del suceso , es un ejemplo de oportunismo literario y contiene junto con la novela que da nombre al título, documentos relativos a la catástrofe.





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sábado, noviembre 28, 2009
El muerto resucitado de Plasencia

En octubre de 1886, la prensa de Madrid se hace eco de una noticia publicada en El Cantón Extremeño, un periódico editado en Plasencia provincia de Cáceres, a la que dedicaba todo el número y que recogía un suceso rodeado de intriga y misterio, bastante enrevesado, que se hizo muy popular y que dio mucho de qué hablar en años sucesivos, y cuyo fondo fundamental de la cuestión, como tantas veces, estaba en el reparto y derechos de una herencia. Se trata del sorprendente caso del muerto resucitado, de Plasencia.

Hacia el mes de agosto de 1886 hace acto de presencia en la ciudad de Plasencia, un personaje procedente del manicomio de San Baudilio de Llobregat, y en cuya cédula de identificación aparecía con el nombre de Eugenio Santa Olalla Palomar. Sin embargo, dice ser Eustaquio Campo Barrado, quien supuestamente había fallecido años antes en aquél centro catalán.

Vayamos a los antecedentes del caso.

Eustaquio Campo Barrado era hijo único de D. Rafael Eusebio García Campo y Ayala y de Doña Clotilde Barrado. La familia vivia en Plasencia y gozaba de una buena y respetable posición económica.














Casa de los Campo Barrado en Plasencia.
Dibujo de Juan Comba. La Ilustración Española y Americana (1888) 









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sábado, noviembre 14, 2009
El funicular del Tibidabo

El 29 de octubre de 1901 es inaugurado el funicular del Tibidabo de Barcelona, que se convierte en el primer medio de transporte de esas características instalado en España.

Un par de años antes, el 20 de febrero de 1899,  quedaba constituida una sociedad anónima con la denominación de "El Tibidabo" cuyo objeto era la adquisición, urbanización, explotación, edificación y enajenación de fincas en la montaña del mismo nombre, así como la construcción de un tranvía que llegara al pie del monte y de un ferrocarril funicular para alcanzar la cumbre.

Entre los promotores-fundadores de la nueva Sociedad se encontraban figuras destacadas de la época como el farmaceútico Salvador Andreu i Grau, (el creador de las pastillas contra la tos del Dr. Andreu);  el médico, empresario y político Ròmul Bosch i Alsina, (llegó a ser alcalde de Barcelona);  el empresario y constructor Romà Macayà i Gibert y los señores Teodor Roviralta, Manuel Arnús y Francesc Simón, entre otros.
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Obras del funicular del Tibidabo en 1901
  Foto de Juan Furnells. La Ilustración Española y Americana

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domingo, noviembre 8, 2009
El tren botijo

La denominación de "tren botijo", surge del lenguaje popular en el tercer cuarto del siglo XIX para referirse a los trenes utilizados mayoritariamente por las clases populares en los meses estivales, y que para combatir la sed y los rigores del calor, complementaban el equipaje con botijos que permitían mantener fresca el agua, durante los interminables trayectos de la época.

Su popularización se debe al redactor del diario La Correspondencia, Ramiro Mestre Martínez, quién a partir del verano de 1893 y durante todos lo años, hasta 1917, organizó viajes en tren hacia Alicante, dando lugar  a una sui géneris  "Orden Botijil", que proporcionaba vacaciones económicas a los socios.

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Viñeta que encabezaba el reportaje de Mestre Martínez
Fuente: La Correspondencia de España, 07/09/1893. BNE

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martes, octubre 27, 2009
Los matuteros

La andanzas de los llamados matuteros ocuparon numerosas páginas en la prensa de la segunda mitad del siglo XIX, que relataba un día sí y casi otro también, hechos y delitos que implicaban a tan numeroso gremio de delincuentes y cuya actividad salpicaba a autoridades, funcionarios, políticos y  gentes de toda condición.

Pero, ¿quienes eran los matuteros?

Se llama matutero al que practica el matute y el matute lo define la RAE como ,"Introducción de géneros en una población sin pagar el impuesto de consumos",  una especie de contrabandista urbano y en sentido más amplio aplicado al defraudador.

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domingo, octubre 4, 2009
El crimen de Cuenca

El‭ ‬8‭ ‬de marzo de‭ ‬1893,‭  ‬tuvo lugar‭ ‬en‭ ‬Albalate de las Nogueras,‭ ‬un pueblo de La Alcarria conquense,‭ ‬un sangriento crimen que conmocionó al país‭  ‬y que dio origen a un dicho o frase que ha perseguido a los naturales de Cuenca durante mucho tiempo,‭ ‬al referirse a ella como‭ “‬La provincia del crimen‭”‬ y que el tiempo y la sucesión de otros hechos tan graves y horribles como los que allí ocurrieron,‭ ‬han desvanecido.‭

La fama del crimen,‭ ‬que aún siendo truculento no era sino uno más de los sucesos que periódicamente se producían en España,‭ ‬se acrecentó por las circunstancias y‭ "‬anécdotas‭"‬ macabras que adornaron el drama y que‭ ‬le dieron el morbo‭ ‬suficiente para‭ ‬formar parte del repertorio‭ ‬de las‭ ‬exageradas y poco fidedignas, “Coplas de ciego‭”‬ de la época.

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Resto de post o artículos en la pestaña ENTRADAS





Cronología de la Historia: 1813-1. Los invasores en retirada (cap. 23).

 Ver cap. anterior

Tras los fracasos franceses del año anterior, comenzaba el sexto año de la guerra con mejores expectativas para la causa española, a lo que ayudaba la necesidad de Napoleón de disponer de sus mejores tropas para contrarrestar la amenaza de la llamada Sexta Coalición entre Prusia, Suecia, Austria y Rusia.

La reestructuración de las fuerzas hispanas permitía, por vez primera, superar con unos 160.000 hombres y más de 15.000 caballos los efectivos del enemigo, que además se veía imposibilitado para cubrir las bajas. El llamado cuarto ejército español, adscrito directamente a las tropas de Wellington, refundía las tropas de Galicia, Asturias y Castilla y quedaba estructurado en tres cuerpos: ala izquierda, centro y ala derecha.

Caricatura satírica sobre la derrota francesa en Vitoria
Dibujo de George Cruikshank (1792-1878)
Fuente: National Army Museum

El mando único de las tropas aliadas, anglo-hispano-portuguesas, lo ostentaba con autoridad sir Arthur Wellesley, que utilizó el invierno para reestructurar los ejércitos, reorganizar los regimientos con nueva configuración de los batallones y compañías; mantener y mejorar la instrucción permanente de los soldados, así como la dotación de vestuario y armamento, al tiempo que solicitaba del gobierno británico cañones, armas, soldados, caballerías y efectivo. 

La inactividad bélica invernal de Wellington no fue la pauta seguida en el corredor de Irún a Burgos y zonas cercanas a los Pirineos occidentales, donde las divisiones del ala izquierda del renovado cuarto ejército, bajo las órdenes de Francisco Longa, Gabriel de Mendizábal y Francisco Espoz y Mina, mantuvieron en permanente tensión a los franceses.

Enero

Retrato de Francisco Copons y Navia 
Cuadro de José Aparicio Inglada (1770-1838)
Fuente: Museo del Prado
Día 23. Acción de Vallfogona. En Cataluña, las desavenencias entre el general Lacy y la Junta del Principado precipitaron un nuevo relevo en el ejército primero. Lacy se quejaba de que el órgano de gobierno catalán no atendía las necesidades de mantenimiento y sueldos de los militares; por su parte, la Junta se lamentaba de la falta de acción contra los ocupantes franceses, permitiéndoles la recaudación insaciable de dineros y víveres que esquilmaban a las familias. Al general Lacy lo sustituyó inicialmente el barón de Eroles, que semanas más tarde cedió el mando al general Francisco Copons y Navia, designado por la Regencia. El cuartel general permanecería en Vich.
Una de las escasas acciones habidas tuvo lugar en las proximidades de Vallfogona de Ripollès, donde la columna que mandaba el brigadier Joaquín Ruiz Porras preparó una emboscada a una fuerza francesa al mando del general Lamarque que había salido de Gerona con intención de tomar la villa de Ripoll.

Como resultado del enfrentamiento, los franceses tuvieron que retirarse, sufriendo unas 20 bajas. La acción no impidió que Lamarque llegara a Ripoll por San Juan de las Abadesas y que se posesionara de la población.

Día 28. Acción de Cubo (Burgos). Los partidarios (antiguos guerrilleros) que formaban parte del remozado cuarto ejército aprovechaban las ocasiones propicias para golpear a los invasores franceses.

Uno de los personajes más activos era Francisco Longa, quien, al frente de su partida y dos batallones vascos, atacó la guarnición que los franceses tenían en la localidad de Cubo de Bureba, en el camino de Francia, próxima al paso de Pancorbo, haciendo prisionero al destacamento francés y derribando el fortín.

Febrero

Día 11. Acción de Tafalla. Por la zona de Guipúzcoa y Navarra, operaba la división de Espoz y Mina, que atosigaba con su gente a las fuerzas del general Abbé, gobernador de Pamplona. 

Mina había conseguido, tras mucho insistir, que se le suministraran algunas piezas de artillería, que finalmente desembarcaron en Deva procedentes de La Coruña. Provistos de cañones, la división del militar navarro acometió la tarea de expulsar a los franceses de Tafalla, población que había sido fortificada por el enemigo, convirtiendo en fortín el convento de San Francisco.

Tafalla: convento de las Recoletas (Confession en el original)
Litografía de
 William Westall (1781-1850) sobre apunte de Edward Hawke Locker
Retoques: recorte y limpieza lámina, color digitalizado
Fuente: Views in Spain. Edward Hawke Locker. Biblioteca Digital del Museo del Prado

Emplazada una batería con dos cañones, y apenas iniciado el bombardeo de Tafalla, Mina fue informado de que por el camino de Pamplona avanzaba una columna de unos 3.000 militares, 150 jinetes y varios cañones, al mando del general Jean Nicolas Louis Abbé. Tenía que actuar con rapidez y, dejando a cargo de su lugarteniente la continuidad del sitio, Mina se dispuso a hacer frente a su adversario.

Dispuso cuatro de sus batallones en Tiebas, Subiza, el Alto del Carrascal y a lo largo del camino emplazó a la caballería. Los franceses consiguieron arrollar a los posicionados en Tiebas, pero la enérgica intervención del resto de fuerzas de Mina forzó al general Abbé a replegarse hacia Pamplona, temiendo que la capital navarra quedase a merced de un ataque sorpresa de los españoles.

De vuelta a Tafalla, en la mañana del día 10, Mina intimó la rendición de la guarnición sin lograrlo. La implantación de una nueva batería más próxima a la población decidió al mando francés a la capitulación, el día siguiente. Los hombres de Mina capturaron los caballos, armas, municiones y víveres, e hicieron más de 300 prisioneros, enviando los heridos al general Abbé.

Similar acción se repitió en Sos del Rey Católico, días después, aunque en este caso la guarnición francesa pudo escapar. 

Día 16. Las Cortes de Cádiz rinden homenaje a un soldado asturiano. Sorprende la biografía del soldado Antonio García-Monteavaro López (1791-1841), también conocido con los sobrenombres de El Inmortal o El Arcabuceado.

Natural de un caserío de Castropol (Asturias), con 17 años ingresó en las milicias asturianas, participando en numerosos combates y acciones bélicas a causa de las cuales fue herido en múltiples ocasiones, recibiendo cuchilladas, estocadas y balazos.

Antonio García “El Inmortal”
Recreación del personaje
(IA Copilot)

El hecho que lo hizo más famoso fue el fusilamiento del que fue objeto junto a otros compatriotas y del que salió vivo, a pesar de recibir cuatro heridas de bala. Un pastor que examinaba los cuerpos de los fusilados se dio cuenta de que todavía vivía y, cargando con el cuerpo, lo llevó a un lugar seguro donde Antonio García se recuperó.

Apenas curado de las heridas se incorporó a la división que mandaba el general Ballesteros, participando en nuevos enfrentamientos bélicos, en los que fue objeto de nuevas lesiones.

Con más de 30 heridas sobre su persona a los 22 años, el valiente soldado acudió a Cádiz a solicitar de la Regencia la invalidez. El Gobierno le premió con el grado de sargento primero y la corta pensión del puesto, que a ojos de la ciudadanía y las Cortes pareció una recompensa mezquina, por lo que rectificaron acordando otorgarle el grado de alférez efectivo y seis mil reales anuales de pensión.

Reunidas las Cortes el día 16, rindieron un emocionante homenaje al joven héroe, de baja estatura, con el rostro lleno de cicatrices y cuya historia conmovió a los presentes y al pueblo gaditano.  

Día 22. Abolición del Tribunal del Santo Oficio. Se publica el decreto de la abolición de la Inquisición y el establecimiento de tribunales protectores de la fe.

El mismo día del mes anterior, las Cortes habían aprobado abolir la arbitraria institución, declarándola incompatible con la Constitución. Con el fin de apaciguar a los sectores católicos más reacios a su desaparición, fueron creados, al mismo tiempo, unos tribunales para la protección de la fe.

Especial significado en la tarea de convencer a los diputados tuvo el eclesiástico Antonio José Ruiz de Padrón (1757-1823), cuyo discurso en contra del Santo Oficio, pronunciado en las Cortes el 18 de enero, causó enorme conmoción entre los asistentes y fue objeto de reiteradas impresiones y divulgación.  

Marzo

Retrato de Luis María de Borbón (hacia 1800)
Cuadro de Francisco de Goya
Museu de Arte de São Paulo
Día 8. Las Cortes nombran nueva Regencia. Las Cortes se reúnen en sesión permanente hasta lograr la constitución de una Regencia provisional en sustitución de la existente. La causa que motivó tal medida fue la pérdida de confianza en los regentes existentes, por actuar en connivencia con parte del clero y el nuncio del Papa, para soslayar la lectura en las iglesias del manifiesto en el que se exponían las razones para la abolición de la Inquisición, siendo el desencadenante de la medida, la destitución por la Regencia del gobernador de Cádiz, D. Cayetano Valdés, partidario del cumplimiento de las leyes.

Fueron elegidos para el cargo los consejeros de Estado más antiguos y que estaban prese
ntes en Cádiz: D. Pedro Agar, D. Gabriel Ciscar y el arzobispo de Toledo, D. Luis María de Borbón, quien ostentaría la presidencia. El 22 de marzo la nueva Regencia dejó de ser provisional para quedar consolidada. 

Día 11. Acción de Fuenterrabía. Se trata de una de esas imaginativas acciones, fruto de la decisión e iniciativa de un militar de baja graduación llevada a término con éxito. El protagonista fue el sargento primero Fermín de Leguía, integrante de las tropas de Mina.

En la tarde del día 11 y acompañado de 15 hombres, partieron de Vera, provistos con cuerdas, clavos y otras ayudas, al objeto de ocupar el castillo de Fuenterrabía, que contaba con una guarnición francesa, parte de la cual pernoctaba en la población.

Vista de Fuenterrabía en 1813
Litografía de William Westall (1781-1850) sobre apunte de Edward Hawke Locker
Retoques: recorte y limpieza lámina, color digitalizado con IA
Fuente: Views in Spain. Edward Hawke Locker. Biblioteca Digital del Museo del Prado

Un soldado escaló la muralla y sorprendiendo al centinela, lo neutralizó, para a continuación y con la ayuda de otros compañeros, anular al cuerpo de guardia. Dentro del castillo abrieron el paso al resto de componentes de la patrulla, haciendo prisioneros a ocho artilleros, inutilizando tres cañones, arrojando al mar la munición de grueso calibre y apoderándose de armas, pólvora y la bandera de la fortaleza, para escapar después de incendiar el castillo sin haber sufrido ninguna baja.

El suceso que causó gran alegría entre las gentes le valió al sargento Leguía el ascenso a teniente, que se hizo efectivo en el mes de junio. 

Día 17. El rey José se traslada a Valladolid con su Gobierno. Con la necesidad de reforzar la zona norte de la península, amenazar con una posible ofensiva sobre Portugal y controlar con mayor seguridad el camino hacia Francia, Napoleón ordenó a su hermano José que trasladase el cuartel general a Valladolid, incluyendo a los ejércitos del Mediodía y Centro.

El numeroso séquito que acompañaba al rey daba a entender que la salida de Madrid no tendría retorno, ciudad donde permaneció la división del general Jean François Leval junto con otras fuerzas, aunque por poco tiempo.

Día 19. Tratado de amistad con Suecia. Se firma en Estocolmo un tratado de mutua amistad con el país nórdico, en el que reconocía la legitimidad de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812. 

Día 20. Maniobra en Prat de Molló. El capitán general Copons dispuso que el brigadier Francisco Rovira, al frente de su columna, se internara en Francia, al objeto de obtener tributos y distraer tropas francesas. Al amparo de la noche y con sigilo, sobre las 4:30 de la madrugada llegaron a la localidad francesa de Prats de Molló. Reconocidas las murallas, una compañía de fusileros se mantuvo a la espera de la apertura de la llamada puerta de Francia, batiendo a la guardia de entrada.
Asalto en Prat de Molló
Ilustración de Antonio Cantalucho Vendrell (1837-1910)
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Fuente: Historia Crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña
Pronto se entabló combate con fuerzas de la guarnición apoyadas por los disparos de los habitantes, hasta que desbordados, los soldados franceses se refugiaron en el castillo. Dueños de la situación, las tropas españolas saquearon la población, exigieron un tributo de un millón de reales, para lo cual se llevaron como rehenes a los habitantes más notables, y se hicieron con unas 300 reses ovinas y otras 100 de ganado vacuno, regresando de vuelta a la frontera. La acción no era sino una réplica de lo que los invasores venían practicando desde el inicio de la invasión, si bien la cantidad exigida no fue satisfecha.

Día 31. Acción de Lerín. Las acciones de Francisco Espoz y Mina traían de cabeza a los ocupantes franceses. Un nuevo general iba a ocuparse del indomable líder. Se trataba de Bertrand Clausel, quien había reorganizado el derrotado ejército francés de Portugal y, al frente de unos 20.000 hombres, entró en Navarra con la misión de asegurar las comunicaciones con Francia y acabar con los molestos voluntarios de Mina.

Las tropas de vanguardia de Clausel las mandaba el general Marie Étienne Barbot, quien, al llegar a la población de Lodosa, destacó una columna de infantería hasta Lerín, al mando del coronel Gaudín. Mientras que parte de la avanzadilla estaba acampada, otros grupos de soldados se dedicaron a cometer altercados y expolios entre los habitantes.

Una de las ventajas de Mina era la amplia red de informadores que tenía, por lo que no tardó en tener conocimiento de la situación. Dispuso de dos batallones de voluntarios para escarmentar a los invasores, que se replegaron hacia Lodosa buscando el apoyo del resto de la columna. La caballería de Mina los persiguió y consiguió detenerlos en las cercanías de Lodosa, dando ocasión a que los voluntarios a pie llegaran, entablándose un sangriento combate en el que unos y otros se batieron, con resultado favorable a los españoles que hicieron más de 650 prisioneros, así como municiones, armas y otros pertrechos.

Abril

Día 11. Acción de Magallón. Tras la reorganización de los ejércitos españoles el segundo ejército, constituido por seis divisiones, tenía su cuartel general en Murcia con importantes guarniciones en Alicante y Cartagena. Mandaba este ejército el general Francisco Javier Elio.

Durante los meses de invierno algunas de las divisiones de este ejército desarrollaron acciones de apoyo al primer ejército en Cataluña, al  tercero en Navarra y Soria, así como al cuarto ejército en La Mancha.
Magallón: iglesia de san Lorenzo levantada sobre los restos del antiguo castillo
 del que se aprecia la torre del homenaje ampliada en altura. 
Fuente: https://magallon.es/

Una de las unidades operativas estaba bajo el mando del mariscal de campo Pedro Sarsfield Waters, cuyas fuerzas libraron un combate contra los franceses en las cercanías de la población zaragozana de Magallón. La acción causó importantes bajas al enemigo, obligándolo a retirarse hacia Mallen, desde consiguieron refuerzos con los que contratacaron a los españoles que tuvieron que replegarse hacia Borja, donde el día 13 se libró un largo enfrentamiento con los franceses, necesitados de acabar con los ataques por sorpresa de Pedro Sarsfierld, quien demostró con una hábil retirada hasta Tarazona, la madurez que la duración de la guerra había conseguido en su formación militar.

13. Segunda batalla de Castalla. El mariscal Suchet, el militar francés más prestigioso de los mandos que quedaban en la península, mandaba sobre Aragón, Cataluña y Valencia. Más al sur del río Júcar, Alicante y Murcia seguían libres del dominio francés. La zona ocupaba por el segundo ejército español contaba con la ayuda de la división mallorquina de Santiago Whittingham; la expedición anglo-siciliana al mando de John Murray, más las divisiones de Fernando Miyares Mancebo y Felipe Roche.

Batalla de Castalla
Dibujo de William Heath (1795-1840)-Grabado de Thomas Sutherland (1785-1838)
Fuente: Achievements of Great Britain and her Allies

Las fuerzas aliadas estaban desplegadas en un amplio arco defensivo que desde Alcoy llegaba hasta Yecla, en Murcia, pasando por Castalla, Biar y Villena. Los generales de Suchet ya habían intentado el año anterior hacerse con el control de la zona y de la ciudad de Alicante, sin conseguir sus objetivos.

Retrato de Louis Gabriel Suchet (1770-1826)
Cuadro de Frédéric Legrip (1817-1871)
Fuente:MeisterDrucke
En esta ocasión, el invencible Louis-Gabriel Suchet iba a dirigir directamente las operaciones militares. Empezaría atacando la posición más débil, la división de infantería mandada por el brigadier Miyares en Yecla. Para ello reunió a sus fuerzas en Fuente la Higuera, hizo que el general Habert le siguiese hasta Villena y que el general Harispe atacase Yecla en la noche del 10 al 11 de abril.

Los españoles se apercibieron tarde del avance francés y, aunque intentaron salir hacia Jumilla, fueron acometidos de mañana por las tropas de Harispe, que ocasionaron unas 1.300 bajas, entre muertos, heridos y prisioneros, así como la captura de 68 oficiales y un coronel.

Al atardecer, Suchet y sus fuerzas se aproximaron desde la vecina Caudete a Villena, abriendo las puertas del castillo a cañonazos, obligando a rendirse al regimiento de Vélez Málaga, que guarnecía la fortaleza. El mariscal francés continuó su marcha hacia Alcoy, pero antes, el día 12, en el puerto de Biar tuvo que batir a la vanguardia británica del coronel Adam, que opuso fuerte resistencia y hubo de retirarse a Castalla, mientras que Suchet y su gente acampaban en las afueras de Biar.

En la mañana del día 13, Suchet y sus tropas descendieron desde las montañas de Biar y se posicionaron en forma escalonada, para presentar batalla en la Hoya de Castalla, con un contingente cercano a los 20.000 hombres.

Para hacer frente a los franceses, los aliados disponían de la división mallorquina, cuyo jefe, John Murray, sería el comandante en jefe de todas las tropas, que incluían la división de Mackenzie, regimientos de la de Clinton, la vanguardia de Adam, la división Whittingham y tres batallones españoles de Roche, sumando un mayor número de efectivos que el enemigo.

El combate se inició con los franceses arrollando el flanco izquierdo aliado. Pero esta vez la firme respuesta de la división mallorquina, a la que se unieron tropas españolas de Julián Romero, llegadas desde Alcoy, y la fuerte reacción de las tropas conjuntas lograron hacer retroceder a los soldados imperiales.

Suchet y sus tropas tuvieron que deshacer su avance, regresando a Villena, para desde allí dirigirse a Fuente la Higuera y Onteniente. El fracasado plan de Suchet sería el preámbulo de las desgracias que vendrían más tarde.

Mayo

Día 11. Los franceses atacan por segunda vez Castro Urdiales y la saquean. Hacía más de un mes (13 de marzo) que las tropas enemigas de los mariscales Palombini y Clausel habían intentado tomar Castro Urdiales, cuyo puerto junto con el de Bermeo, estaba controlado por los españoles. La férrea defensa de la guarnición, los bombardeos desde el mar de barcos ingleses y la llegada de refuerzos de Mendizábal y Juan López Castillo frustraron la acción de los atacantes, que abandonaron el asedio entre el 24 y el 26 de marzo.
Vista de Castro Urdiales (hacia 1888)
Dibujo de José Mª Riudavents y Monjo (1840-1902) sobre fotografía de Luis de Ocharán Mazas (1858-1928)
Retoques: recorte de collage, color digitalizado con IA
Fuente: La Ilustración Española y Americana (18880222)
A finales de abril, llegaba de nuevo Palombini y sus italianos, apoyados por la división del general Foy, con más artillería y medios, trasladados por mar desde Santoña. El día 11 de mayo consiguieron abrir brecha en la débil muralla. Soldados de la guarnición al mando de Pedro Pablo Álvarez, gobernador de la plaza, los vecinos de la población y barcos ingleses desde la costa no consiguieron impedir el asalto final.

Parte de la guarnición consiguió ponerse a salvo en los navíos británicos, pero, dueños de la situación, los soldados franceses e italianos ocuparon la población y se dedicaron a cometer toda clase de atropellos, abusos y saqueos, incendiando la ciudad.

Día 17. Combates de La Bisbal y Coll de Santa Cristina. La cautela y la prudencia habían aumentado entre los adversarios. Los invasores oteaban malos tiempos y los españoles percibían que sus oportunidades no podían sino mejorar, si empleaban la astucia.

Los franceses procuraban mantener intactas las guarniciones que aseguraban la ruta desde Valencia hasta Francia, para lo cual era preciso tenerlas abastecidas.

Un convoy preparado para reabastecer las plazas de Tarragona y sobre todo el estratégico fuerte del Coll de Balaguer, emprendió ruta desde el área de Barcelona. Para protegerlo, lo acompañaba un contingente de unos 6.000 hombres y 5 piezas de artillería, al mando del general Maurice Mathieu. Su tránsito no iba a resultar cómodo.

El día 13 se produjo un primer enfrentamiento en el camino de Reus a Cambrils, con marinos británicos provenientes de algunos navíos de los que patrullaban las costas. Al día siguiente llegaban a Tarragona gran cantidad de heridos.

Enterado el general Copons, el mismo día 13 partió desde Vich con una columna de unos 3.000 soldados de infantería y unos pocos jinetes. La inferioridad de sus fuerzas obligaba a actuar en las ocasiones propicias.

Ya fuese por cautela o porque el alcance de los disparos de los barcos británicos obligaba a ello, los franceses, una vez reabastecidos el castillo del Coll de Balaguer y Tarragona, regresaron por el camino interior por Bráfim.
Castillo-fortaleza de La Bisbal
Dibujo de Benjamí Catalá i Benach (1945-2005)
Fuente: https://bisbalpenedes.com/web/

En el Coll de Santa Cristina esperaban la segunda brigada de la primera división de José Manso y Solá, junto con los batallones de Ultonia y Cardona. El grueso de las tropas de Copons esperaban más adelante, en las cercanías de La Bisbal del Penedés.

Avistados los franceses, en un principio pareció que los españoles rehuían el enfrentamiento, por lo que los imperiales avanzaron sin proteger las alturas, donde se habían posicionado fusileros de las compañías de Cazadores de Cataluña y de Ultonia, que abrieron fuego sobre la columna imperial, generando confusión y obligando al enemigo a enviar patrullas para proteger los flancos.

Tras la emboscada desde los altos, las tropas españolas se movieron a La Bisbal para reunirse con el grueso de tropas, mientras dos batallones franceses que les perseguían entraron en el pueblo con gran estrépito de tambores y gritos. Allí fueron recibidos con descargas de fusiles y escopetas de los hombres que mandaba el coronel Córdoba, que seguidamente retrocedieron para dar paso al ataque a la bayoneta del batallón de Cardona. Abrumados, los soldados de la avanzadilla francesa emprendieron la retirada, siendo perseguidos en su huida por la escasa caballería española y algunos militares de la compañía de Cazadores.

Informados o no de lo sucedido, una de las brigada francesas con artillería, avanzó hasta La Bisbal, cañoneando el pueblo, Copons ordenó la retirada de sus tropas, pero la iniciativa y astucia de José Manso daría el vuelco a la situación. Manso ordenó al capitán Pedro Nolasco Bassa que se dirigiera a la retaguardia francesa y la atacase con unos 600 hombres, que cargaron a la bayoneta. Con el desconcierto provocado entre las filas imperiales, Manso mandó un emisario a Copons para que regresase con el grueso de las tropas. Entretanto, acometía con sus hombres por el frente y los flancos del enemigo. Con la llegada del resto de militares de Copons, la desbandada de los franceses fue general reincorporándose al resto de sus compañeros para regresar hasta Barcelona, fustigados como de costumbre por partidas sueltas de escopeteros. 

Día 22. José I y sus tropas en retirada se dirigen a Burgos. Temeroso de verse rodeado por los ejércitos aliados, José I decide abandonar Valladolid para dirigirse a Burgos. Le seguirá una comitiva de personas comprometidas con su Gobierno, el numeroso equipaje del rey y una escolta de unos 4.000 soldados, compuesta principalmente por la división de juramentados españoles.

Tras salir de Palencia el día 6 de junio, llegarían a las inmediaciones de Burgos el día 9, estableciendo en la ciudad el cuartel general. La capital castellana únicamente era una etapa más de la retirada, ya que el rey intruso pronto decidiría partir hacia Vitoria, adonde había enviado el grueso del convoy con los objetos y elementos acumulados por el expolio general practicado al patrimonio español.  

Retrato de Pablo Morillo
Aguada de autor anónimo
Fuente: Museo del Prado
Día 26. Acciones de Salamanca y Alba de Tormes. Después del descanso invernal, a principios de mayo, Wellington comenzó el despliegue de tropas hacia Castilla, asegurando el control de los dos márgenes del río Duero, evitando el camino real y dirigiendo el grueso de tropas hacia Salamanca, donde llegaron el 26 de mayo.

Los franceses guarnecían Salamanca con tres escuadrones del general Villate que, al intentar defender el paso del río Tormes, sufrió la pérdida de varios centenares de hombres, municiones y abastecimientos militares, debiendo retirarse hasta Medina del Campo.

Otro regimiento francés fue desalojado de las cercanías de Alba de Tormes por los hombres de Pablo Morillo.

Las tropas aliadas continuaron avanzando y a principios de junio desalojaron a los franceses de Zamora y Toro, concentrándose el grueso de fuerzas, junto con las tropas llegadas desde Galicia y Asturias, en las inmediaciones de Ampudia (Palencia). 

Día 27. Los franceses se retiran definitivamente de Madrid. Los movimientos de lord Wellington con sus fuerzas, la incertidumbre de la situación y los sucesivos fracasos bélicos recientes obligaron al rey José a pedir los refuerzos de tropas que quedaban en Madrid, cuya ocupación daban por perdida.

Como ya hicieron al abandonar Andalucía, los mandos franceses hicieron cargar cuanto de valor material, científico, histórico, militar y artístico habían acumulado en sus rapiñas. Una nueva y larga caravana de carros, galeras, y mulas partió de Madrid, acompañada de numerosas berlinas, diligencias y jinetes, donde iban familias enteras de colaboradores del rey José o de quienes temían por sus vidas. Al frente del convoy marchaba el general Hugo.

La partida de los franceses de la capital permitió disponer del tercer ejército español desplegado en La Mancha, y dificultar el posible auxilio de Suchet al rey intruso.
Simulación de la retirada definitiva de los franceses de Madrid
Imagen generada por IA (Copilot)
Junio

Día 2. Expedición anglo-siciliana en Cataluña. Con el fin de expulsar a los franceses de la ciudad de Tarragona, y llamar la atención del mariscal Suchet en Valencia, distrayendo parte de sus tropas y romper la linea del Júcar, lo mandos de los ejércitos 1º, 2º y 3º, con el beneplácito de Wellington, acordaron enviar por mar hasta las costas catalanas las tropas anglo-sicilianas, junto con la división española de Whittingham. Mandaba provisionalmente la expedición sir John Murray.

El día 31 de mayo zarparon desde Alicante en barcos británicos unos14.000 hombres, 700 jinetes y numerosas piezas de artillería. El día 2 de junio en las proximidades de Salou desembarcaron 2.800 soldados, 200 cañones, 28 morteros y gran cantidad de pertrechos y víveres. 

Dos días más tarde con el apoyo de dos batallones españoles, hacían prisioneros a la guarnicón del Coll de Balaguer y arruinaban el fuerte.

Con gran retraso y la ayuda de cuatro batallones del general Copons, los desembarcados se aproximaron a Tarragona y comenzaron con retraso, los trabajos para emplazar las baterías de cañones y obuses. Las fortalezas de la ciudad serían bombardeadas por tierra y por mar. 

Mientras los expedicionarios de Murray demoraban incomprensiblemente las tareas, al gobernador de Tarragona, Antoine Bertoletti le dio tiempo para reforzar las fortificaciones y pedir ayuda. Desde Barcelona acudió el general Maurice Mathieu con 8.000 hombres, y desde Valencia avanzaba el mariscal Suchet con fuerzas considerables.  

El día 11 de madrugada empezaron los bombardeos, que se prolongaron dos días, pero la información sobre las tropas francesas de refuerzo, atemorizó a Murray, detuvo el asedio y mandó reembarcar a toda prisa, dejando parte de la artillería sin clavar y el tren de sitio, en manos enemigas. El reembarco coincidió con la llegada de lord William Bentinck que reemplazó a Murray y al frente de la escuadra, levó anclas hacia Alicante el 19 de junio.

Para mayor desgracia, la escuadra anglo-siciliana encalló en los Alfaques de la desembocadura del Ebro, perdiendo 18 buques de transporte y logrando salvar 13 navíos.
  
Día 12. Los franceses abandonan Burgos y se dirigen a Vitoria. La estancia en Burgos de José I y su acompañamiento era solo una etapa en la huida general; la ciudad no se había recuperado todavía del fracasado asedio aliado del año anterior, y estaba falta de las provisiones tan necesarias para los ejércitos. Tocaba abandonar la ciudad y dirigirse a Vitoria.

La despedida francesa de la histórica población iba a ser estremecedora. Desde el inicio de la invasión napoleónica, Burgos se había convertido en una base logística fundamental para el abastecimiento de los franceses; el castillo todavía almacenaba una cantidad importante de bombas y pólvora, cuyo traslado a Vitoria resultaba inviable.
Simulación explosión castillo de Burgos
Imagen generada por IA (Copilot)
El mando invasor ordenó al general de artillería Agoustin Gabriel d’Aboville la destrucción de la fortaleza. El día 13, el artillero francés dispuso los medios para, según su propósito, hacer el menor daño a la ciudad, disponiendo los explosivos para que implosionaran hacia dentro. Algo no salió bien, puesto que al hacer estallar prematuramente la mina que habían perforado, estalló también el polvorín, haciendo volar bombas y cascotes; la estruendosa detonación afectó a los propios franceses que todavía seguían desfilando, matando o hiriendo a un considerable  número de soldados.

Grandes fueron los daños causados a la ciudad, pereciendo e hiriendo a algunos habitantes y destrozando numerosos edificios, propiedades y animales. La catedral burgalesa también se vio afectada y, junto con los daños constructivos, se perdieron más de la mitad de las vidrieras del siglo XV. 

Tras la salida francesa, a las 2 de la tarde entraba en Burgos la división inglesa, que cometió altercados y abusos contra la población. 

Día 20. Los franceses evacúan Bilbao. La necesidad de José I de contar con el máximo de fuerzas en la previsible confrontación contra los aliados le obligó a pedir al general Foy, que operaba entre Cantabria y Vizcaya, las tropas que pudiera reunir.

Entre esas fuerzas estaba el contingente de italianos que guarnecian Bilbao al mando del general Rouget, quienes abandonaron la ciudad después de inutilizar la artillería, para reunirse con las tropas francesas en Vergara.

Día 21. Batalla de Vitoria. La retirada apresurada de José Bonaparte, con el acompañamiento de su gobierno y militares que les escoltaban, era previsible que desembocara en un enfrentamiento contra las fuerzas aliadas anglo-hispano-portuguesas, a las que se habían ido uniendo sucesivamente partidas de guerrilleros. No obstante, Wellington no hubiera librado batalla si los franceses hubieran continuado la retirada.
Vista de Vitoria desde el Oeste (hacia 1813)
Dibujo de Thomas Livingstone Mitchell (1792-1855) Grabado de S. Stockley
 Retoques: recorte de lámina, color digitalizado (IA)
Fuente: Maps and plans, showing the principal movements, battles & sieges, in which the British Army was engaged during the war from 1808 to 1814, in the Spanish Peninsula and the South of France. James Wyld (Junior) (1812-1887)
BNP Biblioteca Nacional de Portugal
Era comandante en jefe del ejército francés el mismo José Bonaparte, asistido por Jean Baptiste Jourdan, general de Estado Mayor y principal consejero del rey. Ambos eran conscientes del inevitable choque, y procuraron reunir cuantas tropas pudieron, mandando reiterados avisos al general Clausel para que llegase con sus tropas desde Pamplona, así como al general Foy, ocupado en proteger la comunicación con Bilbao. Estos refuerzos, que hubieran equilibrado las fuerzas, no llegaron a tiempo. 

Fuerzas militares, carruajes y avituallamientos se extendieron por la campa al sur de Vitoria y al este del río Zadorra. Un primer convoy de carruajes y personal civil, con escolta militar, salió hacia Bayona el día 19.
Mapa de la batalla de Vitoria (clicar para agrandar)
Retoques: recorte lámina, limpieza, aclarado
Fuente: Atlas de la Guerra de la Independencia
General José Gómez de Arteche (1821-1906)


Al amanecer del día 21, José I y su jefe de Estado Mayor revisaron la disposición de sus tropas, lo que no hicieron el día anterior por indisposición de Jourdan. El llamado ejército de Portugal, que mandaba el general Reille, ocupaba la derecha del camino de Francia, en las cercanías de la aldea de Zuazo, con una importante artillería; en la posición central, entre los caminos de Vitoria y Miranda, se posicionaba el ejército del Centro bajo el mando del general Count d’Erlon, y en las alturas de la Puebla de Arganzón se situaron las fuerzas del ejército del Mediodía, al mando del general Gazan. En esta última posición comenzarían las hostilidades a primeras horas de la mañana.

Uno de los objetivos principales de los aliados era el control de la carretera de Francia, por lo que en la noche del día 20 el cuerpo de ejército que mandaba el general sir Rowland Hill, compuesto por una división inglesa, una portuguesa y la española de Pablo Morillo, junto con algunos cañones y dos brigadas de caballería, incluyendo un regimiento de la legión alemana del Rey, se desplegó por la Puebla de Arganzón, cortando el paso del río Zadorra.
Batalla de Vitoria
Dibujo de William Heath (1795-1840)-Grabado de John Heaviside Clark (1771-1863)
Aguatinta de Matthew DuBourg
Fuente: Achievements of Great Britain and her Allies
El centro lo ocupaba Wellington, en dos posiciones: en el ala derecha estaría el generalísimo, junto con la cuarta división de infantería, la división ligera; la caballería pesada inglesa y portuguesa, así como parte de la artillería. El ala izquierda, al mando del teniente general conde de Dalhousie, se componía de las divisiones tercera y séptima de infantería y piezas artilleras. El grueso de estas tropas se desplegó en el área de Nanclares para controlar los puentes cercanos.

La posición izquierda, entre Murguía y el río Zadorra, al mando de Thomas Graham, la tomaron dos divisiones de infantería anglo-portuguesas, la división española de Francisco Longa, dos brigadas de caballería inglesas, integrándose en una de ellas un regimiento alemán de Hannover. Completaba la posición 18 piezas de artillería.

Las fuerzas de unos y otros eran dispares; José Bonaparte contaba con unos escasos 60.000 hombres y una numerosa artillería, unas 150 piezas. La capacidad artillera de los aliados era menor, unos 100 cañones, pero el contingente de soldados superaba en 20.000 hombres a los imperiales. Frente a esta posible ventaja aliada, los franceses tenían la de haber podido elegir y organizar las posiciones de sus tropas y artillería con antelación. 

Sobre las 3 de la madrugada, un segundo y numeroso convoy dejaba la llanura en ruta hacia Francia, escoltado por unos 4.000 hombres, que redujeron aún más los hombres disponibles de José. 

Correspondió al ejército que comandaba Rowland Hill iniciar las hostilidades con el ataque de la división de Pablo Morillo que, con ayuda de las otras dos divisiones, la inglesa y la portuguesa, consiguieron expulsar a los franceses de las colinas. En este punto esperaba el enemigo con una batería de treinta cañones, que ocasionó grandes destrozos entre las tropas aliadas de Hill; pese a lo cual lograron avanzar, haciendo retroceder a los imperiales y rechazar finalmente el ataque de la división del general Villate.

Las tropas de Hill continuaron el avance por el camino de Francia.
Fin de la batalla de Vitoria : la división Reille protege la retirada
Dibujo deHenri Félix Emmanuel Philippoteaux (1815-1884)
Xilografía de Charñes Rod
Retoques: recorte lámina, color digitalizado
Fuente:Histoire du Consulat et de l'Empire. Adolphe Thiers 
La entrada en combate de Wellington se demoró por la espera de la séptima división que mandaba lord Dalhousie, al haberse extraviado. Con la ayuda de un aldeano que los guió, varios regimientos británicos cruzaron uno de los pasos en la zona de Tres Puentes. La amenaza por el norte sorprendió a José y Jourdan, que seguían pensando en enviar refuerzos a la Puebla, en cuya zona Hill había expulsado al enemigo que ocupaba la localidad de Subijana.

Era avanzado el mediodía cuando dos divisiones del ejército de Wellington entraron en acción en el norte, doblando la resistencia francesa y logrando cruzar el Zadorra, uniéndose más adelante el resto de las divisiones del ejército central, que conseguían dominar toda la línea del río. Con el control aliado del río, Jourdan mandó un repliegue contenido hasta los altos de Zuazo, reforzando con unas 60 piezas de artillería la cercana loma de Ariñez. La acción se trasladaba al nordeste.

En la zona de Murguía, la artillería de Graham ayudaba a crear el desconcierto entre los franceses y, al fin, Arthur Wellesley decidía lanzar el ataque al centro enemigo. En las cercanías del pueblo de Ariñez, las tropas mandadas por el singular general Thomas Picton libraron batalla con las columnas francesas, apoyados unos y otros por la artillería y fusileros, que ocasionaron numerosas bajas a ambos bandos.
Bataille de Vittoria
Dibujo de Aaron Martinet (1762-1841); Grabado de Louis François Couché (1782-1849)
Fuente: Histoire Militaire. Abel Hugo
Sobre las dos de la tarde, Thomas Graham decidió atacar al ejército francés de Portugal, posicionado al norte del puente de Ariaga. La división española de Francisco Longa fue la encargada de tomar los puentes de Gamarra y Durana; este último defendido por las tropas de juramentados españoles de José, que retrocedieron.

Con la caída del frente francés en Zuazo, José daba por perdida la batalla y, sobre las 5 de la tarde, ordenó a sus tropas replegarse por el camino de Salvatierra. Todavía continuaron los enfrentamientos entre distintos regimientos de ambas partes, y sobre las 7:30 h de la tarde, el ejército aliado entró en Vitoria.
Ilustración que refleja el desconcierto y caos en la retirada francesa
Dibujo de Apeles Mestres (1854-1936)
Fuente: El equipaje del Rey José Benito Pérez Galdós
En las vías de salida se produjo un atasco monumental, en el que se mezclaban unos 3.000 carruajes de todo tipo, cargados con mercancías, junto con colaboradores de José I, rebaños de animales y soldados de ambos bandos que, habían participado en la contienda, y se dedicaban desenfrenadamente a saquear el inmenso botín. El propio rey José tuvo que abandonar su berlina y salir montado a caballo*.
*-¡Paso, paso al Rey!... ¡Paso al Rey!
 La multitud gimió azotada con látigo de acero, y prorrumpió en imprecaciones contra José.
-Paso al Rey!-repetían los de la guardia.
 Exasperados por la resistencia, redoblaron su furor, y cargando sin piedad, aquí machacaban una cabeza, allí hundían un pecho. Arremolinándose a un lado y otro y aplastándose contra los coches, la turba se desgajó y en su angustioso seno pudo abrirse un surco; por una calle de maldiciones y de odio y de sed de venganza, pasó a caballo un hombre pálido, con el negro y abundante cabello en desorden, fruncido el ceño, trémulas las manos. Era José, que no había podido salvar sus coches, y huía a uña de caballo por donde Dios le encaminase, llevando en su alma todas las congojas de sus cinco años de fúnebre reinado. Fragmento de "El equipaje del Rey José". Episodios Nacionales. Benito Pérez Galdós.  
Conocedor de los desmanes y abusos cometidos por las tropas vencedoras en ocasiones anteriores, el general Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, al frente de un regimiento de caballería se adelantó para entrar en Vitoria antes de que lo hiciera el grueso de soldados, con el fin de evitar los abusos y saqueos a que acostumbraban. Le acompañó en la tarea el príncipe de Orange, Willem Frederik, con los húsares a su mando*.  
*Cuentan que al entrar Álava, iba gritando a sus paisanos que ocultaran cuanto tuviesen de valor en sus casas y las defendieran si era necesario, que allí entraba él para protegerlos de cualquier atropello; porque. les decía, estos que vienen conmigo son peores que los que se han ido. Guerra de la Independencia. José Gómez de Arteche y Moro.
La batalla de Vitoria
Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau
Fuente: https://augustoferrerdalmau.com/
Entre los aliados, las mayores bajas se produjeron entre las filas británicas, con unas 3.675 pérdidas, entre muertos y heridos; 920 fueron las bajas portuguesas y 560 las de españoles.

Por parte francesa, incluyendo prisioneros, las bajas fueron de más de 8.000 soldados y perdieron toda la artillería.

La batalla de Vitoria tuvo enorme repercusión en Europa, demostrando el declive de Napoleón y consolidando el prestigio de lord Wellington. 

Día 25. Acciones de Tolosa. Con el fin de asegurar la retirada hacia Francia del rey José y el séquito que le seguía, los franceses reforzaron las poblaciones de la ruta hacia Francia.

En las cercanías de la población guipuzcoana de Tolosa, el general Maximilien Sébastien Foy posicionó las tropas que mandaba, cubriendo el camino hacia Francia y el que se dirigía a Pamplona.

Pedro Agustín Girón
Cuadro de José Aparicio Inglada (1770-1838)
Fuente: Museo del Prado
Fuerzas aliadas seguían los pasos de los franceses e italianos. En la noche del día 24 confluyeron tropas del general Graham, tres cuerpos del 5º ejército que mandaba Pedro Agustín Girón y la división de Francisco Longa. Puestos de común acuerdo, avanzada la tarde del día 25 iniciaron el ataque general contra el enemigo, que había ocupado varias posiciones ventajosas.

Las acciones combinadas de los aliados desalojaron al enemigo de los puestos que protegían y les obligó a buscar refugio en la villa de Tolosa. Pese a las fortificaciones tolosanas, los franceses no hicieron frente a sus atacantes, y abandonaron la población replegándose hasta Andoaín, donde Foy ordenó inutilizar el puente sobre el río Oria. Conocedor de la retirada de José Bonaparte y la puesta a salvo del convoy escoltado por Antoine L.P. de Maucune, el general francés abandonó España para entrar en Francia.

Continúa en cap. 24 (Pdte.)

Bibliografía (Autor/es. Título de la publicación o libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año). 

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- Jean-Baptiste Jourdan. Mémoires militaires du maréchal Jourdan (guèrre d'Espagne), écrits par lui mème, publiés, d'après le manuscrit original, par M. le Vte. de Grouchy. Paris. Ernest Flammarion, Éditeur. 1899. 

- Vicente Blasco Ibáñez. Historia de la Revolución Española. Barcelona. La Enciclopedia Democrática. 1890. 

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-  Louis Adolphe Thiers. Histoire de l'Empire. Tomo III. Paris. Furne, Jouvet et Cie. Éditeurs. 1878. 

- José María Queipo de Llano, conde de Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Biblioteca de autores españoles. Tomo LXIV de la colección. Madrid. M.Rivadeneyra-Impresor-Editor, 1872. 

- Antonio Alcalá Galiano. Historia del levantamiento, revolución y guerra civil de España. Tomo I. Madrid. Librería de D. Leocadio López, 1861. 

- Adolfo Blanch. Cataluña. Historia de la guerra de la Independencia en el antiguo Principado. Tomo II. Barcelona. Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs. 1861.

- Francisco Espoz y Mina. Memorias del general Don Francisco Espoz y Mina escritas por él mismo. Tomo primero. Madrid. Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra. 1851.  

- Miguel Agustín Príncipe. Guerra de la Independencia, narración histórica. Madrid. Imprenta del Siglo a cargo de Ivo Biosca. 1847. 

- Fernando Merás. Cuadro Histórico-Cronológico de la Guerra de la Independencia. 1838. 

- History of the Peninsular War. Robert Southey, Esq. Ll. D. Vol. VI. London. John Murray. 1837.

- José Muñoz Maldonado. Historia Política y Militar de la Guerra de la Independencia de España contra Napoleón Bonaparte desde 1808 a 1814. Tomo III. Madrid. Imprenta de D. José Palacios. 1833.

- Mémoires du Général Hugo. Vol, III. Paris. Chez Ladvocat, Libraire.1823.

- Sección de Historia Militar. Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte. Barcelona. Imprenta de la viuda de D. Antonio Brusi, 1822.

- Gaceta de Madrid 

- Gazeta de la Regencia de España e Indias 

 Webs:

 Real Academia de la Historia

 Instituto de Historia y Cultura Militar

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